Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2011/08/27

JORGE CARDEÑA: «TODAVÍA ME SUEÑO CON EL COLEGIO»

JORGE CARDEÑA: «TODAVÍA ME SUEÑO CON EL COLEGIO»

Quería ponerme al día,
todos mis años de timidez,
De huevón quedado
Comenzaron a disiparse…

Alberto Fuguet, Missing (una investigación)

Está convencido, entre otras cosas, de que crecimos en un entorno salvaje, una auténtica jungla de sillar (y de cemento). Jura y rejura que Sergio Rivera está “loco” y que el Perú clasificará al mundial de Brasil 2014 (¿quién es el loco entonces, señor fiscal?). Todavía se sueña con el colegio y, en un momento difícil, supo, gracias al profesor de literatura, que los maestros de verdad están más allá del recinto escolar. O algo así.

Jorge Cardeña es un compañero de la promoción a quien muchos podrían considerar un “missing”, una figurita recontra difícil del Álbum Sui Géneris 1997. Ahora es fiscal, está felizmente casado y sigue siendo, por supuesto, un fervoroso hincha del F.B.C. Melgar…

Es, también y sin ápice de duda, otro más del extenso clan de la 1997 que podría hacer suyas las célebres palabras de Fito: “cuando me fui, no me alejé”. Acerquémonos un toque al popular “Tinelli”.

_____

Me encuentro con Jorge Cardeña un viernes por la noche, en el pasaje de la Catedral. Él luce impecable, yo muy informal. Nos demoramos algo en escoger un local (en donde él pueda fumar plácidamente) y, cuando recién nos estamos acomodando, quien rompe los fuegos es él:

–Orlando, ¿fuiste al partido contra el Inti Gas?

–No, Jorge, no fui. Justamente de eso te quería hablar. Contigo sólo me encuentro en situaciones difíciles, desazones, nos encontramos saliendo del estadio, puteando en la tribuna porque el Melgar pierde… pero nunca te he encontrado en un almuerzo de promo, parece que luego de terminar el colegio te esfumaste…

–Sí, ¿no?

–¿Hay alguna razón honesta, sincera, que salga de verdad del corazón, con la que nos puedas explicar por qué nunca quisiste volver a ver a la gente de la promo?

–Mira, no quizás la principal, pero una razón subsidiaria, es el tema de los estudios, del trabajo. Pero quizás una de las principales razones fue porque no me sentía “parte de”, no me sentía parte de la promoción. En el colegio, como tú bien sabes, me juntaba con Hernán Palo, Juan Carlos Castro, Wilber Villena, con Cristian Villón, pero cuando acabamos el cole, cada uno se fue por su lado. Entonces, ya pues, el grupo que habíamos formado en el colegio se desintegró, por así decirlo, pero no por malas razones, sino por cuestiones propias de la vida. Evidentemente, no tenía la afinidad que tenía con ellos con el resto de la promoción.

–Digamos que tus vínculos eran muy escasos: Cristian Villón, Hernán Palo, Juan Carlos Castro, Wilber Villena… se contaban con los dedos de la mano

–Exactamente. Lo cual no significa que con el resto me haya llevado mal porque todo el mundo sabe eso, nunca me he llevado mal con nadie.

–¿Y no buscaste afianzar vínculos al menos con ellos después del colegio?

–No, porque ya entré a la universidad y es como un nuevo mundo. Era otro inicio, un comienzo, una nueva vida. Otro grupo de amigos con quienes nunca llegué a tener la afinidad que tuve con los patas del cole…

–También la universidad se presentaba como la oportunidad para cerrar un capítulo, ¿no?

–Claro, también.

–Y, desde tu perspectiva, un mal capítulo…

–¡No, no un mal capítulo! Al contrario, yo siempre puedo decirlo, lo digo: la mejor época que he vivido ha sido la época del colegio: más que la universidad, más que el trabajo… ¡No! Yo no he salido del colegio resentido (como de repente yo sé que algunas personas creo que sí lo han vivido, ¿no?). Yo no al menos, en absoluto. Yo vivo, como creo que casi todos, recontra orgulloso del colegio en que he estudiado y cada vez que puedo lo menciono. Es más, hasta el día de hoy, no sé si les pasará a algunos, ¡me sueño con el colegio!

–¿Cómo es eso de que te sueñas con el colegio?

–¡Me sueño que estoy en la clase! Me sueño que estoy con la promoción, me sueño que estoy en el recreo, o de repente me sueño que estoy en clases de la universidad pero con los ambientes físicos del colegio. Sí, eso me pasa con relativa frecuencia.

–Eso de soñarse todavía con el colegio como que emociona un poco. Estamos hablando, pues, de “los años maravillosos”. ¿Qué recuerdos guardas del cole?

–Guardo lindos recuerdos del colegio. Recuerdo cuando compartimos clase en 2do. “A” que creo que fue la peor de ese año, estábamos con Palomino Merma, con ese profesor de literatura que tenía un bigotito, que pateaba las paredes y era medio loco. Me acuerdo inclusive, clarito, las cosas que tú hiciste ese año…

–¿Cómo por ejemplo?

–Me acuerdo que en algunas clases hiciste sonidos onomatopéyicos referentes a gases.

–O sea, hablamos de ruidos de pedos.

–Sí en plena clase de literatura. Me acuerdo también de los últimos años de secundaria, por ejemplo de Patricio Torres haciéndole la vida a cuadros al profesor Chocano.

–¿Tu gran amigo del colegio?

–Hernán, ¡claro!

–¿Por qué?

–Aunque sería injusto nombrar solamente a Hernán, también agregaría a Juan Carlos Castro. Si no recuerdo mal, en los últimos años, Juan Carlos se sentaba detrás de mí, delante Renzo y a mi costado De Olazábal. En Hernán y Juan Carlos notaba ciertas características parecidas a las mías.

–Un poco introvertidos…

–Quizá.

–Perfil bajo…

–Sí.

–Estudiosos…

–Claro, aunque yo tengo que reconocer que, en el colegio, no he sido súper estudioso, siempre fui de la mitad para abajo…

–Quizá esto cambió en la universidad, Jorge.

–Sí, en la Universidad he sido el Carlos Bellatín de mi promoción. En la U terminé en el segundo puesto de mi promoción. Pero yo digo una cosa y nadie me cree: yo he sentido siempre que más presión y más exigencia hubo en el colegio.

–Y más competencia…

–¡Uf! En el cole había monstruos. La universidad en ese sentido ha sido mucho más blandengue…

–En esas aulas de derecho conociste a la que es tu actual esposa…

–No, no, no. Yo con mi primera enamorada empecé de cachimbo y estuvimos ocho años.

–¡Ocho años!, eso ya es matriqui…

–Sí, pero no se concretó…

–Para alimentar el morbo, ¿por qué no se concretó?

–(Ríe de buena gana) Simplemente y como suele pasar en toda relación que es tan larga, o en algunas, se vuelve una cuestión monótona, prácticamente parecía la agenda del colegio, ¡yo lo viví!, y nos dimos cuenta de que lo único que nos unía era la costumbre. Cada uno decidió tomar su camino de forma convenida. Ahora ella está casada, tiene sus hijos y creo que le va bien…

–O sea, todo quedó en buenos términos…

–Sí. Obviamente que no soy su amigo y ella tampoco.

–¿Terminaron en qué año?

–2006.

–¿Ahí conoces a la que es tu esposa?

–No, entré a trabajar a la fiscalía, conocí a una chica, enamoramos dos años y luego conocí a mi actual esposa.

–Que se llama…

–Mayra

–¿Te casaste con ella, cuándo?

–En febrero de este año.

–¿Por qué elegiste el derecho, sientes que es tu vocación?

–Elegí el derecho porque odio los números. Y la consideré una carrera fuerte, de peso.

–¿Pero no eras un convencido?

–Ah, ¡no, no, no! Yo me acuerdo que le pedí a mi abuelo un consejo, le dije: ¿qué me sugieres que estudie? Y fue uno de los mejores consejos que él me pudo dar. Pero ahora sí estoy enamorado de mi profesión: me ha dado muchas cosas.

–¿Te gustaría ser docente?

–Ése es mi sueño: hasta pagaría por eso, lo haría gratis.

–¿Quién es tu referente como maestro?

–Pedro Torres Fortón.

–¿Por qué?

–Porque lo veía como una persona equilibrada, estable emocionalmente, sabia en el sentido de que tenía mucha experiencia de vida, una persona muy noble, muy lúcida. Y es más, te voy a contar algo que nadie sabe de la promoción: cuando terminé con mi primera enamorada me sentía muy abatido, ¡eran ocho años de relación! Y una de las primeras personas a las que recurrí por un consejo, fue a él, y después de tantos años de haber dejado el colegio… Conseguí su teléfono, le pedí conversar con él, se acordó de mí, seguramente de nombre porque no creo que de cara… Nos encontramos y conversé con él. Me dio excelentes consejos y me hizo sentir muy bien. Todo esto esto ratificó lo que pensaba de él. Es una gran persona.

–Y un maestro de verdad, aquel que lo es más allá de las aulas…

–¡Exactamente! No me evadió ni pretextó nada. Fue muy afable. El mismo día que lo llamé fue el mismo día que nos encontramos en la noche. ¡Me ayudó bastante!

–Como abogado debes ser buen lector…

–Sí me gusta leer, pero mis gustos son extremadamente comerciales, los best sellers: Dan Brown, Agatha Christie, novelas policiales. Aunque también he leído a Sábato: El túnel.

–¿Vargas Llosa?

–No me gusta.

–Por sus temas…

–Exactamente.

–¿Quizá porque eres muy “puritano”?

–Sí.

–¿Eres católico?

–Sí, pero muy practicante no soy.

–No eres de ir a misa los domingos.

–¡No, no!

–¿Te confiesas?

–Después de salir del colegio me confesé casi diez años después: en el 2006.

–Que fue precisamente cuando terminaste con tu primera enamorada, Jorge, ¿Porque te sentías muy mal?

–Sí, me sentía mal, muy triste.

–Te acercaste a Dios a raíz de eso.

–Claro, ésa fue la razón.

–Recién en los momentos difíciles nos acordamos de Dios, ¿no?

–Sí, exactamente.

–¿Y lo encontraste?

–Creo que no. Pero de repente fue porque no fui paciente, me faltó ser más paciente. Ser un poco más comprometido.

–Eso quiere decir que, en resumidas cuentas, podrías ser un no creyente…

–Podría ser…

–Eres lo que se llama “católico tradicional”

–Debo reconocer que recurro a Dios en los momentos más difíciles. Me acuerdo de Él permanentemente y le agradezco todo lo que me ha dado, sin embargo, en buena cuenta rezo cuando las papas queman… En resumen: mi credo radica en que Dios es lo más grande y que todo lo que tenemos se lo debemos a él.

–En el cole éramos un grupo muy futbolero en todo el sentido de la palabra: la práctica y la afición, más allá del talento… Había una mancha del Melgar: Tú, el Negro Pinto...

–El Renzo Carpio

–¿Qué representa el fútbol en tu vida?

–El fútbol, cuando estaba en el colegio y en los primeros años de la universidad, representaba una gran afición, mi afición por excelencia. Es más: un tiempo me compraba todos los días el Líbero, escuchaba los programas de radio, sabía hasta la edad que tenía el volante izquierdo del Melgar, ¡todo, todo, todo! Pero… ya cuando empecé a trabajar y tuve otro tuve otro otro tipo de responsabilidades…

–Empezó a declinar…

–Sí, empezó a declinar. Ahora, mi amor, mi afición por el fútbol se reduce al Melgar (a que gane los partidos) y a la selección peruana. Ya no estoy pegado a los programas de radio o TV, salvo que gane el Melgar, ahí sí me veo todos los programas deportivos… Si no gana el Melgar no quiero ver ninguno y, bueno, no soy tampoco aquél que cuando va a jugar el Barcelona con el Real Madrid quiere verlo sí o sí, no, ya no.

–Ya no hay tampoco esa afición por la Argentina de Maradona que teníamos en el colegio…

–¡Claro! O, para mí, Sergio Goycochea en Italia 1990.

–Yo creo, Jorge, que para los que hemos mamado fútbol en los 90, Goycochea ha sido, en el puesto de arquero ha sido el gran referente…

–¡Es que tenía mística!

–Maradona sigue siendo el ídolo por excelencia. ¿Qué es para ti Maradona?

–Para mí Maradona es el mejor jugador de todos los tiempos. Y a mí Pelé me llega…

–…al huevo…

–Sí, a mí Pelé me llega. No tiene en nada esa mística de Maradona. Pero no puedo olvidar la gran decepción de Estados Unidos 1994, cuando me enteré que iba a jugar el mundial, me alegré. Pero cuando se dio lo del doping me dio bastante pena.

–Yo me puse a llorar, Jorge. El Veco lloró en la transmisión…

–Sí, yo lo entiendo. No sé si yo lloré también, pero lo entiendo. ¡Qué gran momento ese golazo a Grecia en el partido del debut!


–Tienes un vicio: el cigarrillo. Fumas mucho.

–Sí.

–¿Cuántos diarios?

–Cuatro o cinco. En los días más fregados, habré llegado a fumar diez cigarros.

–¿Qué esperas de aquí en más de la vida?

–¿Qué espero? Tener hijos, formar una familia. Tratar de mantener lo poquito que he conseguido. Hablar con mis hijos: contarles las escasas experiencias que pueda tener, aconsejarles, ayudarles.

–¿Tener hijos porque es parte de la vida o porque lo sientes?

–Porque lo siento. Me gustaría compartir, como te dije, mis experiencias: enseñarle las cosas que a mí me parecen buenas. Una de las cosas más dulces que yo acaricio es llevar al parque a mi hijo, jugar a la pelota con él: cosas que mi padre ha hecho conmigo, cosas que recuerdo con mucha intensidad.

–¿Quién es la persona qué más ha marcado la vida de Jorge Cardeña?

–Mi papá.

–¿Por qué?

–Porque siempre me ha aconsejado, orientado, siempre me ha escuchado. Sobre todo por los principios y valores: mi padre y mi abuelo materno.

–¿Qué te gusta hacer cuando tienes nada que hacer?

–El cine, me encanta el cine. ¡Saquemos al Melgar! Si el Melgar no existiera, yo diría que es el cine. Puedo ver películas cuatro, cinco, seis, siete veces y no me canso de verlas.

–Por ejemplo, películas que hayas visto esa cantidad de veces…

El ciudadano Kane de Orson Welles y una película, ya más comercial, pero que me resulta muy inspiradora es Rocky. Pero El ciudadano Kane la vi en uno de esos cineclubs que había en la Universidad. Y siempre la recomiendo. Era una persona que lo tenía todo…

–Pero, al final, no tenía nada…

–Claro, una persona que obtuvo todo lo que quería desde el punto de vista social, materialista, pero todo le era insuficiente…

–¿La vida no es acaso una eterna insatisfacción?

–Yo pienso que sí.

–¿Cómo intentas acercarte a la felicidad?

–Haciendo cosas que no hice. En el camino uno comete muchos errores y entonces llega un momento en que se da cuenta de eso: miramos hacia atrás y tratamos de corregir todo lo mal hecho.

–Algo que harías, algo que dejaste de hacer en el cole.

–Si regresara al cole evitaría cerrarme tanto. Me abriría más a la gente. Pero, como te dije antes: del colegio, los recuerdos los mejores. A tal punto que me sueño con el cole, y no sé qué diagnóstico me daría un sicólogo.

–Si Dios, como el genio a Aladino, te concede tres deseos, ¿qué pedirías?

–Que cure a mi madre, pues está enferma. Mi segundo deseo involucraría alcanzar mis metas profesionalmente hablando. Y mi tercer deseo: que el F.B.C. Melgar campeone en la Copa Libertadores. (Ríe) Sueño con estar entrando al Monumental Arequipa y… ya, me conformo con que juegue la Copa Libertadores…

–¿Un mensaje a los amigos que no te ven hace tiempo?

–Primero, agradecerte por la atención que me has dispensado. Soy yo quien te agradece por esta oportunidad de comentar un poco y recordar qué es lo que he hecho en todo este tiempo. Un mensaje a la promoción: felicitarlos, definitivamente felicitarlos porque mantienen y conservan ese lazo, ese vínculo que estoy seguro que se mantendrá por siempre.

–Pero, Jorge, esta entrevista tiene que lograr algo: comprometerte a que el próximo año asistas a tu primer almuerzo de promoción

–(Ríe) Me comprometo.

–Sin ánimo de sacar chispas. Ya hablamos de los buenos amigos. ¿Los antipáticos?

–Eh, yo entiendo que era la edad, ¿no? Bueno, no me llevaba muy bien con Manuel Polanco, no podría decirle antipático, nunca me ha hecho nada ni yo nunca le he hecho nada, no le tengo ningún tipo de rencor ni rencilla, en absoluto, es más le guardo aprecio como al resto, pero en ese momento no me caía mucho como Marín Medina también.

–Alguien admirable, en esa etapa…

–En esa etapa admiraba a los primeros puestos: Carlos Bellatín, Hernán Palo, Wilber Villena.

–Tú querías estar con ellos…

–Sí, me hubiese gustado tener mejor fortuna en los estudios en el colegio…

–¿Por qué te decían “Tinelli”?

–(Ríe) Tinelli, pues, fue un apodo que me pusiste tú.

–¿Fui yo quien te puso Tinelli? No lo recuerdo, en verdad...

–Sí.

–¿Y por qué lo hice?

–Porque Tinelli es cabezón.

–Pero, en todo caso, el Marín hubiera sido Tinelli.

–No me molestaba, ah…

–Bromas del colegio que recuerdes…

–Cuando no habían profes en el aula: se tiraban las tizas, pan seco que era como una piedra y se puso se moda coger la franela con la que se limpiaba el escritorio del profesor. Y esta franela la llenaban de escupitajos… Yo tiré la franela con destino al Cristian Villón, pero con tan mala suerte que le cayó al Cristian Fernández Zegarra que tenía la fama de sicario. Toda la clase enmudeció y yo pensé en la muerte mientras él se acercaba a mi sitio. Justo cuando estaba a un metro de mi escritorio entró el profesor… Una cosa que yo no hice pero que siempre me acuerdo fue cuando lo metieron a Jorge de Olazábal a la funda del televisor e inclusive lloró.

–Hubieron muchos excesos…

–Sí, demasiados excesos (exclama conmovido). Creo que se nos pasaba la mano.

–Existe también la leyenda de “La jaula de las locas”

–Sí, sé que a algunos compañeros se los molestaba y se decía de ellos que eran gays.

–Eres homofóbico.

–Depende del concepto que tengas de homofóbico. Si es una persona que no le gusta relacionarse con los gays o que de repente los ve mal, entonces sí.

–¿Qué recuerdo de tu vida te lleva a las lágrimas?

–Cuando ingresé de fiscal: recordar el esfuerzo que significó eso para mí representó, en términos futbolísticos, ingresar a la Primera División: fue como ganar la Copa Perú.

–¿Cuándo fue eso?

–El año pasado.

–¿A qué abogado peruano admiras?

–A Alberto Borea.

–Del extranjero

–Luis Jiménez de Asúa, presidente en el exilio de España, y al argentino Eugenio Raúl Zaffaroni.

–¿Hay solución para la corrupción en el poder judicial?

–Es una cuestión de cultura de todos los peruanos. Pero yo al menos si en algún momento me vería en la posibilidad de cometer un acto de corrupción sentiría que traiciono lo que he podido aprender en la Universidad, y no me refiero a temas académicos, me refiero a temas éticos: valores y principios. Eso y el colegio. Para mí, hay que estar bien con Dios y con la conciencia. Eso para mí es lo más importante.

–¿Qué personaje de la historia de hubiese gustado conocer?

–Mariano Melgar.

–¿Por qué?

–Mira, no conozco a exactitud su vida pero…

–Fue una vida intensa, de novela

–Un idealista, un soñador, alguien que murió por sus ideales y principios, por amor…

–Como se debe morir, ¿no?

–Sí: Mariano Melgar.

–¿Quién no debió nacer?

–Hitler: por el Holocausto.

–Si no hubieras nacido en el Perú, ¿en dónde?

–Me hubiese gustado nacer en Argentina…

–¿Por?

–No sé, es algo que nunca me he explicado: siento cariño por ese país, afinidad, un sentimiento especial que nació en el colegio, pero no sé por qué. Y donde nunca me hubiera gustado nacer, obviamente en Chile.

–Después de esta Copa América, vas a seguir con furor la Eliminatoria Sudamericana.

–Sí, claro. Esta Copa América nos ha ilusionado. Luego del cuarto gol de Guerrero contra Venezuela, yo me arrodillé frente al televisor y estiré la manos: ¡me emocioné! Y se me salieron las lágrimas viendo al Loco Vargas recibiendo su medalla.

–¿Vamos a Brasil 2014?

–Yo creo que sí.

–¿Por qué?

–Tengo ese presentimiento y siempre he soñado con que Markarián sea el entrenador de la selección a consecuencia del campañón con Cristal en la Copa Libertadores de 1997. Todavía recuerdo a muchos en las clases del colegio con sus walkmans escuchando en plena clase el partido contra el Bolívar de La Paz, en plena clase con la profesora Hilda Murillo, de inglés, que me dejó grabado un pedido que nos hizo a todos: “yo les pido una cosa: nunca hagan llorar a una mujer”. Luego comprendí que no es posible y que nos pedía mucho…

–Frases para el bronce: de un pensador, de tu viejo, no sé…

–Yo tengo dos: “nuestro mayor éxito no está en nunca caer, sino en levantarnos cada vez que caemos”. Y la segunda: “querer es poder”.

–¿Este año descendemos de categoría?

–Te puedo decir simplemente que no quiero que descendamos, no quiero que el Melgar baje de categoría.

–Pero está bien jodido.

–Sí, está bien difícil. Y a veces me imagino estando en el estadio en el partido definitorio y me imagino comiéndome la uñas y también me imagino sentado, llorando…

–Ahí se van a ver a los verdaderos hinchas…

–¡Seguro!

–Tu principal defecto.

–El egoismo.

–Tu virtud.

–La perserverancia.

–Piensas a menudo en la muerte...

–Sí, a raíz del cigarrillo.

–¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?

–“Cayo 100 veces… y se levantó 101”.




Jorge Cardeña recuerda el cole from Orlando Mazeyra on Vimeo.


2011/08/24

Carlos Bellatín: «¡A mí me cuesta mucho crecer!»

Foto archivo: Julio de 2009.
Entrevista: martes 23 de agosto de 2011.


–Carlos, me dijiste que ya estabas preparado para una entrevista, ¿por qué?

Porque estaba entendiendo el significado de la humildad.

–¿Sientes que durante muchas etapas de tu vida te ha faltado humildad?

–¡Claro! Y si esto lo leen los patas de la promo, entonces aprovecho para disculparme con todos aquellos a quienes he ofendido. Porque cuando alguien viene y te dice que eres más que los demás, a veces te envaneces.

–Eso es producto de una mala formación…

–De una mala formación en el colegio, en la familia, en la sociedad… Hasta en el círculo de amigos del barrio pasa eso también…

–¿En qué momento de tu vida te das cuenta de que te has envanecido?

–No es un momento. Lo veo como un proceso, porque me di cuenta varias veces. Y supongo que me voy a seguir dando cuenta muchas veces más. En este momento me doy cuenta contundentemente de que hay que dejar de lado la arrogancia, pero no es la primera vez que me ocurre esto. ¡A mí me cuesta mucho crecer!

–Para ti, ¿quién es Carlos Bellatín?

–Una persona que quiere crecer. Pero no crecer para sí mismo, sino para ser útil.

–¿De dónde viene tu vanidad?

–De una egolatría, de una careta que haces de ti. El inconsciente crea una realidad virtual y nos la hace creer para que podamos vivir tranquilos, porque si no fuera por ese inconsciente estaríamos muy cerca de la realidad y nos volveríamos esquizofrénicos.

¿Qué harías con el Carlos Bellatín del colegio?

–Una sesión de sicoanálisis o algo parecido. Lo pondría en el diván para dejar de lado la mentalidad subdesarrollada. Pero, ojo, menciono el sicoanálisis como una construcción de pensamiento que está ahí para ayudar, como otras más, en el estudio de la personalidad del individuo.

–Has estudiado ingeniería electrónica y escribes poesía. ¿Qué eres más un ingeniero o un poeta?

–Te voy a dar en la yema del gusto porque voy a citar a Vargas Llosa, porque él tenía oficios alimenticios que nada tenían que ver con la literatura. Si yo fuera a aplicar mi ingeniería en otro país, sí quiero ser ingeniero, pero no como un profesional alimenticio en el caso del Perú. ¡En el Perú cómo vas a crear algo si estamos en un país donde se desprecia la investigación, se desprecia la ciencia y sólo se busca la mano de obra calificada o técnica para cubrir la demanda del modelo actual!

–Algún compañero de la promoción comentaba en una reunión cómo era posible que la excelencia de la promoción, el número uno: Carlos Bellatín, no fuera actualmente un gerente o un empresario de primer nivel, con los antecedentes del colegio. O sea que no eres “exitoso”…

–Yo le diría, pues, que felizmente me salvé de eso. Porque en el tipo de sociedad occidental en el que vivimos el éxito sólo se concibe como “dedícate a trabajar durante cinco días de la semana, ten dos días de parranda y nunca crezcas”. O sea, el éxito en este tipo de sociedad consiste en que hay una meta: tú llegas a esa meta y ya no necesitas nada. Pero la vida no es eso: la vida es crecer hasta que te mueras. Según los patrones de "éxito", no: tú llegas a ser el gerentazo y ya. Se acabó.

–Pero eso no quita que quieras vivir con comodidades.

–Es que hay que pensar qué tipo de comodidades son necesidades realmente tuyas, y qué tipo de necesidades te las han prefabricado a través de la propaganda.

–No quieres casarte.

–No creo en el matrimonio por razones científicas.

–En primer lugar, no crees en el matrimonio religioso porque eres ateo.

–Así es.

–¿Y por qué eres ateo?

–Porque las respuestas que no encontraba mientras era creyente las encontré después con la ciencia y la filosofía.

–¿Es César Vallejo el autor que te cambió la vida?

–Vallejo, definitivamente. Los Poemas humanos.

–¿Algún poema en especial?

–Todo ese libro está lleno de grandes poemas, pero LOS NUEVE MONSTRUOS es una maravilla. Otro es el que dice:

Considerando en frío, imparcialmente,
que el hombre es triste, tose y, sin embargo,
se complace en su pecho colorado;
que lo único que hace es componerse
de días;
que es lóbrego mamífero y se peina...

Esa poesía me ha marcado estética y éticamente. Y, por otro lado, hay un libro que me ha marcado mucho: El arte de amar de Erich Fromm.

Otros poetas peruanos importantes…

Martín Adán, Alejandro Romualdo, Magdalena Chocano.

Narradores fundamentales…

López Albújar, Ribeyro, Oswaldo Reynoso, Vargas Llosa, Alegría. El mundo es ancho y ajeno, para mí, es la primera novela en el Perú que ha hecho un registro de nuestra situación. Conversación en La Catedral es el segundo intento exitoso.

¿En qué momento se jodió el Perú?

El Perú se jodió cuando Lima se convirtió en la capital de lo más reaccionario de la colonia sudamericana. ¡Y lo sigue siendo! Tanto así que para la independencia del Perú tuvieron que venir dos corrientes libertadoras: una del norte y otra del sur y las condiciones se dieron de tal manera que la burguesía limeña vio que sus intereses económicos peligraban por la debacle que había en España. Entonces los criollos de Lima se alinearon al movimiento independentista para asegurar sus negocios. Se trataba de asegurar negocios y nada más. A esa clase social no le interesa el desarrollo económico del Perú.

–Cambiando bruscamente de tema, has estado este fin de semana en el concierto de Charly García, ¿qué nos podrías decir al respecto?

–Se puede resumir en esa satisfacción que sientes cuando terminas de hacer el amor con la persona que más amas o como cuando llegas a un sitio que te inspira mucho.

–Placer absoluto…

–¡Claro!

Si te lanzo nombres: Ribeyro

–Experto en meterse hasta en lo más recóndito de la mente de un personaje.

Un cuento suyo…

–Tristes querellas en la vieja quinta.

–Oswaldo Reynoso

–Un pocazo más complejo. Él ve los detalles externos para mostrar lo de adentro. Me encanta cuando Cara de Ángel está frente a la vitrina, mete las manos a los bolsillos y se “sintió más hombre que nunca”… Y te lo digo porque es pues la vanidad de la que debiéramos escapar.

–Bryce...

Reo de nocturnidad y Un mundo para Julius que la leí de chibolo y me pareció genial.

–Los nuevos poetas arequipeños… dicen que Arequipa es tierra de poetas.

–Me parece que es más leyenda urbana. Me parece que mejor está Puno. Antes estuvo Peralta, Oquendo… y hoy también veo mejor a Puno.

–De Arequipa, ¿ninguno?

–Es que los he leído muy poco. He leído a Martín Zuñiga. No me gustan los temas que trata, pero sí la manera cómo los trata.

–¿Actualmente hay más pose que poesía?

–¡Ah, desde luego! Cuando, para uno, más importante que la valoración que haces tú de ti mismo es la valoración que hacen otros de ti mismo, entonces eres un vanidoso. Actúas en función de los demás o de lo que va a generar admiración, eco en los demás. Ahí ya caíste, ya fuiste, ya no vas a crecer.

–¿Cuál es el cine que ha marcado tu vida?

Buñuel, definitivamente. Arika Kurosawa: ¡un grande! De Luis Buñuel, su película más social: Los olvidados, es un realismo chocante y a la vez revolucionario. Los sueños de Akira Kurosawa y Vivir, pero se necesita mucha sensibilidad para disfrutar esas obras de arte. Recomiendo a Kim Ki-duk, un cineasta coreano, Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera. El mexicano Reygadas, los hermanos Rebella de Uruguay. El cine peruano ha tenido un mini-boom: Días de Santiago marca el comienzo de este mini-boom, Octubre, Paraíso. Ah, del cine extranjero no quiero dejar de recomendar ¿Dónde está la casa de mi amigo? de Abbas Kiarostami.

Del cine de Estados Unidos.

–Woody Allen: Annie Hall, una obra maestra. Te maneja narrativamente los tiempos, te maneja ironía, te maneja una relación muy peculiar y artística entre espectador y narrador, hace un tratamiento sicológico-cómico de nuestras debilidades, de nuestras miserias.

–Ford Coppola

–Extraordinario. Toda su filmografía. Es el verdadero arte. Y digo “verdadero arte” no en un sentido elitista. Es el problema: a todos los que nos gusta difundir la cultura, difundir el arte, nos ven como a unos huevones que queremos que el resto de la sociedad se dé el trabajo de entrar en nuestra élite. Y no es así. Yo digo “verdadero arte” en el sentido de que es algo creado, primero, con esfuerzo: habiéndose cultivado, habiéndose preparado y, segundo, sin poses: con humildad. Los grandes, todos los grandes, han llegado hasta donde han llegado porque son o fueron humildes.

–¿Qué es el cine para ti?

–No te podría decir qué es el cine para mí. Pero te podría hablar del arte en general.

–¿Para qué sirve el arte?

–Para lo mismo que la ciencia y la religión: ¡para lo que tú quieras! La religión sirve para estar en contacto con lo más trascendente del espíritu humano o de la naturaleza, según la religión de la que hablemos. Pero también puede servir para imponer una cultura de opresión y aprovecharse de la creencia de otros. ¿La ciencia para qué sirve? Puede servir para salvar una vida o para meterle una bomba a una comunidad entera. Lo mismo pasa con el arte.

–¿El arte nos hace mejores personas?

–Tú eres el que se hace mejor a través del arte.

–¿Con qué arte te quedas?

–La música. Como decía Óscar Wilde: la música es el arte por excelencia. Es el arte más abstracto y capaz de llevarte a lo que tú menos conoces de ti mismo. Porque ni siquiera sabes de qué te habla la música, cualquier melodía, en todo caso…

–¿Con qué melodía te quedas entonces?

–¡Imposible! Porque yo no podía elegir a Mozart y excluir a Sui Géneris.

–Están a la misma altura…

–Y a la misma altura de Silvio Rodríguez, de Atahualpa Yupanqui, de Alicia Maguiña, de Led Zeppelin, Beatles, Beethoven.

–¿Qué es la depresión?

–En primer lugar, no le creo nada a los siquiatras. Es una enfermedad del espíritu, también es cierto que sus causas son neuro-químicas, esto está bastante demostrado.

–Has sufrido depresiones…

–Sí.

–Y los siquiatras no ayudaron

–No. Mejor me hizo la ciencia, el arte, el deporte…

–¿Entonces a qué conclusión llegamos?

–A que uno solo tiene que trabajar en sí mismo. Esfuerzo denodado para lograr algo y no autoayuda barata.

–¿Y la religión?

–¿Yendo a misa a golpearme al pecho?

–¿A la idea de Dios?

–Ah, eso sí, y mejor si no le llamas Dios. Juan Gonzalo Rosé decía: también deberían haber catedrales para los ateos. Mi ateísmo no consiste en negar a priori cualquier existencia de una entidad superior… mi ateísmo consiste en no creer el cuentito que me quieren dar.

–¿Cuál es el cuentito que te quieren dar?

–Que Dios tuvo un hijo y que lo mandó a morir por nosotros…

–Pero Jesucristo vino al mundo…

–No lo sabemos, no está demostrado. Quizá existió y todo lo que hizo se tergiversó. Incluso hay razones para creer que fueron varias personas que hicieron cosas muy loables y luego juntaron la esencia de todas.

–En todo caso, si existió fue un revolucionario

–Por supuesto. Yo no sé cómo interpretará la oligarquía peruana que asiste a misa aquello de que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos

–¿A qué personaje de la historia te hubiese gustado conocer?

–Al Che Guevara, a Gandhi…

–¿Les hubieses querido hacer alguna pregunta?

–Hubiese querido ser amigo de alguno de ellos. De César Vallejo, por ejemplo, por un ansia estética… Atahualpa Yupanqui, definitivamente.

¿Quién no debió haber nacido?

–Nadie. Hasta Hitler y Alan García… porque si no eran ellos, otros hubieran hecho lo mismo.

–¿En qué clase de amor crees?

–En la única.

–¿Cuál es la única?

–El amor que se cultiva, en el amor que es voluntario y, a la vez, espontáneo.

–No crees en la monogamia…

–No podría no creer, porque se da: creo en la poligamia como creo en la monogamia. Y de practicar esta última dependerá de las condiciones en que me encuentre.

–Entonces cabe la posibilidad de que, por un acto de amor, elijas la monogamia.

–¡Claro! Pero también de cómo concibas ese amor. Un amor que te exige monogamia es un amor contaminado con un entorno social. Un amor puro ni siquiera se preocupa por eso. Un amor verdadero no te exige nada, simplemente se da, pero con trabajo.

–¿Le tienes miedo a la muerte?

–Antes sí, ahora creo que ya no tanto.

–¿Crees que ya no tanto?

–Creo, porque no me he puesto a pensar mucho en eso. Antes tenía cierta neurosis con respecto a la muerte, ahora no.

–¿Qué quieres ser o hacer antes de morir?

–Ser útil.

–¿No tienes alguna meta?

–Es que si me pongo una meta, estoy empezando a creer en el éxito y el éxito no existe. Pero, en todo caso, hay un adagio que dice: desgraciado el hombre que muere sin hijo, ni árbol, ni libro. Entonces mi meta es tener hijos (no biológicos, necesariamente), árboles y libros.

–Quieres ser papá.

–Repito: no necesariamente biológico.

–¿Adoptar?

–Es lo mejor que se puede hacer.

–¿Quién es la persona que más te ha marcado?

–Mi madre.

–¿Tu madre por qué? ¿Qué es ella para ti?

–Una lucha entre cosas contradictorias que son parte de mí.

–¿Qué año te gustaría que te regalen?

–1994.

–Tu banda favorita de aquella época.

–¡Maná! (se ríe).

–Ya no te gusta.

–Ya no, nada que ver…

–¿Qué tema te acuerdas de este tiempo?

Un cachito de tu corazón





–¿Qué programa de TV mirabas?

–Ahí sí me la pones difícil, pero siempre miraba los Thundercats.

–¿Cuál era tu personaje favorito?

–Tigro, no sé por qué.

–Ya leías poesía…

–Todavía no.

–El 94 es el año del mundial, en ese tiempo te gustaba el fútbol.

–No me gustaba el fútbol, seguía convenciones para encajar en el grupo…

–Recuerdos del colegio

–Hay varios, ah. Jugando básquet, en segundo de media, con todo el colegio ahí en la tribuna coreando, alentando… Otro recuerdo: entra el Pedro Galdos a la clase y dice Bellatín y todos “uhhhhhhhhh”, luego el Galdos dice Guzmán “uhhhhhhh” y al final dice “Villena” y todos “Ahhhh”. Ja ja ja, ya sabían que era para algo académico.

–¿Para qué servían el primer puesto y los diplomas?

–Para alimentar la estupidez. Marcas una pequeña diferencia y empiezan las convenciones y la tontería de por medio. Uno debe compararse y competir consigo mismo; no compararse unos con otros. Por eso dejar de ser estúpido es tarea de toda la vida.

–Alguna persona que te haya inspirado…

Mi abuelita me inspiraba. Una vez me pasó algo pajísima, yo estaba en pleno ateísmo dogmático, o sea negaba de plano toda fe y estaba con las justas de tiempo para terminar un trabajo para la universidad, recontra atareado, y de pronto miro de reojo que ella me estaba echando cruces… y experimenté el amor de una manera tan intensa que me puse a llorar ahí… se me cayeron las lágrimas de emoción.

–¿Estás enamorado?

Sí, en un sentido maduro. Entre comillas “maduro”, o relativamente “maduro”, pero no con ese sentimiento de mutua pertenencia, de deseo de que tu vida cobre sentido a través de la otra persona, todo eso es una enfermedad cultural que arrastramos…

–Tu enamoramiento en qué consiste, ¿cómo se da?

–En cultivar y producir mutuamente, con libertad.

–¿Cuántos años de relación?

–Seis.

–¿Se podrían entonces casar?

–No me convence el matrimonio. No es trascendente para mí.

–Tus principales defectos…

–La vanidad, la arrogancia...

–¿Qué es el sexo?

–Es todo.

–¿Cuántas relaciones sexuales a la semana son recomendables?

–Depende de la libido que tengan los miembros de la pareja.

–Pero si la libido de la mujer da para todos los días y diez veces al día…

–¡Pues, felicitaciones!

–Pero el hombre tiene próstata…

–Que ella llame a sus amigos…

–Me estás jodiendo, Chino.

–No te estoy jodiendo: que ella llame a sus amigos y que encuentre a alguno que la satisfaga.

–¿Has consumido pornografía?

–Hasta los límites de lo saludable. Nunca fue un hábito. La pornografía es una mentira huachafa, es una vulgaridad.

–¿Qué opinas de la masturbación?

–Con la represión (que ha existido y que creo que todavía existe) y con la satanización de la masturbación, los jóvenes que empiezan a descubrir su cuerpo lo hacen a la loca, a la mala, procurando darse un placer inmediato y sin concentrarse en lo que están haciendo, pensando que es una cosa sucia y que tienen que salir del paso al toque. Entonces la masturbación se convierte precisamente en lo que dicen que es: un acto de consumo. En ese caso sí recomiendo que se corten la mano. Pero si se toman en serio la masturbación hay que incentivar a los jóvenes a que exploren su cuerpo con libertad y sin temores.

–Sientes que eres una persona que das más amor o le dan más amor

–Siento que doy más amor. Pero dudo mucho de eso porque el amor que das es el amor que recibes. Hay una canción genial de los Beatles que dice And in the end The love you take Is equal to the love you make. En resumidas cuentas, el amor que recibes es el amor que tú construyes.

–Si te vas a perder en una isla y sólo puedes elegir la obra de un autor…

–Nietzsche

–Director

–Kurosawa

–Cantante

–Silvio Rodríguez

–Una persona que te acompañe

–Mariella.

–¿Estás seguro de eso?

–Es lo natural: es mi compañera.

–¿La amas?

–¡Claro!

–¿Te vas a casar con ella?

–No lo sé todavía.

–Yo creo que sí, Chino.

–Hay una canción de Pablo Milanés que aclara mi sentir: “Yo no te pido que me firmes diez papeles grises para amar, sólo te pido que tú quieras las palomas que suelo mirar”.