Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2019/08/04

Mario Benedetti: cien años

Marios: Benedetti y Vargas Llosa
Escribe Mario Vargas Llosa
Aunque fuimos buenos amigos, no recuerdo cuándo conocí a Mario Benedetti. Probablemente, la primera vez que fui al Uruguay, en 1966: un viaje maravilloso en el que descubrí que un país de América Latina podía ser tan civilizado, democrático y moderno como Suiza o Suecia. En las calles de Montevideo había carteles anunciando un Congreso del Partido Comunista y los periódicos —El País, La MañanaMarcha—estaban muy bien escritos y mejor diagramados, el teatro era soberbio, las librerías formidables, se respiraba por doquier una libertad sin orejeras. Ese país tan chiquitito tenía una vida cultural de primer orden y, si uno podía pagarlas, en Linardi y Risso encontraba todas las primeras ediciones de Borges. Yo había dado antes conferencias ante pequeños públicos, pero en la Universidad de Montevideo, adonde me llevó José Pedro Díaz, hablé de literatura ante un público que abarrotaba el auditorio, algo que me dejó pasmado.

Si fue entonces donde nos conocimos, debí felicitarlo por sus cuentos y poemas, que había leído en Lima y me habían entusiasmado, Montevideanos sobre todo, pero también la poesía de Poemas de la oficina y Poemas del hoyporhoy. Era un escritor que rehuía los “grandes temas” y se acercaba a la gente común y corriente con delicadeza y ternura, a los oficinistas, los taquígrafos, los empleados del montón, las familias sin historia, aquella clase media que sólo en el Uruguay parecía representar a todo un país en la América Latina de aquellos días, de desigualdades atroces. Benedetti lo hacía con una prosa y unos versos sencillos, claros, directos, impecables. Era una voz nueva y sorprendente, sobre todo en la literatura de la época, porque rehuía el relumbrón y el aspaviento y transmitía sinceridad y limpieza moral.

Nos vimos luego muchas veces en lugares diferentes e intercambiamos una copiosa correspondencia. Alguna vez, jugando a adivinar qué escritores latinoamericanos entrarían en el cielo, si existía, recuerdo un empate entre dos candidatos: Rulfo y Benedetti. Eso fue antes del caso Padilla, un cataclismo del que ahora nadie se acuerda y que a comienzos de los años setenta rompió relaciones y dividió ideológicamente a unos escritores del nuevo mundo que, hasta entonces, pese a la diversidad de opiniones, manteníamos el diálogo y hasta la amistad. Como él y yo adoptamos posturas radicalmente opuestas sobre este asunto, desde entonces nos vimos poco y los breves encuentros a lo largo de los años fueron casi siempre formales, desprovistos de la complicidad y el afecto de antaño.

Pero yo lo seguí siempre leyendo y admirando, sobre todo cuando escribía cuentos, novelas, poesía y ensayos que no fueran políticos. Y debo haber sido uno de los pocos lectores que defendió como un logro muy audaz El cumpleaños de JuanÁngel, una novela escrita en versos, experimento que la crítica, en general, recibió con escepticismo. Tuvimos una polémica bastante enérgica, en el diario EL PAÍS, y algunos años más tarde, creo que la última vez que nos encontramos, él la recordó con nostalgia, contándome que algunos lectores del diario habían escrito pidiendo que continuáramos polemizando porque lo hacíamos con buenos argumentos y, sobre todo, sin insultos.
Me he preguntado mucho, estos últimos años, qué hubiera pensado Benedetti con las ocurrencias políticas de los últimos tiempos. Sobre todo, de la caída y, para todos los efectos prácticos, desaparición del comunismo. ¿Alguien puede todavía pensar que Cuba, Venezuela o Corea del Norte podrían ser los modelos para acabar con el subdesarrollo y crear una sociedad más justa y próspera? O de la lenta pero inequívoca resignación de la izquierda extrema en América Latina a las elecciones libres y a la coexistencia en la diversidad que antes rechazaba como al agua los gatos. Nadie puede contestar estas preguntas en su nombre, ahora que él está ausente, por supuesto. Emir Rodríguez Monegal, que había sido su amigo y del que se distanció también por razones políticas, decía de Mario Benedetti que su formación en el Colegio Alemán de Montevideo lo convirtió en un “puritano” de ideas rígidas, que, una vez tomada una posición, era incapaz de dar su brazo a torcer. Yo lo refutaba, convencido de que, aunque se equivocara en muchas cosas, como todo el mundo, lo hizo siempre con buena fe y por razones generosas.
Ahora nos quedan, por encima de sus posturas políticas, los bellos poemas y relatos que escribió, reivindicando con amor esas vidas incrustadas en la monotonía de la rutina, sin grandeza, de heroísmo discreto, que van puntualmente a la oficina y ahorran parte del salario haciendo sacrificios para disfrutar de unas pequeñas vacaciones, que lo piensan varias veces antes de comprarse un nuevo vestido o traje, y que viven siempre con apuros, aquellos ciudadanos sin historia que suelen ser los grandes excluidos de la literatura, a los que él dio vida, color, resaltando su decencia y mostrando que ellos son los verdaderos pilares de una sociedad, pues de ellos depende que ésta prospere o retroceda, que se modernice o retorne al salvajismo de la tribu.
El mundo que Benedetti construyó no hubiera sido posible sin la experiencia uruguaya que lo marcó con fuego, aunque, ya hombre grande, viviera en el exilio muchos años. Pero, no hay duda, se llevó consigo cuando fue ciudadano del mundo, la memoria de su pequeño país, la excepción a la regla en América Latina por sus instituciones representativas, su amor a la libertad y a la cultura, y por haber representado durante tantos años la civilización en un continente que parecía haber elegido la barbarie. Su gran mérito fue haber mostrado que esa sociedad que se acercaba a la perfección, no era nada perfecta cuando se la exploraba de cerca con el cariño que a él le inspiraban esas gentes que sin saberlo ni proponérselo construyen un país mediante sus esfuerzos cotidianos. Cuando los jóvenes revolucionarios llamados tupamaros decidieron que allí también hacía falta una revolución a la cubana —el sueño ideológico de la época— e introdujeron la violencia, aquel país tolerante desapareció y se convirtió en otro país latinoamericano prototípico, con militares torturadores y revolucionarios terroristas. Uruguay pareció tocar fondo. Menos mal que se ha ido reconstruyendo y vuelve, poco a poco, a parecerse al de los poemas y narraciones de los grandes escritores uruguayos de aquella notable generación: Juan Carlos Onetti, Idea Vilariño, Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal, Carlos Real de Azúa, Mario Benedetti y tantos otros.
La última vez que nos vimos fue en Buenos Aires. Estaba cenando con unos amigos en una pequeña fonda en la que preparan buenos bifes y alguien me avisó que allí estaba también Benedetti. Fui a saludarlo y lo encontré cansado y envejecido. Cambiamos unos recuerdos afectuosos y, a la hora de despedirnos, estoy seguro que, en vez de la mano, nos dimos un abrazo.
Fuente: diario El País de Madrid.

2019/07/10

Sobre Tía María

"Pensar el hoy significa, ante todo, recobrar la mirada crítica. Por ejemplo, el triunfo de la economía de mercado – un triunfo por default del adversario – no puede ser únicamente motivo de regocijo. El mercado es un mecanismo eficaz pero, como todos los mecanismos, no tiene conciencia y tampoco misericordia. Hay que encontrar la manera de insertarlo en la sociedad para que sea la expresión del pacto social y un instrumento de justicia y equidad. Las sociedades democráticas desarrolladas han alcanzado una prosperidad envidiable; asimismo, son islas de abundancia en el océano de la miseria universal. El tema del mercado tiene una relación muy estrecha con el deterioro del medio ambiente. La contaminación no sólo infesta al aire, a los ríos y a los bosques sino a las almas. Una sociedad poseída por el frenesí de producir más para consumir más tiende a convertir las ideas, los sentimientos, el arte, el amor, la amistad y las personas mismas en objetos de consumo. Todo se vuelve cosa que se compra, se usa y se tira al basurero. Ninguna sociedad había producido tantos desechos como la nuestra. Desechos materiales y morales". (Octavio Paz)

2019/06/21

Independiente, mi viejo y yo

[…] Después me levantó en brazos y cantamos “la copa, la copa, se mira y no se toca”, y dimos la vuelta olímpica a los saltos, por toda la casa. Vino el micro y me fui al jardín de infantes.
                Supongo que ésos son los recuerdos que se le meten a uno en los recovecos del corazón, y echan cría y se nutren de su propio néctar, y nos marcan para toda la vida. Por lo menos así ocurrió conmigo.  Y no me avergüenza reconocer que ahora, ya de grande, cuando tengo un problema que me agobia, o cuando me toca sufrir por radio y por televisión un partido de Independiente y me como los codos por la ansiedad y la angustia (la vida me enseñó lo inconveniente que puede resultar fumarse los nervios), siento un impulso difícil de dominar, una tentación casi irresistible que me invita a irme a dormir, a abrigarme a la certeza de que mientras yo sueño, mi papá e Independiente, como duendes laboriosos, van a arreglarme el mundo para que yo lo encuentre refulgente en la mañana.
                Y queda en mí el mandato inexorable que dictan las fidelidades eternas. Cuando Independiente gana un campeonato –al fin y al cabo, Dios y sus milagros evidentemente existen– lo primero que hago, en la cancha o en mi casa, es levantar los brazos y los ojos hacia el cielo, abrazándolo a mi viejo a través de todos los rigores del destino, y por encima de todas las traiciones de la muerte. Lo que pasa es que tratándose del Rojo, de mi viejo y de mí, hay veces que la muerte es una señora que nos tiene un miedo bárbaro. Una vieja podrida a la que, de locales en Avellaneda, le tiramos la camiseta y podemos, de vez en cuando, llenarle la canasta.
                Todavía me acuerdo de ese número once de cuero blanco, cosido en la camiseta como el de Bertoni. Pero ahora también veo, cuando me fijo con suficiente atención, que mi viejo también lleva lo suyo. Lo tiene ahí, en la espalda, justo a la altura del nacimiento de las alas: un diez de cuero blanco, igualito igualito al de Bochini.

Eduardo Sacheri, La vida que pensamos (cuentos de fútbol) 

2019/02/20

FBC Melgar nos hace soñar... y en Lima tienen pesadillas

Portada del diario Sin Fronteras: arranque extraordinario de Melgar en la Copa Libertadores. Tres partidos con el arco invicto. Dos victorias en Arequipa y un empate en Santiago de Chile. Y vamos por más.
Portada del diario Correo (Arequipa): torrencial lluvia activó torrentera de la avenida Venezuela (donde queda el estadio Monumental Arequipa) y dejó daños en distritos de Arequipa.



Aquellos que, a pesar de ser arequipeños, consumen la prensa deportiva de la capital se creen todos los dislates y mentiras que (en muchos casos con mala leche) llegan desde allá. Y –esto es lo peor– se difunden a lo largo y ancho de todo el Perú.  

En el canal de RPP Noticias, por ejemplo, desde hace tres semanas siguen diciendo que el argentino Jorge Pautasso es “uruguayo”, sin importarles que se trata de uno de los entrenadores más importantes del fútbol peruano (ha sido asistente técnico de Gerardo Martino en nada más y nada menos que la selección argentina, también en la paraguaya y en el gigante catalán F.C. Barcelona).

En Gol Perú comentaban ayer con cierto humor –un sentido del humor bastante desafortunado– que en el partido Melgar-Caracas la hinchada iba a ¡estar dividida! Sí, ¡DIVIDIDA EN AREQUIPA! Como si alguna vez sus equipos de Lima hubieran conseguido ser locales en nuestra ciudad (hemos disputado, siempre siendo mayoría en el estadio de la UNSA, en los últimos cinco años 2 finales con Cristal, una semifinal con Universitario y otra con Alianza Lima). Aunque, claro, ya sabemos por quién hincharon muchos limeños… como los “amigos” de Gol Perú…

En Fox Sports Perú (que en realidad debería llamarse Fox Sports Lima) están tan desinformados que dijeron que Hernán Hinostroza alinearía en Santiago de Chile ante la Universidad de ese país, cuando todos en Arequipa sabíamos que ni siquiera había subido al avión que los llevó a Chile. Y, luego de la brillante e histórica clasificación de Melgar en el estadio Nacional de Santiago, siguieron mintiendo cuando afirmaron que el entrenador de Melgar no quería hablar con la prensa de Arequipa. Pautasso, para enmendarles la plana, ha hablado con la prensa mistiana luego de la derrota contra Municipal y también después de la celebrada victoria contra el Caracas.

Hay que ser muy mala leche para tergiversar las palabras del entrenador de Melgar como lo hizo anoche la mesa de Fox Sports Perú. Era obvio que Pautasso se refería a la proximidad entre el partido entre Municipal y Caracas (y no a los 4 días de descanso que tuvo entre el partido en Chile y el duelo contra Municipal por la Liga 1). La Federación Peruana no ha apoyado a Melgar a pesar de que, en palabras del director técnico argentino, Melgar está haciendo una “patriada” que pos del prestigio del fútbol peruano. ¿Se entiende o no? Además en Fox Sports Lima siguen con el discurso de que la hinchada de Melgar es violenta y se comporta mal, hasta proponen que nos quiten la localía (como ya dijo el señor Alan Diez con la venia de su colega Loret de Mola). Pero no dicen nada del mal comportamiento de la barra de Universitario y del uso de bengalas y pirotecnia el domingo pasado en Moyobamba (¡que están prohibidas!). Claro: se quejan sólo cuando les conviene.

¿Hace cuántos años un club peruano jugaba tres partidos de Copa Libertadores y dejaba su valla en blanco (ganado dos partidos en casa y empatando de visita)? ¿Cuándo un club peruano eliminó a uno chileno en Santiago (en partidos de ida y vuelta) por Copa Libertadores de América?

Sobre el tema recurrente de que va muy poca gente al estadio Monumental Arequipa. En primer lugar, vean la escasísima asistencia que tuvo el partido en Chile entre Palestino y el Deportivo Independiente de Medellín. Ojo: jugaron en el estadio San Carlos de Apoquindo que apenas es para unos quince mil espectadores y ni siquiera lo llenaron (el Alberto Gallardo en donde juega Cristal es para 18 mil y nunca lo llenan, ¿por qué la prensa de Lima no le jala las orejas a la hinchada de su “campeón”? ¿No se trata de un club “grande”?).
Otro dato que viene de un país recontra futbolero como Uruguay: el Defensor Sporting no pudo llenar el estadio Luis Franzini (de 18 mil espectadores) ante el Barcelona de Ecuador. Ese pequeño recinto estaba vacío y era ¡copa Libertadores! Lo mismo podríamos decir de los partidos entre el Delfín de Ecuador y el Caracas. No pongo acá el ejemplo de clubes argentinos como el Talleres de Córdoba porque ellos, al menos para mí, tienen a las mejores hinchadas del continente. Y sí, debemos apuntar a eso, sin embargo no es sencillo porque para empezar la Policía Nacional del Perú no deja que la barra de Melgar ingrese instrumentos y banderolas (cuando la CONMEBOL sí lo permite).  Por otro lado los controles para ingresar al estadio son muy lentos y por eso la imagen de las tribunas al empezar el partido es muy distinta a la que se tiene al finalizar el encuentro.
Ayer en Arequipa, horas antes del duelo entre FBC Melgar y Caracas se cayó el cielo como dice la portada de hoy del diario Correo (edición Regional). Hay quien dice que para el hincha no hay pretextos. Lamentablemente en Arequipa cada vez que hay una lluvia intensa la ciudad colapsa y no estoy exagerando. La lluvia torrencial de ayer activó la torrentera de la avenida Venezuela (donde queda el estadio Monumental Arequipa) y dejó severos daños en distintos distritos de Arequipa.
Y sobre la hinchada del Caracas nada tengo que decir, salvo que elogiarlos por estar con el equipo de su país. Yo fui a la tribuna oriente que al final estuvo con mucha gente (reitero: los controles son pésimos y por eso cuando el partido empieza el estadio está vacío, comparen con las imágenes al final del Melgar-Caracas). 
En la tribuna sur también hubo mucha gente que asistió a pesar de las complicaciones de la lluvia. En la tribuna norte (del visitante) había un racimo de hermanos venezolanos. No, no llegaron esos miles de hinchas venezolanos que anunció Gol Perú. Nada de eso. Es más –y quiero cerrar con esta anécdota– cuando Melgar se puso 2 a 0, los visitantes tuvieron varias chances para descontar y la pequeña barra venezolana utilizaba esa odiosa frase que también es común en los peruanos: “¡Sí se puede!”. Me llama mucho la atención porque en el Perú solemos utilizarla cuando nos sentimos inferiores al rival y necesitamos “creérnosla” para ganar partidos (o al menos intentar empatarlos). Entonces si seguimos así, de la mano de Pautasso vamos a seguir creciendo y nos van a respetar cada vez más. Vean este dato que colgó en su Twitter el periodista Mario Pinedo: Melgar ya igualó en estos 3 partidos de la era Pautasso todo lo hecho en las últimas cuatro presentaciones de la Copa Libertadores (1984, 2016, 2017, 2018) en veinte (¡20!) partidos.  
Ayer Melgar –con lluvia y con su gente– dio otro paso más en busca de la fase grupos de la Copa CONMEBOL Libertadores, aunque a muchos (que hincharon por el Caracas) les joda. Les joderá más cuando llenemos el estadio Monumental Arequipa.
¡Gracias, Pautasso! ¡Gracias, equipo!

Nota final.- El entrenador argentino Miguel Ángel Russo se alineó a la postura de Jorge Pautasso e indicó que hay que apoyar a TODOS los clubes que participan en la Copa Libertadores.  Algo más: la prensa de Lima ya reconoce (porque no le queda de otra) que se hizo el fixture de la Liga 1 Movistar sin pensar que podía clasificar. Acá una prueba contundente: si Melgar consigue la clasificación en Caracas el martes 26 de febrero entonces forzosamente no podrá jugar contra UTC de Cajamarca en el horario programado por la Liga 1 (domingo 3 de marzo a las 6.15 de la tarde) porque tendría que jugar contra San Lorenzo de Argentina el martes 5 de marzo a las 5.15 de la tarde y NO HAY NI SIQUIERA 48 HORAS entre el partido de Liga y el de Copa Libertadores. Mañana jueves al mediodía la Liga 1 dará una conferencia de prensa... a ver qué nos dicen...


Fotografía tomada desde la tribuna oriente alta de la tribuna sur anoche en el estadio. Al final sí hubo gente.


2019/01/03

Adiós, Hemingway



–Adiós, Jemingüéy –gritó, y recibió como respuesta la sonrisa del hombre.
Varios años después, cuando descubrió la dolorosa necesidad de escribir y comenzó a escoger a sus ídolos literarios, Mario Conde supo que aquélla había sido la última navegación de Ernest Hemingway por un pedazo de mar que había amado como pocos lugares en el mundo, y comprendió que el escritor no se podía estar despidiendo de él, un minúsculo insecto posado sobre el malecón de Cojímar, sino que en ese momento le estaba diciendo adiós a varias de las cosas más importantes de su vida.   
[…]
De cualquier modo, a su lado no quería ni a escritores ni a políticos. Y por eso se negaba, cada vez más, a hablar de literatura. Si alguien le preguntaba sobre sus trabajos apenas decía: ‘Estoy trabajando bien’, o si acaso: ‘Hoy escribí cuatrocientas palabras’. Lo demás no tenía sentido, pues sabía que cuánto más lejos va uno cuando escribe, más solo se queda. Y al final uno aprende que es mejor así y que debe defender esa soledad: hablar de literatura es perder el tiempo, y si uno está solo es mucho mejor, porque así  es como se debe trabajar, y porque el tiempo para trabajar resulta cada vez más corto,  y si uno lo desperdicia siente que ha cometido un pecado para el cual no hay perdón.
Adiós, Hemingway, Leonardo Padura

2018/11/09

Mario Vargas Llosa en el Hay Festival Arequipa 2018

La cuarta edición del Hay Festival Arequipa trae de vuelta a casa a Mario Vargas Llosa, el verdadero culpable de que este evento de primera fila se lleve a cabo anualmente en su tierra natal a partir del año 2015.
Este retorno —que se ha vuelto recurrente desde que la Biblioteca Regional de la calle San Francisco lleva su nombre— dista mucho de ser como el de los años cuarenta del siglo pasado, que él recuerda como una gran aventura: «el viaje a Arequipa con mi madre, la abuelita y la Mamaé, en 1940, para asistir al Congreso Eucarístico, en Arequipa, la tierra solar, que se mantenía viva en las anécdotas innumerables y la nostalgia de la familia. Estuvimos alojados en casa del tío Eduardo, que era juez, solterón y bondadoso; su cocinera Inocencia preparaba unos candentes chupes en los que sobresalían unos monstruos crustáceos, de cáscara rojiza y pinzas articuladas que me fascinaron. Recuerdo aquel viaje como una exaltante expedición: el tren Cochabamba a la Paz; las calles empinadas de la capital boliviana; el vaporcito que cruzaba el Titicaca de noche, hasta la llegada a Puno, en el amanecer. Y, luego, nuevamente, el tren hasta la Ciudad Blanca. Allí estaban tantas cosas conocidas hasta entonces sólo de oídas: las casas de sillar; el Misti y los volcanes; la casita donde nací, que me mostraron, en el Boulevard Parra, el queso helado y las pastas de La Ibérica. Los rezos y cantos multitudinarios del Congreso Eucarístico me asustaban, y, todavía más, la voz del orador, un hombre importantísimo, de corbata pajarita, que señalaban con el dedo: Víctor Andrés Belaunde. Cuando regresamos a Cochabamba, yo me sentía ya grande».
Hoy, con 82 años a cuestas y con una vida de novela que ni el propio escriba boliviano Pedro Camacho hubiera imaginado, el Premio Nobel de Literatura arequipeño podría ser descrito como un personaje de su notable ficción “La tía Julia y el escribidor” (para ser preciso como una de las creaturas de los desaforados radioteatros): «Como todo ser elevado por sobre la medianía, era discutido, criticado y verbalmente escarnecido por sus colegas, esos incapaces (a diferencia de él) de producir milagros».



(La nota completa aparece hoy en la página 16 del diario El Pueblo de Arequipa)

2018/10/29

Si yo fuera Maradona... (Feliz cumple 58, Diego)


Hace algunos días le preguntaban a Maradona sobre su cumpleaños y el Diego, ahora en su faceta de entrenador en la segunda división mexicana, respondía: "Ayer tenía 20 años y el martes cumplo 58. Los he vivido bien y a veces los he vivido mal". En la parte final de “Maradona by Kusturica”, el documental que el cineasta serbio Emir Kusturica le dedica al más grande, éste afirma: "Me podrán decir que estoy bien o que estoy mejor… o que estoy mejor que antes, pero nadie está adentro mío: yo sé las culpas que tengo y no las puedo remediar"
¿Qué decir del que, para mí, es y será el futbolista más emblemático de este deporte? Ojalá pudieras volver a vestirte de corto, Pelusa, y explicarles a todos de qué se trata el fútbol. ¿Sólo un juego? Nunca. Te he admirado más en tus fracasos y tristezas que en tus éxitos pletóricos: ¡arranca desde la media cancha y, pase lo que pase, no te detengas jamás!

2018/09/25

"De niños eran perfectos": una lectura del libro de Orlando Mazeyra Guillén

No hace mucho fuimos compañeros de clases. La maestría que realizamos fue por diferentes motivos. La decepción compartida.
Nuestra única escapatoria eran esas tardes en La Ramadita, local predilecto de fines de semana. Conversaciones de todo tipo, sobre nuestras vidas, añoranzas, pero sobre todo de literatura, música y películas.
Este libro empieza con una cita de Ernesto Sábato: «Dios no escribe ficciones: nacen de nuestra imperfección, del defectuoso mundo en el que nos obligaron a vivir». Y solo puedo recodar esas tardes en que la literatura era nuestra escapatoria, nuestra forma de sentir y expresarnos. Otro punto importante en el tema, en esas conversaciones por los sábados, era el que se refleja con otra fase en el libro, esta vez de Truman Capote: «Al principio fue muy divertido. Dejó de serlo cuando descubrí lo diferencia entre escribir bien y mal, y luego hice un descubrimiento más alarmante aún: la diferencia entre escribir bien y el verdadero arte, una diferencia sutil pero brutal».
Esas eran nuestras tardes de fines de semana. No había escapatoria. Éramos víctimas de nuestras debilidades. Como la mujer en el primer cuento, que descubre o se siente siempre o casi siempre la más gorda del grupo, del barrio, de la ciudad. Emprendiendo una lucha equívoca por  tratar de pertenecer al estereotipo frívolo  y muchas veces calculado de nuestra sociedad. Y digo esto último por la descarnada lucha de la publicidad, del marketing por tratar de vender una imagen falsa de los que somos. La chica en su intento, como señala el autor por tratar de estilizar su fofo cuerpo, la lleva a la desilusión, lágrimas y depresiones sin rostro. No podía ser otro final.
Estos relatos que datan del año 2005, nos muestran a un Orlando Mazeyra con diferentes preguntas que se vuelcan en su prosa, muchas veces esenciales y sin respuesta a pesar del tiempo transcurrido y, al contrario, las dudas se ahondan; se vuelven más complejas.
Los amigos del barrio, la patota, las palomilladas, las decepciones amorosas y de otra índole, esas primeras experiencias que se intentan olvidar con tragos, pero que nunca se olvidan, sobre todo cuando te dedicas a la miserable tarea de escribir. Sí, no todo es malo, pero normalmente vuelves a ese mismo lugar, a ese mismo recuerdo, te atrincheras y es lo peor que te puede pasar hasta que lo expulsas en letras negras o el color que prefieras, dibujándose en alguna hoja en blanco, garabatos sobre garabatos;  imágenes de rostros, recuerdos que nos flagelan por las noches de insomnio, de mensajes repentinas cuando pensabas que ya todo estaba olvidado, ella escribe sin saber que tú intentabas inútilmente apartarla, borras los mensajes luego de embriagarte con los amigos, te envalentonas y dices que ya no sientes nada por ella o eso al menos quieres creer, ya sabemos que no hay peor mentira. Tus amigos te felicitan por la acción, luego en la noche, mientras tratas de dormir en tu cuarto y los recuerdos  imperan, te llega un nuevo mensaje: es ella, no tienes ni idea de lo escribe,  y solo te queda preguntarte: ¿y ahora qué mierda quiere?
Luego tenemos a un tipo que no recuerda su nombre y mucho menos haberse enamorado, ni tampoco haberse casado. ¿Qué afortunado, no?, pensarán algunos. Pero la realidad dentro de la ficción es otra, el hombre está casado y la mujer sufre. Ella tiene que repetirle a él que su mal, su falta de memoria, es debido a lagunas mentales, o como le dijo su médico de cabecera: Alzheimer. Él por supuesto no le cree. Y se propone la difícil tarea de recordar su nombre. Los días son iguales para ambos, él despertando sin saber quién es ni quién es la mujer a su lado, y ella explicándole todo de nuevo. La idea que plantea el autor me parece extraordinaria. Y juega con eso en el transcurso de la narración. Y me pregunto si a pesar de recordar, sabemos en realidad quiénes somos y si el nombre que llevamos es el nuestro, el que merecemos.  
También tenemos otro personaje que al ver a su abuela sufriendo en esos días difíciles, delirantes, previos a la muerte, preferiría estar loco como su tío, para no ver la realidad o para verla con otros ojos. Un personaje, como muchos, me sumo a esa incertidumbre, que no comprendemos aún la muerte ni lo haremos.
La tarea de escribir, tratando de huir de todo, viviendo realidades alternas, complejas, es otro de los temas del libro, donde un nuevo personaje plantea preguntas en las que se recrimina  por no poder escribir los grandes cuentos que se había prometido. Quería ser una persona diferente a la que se estaba convirtiendo, a veces el día a día te termina por ganar la partida, pero lo peor es que odia al tipo en que se estaba convirtiendo, lo desprecia. Y sus días son miserables. Aquí el autor refleja una de las preguntas que planteaba en un inicio sobre la tarea de escribir, esa gran diferencia entre escribir mal y bien y sobre todo entre escribir bien y el verdadero arte, como lo propone Truman Capote, diferencia brutal, de eso no nos queda duda. Pero también la idea de estar haciendo algo que no nos termina de convencer, de trabajar para alimentarnos, donde el gusto por lo que verdaderamente uno quiere hacer  se pierde, y te carcome, llenándote de inseguridades, ansiedades lacerantes. Y más aún si vives en un país donde dedicarte a la literatura, es una verdadera odisea, una tarea titánica. Conversando con Orlando Mazeyra, coincidimos en que si uno pretende escribir termina con el tiempo destruyéndose. Es inevitable pero necesario.
Asimismo, Mazeyra nos relata la primera vez de un muchacho: esa experiencia única, rocambolesca, traumatizante, inolvidable, quien despierta con la voz de una mujer desnuda, los tragos le han ganado, y ella insiste en preguntarle si es su primera vez, diciéndole: «Pero dímelo, ¡ya pues, dímelo!... quiero escuchar tu voz, ¿con quién has tenido tu primer polvito?».  La mujer, como habrán sospechado o empiezan a sospechar, es una mujer pagada por sus servicios sexuales o una prostituta, como prefieran decirle. No importa en este caso. Pues el relato trata sobre la añoranza de la infancia y que me hace pensar en una frase de Henry Miller, sacada del libro Trópico de Capricornio, y cito: «Me dan ganas de llorar al pensar en lo que la vida ha hecho de ellos. De niños eran perfectos…».
Luego sigue una historia atípica, la de un hombre que sufre de la vista, con el ojo derecho ve perfectamente, pero con el izquierdo aparentemente ve cosas que él no desearía ver: esas verdades ocultas, como la de una mujer que fue infiel y que le oculta a su esposo una enfermedad que la llevará a la muerte. Después seguirán microrrelatos, historias cortas, de palabras controladas, medidas, calculadas, como confesiones en un diario; idea que en el siguiente cuento se expande, desarrollándose con la prolijidad de un narrador de raza, en la confesión de un supuesto asesino, historia que en un principio parece resumirse a un simple ajuste de cuentas pero que con el transcurrir de las páginas toma un giro inesperado, sorprendiendo al lector. Es sin duda, desde mi punto de vista claro está,  uno de los cuentos más logrados junto con «¿Y ahora qué mierda quiere?», «Cierra los ojos y muere», «Escribes», «Mi primera flaca» y también el cuento que le da el nombre a este libro: «Urgente: Necesito un retazo de felicidad». Y ya saben los interesados pueden llamar al  teléfono: (054) 256290, como bien se señala en la portada.


Gustavo Pino

2018/09/20

Presentación de URGENTE: NECESITO UN RETAZO DE FELICIDAD

El jueves 20 de setiembre, a las siete de la noche, se presentará en el Festilibro del Parque Libertad de Expresión de Umacollo el libro “Urgente: necesito un retazo de felicidad” de Orlando Mazeyra Guillén. El ingreso es libre.

Sobre este libro, el escritor Alfredo Herrera Flores ha señalado: “sería injusto decir que las historias de Mazeyra alimentan nuestra pesadumbre o pesimismo, por el contrario, nos muestran una alternativa para indagar por la esperanza. La ambigüedad con que nos ofrece la anécdota, parece llevarnos por falsos caminos hacia el desenlace inesperado y más dramático que la propia historia, pero no hay trampas, inevitablemente desembocamos, personajes y lector, en la necesidad de superar nuestra desgracia y ser felices. Los cuentos de Mazeyra nos llevan a la ilusión de la felicidad”.

2018/06/10

¿Por qué amamos el fútbol?

Hoy, domingo 10 de junio de 2018, a sólo 4 días del Mundial Rusia 2018 escribo en el diario El Pueblo acerca de esta pasión. Acá un fragmento:


En el colegio no solía encontrar carpetas para zurdos. Era un problema. Un profesor recomendaba aprender a escribir con mano derecha para no tener inconvenientes. «La siniestra es del diablo», comentaba un hermano de La Salle con un gesto de amonestación. Sin embargo… ¿no eran Cueto y Maradona zurdos? Pegarle con la izquierda era un premio. Natura había sido generosa. Se sentía un poquito más cerca de aquellos genios del fútbol. Alguna vez había escuchado que su abuela paterna —la mamá Julita— le dijo «poeta» a Cueto… «Poeta de la zurda», vaya elogio. ¿Algún día alguien le diría una frase tan hermosa? 

2018/04/10

El retorno definitivo a Arequipa de Oswaldo Reynoso



Oswaldo Reynoso Díaz nació un 10 de abril de 1931. El autor de Los inocentes, El escarabajo y el hombre y En octubre no hay milagros hoy cumpliría 87 años. Él había planificado con antelación su retorno definitivo a su ciudad natal porque, como en el poema de Kavafis que cita en su libro En busca de la sonrisa encontrada, su tierra natal lo siguió sin tregua (prueba palmaria de ello es su última entrega: Arequipa lámpara incandescente publicada por la editorial Aletheya). Por eso, el maestro quería que sus cenizas fueran esparcidas en el volcán Misti.
José Caro, poeta huamanguino y amigo íntimo del narrador que vivió su infancia y juventud en el barrio de San Lázaro –hasta frisar los veinte años–, ha llegado a la nuestra ciudad para cumplir con el deseo de Reynoso. Además, el jueves 12 de abril se celebrará un evento denominado “El retorno” en donde lectores y amigos de la profusa collera de Reynoso lo recordarán.
Sin embargo la mejor manera de recordar a un autor; o, digo mejor, la mejor manera de homenajearlo es leyéndolo, por eso leamos a Reynoso sin temores ni anteojeras. Arequipa le debe mucho –sobre todo lectores– y él nunca dejó de quererla, a pesar de todo. Acá un fragmento que precisamente hace alusión al volcán Misti en donde se esparcirán hoy sus cenizas:
: “¿Por qué me miras tanto?, me preguntó en tono amenazante. No le contesté y miré el cielo. Era azul como el volcán Misti. Arequipa de eterno cielo azul había cantado con el coro del colegio. Furioso me lanzó un puñete en la cara y corrió gritando: maricueca, maricueca. Con la mano, me limpié las lágrimas que corrían lentas pero dolorosas por mi cara de colegial de doce años. A paso ligero, con respiros fatigados, me dirigí a Selva Alegre. En ese entonces, hace tantas décadas, no comprendía por qué la contemplación del rostro de mi compañero de aula me proporcionaba una sensación extraña y deliciosa. Tampoco llegaba a comprender por qué esta, mi gozosa mirada, despertaba tanto odio y por qué tenía que ocultarla para no ser blanco de infamias e insultos. Entre los árboles y jardines, busqué un lugar oculto para llorar fuerte y romper mis cuadernos; pero no encontré ninguno, pues esa tarde la Selva Alegre estaba repleta de visitantes. Crucé el canal de agua y comencé a caminar por La Pampa Polanco. A medida que avanzaba, sin saber adónde ir, fue perdiéndose el azul del Misti. No era azul. Su color era casi marrón claro árido y feo. ¿Y el azul majestuoso coronado de nieve que veía desde cualquier parte de la ciudad adonde se había ido? Me eché sobre la tierra arenosa y cerré los ojos. Creo que fue en ese instante cuando imaginé una ciudad desconocida de sol con hermosos cuerpos desnudos, ciudad que siempre he buscado para encontrar la felicidad sin culpa, sin castigo. Abrí los ojos y el azul claro del cielo de Arequipa me enseñó el camino para encontrar la felicidad sin culpa ni castigo”.

Nuevos lugares no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Por las calles vagarás,
por las mismas. Y en los mismos barrios envejecerás;
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.

Kavafis

2017/12/08

¿Tú también lo sientes así?

[...] Una persona que escribe en una habitación silenciosa e intenta conectar con otra persona que lee en otra habitación silenciosa –o tal vez no tan silenciosa–. Las ficciones pueden entretener, en ocasiones enseñar o polemizar sobre algún tema. Pero para mí lo esencial es que transmiten sentimientos, que apelan a lo que compartimos como seres humanos por encima de fronteras y separaciones. Hay un montón de industrias cargadas de glamour
 alrededor de las ficciones: la industria del libro, la industria del cine, la industria de la televisión, la industria del teatro. Pero al final, las ficciones versan sobre una persona que le dice a otra: así lo siento yo. ¿Entiendes lo que digo? ¿Tú también lo sientes así?
Fragmento del Discurso de Kazuo Ishiguro al recibir el Premio Nobel de Literatura 2017.
Se puede leer todo haciendo clic aquí.

2017/10/09

Fernando de Szyszlo Valdelomar (1925-2017)

No quiero ponerle título a este cuadro. Quiero que me hable él mismo y me diga su nombre. Estoy buscando su voz entre las formas. Sé que ya lo he acabado y está frente a mí, mirándome. A veces pasa con los animales, sobre todo con los perros. Si tienes cierta relación con tu perro, verás que en algunos momentos se sienta frente a ti atentamente, quizá con esa especie de sonrisa con la que miran a su dueño. Y si lo miras tú a los ojos puedes sentir que, en ocasiones, está a punto de hablar. Esa expresión que tiene una persona cuando va a contarte algo importante, sin decidirse todavía. Al final, el perro desiste. Como si, en realidad, no valiera la pena hablar. Como si, después de todo, tampoco fuera tan importante eso que iba a decir. Y entonces quita la mirada, se va, vuelve a actuar como de costumbre, pidiéndote algo, o simplemente echándose a tu lado. Cuántas veces habría sido mejor no haber dicho ciertas cosas. Si uno tuviera que romper ciertos límites difíciles antes de cada frase se habrían dicho muchas menos estupideces en la vida. Habría menos conflictos, peleas y guerras. Menos dolor.

Fernando de Szyszlo Valdelomar, La vida sin dueño

El planeta Trilafon y su ubicación respecto a Lo Malo

"Llevo tomando antidepresivos, no sé, un año ya, y supongo que me siento bastante cualificado para explicar cómo son. Están bien, de verdad, pero están bien igual que, por ejemplo, estaría bien vivir en otro planeta que fuera cálido y cómodo y tuviera comida y agua fresca: no es un mal sitio para vivir, pero tampoco es la Tierra de toda la vida, obviamente. Yo ya hace casi un año que no estoy en la Tierra, porque en la Tierra las cosas no me iban muy bien. Me van un poco mejor en el sitio donde estoy ahora, en el planeta Trilafon, y supongo que es una buena noticia para todos los implicados." (D.F.W.)

2017/10/05

Menos mal que (no) está el Pipita...

Luego de fallarse goles hechos ante Alemania y Chile le dedicaron este meme a Gonzalo Higuaín.
Primer tiempo
Hace un año (para ser exactos, el 6 de octubre de 2016) estaba en una tribuna popular del estadio Nacional viendo un intenso partido Perú-Argentina con mi amigo Aldo Medina.
Él, que sabe que soy ferviente seguidor del fútbol argentino –yo había estado el año 2015 en el Camp Nou viendo a Mascherano y a Messi–, me dijo, con tonito cachaciento:
–Menos mal que lo pusieron al “Pipita” Higuaín.
–¿Por qué?
–Porque no le hace gol ni al arcoíris…
Ni bien terminó de lanzar su pachotada, ambos vimos cómo Higuaín entró al área y con la categoría de los grandes definió ante la apresurada salida de Pedro Gallese.
Así son los cracks: aparecen cuando menos se los espera. Ahí nomás: a unos cincuenta pasos de nosotros parecía que Argentina nos ganaba otra vez (Perú no le gana en Lima a Argentina desde 1985 y jamás le ganó en Buenos Aires, por eliminatorias). Pero apareció el mejor delantero peruano que yo, modestamente, he visto: Paolo Guerrero. 
Al final del partido ya no hablábamos de Higuaín, ni de Mascherano (que tuvo un error grosero y provocó el segundo peruano de penal), ni de la ausencia de Messi; hablábamos de cómo la bajaba de pecho Paolo Guerrero.
Al día siguiente, por la noche, presenté un libro en la librería El Virrey y les dije que lo único que me interesaba escribir era sobre cómo dominaba el balón Guerrero: que luego hizo lo mismo contra Uruguay: ponerse en “Modo Avión”, ingresar al área, controlar el balón y hacer parecer un marcador amateur al capitán uruguayo Diego Godín.
Hoy, en la mítica Bombonera de Buenos Aires (el patio de la casa de Juan Román Riquelme), no estará el “Pipita”, tampoco Agüero. Argentina colectivamente es muy pobre para los nombres que tiene porque, está claro, individualmente están por lejos por encima del resto con Brasil.
El único peruano que jugaría hoy en Argentina –o Brasil o Uruguay– sería Paolo Guerrero. Los demás, no. En la previa lo sensato sería firmar el empate, pero los desbordes y la ilusión generados hacen creer en un triunfo histórico.

Segundo tiempo
Esta es la última fecha doble: son dos tiempos o dos partidos. Todo se define en Lima contra Colombia. Y precisamente, antes del Perú-Argentina del año pasado, estuve en el Perú-Colombia del 2012, clasificatorio para Brasil 2014. Otra vez en la tribuna popular, y otra vez con mi amigo del cole Aldo Medina, que siempre me acoge cada vez que paso por Lima. Parecía que se podía pero Farfán comió algo (o hizo algo) y no arrancó. Había un clima anómalo. Al final apareció un chibolo llamado James Rodríguez a quien no conocía, la verdad. Hoy es un crack de Bayern Munich.

Tiempo extra
Respeto el entusiasmo de muchos peruanos. De la prensa deportiva ya nada me sorprende: las portadas de siempre, como hace veinte años. No hubo la hostilidad de Santiago en Chile en 1997. Pero está Messi, que es el mejor del mundo, y yo firmo el empate. Aunque en realidad quisiera que la tabla se quedara inmutable. Acá se sueña con ir al Mundial dejando fuera a Argentina. Yo creo que la nota va por otro lado: dejar afuera a Chile. Difícil pero posible.




2017/09/30

Profe Juan Reynoso: Melgar y Arequipa se lo agradecen

Juan Máximo Reynoso Guzmán llegó a Melgar el 2014. Fue campeón nacional el 2015 y subcampeón del 2016, sin perder en ninguna de las dos finales.
Se va nomás nuestro entrenador: Juan Máximo Reynoso Guzmán. Es el director ténico más exitoso de la historia del club rojinegro: Ganador del Clausura 2015, Campeón Nacional del año 2015, Subcampéón Nacional 2016 (sin perder en las finales ante Sporting Cristal) y Campeón del Torneo de Verano 2017, que clasificó a F.B.C. Melgar a la Pre-Libertadores de América del 2018. 
Pedí su cabeza luego de los papelones en la Sudamericana y, después, en la Libertadores (seis derrotas el año pasado). Le reclamé tantas rotaciones y otras cosas que no vienen al caso. Pero yo no soy entrenador, apenas un hincha más, que también supo defenderlo cuando, por ejemplo, ya pedían a Mosquera que terminó por las patas de los caballos en el Monumental de River: “van a extrañar a Reynoso”, les advertí y su salida marca el fin de una era: hay un antes y después de Juan Reynoso con el buzo de entrenador del club más grande del fútbol arequipeño.
Cuando era un corito que se dedicaba a jugar pelota en el parque de su barrio, la pregunta recurrente era: ¿podré, alguna vez, ver campeón a mi equipo? ¿Será posible que volvamos a jugar la Libertadores en Arequipa? 
Los primeros relatos que escribí en la época escolar iban de eso, mi primera pasión: el fútbol, mi equipo y, claro, la revista “El Gráfico” de Argentina que coleccionaba con devoción religiosa. Acabó mi infancia y también mi juventud. Me hice adulto. Sin embargo, el sueño seguía ahí, agazapado y expectante: ¿seré alguna vez campeón? En el 2014, llegó Reynoso con un proyecto no serio, sino serísimo. Apostó por Arequipa (luego sabríamos que tenía ancestros arequipeños). Aquella temporada fuimos los mejores del año y nos quedamos sin nada. El entrenador sabía que era un proyecto a largo plazo. Paciencia y mucho trabajo. Y así fue. Se vino el centenario, otro papelón en la Sudamericana y más insultos. El retorno de Cuesta y un equipo que nunca perdió en casa y castigó en Lima. Y era verdad: no quería que nadie me despertara. ¿Melgar campeón? ¡Putamadre! ¿Era posible tal cosa? Todavía sigo repitiendo mentalmente el gol de Cuesta y a todo el plantel (titulares y suplentes) agolpándose, rodeando a su entrenador, dándole las gracias y diciéndole que contra todo y contra todos se pudo. Y ahí está Fito, recordándome que hay personas que no voy a olvidar. Profe Reynoso, gracias por tanto. Usted está por encima de las mezquindades y, sobre todo, por encima de los giles que nunca van a la tribuna. Juan Máximo Reynoso ya está en lo más alto con Máximo Carrasco (el timonel de la gesta histórica del 81). Espero que vuelva siendo más grande y que mi equipo crezca tanto como usted.
Ya me imagino la primera frase que dirá cuando pegue la vuelta: “Cuando me fui, no me alejé”. Ojalá, Profe. Melgar y Arequipa (su segunda casa para siempre) le dan las gracias.


2017/09/05

Vuelve el Hay Festival Arequipa del 9 al 12 de noviembre

Dentro de dos meses vuelve el Hay Festival. En Arequipa la cita será del jueves 9 al domingo 12 de noviembre y -sin duda un gran acierto de los organizadores- se prolongará un día más para una fecha a realizarse en Cusco el lunes 13. Entonces, lo primero que hay que felicitar es este afán descentralizador del evento. El año pasado, por ejemplo, tuve la oportunidad de estar en Moquegua e Ilo, y la experiencia fue enriquecedora.

Personalmente, puedo decir que lo que más me alegra es la presencia de un narrador notable como el español Javier Cercas (1962), quien saltó a la palestra gracias a su famosa novela Soldados de Salamina (2001). Pero tiene otras entregas muy interesantes como la novela El impostor (2014) y su libro de ensayos El punto ciego (2016),  en donde se aproxima a las novelas que lo marcaron como lector y escritor y llega a la conclusión que la novela no es el género de las respuestas, sino el de las preguntas. Se trata, pues, de las conferencias que dictó en la Universidad de Oxford el año 2015. En la página de la Real Academia de la Lengua española pueden leer el magnífico y agudísimo ensayo que le dedica al novelista arequipeño: "La pregunta de Vargas Llosa", que aparece en el epílogo de la edición celebratoria de los cincuenta años de La ciudad y los perros.
Cercas llega a Arequipa con una nueva novela: El monarca de las sombras (2017).
También desde España llegará el periodista del diario madrileño El País Juan Cruz (1948), gran entrevistador y amante del fútbol y la literatura. Es uno de los más atentos lectores de la obra de Mario Vargas Llosa, a quien conoce muy bien y ha entrevistado infinidad de veces.
Entre los representantes peruanos destaca el narrador Edgardo Rivera Martínez (1933), autor de la ambiciosa novela País de Jauja, quien vuelve luego de muchos años a Arequipa luego de su presencia en la desaparecida FIL Arequipa.
Asimismo vuelve Renato Cisneros, un auténtico y merecido éxito de ventas con ese libro que hibrida la novela con el reportaje La distancia que nos separa (y que acaba de publicar una novela que puede leer como la precuela del libro donde aborda la relación con su padre: Dejarás la tierra, un título sugerido por Alberto Fuguet).
Vale la pena resaltar la presencia de Katya Adaui quien, luego de una maestría en Escritura Creativa en la Universidad Tres de Febrero de Buenos Aires, ha publicado un conjunto de narraciones titulado Aquí hay icebergs. Hacía mucho tiempo que no leía un libro con relatos tan originales y logrados. Hay que leerla.
Otro autor de primera fila que llega es el holandés Cees Noteboom (1933) cuya prolífica obra ha hecho que sea voceado, año a año, como candidato al premio Nobel de Literatura (él bromea al respecto de que se lo darían por “causas humanitarias”, pero de ocurrir, afirma, se pondría a llorar).
Sin duda, la lista es bastante larga: son más de un centenar de invitados provenientes de más de 20 países. Podemos citar a la argentina Claudia Piñeiro, a la mexicana Guadalupe Nettel, a la peruana Carmen Ollé.
Hay quienes se preguntan por qué todavía no viene al Hay Festival el arequipeño universal, yo les recuerdo que el culpable de que tengamos este evento es él. Y, como cada año, hay que darle las gracias.

Esperamos, eso sí, que para las siguientes versiones se tengan en cuenta a más narradores que no sean sólo de la capital.



2017/08/17

Conversatorio sobre Mario Vargas Llosa en la Librería SBS


El sábado 19 de agosto, a las seis de la tarde, participaré en el Conversatorio "Influencia del escritor Mario Vargas Llosa en la literatura", que se llevará a cabo en la Librería SBS Arequipa de la calle San Francisco 125 del Cercado de Arequipa.
Están todos cordialmente invitados. 
El ingreso es libre.

2017/08/09

Contra todo y contra todos: somos F.B.C. Melgar, somos Arequipa.


–Somos once contra once.
–Sigue hablando, idiota…

A ver, lo de Deportivo Municipal no es nuevo: es reincidencia. El año pasado, Lavandeira se agarraba los testículos mirando a la tribuna. Él no fue el único que provocó. Vienen predispuestos a causar problemas. Ahora Ameli se desubica, provoca a Reynoso. Tratan de calmarlo y nada. Viene Rabanal, a toda velocidad, con el codo por lo alto para atacar a Ortega y éste, ante la agresión, responde. ¿Eso no haría cualquiera?
Pregunto: ¿les parece que da para 12 meses de sanción a Ortega y que a Rabanal sólo lo suspendan 3 fechas?
Esto es un circo. El dueño –los dueños, esos mismos que juran que Perú puede ir al Mundial ganando en mesa– del circo ya sacó de carrera a Garcilaso para que campeone Alianza Mesa y ahora, con semejante decisión, está sacando a Ortega del cargo. Están dejando a Reynoso sin mano derecha para que se vaya. Así es la nuez. Mejor que armen un cuadrangular en la capital con puro equipo limeño. Sería más honesto… como al comienzo, cuando sólo jugaban entre ellos.
Repudio a la gente del Deportivo Municipal (“serranos de mierda”, nos dicen desde la cancha) y a la Comisión de Justicia que, una vez más, nos recuerdan cómo son los equipos limeños. Y luego tienen la concha de hablar de insultos racistas.



2017/07/20

CUESTA VS. HERRERA: LA (PEQUEÑA) GRAN DIFERENCIA

Cuesta y Herrera: muchos soñamos con verlos jugar juntos. No se pudo.

Para empezar: siempre defendí a Emanuel Herrera de los criticones (los “tecleros”, que son legión, y también los que lo insultaban, a grito pelado, desde la tribuna). De arranque, lo comparaban con Cuesta y, como es obvio, son distintos: empezando por la presencia física de Emanuel. Cuesta era más despliegue y sacrificio: delantero y obrero. Herrera es el goleador del equipo y del torneo, todos los rivales lo miraban –lo siguen viendo– con respeto y envidia. No obstante, con esta salida, por las patas de los caballos, se me cayó. Eso –hablo de mi decepción– no le resta un solo gol, sobre todo el de la final contra U.T.C. que nos llevó, luego del suplementario, a los penales y a ganar el Torneo de Verano (también marcó de penal en la definición inolvidable por el golazo de “CrackChete”).
Otra cosa: soy de los poquísimos –hablen, otra vez, “tecleros”– que lo vi jugar por última vez con la rojinegra, el domingo pasado contra el Unión Comercio: jugó bien y marcó un golazo. Fue el último con la rojinegra. Lo grité desde la grada, sin saber que luego le faltaría el respeto a la institución que apostó por él. Porque sí, le ha faltado el respeto. Nadie sabe en dónde está.
Ojo, no creo que su representante, el señor Ronald Baroni, no sepa nada (como mintió durante los últimos días). Y, tampoco creo que sea gratuito que lo bajen del barco del Dominó justo antes de un partido clave ante los de Ate en la capital. Piensa mal y acertarás.
Está el hincha que dice que no hay que ser mezquinos, que tiene derecho a irse a una liga de mucho más nivel, como la mexicana, para crecer futbolísticamente y, cómo no, ganar mucho más de lo que le ofrecía Melgar. En parte, tienen razón. Pero uno no se puede ir de un equipo cuando le dé la gana y menos en el tramo final del campeonato. Así no es, Herrera, por más goleador que seas (y que lo seguirás siendo). Y Juan Reynoso debe estar echando humo porque él, tan rígido que es, se habrá sentido traicionado por el 9 en el que confió (Baroni se lo ofreció primero a Cristal, y los pavos no mostraron interés; en cambio, Reynoso, que le había seguido la pista en México, sí creyó en él, pero el sabor final es agridulce, ¡qué lástima!, cuando tenía todo para irse por la puerta grande).
Melgar está en emergencia -dando por descontado a Omar Fernández como titular indiscutible-, porque Zúñiga, con lo crack y legendario que es, está para jugar 45 o a lo mucho 60 minutos, pues los años no pasan en vano. José Carlos Fernández no anda bien y, al parecer, se va al final del Apertura. Daniel Chávez nunca cuajó (es otro de los que se irían) y del “Zorrito” Aguirre sólo pude ver chispazos y empeño. Nada más.
F.B.C. Melgar apura el retorno de Cuesta pero algo le juega en contra: Sporting Cristal y el padre del goleador. Sí, el padre de #BC9, que es su representante, está pensando más en los billetes y los celestes, como es obvio, están poniendo más dinero sobre la mesa.
Bernardo Cuesta, a diferencia de Emanuel Herrera, sí siente la camiseta y la ciudad es como su casa. Acá siempre tendrá las puertas abiertas y la cinta de capitán (cuando no juega Cachete el capitán natural es Cuesta, se lo ganó solito). Cuesta sí está identificado y, como ya lo dijo Reynoso, cuando Bernardo se fue a Barranquilla: Melgar pierde más en lo humano que en lo deportivo.
Tenemos que recuperar a un líder. Esa es la (pequeña) gran diferencia entre Herrera y Cuesta: liderazgo y compromiso hartamente demostrados por parte de #BC9. Ojalá así sea.
En resumen: Melgar pierde mucho en el ataque con la partida de Herrera pero gana en lo humano con el retorno del hijo pródigo. Haciendo las sumas y restas, salimos ganando, no me cabe la menor duda: sólo falta que Cuesta decida bien.