2009/04/07

7 de abril de 2009: LA JUSTICIA HABLÓ (que el asco no meta su cuchara)

En la imagen: el tándem del asco. El asesino japonés y su heredera. Que esperen al 2032.

La justicia ha hablado y el Perú lo agradece hasta el infinito. Kenya Fujimori tendrá que purgar condena hasta el año 2032. Es un día para festejar, lavemos e icemos las banderas a lo largo y ancho de la patria, y encontrémonos en un abrazo jubiloso que ojalá no se termine nunca: la bosta mayor de todo el excremento fujimorista que ensució y sigue ensuciando a nuestro país tiene y debe perecer tras las rejas (que así sea. Amén).
Pero no todo es color de rosa, hoy más que nunca tenemos que estar atentos: nadie puede descartar que más pronto que tarde el aprismo metería su cuchara, como suele ser su costumbre. Alan García ya lo ha dejado en claro en uno de sus raptos de sinceramiento alevoso: él decidirá (como ya lo hizo en 1990) quién será su sucesor. Es más que probable que el líder del Apra le allane el camino a la hija del sátrapa y –toquemos madera con todos los nudillos de pies y manos– le regale el indulto a su padre antes de retirarse para siempre de Palacio de Gobierno. Gesto inequívoco de la más cínica simpatía… si no pregúntenle al autor de Conversación en La Catedral, que hoy preside la comisión del Museo de la Memoria.
Contrario a lo que parece, esto no ha acabado: recién empieza. La historia tiene giros azarosos y puntos de inflexión que son casi siempre insospechados y en donde el derrotado, luego de supercherías y reveses propios del realismo mágico, resulta siendo el vencedor (para muestra un botón macondiano: Alan García, ayer asilado político en la tierra de García Márquez, hoy es el presidente del Perú).
Prohibido olvidar: hace 17 años, Kenya Fujimori instauró la dictadura más hedionda de nuestra historia republicana; hoy, esta pena (de muerte, por la edad del ex-aspirante al senado japonés), puede servirle como espaldarazo definitivo a su hija Keiko que pretende ser la primera presidenta del Perú (las elecciones la han puesto a la cabeza en la encuestas limeñas y, además, como virtual ganadora en una posible segunda vuelta con Ollanta Humala).
Lo que viene de aquí en más es esa guerra sucia y encarnizada, plagada de supuestos mesías, outsiders y payasos de diversa laya, que es, por definición, toda contienda electoral en nuestro país. ¿Los candidatos? Por ahora bosquejemos una terna del espanto: Keiko Sofía Fujimori Higuchi, Ollanta Humala Tasso y posiblemente Jaime Bayly Letts. ¿Alguien más? Mejor no seguir porque en esta lista la escoria se confunde con la falsa izquierda y, por si fuera poco, asoman ribetes cómicos y, cuándo no, disforzados e hipócritas a más no poder.
El recurso del gobierno de turno –utilizado en su momento para ensuciar al Fredemo y tumbarse a Vargas Llosa– será educar al electarado (sic) en la cultura del terror (se le podría llamar terrorismo periodístico, sin querer sonar aparatosos): no votar por quien representa el cambio, no votar por los que prometan que los crímenes de Cayara, Accomarca y El Frontón no quedarán impunes.
Lo sabemos todos: en política la escuela del terror da cuantiosos resultados; es por eso que hoy estamos embarcados en ese socarrón “cambio responsable” que enarbola este aprismo de petroaudios y ratas gordas, cleptómanas y soberbias que le siguen regalando el país a los chilenos.
Los libros de historia (la oficial, la que todos deberán leer y aprender) dirán que el 7 de abril del 2009 la justicia habló y nos dio un respiro en esta ciénaga de la sordidez y la inmundicia. Ojalá, pues, que el 28 de julio de 2011 todos juntos ratifiquemos el cambio y no repitamos errores del pasado. Mejor que mejor si no precisamos de taparnos la nariz cuando acudamos a las urnas.
Ojalá erradiquemos al electarado y lo convirtamos por fin y para siempre en ELECTORADO. Hoy festejamos que Kenya Fujimori morirá en prisión. Ojalá pronto logremos que otros lo acompañen.
Porque sólo los imbéciles y los fanáticos enceguecidos vieron en Fujimori a nuestro Chinochet. Y esos son los mismos que seguramente verán en Keiko a nuestra Michelle Bachelet en versión peruano-nipona. No queremos a Kenyi colocando sus posaderas sobre una curul del congreso. Por favor, que nos dejen de gobernar el asco y la verguenza.
¡LA JUSTICIA HABLÓ! INSISTO: NO NOS SIGAMOS EQUIVOCANDO.


2009/03/17

Se investiga


¿Crónica roja o la peor de las perversiones humanas? ¿Qué es lo que uno siente al leer el siguiente fragmento?

Ahora que todos los negros son buenos y todos los maricones unos seres muy simpáticos, a ver si la sociedad ésta se reúne y decide de una vez que no todos los violadores somos mala gente… Siempre será mejor violar a una mujer y dejarla viva, que no violarla y matarla. Yo no sería capaz de matar a una mujer, no tendría estómago para ello. Pero violarlas, les aseguro que no me produce ningún remordimiento”.
Si te dio asco o acaso no te interesa, entonces pásalo por alto. De lo contrario: Investiga aquí. No te olvides. Hazlo con mucho cuidado.

2009/03/01

Patada al tablero en Badosa



El peruano Orlando Mazeyra Guillén se incorpora a Badosa.com con Patada al tablero, relato epistolar sobre identidades tapadas.

2009/02/26

Trayectos (*)


Tomados de la mano, acabábamos de llegar a la casa de reposo. No quise mirarla una vez más, porque mejores días fueron los ciegos, los de la oscuridad rampante que abrazó nuestras angustias antes de la explosión amatoria que nos desparramaba por el suelo. Abrí el maletín y le entregué la carta de presentación que redactaron sus padres. "No temas. No hay nada importante", le confesé. ¿La leíste?, preguntó asediada por la incertidumbre. "No hace falta", le dije y me arrodillé presuroso. Le levanté la falda y arranqué sus bragas.
Lamí su sexo una y otra vez, con raptos incontenibles de rabia, que al sentir el umbral de la excitación, se tornaba en fetichismo absoluto. De pronto, una vieja rancia con aires de monja de clausura abrió la puerta y se persignó espantada antes de lanzar un grito enloquecido. Acudí al fondo de mi alma para espetarle en la cara: ¡no es ninfómana, ella no es ninfómana, es sólo una mujer que sabe amar!
Follamos, follamos y follamos sin el permiso de la policía. Cuando llegaron ellos, nos encontraron como siempre: con los ojos cerrados, sintiendo la rigidez del suelo, felices de la vida. "Esta gente está enferma, hacer eso con una niña", musitó un gendarme y me sentí más sano que nunca. El amor era un trayecto que seguía aguardando. Un trayecto enrevesado en el que si había alguien que cometía un delito, éste era el de la benigna pasividad, un trayecto donde el timón del velero errabundo era mi cuaderno de bitácora, y el olor de su sexo el afrodisiaco que abría las puertas del cielo. O del infierno, qué se yo. El placer tiene un poco de ambos. Además, ver a Dios transformarse en el diablo ya era una alquimia tan cotidiana que seguramente por eso nadie podía comprendernos.
Cabía la posibilidad de ser sólo sexo. Sexo y nada más. ¿Y eso, en un mundo tan hipócrita, realmente importaba? La mendicidad moral de los demás revierte todos sus insultos. ¿Pederastia? ¿Con qué se come esa palabra, imbéciles?
La idea del sexo como única verdad se había presentando ante mí desde que conocí a Camila, una muchachita de apenas catorce abriles. Todavía no recuerdo sí leí Lolita antes o después de conocerla. Aunque a la luz de los hechos acontecidos, eso era lo de menos. Lo que de veras importaba era el nuevo trayecto: los juicios, las insidias y calumnias de gente que juzga, pero no vive. Un trayecto repleto de ignorantes que ahora me miran perplejos sin saber que, ella y yo, siempre estuvimos por encima del resto. A eso es a lo que yo llamo Arte. Ahí, donde finaliza el trayecto, logro ver a Nabokov persiguiendo mariposas, mientras los fisgones hacen su ridícula tarea: criticar y exhibir sus estúpidas anteojeras revestidas de cojudez ampulosa. Cosa tan ridícula como la imagen de ese viejo que resbala luego de capturar un insecto que finalmente escapa de la red: el trayecto, entonces, no termina nunca. "Ponte a escribir", parece decirme. Y aquí estoy, haciéndole caso. Prefiero esto a cazar mariposas.

2009/02/23

LOS ÓSCAR: La noche de Milk, La dama del perrito, El Guasón y la loquísima María Elena

Heath Ledger: a un año de su muerte recibió un merecido Óscar

La dama del perrito, el infatigable Harvey Milk y la loquísima María Elena

A priori, creí que el muy publicitado y Curioso –más que curioso, vendría a ser surrealista– Caso de Benjamín Button se haría de varias estatuillas y, al final, terminó siendo el gran fracaso de la noche (no convenció la historia del hombre -Brad Pitt- que nace con el reloj biológico al revés, sueño dorado de Quino, el creador de Mafalda: empieza en la senectud y va retrocediendo hasta terminar siendo un neonato).
***
Vi The Reader (El Lector): con una sensual y convincente Kate Winslet que, para mí, cuando dejó de ser analfabeta a punta de empeño y obstinación, se convirtió para siempre en La dama del perrito de Chejov. Es una película de primer orden, incluso mejor que ¿Quién quiere ser millonario?, pero tal vez su temática resultaba siendo muy europea (aborda una historia de amor y de secretos en la Alemania de la posguerra; cuando el analfabetismo puede convertirse en un secreto, una vergüenza tan insondable como el primer amor, ése que se alarga hasta la eternidad). Aunque si nos basamos en eso no estaríamos festejando el triunfo Slumdog Millonary, una notable película ambientada en Bombay, la mayor ciudad de la India. Un juego de trivia se convierte en el mejor pretexto para armar una historia de amor que germina en la infancia y se afirma ante las adversidades que atormentan a la pareja. La violencia, el horror, la pobreza extrema y el delito son un telón de fondo que amenaza con destruirlo todo, pero a veces el destino está escrito y, por supuesto, está del lado de los que jamás renuncian a soñar.
***

El viernes mientras revisitábamos Río Místico –o mejor dicho la media hora final del filme–, le comentaba a Johanna que Sean Penn es un actorazo que nunca termina de conmoverme, cada vez que que lo veo me sorprende una vez más esa capacidad sobrenatural para meterse en la piel de sus personajes. El salvaje personaje de Río Místico (con el que Penn ganó su primer Óscar) ya quedó muy atrás. En el 2008, apareció Harvey Milk, que al parecer fue el primer hombre abiertamente gay que alcanzó un cargo público en Estados Unidos, un activista, un luchador por naturaleza que da lecciones de moral y, sobre todo, de libertad. Ver, desde el comienzo de la película, a Penn besándose con varios hombres o ligando al paso con desconocidos el día de su cumpleaños, ya nos anuncia un largometraje de homosexuales que sólo quieren una cosa: ser libres (como Dustin Lance, que armó el libreto y recibió su premio emocionadísimo).
Milk, pues, le ha dado su segunda estatuilla dorada a este hombre de excepción, coherente y de grandes compromisos que, por sus ya reconocidas dotes (encarnando a un retardado mental en Mi nombre es Sam, a un criminal como Matthew Poncelet en Mientras estés conmigo y ahora a un gay luchador y emblemático como Milk) confirma el por qué algunos lo llaman el “Marlon Brando de la nueva generación”.
Escribí unas líneas por si ustedes demostraban ser unos comunistas homosexuales”, mencionó Penn ironizando a los conservadores de la Academia que hace algunos años se negaron –¿a puro prejuicio? – a otorgarle el Óscar a la inolvidable Brokeback Mountain. “Ya es hora de los que votaron en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo piensen en la vergüenza que sentirán sus hijos”.
***

En Vicky, Cristina, Barcelona, Woody Allen le dio un papel tan rico a Penélope Cruz que ella no hizo más que tomar la posta de su actual pareja, Javier Bardem, y consagrarse como la mejor actriz de reparto y la primera mujer española en alcanzar un Óscar (Almodóvar lloró al enterarse y él se le dedicó el premio con especial a afecto, también a Fernando Trueba con quien Cruz dio sus primeros pininos en La bella época, en donde se la ve apenas como una niña, estamos hablando del año 1994, cuando ella tenía menos de 20 años).
***
Párrafo aparte, para el momento más emotivo de la noche: el Óscar póstumo para Heath Ledger: a un año de su muerte, ese compañero, hermano, que se nos adelantó por culpa de las pastillas (“la última esperanza negra”, diría Calamaro), pero nos dejó mucho para recordarlo. Por eso las lágrimas y por eso este recuerdo imperecedero de un escribidor que lo admira hasta el infinito.
Más acá (en mi propio Cinema Paradiso):

2009/02/18

Maradona by Kusturica: Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir

Maradona by Kusturica

Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir”, con este epígrafe de Charles Baudelaire, empieza Maradona by Kusturica. Documental que, como un partido de fútbol, dura noventa minutos.

En una de las tantas conversas entre el cineasta y el predestinado, el genio del fútbol mundial lanza una pregunta que viene a cuento“¿Sabés qué jugador podría haber sido de no haber tomado cocaína? Me queda el mal sabor de no saber quién hubiera sido”. Nadie lo sabrá jamás, Diego...

Fútbol, recuerdos, los grandes y los peores momentos del mejor jugador de fútbol de todos los tiempos (también hay espacio para la humorada con la célebre Iglesia Maradoniana). Viendo este gran documental me pude percatar de que Emir Kusturica no sólo es amigo del Diez; es, además, uno de sus incondicionales y se celebra.

¿Quieren saber lo que dice Emir Kusturica sobre Maradona?

"Si Andy Warhol estuviese vivo, sin duda habría puesto a Maradona entre sus serigrafías con Marilyn Monroe y Mao Tse-Tung". Sí, Emir, y es que la pelota no se mancha. Nunca.

Más, acá: Mi Cinema Paradiso.

2009/02/09

Mi propio CINEMA PARADISO



Vamos a ordenarnos un poco (y en el camino seguro terminaremos desordenándonos más, ojalá que no).

Acabo de crear Mi propio Cinema Paradiso, un blog dedicado exclusivamente a mi enrevesada cartelera personal. No esperen encontrar reseñas profundas de las pelas que veo. Simplemente ideas sueltas aderezadas con algunos recortes de fragmentos de las películas que caen en mis manos (si es que se puede hacer un recorte de una película con sólo palabras; valga el intento para enganchar a alguien).
Las colaboraciones o sugerencias son siempre bienvenidas por esta vía o a mi correo electrónico: mazeyra@gmail.com
Empezamos ya con El color del dinero de Martín Scorsese, Leyenda Urbana (revisitando películas de terror) de Jamie Blanks y con la notable La familia Savage, película escrita y dirigida por Tamara Jenkins.

El nombre del blog, está de más decirlo, es un nada original homenaje a Giuseppe Tornatore por conmoverme hasta las lágrimas como pocos lo han hecho (no olvidar la entrañable MALENA); y porque además Cinema Paradiso, en mi vida íntima, significa muchas cosas más. Y, como lo sabemos todos, la vida no es como la vemos en el cine. La vida es más difícil.

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En la imagen: el inolvidable Totó encandilado por la pasión de su vida, el cine. (Fuente: diario Clarín de Buenos Aires).

2009/02/02

Un lugar en el mundo

No sé por qué vuelvo. No tiene mucho sentido volver después de ocho años o casi nueve. Volver a un lugar que ya no existe… Sigo haciendo cosas sin pensarlo demasiado, sin medir las consecuencias, más o menos como vos: “las leyes de la genética no fallan”, diría mamá. Cuando le dije que me venía, me miró como si estuviera enfermo: deformación profesional, supongo, pero no hizo preguntas. Entendió menos cuando le dije que volvía mañana, que ni siquiera me iba a quedar una noche… Entendió menos o entendió todo: con la vieja nunca se sabe. ¿Para qué voy a gastar guita en hotel? El micro llega por la mañana temprano y se va a las diez de la noche. Tengo doce horas de viaje hasta Buenos Aires para apolillar y casi todo el día para pedalear unos cuantos kilómetros, y tratar de saber por qué vine. Turista no soy, los paisajes no me emocionan, de la gente conocida no queda casi nadie… amigos, ninguno… A lo mejor vengo nada más que para hablar un rato con vos, para contarte algunas cosas que me pasaron, para decirte lo que pienso hacer: estoy en una edad de mierda en la que estás obligado a tomar decisiones y justamente lo que menos tenés ganas de hacer es tomar decisiones. No te preocupes: no vuelvo para saber quién es mi padre ni para conocerte realmente, ni para descubrir tus zonas oscuras… no va por ahí la cosa. Siempre fuiste un tipo transparente, sólido como una pared, pero transparente. Y si a veces no te entendía, no era culpa tuya. No era culpa mía tampoco. Era muy chico para entender algunas cosas. Cuando empecé a entender las cosas de los mayores fue porque, sin darme cuenta, había dejado de ser chico. A lo mejor vine para acordarme bien de todo lo que pasó aquel invierno. Me gustaría conocer tu versión: yo conozco sólo parte de la historia. Algunas cosas las viví, otras las escuché o las espié. A lo mejor vine porque me di cuenta de que se me estaban borrando y me dio bronca. No se puede ser tan imbécil. Hay cosas de las que uno no puede olvidarse, no tiene que olvidarse, aunque duela…

Un lugar en el mundo de Adolfo Aristarain (1992)


2009/02/01

EL JUEGO VERDADERO



Volví a Arequipa para ultimar una crónica novelada sobre mi gran amistad con Edmundo de los Ríos. Al pisar el aeropuerto abrigué la esperanza de que en el fondo –y por esos azares del destino– fuera él quien, desde el más allá y cual cómplice perfecto, me hizo caer en alguno de esos juegos verdaderos y, así, me trajo de vuelta a casa para pulsear la ciudad blanca más negra, columpiándome entre la añoranza y el desconcierto: una ciudad nueva para un hombre viejo.

Un manojo de estudiantes de Literatura tuvieron la deferencia de organizarme una inmerecida recepción. Uno de ellos se ofreció gentilmente a alojarme en su departamento. Pero antes paseamos por el centro histórico, tomamos un café en San Francisco y conversamos de libros, cine y algo de política.José –así se llamaba el chico que me consideraba poco menos que un huésped ilustre– me preguntó varias veces sobre la amistad que mantuve con Edmundo. Le dije lo obvio: que nos conocimos en la redacción de Caretas y que a ambos nos gustaban nuestros buenos tragos. Seguimos dialogando animadamente en el taxi hasta arribar a Tahuaycani, el barrio en donde él vivía.

La habitación, aunque pequeña, era cómoda. Tenía baño, un televisor, una mesa ratona y un computador con conexión a internet: “Para que usted revise su correo cuando quiera”, me había indicado el muchacho antes de entregarme un manuscrito, “si quiere aburrirse puede leer alguno de mis cuentos, no son gran cosa, pero uno nunca sabe, ¿no?”. Accedí con un gesto paternal: “Tienes razón, José: uno nunca sabe”. Y se lo dije con una seriedad terminante, porque él ignoraba que yo no tengo, ni he tenido, un e-mail.

El chico me dio un tímido abrazo y me anunció que tenía una cita nocturna, le deseé suerte y me recosté sobre la cama. Lo sentí salir de la casa y, ¡ay!, también sentí el asomo del soroche. Los años no pasan en vano, pensé, y, cuando me aprestaba a hojear el primer relato, una mujer entró intempestivamente a mi habitación.Me estiró la mano antes de preguntarme si acaso yo era lo que soy: ¿Es usted el escritor? Asentí sintiéndome ridículo. Ella se llevó las manos al rostro y empezó a llorar desesperadamente. Sin saber qué hacer, le alcancé mi pañuelo, pero ella seguía echando lágrimas. ¿Qué le pasa, señora? No respondía nada, pero era un hecho que le pasaba todo. De pronto, se sentó en la orilla de la cama y me miró, lívida: “es el José, es mi José, anda perdido mi hijo, no sé cómo ayudarlo”.

Sentí un nudo en la garganta, mirarla a los ojos era como saltar al vacío. “No entiendo, ¿quiere decirme que él se droga?”. Me miró desafiante: “Eso jamás, señor… Para ser escritor es usted bastante despistado”. Es verdad, lo admití, pero ¿qué es lo que tiene su hijo?

–¡Quiere volverse escritor! –me espetó como culpándome de ese delito. Y dijo “volverse”, verbo traicionero que me hizo caer en la cuenta de que yo, a pesar de mis cinco novelas y de aquel malhadado libro de cuentos iniciático, todavía no me había vuelto escritor. El oficio ahora se presentaba ante mí como una tuerca que nunca terminaba de girar. Me faltaba otra vuelta de tuerca para volverme, por fin, escritor. Ella lloraba por fuera y yo lo empecé a hacer por adentro, por donde nadie mira, por donde anidan las fantasías del artista… del artista que siempre quise ser.

–Yo también –le dije muy suelto de huesos pero a la vez fascinado por la confesión–: Quiero volverme escritor y, si usted me lo permite, puedo ayudar a José.

–¿Me lo jura?

–No necesito jurarle nada: acabo de leer sus cuentos –mentí magistralmente–. En todos ellos no he encontrado más que talento. Su hijo ya es un escritor, sólo le falta un empujón y para eso estoy acá, señora…

–María José –me dijo su nombre con un semblante mudado–. Pero no me mienta, ¿en verdad le parece tan bueno?

–Sin duda alguna –afirmé–, pero nos falta una cosa…Ella dibujó el gesto más interrogativo que haya visto en mi vida. La tomé de las manos y, lentamente, la puse de pie. Ella se ruborizó ante mi mirada. Hubo un cambio repentino, me tuteó: “tus ojos son casi verdes”. Empecé a pasear mis manos por su cintura, afirmé su cuerpo contra el mío y subí hasta sus pechos, sintiéndolos, sopesándolos, anhelante: “ojos casi verdes para pechos casi firmes”.

–¿Qué nos está pasando? –se preguntó, turbada, mientras yo le desabotonaba la blusa.

–¿Alguna vez has jugado Rayuela, María José? –respondí a su pregunta con otra.

–Sí –asintió–, cuando era muy niña.

Jugamos Rayuela desnudos en su patio, y después se entregó a mí sin reparos. No tuve que decirle “ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará”. Y no se lo dije simplemente porque no hicimos el amor, sólo jugamos un juego: jugamos a ser desconocidos, a volvernos amantes fugaces, un escritor y una madre, una pareja itinerante. Un juego verdadero que hasta el día de hoy, a ella a mí (y al propio José) nos sigue sorprendiendo.

© Orlando Mazeyra Guillén

2009/01/15

Fabio Galdos: Yo me sentiría un fracasado si volteo para atrás y descubro que en mi vida no he amado.

Arriba, con el Hermano Fabio (el segundo), el día de sus votos perpetuos. Abajo, foto del recuerdo en Arancota.

"Mi único miedo, te lo digo así sin poesía, sin querer ser huachafo: miedo a no amar. Yo me sentiría un fracasado si volteo para atrás y descubro que en mi vida no he amado".

Y sí, anoche, Fabio y yo miramos hacia atrás, y sólo uno de los dos se quedó sin un buen palo al que aferrarse. Fueron casi tres placenteras horas de conversa con el Hermano Fabio (o Flash o Mc Flay, como le decíamos en el colegio). Hace un par de días él había dado sus votos perpetuos como Hermano De La Salle ante un auditorio repleto y, ahora, la noche de un miércoles de miércoles se hacía propicia para conversar y soportar la resaca que me tenía con los muñecos a flor de piel.

El Hermano Fabio sigue siendo el mismo lento que no sabía correr ni patear un balón, y que era pésimo en matemática y casi todas las materias que lo tuvieron a un pasito de repetir de año. Todavía puedo verlo molestando a la Bertha o irritando al profe Chocano, pero a veces me parece que ya no está, ese pata se fue para siempre. Acá hay un hombre de grandes compromisos. Eso: un HOMBRE en todo el sentido de la palabra, que habla de los curas con hijos, mujeres que celebren misa, del gran Calamaro, Fito de pasadita, los jesuitas, la logoterapia, la adicción, prostitución, rubias hot… y, también, de su latiguillo, su frase más recurrente: “el vivir con amor”. Amén.

¿Fabio, tienes claro en qué momento decidiste que querías ser Hermano De La Salle?

Sí. Cuando estaba en cuarto de secundaria fui a un Encuentro Juvenil en Lima. Y allí fue en donde me decidí. Yo estaba en Pastoral y fuimos representando al colegio.

¿Estabas en Pastoral con quiénes más?

De los que fueron a ese Encuentro Juvenil, estaba Gustavo Chávez, Coco Shavrodrichz, Christian Campos, Shlym Linares, Jimmy Vargas y yo. Éramos seis patas de cuarto de secundaria y dos de quinto. Nos llevó el Pop Corn, y también el Pepe Torres.

Fueron como representando al colegio.
Sí.

¿Qué pasó en ese retiro?
Como te digo, fue un encuentro juvenil y fue allí donde yo conocí a Hermanos jóvenes. Me llamó mucho la atención la fraternidad, la forma cómo se trataban estos Hermanos jóvenes… y fue cuando me dije: “Yo quiero ser uno de ellos”.

Hasta antes de ese momento no sabías qué carrera estudiar, que querías hacer contigo.

No, no sabía nada. Porque a mí el estudio no me interesaba, no me gustaba. Y hasta yo pensaba que los Hermanos no estudiaban o estudiaban algo sencillo, ¿no?

Eso de ser Hermano lo veías como un oficio sencillo, asequible.

Asequible, pensaba que era más que estar con los jóvenes, enseñar. Pensaba que consistía en estudiar Teología.

Fabio, convengamos en que lo escogiste porque lo viste como algo fácil que no exigía mucho.

Sí, porque no me gustaba el estudio. Ahora, no tanto porque lo consideraba fácil. Pero sí fue una gran sorpresa el saber que tenía que estudiar y prepararme convenientemente.

Yo tengo la idea de que no le dijiste a la gente de la promoción que querías ser Hermano De La Salle porque tenías miedo de que se burlaran de ti o de que te molesten.

Yo en realidad no se lo quería contar a nadie porque tenía miedo de que finalmente no me decida o que no me acepten. Como que me decía a mí mismo: “Pucha, yo quiero entrar pero al final puedo retractarme”. Entonces para qué crear una expectativa. Yo a mi familia no le conté nada hasta noviembre del 97, cuando estábamos en quinto de media. Ese mes se lo tuve que contar a mis papás. ¿Por qué? Porque tenía que ir a una convivencia. Tenía que ir a pasar una semana en la Casa de la Juventud. Pero aparte de ellos (mis padres), a nadie más, ni a mi hermana, ni a mis abuelos, ni a nadie se lo dije. Y ellos se enteraron dos semanas antes de irme y porque ya me habían dado la aprobación. Luego ya me fui a Lima al postulantado.

O sea, ya te ibas de tu casa. ¿Los agarraste fríos a tus papás?

Sí.

¿Y cómo lo tomaron?

Lo tomaron bien, no se hicieron muchos problemas. O sea, sí les chocó, obviamente.

¿No te disuadieron?

No, en ningún momento. Ninguno se opuso, ni me disuadieron. Me dijeron: “Anda, ve, tú mismo decide tu futuro”. Porque ellos se imaginaban que a los diecisiete años uno todavía está indeciso, que uno prueba cosas y que yo iba como “a probar”.

A los diecisiete tú eras tan o más inmaduro de muchos de nosotros, que muchos de la promo que no sabían qué hacer con su vida. Pero llegaste a Lima y te encontraste con qué cosas…

Con que tenía que postular e ingresar. Éramos 17 y sólo íbamos a ingresar 10. Empecé los estudios y me di cuenta de que eran muy exigentes. Estudié con Jesuitas.

¿Cómo es la formación de los Jesuitas?

Son muy apasionados por el estudio, por las humanidades, por la literatura, por la historia, las artes... y ellos te contagian esa pasión. Establecen un diálogo entre la Fe y la Cultura.

¿De repente ésa puede ser una falencia de los Hermanos De La Salle?

No. De una u otra manera nosotros vamos por la misma línea, sólo que me parece que nosotros somos menos ‘intelectuales’ por lo que nos dedicamos más a la cuestión escolar, colegios, institutos, incluso en lugares más ‘sencillos’. Los Jesuitas, muchos de ellos se dedican a la filosofía, teología, historia.

Y dentro de tu formación, ¿qué persona sientes que más te ha marcado?

Bueno más fue cuando estudié Pedagogía. Una profesora que era muy apasionada por la Pedagogía, me aportó bastante, porque son gente muy idelista, nada mediocres.

¿Cómo era un fin de semana en tu vida cuando eras estudiante, cuando estabas en quinto?

Normalmente, como formé parte de la Pastoral, mi círculo estaba formado por chicos de Pastoral, nos juntábamos por iniciativa propia, formamos una comunidad: los Vaugirard.

¿Quiénes de la promo o conocidos estaban ahí?

Chalo Pampa, Beto Borda, Pablo Cuadros, Gerald Peralta, Coco Loayza Ponce. Había bastante gente: José Valdivia Monroy, Coqui La Torre Bernedo.

¿Y de entre ellos a quién más recuerdo como gran amigo?

A Beto Borda.

¿Por qué?

Con Beto Borda, no sé cómo, nos volvimos grandes amigos. Digamos que él era la persona con quien más entré en confianza, nos contábamos nuestros problemas, él los suyos y yo los míos.

¿A él le contaste que querías ser Hermano?

Él sí sabía que yo quería ser Hermano. Pablo Cuadros también lo sabía. Y de la promo creo que nadie más… Oscar Torres también creo que lo sabía.

Entonces Beto Borda era un gran amigo.

Sin duda alguna, era un gran amigo. Y lo extraño mucho ahora que está en Australia. Es una persona con la que a veces, a pesar de la distancia y el tiempo, cuando la vuelves a ver, siento que no han pasado los años. Persiste la misma confianza, de decirle las paltas que tengo, mis problemas.

¿Los más estrafalarios de la promoción?

¿Locos? Esteeeeee… el "Jeanpi".

¡El Jean Pierre!

Más que loco, buena gente, entrador, amiguero. Pero alguien estrafalario, no sé. Pero si me dices los más pilas: Jean Pierre, el Lino, ¿quién más? El Payasito.

¿Y el Sergio?

Ja ja ja (ríe). El Sergio es otro caso, es caso aparte. El Sergio es un pata que lo estimo mucho, es un pata excelente, a pesar de sus locuras y de que tiene cosas que no entiendo, porque hay cosas de algunos que nunca voy a entender... pero que tampoco es que no entienda, sino que no estoy de acuerdo. Pero él es un pata fuera de serie. Muy sincero, ni tiene doblez.

Y un profesor que recuerdes mucho…

Lucho Vignes. Siempre con mucho cariño. Un recuerdo muy fuerte de él en primero de secundaria cuando tuvimos un grupo juvenil y él incidía bastante en el hecho de no ser borregos, de no ser uno más del montón, de que no importaba parecer un idiota, un tonto, pero nunca había que ser montón, que lo peor es ser borrego. Eso para mí caló mucho y así trate de manejarme, pero a veces es difícil.

Esto de ser Hermano te ha ayudado bastante a explorar campos que desconocías como, por ejemplo, la literatura, la cultura…

Sí. Pero más que haber sido Hermano, el hecho de haber estudiado en la Antonio Ruiz de Montoya, así se llama la universidad jesuita en donde he estudiado. Hay profesores de todos los lugares, literatos, historiadores, y justamente ellos me contagiaron esa pasión por el estudio, de estudiar con pasión y no por aprobar. Yo puedo decir en que toda esa formación nunca he plagiado, lo que era para mí un hábito normal en la secundaria.

Alguien podría pensar que en el cole eras un gil, un monse, que no plagiaba o que ni sabía plagiar.

(Sonríe). Sí plagiaba y uno de los que más me ayudaba era Pablo Cuadros. Y copiaba porque, como te digo, no me gustaba estudiar, detestaba el estudio, excepto Historia. Digamos que Historia el único curso que me apasionaba y en eso tenía mucho que ver Lucho Bejarano. Me gustaban sus clases, siempre tenía mi cuaderno al día, y era el único curso del cual se copiaban de mí.

Fabio, ¿y cuál es el curso que más detestabas?

Química, porque nunca entendí nada. No por el profesor, porque yo a Pedro Galdos lo conozco bien, es una buena persona, quizá yo no ponía de mi parte, pero química es el curso que yo sé que no sé nada hasta el día de hoy.

¿Estás en la calle?
En la calle: de química no sé nada en absoluto.

¿Qué profesor te caía mal?
Ahhhh… el Pop Corn, porque era exquisito, no sabía comprender a los adolescentes, era engreído.

Y paradójicamente él nos acusaba a nosotros de engreídos.

Era un engreído, y se comportaba como adolescente, tenía reacciones de adolescenciales.

¿Y qué más recuerdas de, por ejemplo, el Hermano Gabriel Vignes?

Recuerdo mucho sus chicotazos en la primaria. Porque, yo a pesar de ser tranquilo también los recibí y siento que a todos nos han caído sus chicotazos, ¿no?

Cuál es o cuáles son las anécdotas que tienes más marcadas de la vida escolar.

Recuerdo con mucho cariño, a la secundaria la añoro bastante, cuando veo a los jóvenes, a los chicos. Por ejemplo, en segundo de media cuando empezamos a ir a jugar taco donde Shlym Linares.

¿Con quienes ibas al taco del Shlym?

Chalo Pampa, Omar Vera Danner, Alex Apaza, íbamos varios.

Y allí ya tiraban sus tragos.

Algunas veces, sí, también. Yo recuerdo mucho esa época de segundo de media. Y no sé por qué, pero por ejemplo me gustaba en ese tiempo jugar al fútbol, no jugaba nada, pero me jalaba el Chalo Pampa. Fue el único año en que lo hice. También recuerdo mucho en quinto que Pablo Cuadros llevaba trago en el frasco de su jugo, llevaba corto de su casa, ron con gaseosa, él lo preparaba. Y nos íbamos al fondo, detrás de los árboles por donde hacíamos salto largo y simplemente por el hecho de fumar y beber y de tomarnos una foto haciendo eso en el colegio. Debe haber por ahí alguna foto de nosotros fumando y tomando durante los recreos.

O sea que ustedes tomaban y fumaban en los recreos.

Sí, sí, sí. Ahí en donde ahora es inicial, por el portón azul del fondo. Tomar más veces, fumar en pocas oportunidades, como para jactarnos, como para sentir que corríamos un riesgo.

¿Qué recuerdas del viaje de promoción?

Recuerdo que fuimos poquitos, como veinte, pero que la pasamos excelente. Yo me divertí bastante, Cusco, Lima, las borracheras.

Ya por esos días pensabas en ser Hermano...

Sí, ya era octubre.

Y hace unos días se han realizado tus votos perpetuos. Para una persona como tú, el celibato vendría a ser como una ofrenda a Dios, ¿qué significa el celibato para ti? ¿Por qué renuncias al sexo?

Más que renunciar al sexo, es una forma de relacionarme con los seres humanos con mayor libertad. Con más libertad porque justamente el sexo, no sólo el sexo, el establecerse con una sola persona, una pareja, significa exclusividad, y significa también un “dame que te doy”, no quiero que se malentienda y se piense que digo que no hay libertad en las parejas de esposos, simplemente que para la opción de vida que deseo tomar, la búsqueda de libertad va justamente por el celibato.

Pero me parece que a ti el celibato te quita libertad, de no sentir quizá el placer más grande que podamos disfrutar los seres humanos.

No digo que sea el placer más grande. Me refiero a la dependencia que uno genera, dependes de otra persona y otra persona depende de ti, emocional y afectivamente, inclusive económicamente. Yo voy por no depender y que nadie dependa de ti afectivamente. Quiero tener la libertad suficiente para relacionarme con varias personas, con libertad, y no generar nunca dependencia.

¿Y no has pensado mucho respecto al hecho de que no vas a ser papá, de que nunca vas a tener hijos?

Sí, por supuesto. Justamente hace poco como que caí en la cuenta. No caí en la cuenta sino digamos que hay etapas, ¿no?, que uno va quemando. De pronto uno piensa qué bonito es trascender en una sola persona, generar vida. Pero como Hermano siento que trasciendo en muchas vidas, pero no con exclusividad. ¡Qué bonito es ser exclusivo para alguien, ser padre!

Y como Hermano, ¿tienes miedo de fracasar? ¿De renunciar o retirarte?

Para mí retirarse no es fracasar.

¿Pero tienes miedo?

Mi único miedo, te lo digo así sin poesía, sin querer ser huachafo: miedo a no amar. Yo me sentiría un fracasado si volteo para atrás y descubro que en mi vida no he amado. Y justamente siento que en mi vida he estado lleno de amor.

¿Qué es lo que más has amado?

Pues, creo que, aunque suene abstracto, haber amado a Dios. Porque amar a Dios no es amar al aire, sino amar a todas las personas que Dios me ha puesto en el camino, personas que necesitaban de mí, y que, si yo no estaba, igual otro pudiera haber estado allí.

¿Alguna vez has amado a una mujer, como hombre?

Sí. Sí me he enamorado y eso es como que también me ha ayudado, me ha dado más libertad, a decidir con mayor libertad, porque yo sé lo que estoy dejando de lado.

Sí sabes lo que estás dejando entonces.

Sí, digamoslo que sí. Y me doy cuenta de que definitivamente –y hablo de este momento de mi vida y no de más adelante– me siento dichoso sin tener una mujer en exclusividad, célibe, soltero.

¿Qué cosa te falta explorar?

No sé.

Me dijiste, por ejemplo, que quieres estudiar teatro, Fabio.

Algo que siento como una frustración, me encanta el teatro.

¿Por qué te gusta el teatro?

Porque uno puede desarrollar muchas habilidades sociales. Relacionarse con la gente, es un arte. Se combinan muchas cosas: la literatura, la expresión corporal, es una forma de expresarse.

¿No es una forma de canalizar nuestro afán de ser muchas personas a la vez?

Justamente eso. Por un momento jugar a ser otra personal. Al final, es algo lúdico. Además de un arte, es un juego, uno se divierte.

A uno le divierte jugar a ser otras personas, pero a veces deja de ser un juego y ya es algo, digamos patológico, esquizofrénico. No crees que el artista es medio loco o el que quiere ser artista coquetea con la locura.

Creo que algo por ahí tienen algunos, sí, definitivamente. Sobre todo los más jóvenes, porque uno se puede dejar deslumbrar por eso.

Háblanos un poco de tu experiencia en El Zapallal

El Zapallal es una zona marginal que queda en Ventanilla, en El Callao. La comunidad donde vivimos no es precisamente El Zapallal pero ya quedó con ese nombre. Ya estamos más de 20 años: se ha desarrollado bastante, pero sigue siendo muy pobre. Era un arenal y con esteras y el colegio era igual. Ahora las casas ya son de concreto, la mayoría de la gente es del norte o de la sierra norte. Es gente muy pujante y muy trabajadora. Me encanta el lugar, les guardo mucho cariño.

¿Por qué le guardas mucho cariño a El Zapallal?

Uno: porque me gusta trabajar en lugares así, urbano-marginales, digamoslo así, entre comillas. Y dos: tengo que admitirlo, por la cuestión afectiva, hay lazos afectivos muy fuertes.

Tienes una empatía con los pobres.

Yo siento que he consagrado mi vida a eso. Por ejemplo, si me dicen que venga a La Salle de Arequipa, de Cusco, de Lima, no me gustaría. Lo haría por obediencia, pero no me gustaría.

Además, Fabio, dentro de lo poco que sé: la esencia de San Juan Bautista De La Salle era trabajar por los más pobres, por los desvalidos.

Acá en el Perú sólo tenemos 3 obras particulares, todas las demás son nacionales.

¿Tu ritmo de vida es un poco agitado?

No, tranquilo. Yo tengo once años en esto y siento que sólo 3 años han sido agitados. Con el tiempo me he ido volviendo más casero, me ido volviendo más aburrido en muchas cosas. Pero me siento bien.

¿Ves televisión?

Poco, veo poca televisión.

¿Qué programa ves, por ejemplo?

Encanta El Chavo del Ocho.

Un clásico.

Sí, un clásico. Y casi no veo nada más, sólo el Chavo del Ocho.

¿Estás desvinculado del cine?

No. Al cine voy una vez al mes, por lo menos.

¿Cine comercial?

Sí. Pero me gustan más los dramas y las películas españolas, argentinas.

¿Almodóvar?

Sí, varias de Almodóvar, me gustan los dramas. Me encantó Todo sobre mi madre.

¿Cine peruano?

Me encanta el cine latinoamericano: peruano, argentino, etcétera. He visto Días de Santiago.

En esa película mostró el lado marginal de Lima, en una película cruda.

Sí.

No te jode la política, no te jode que esté en el poder otra vez la misma basura.

Sí, me jode. Uhmmmm, me jode. Pero hablar de política es enredarse. Para mí, Lourdes Flores era la opción.

Lourdes es conservadora.

Es más liberal en la política económica, que es lo que necesitamos, creo yo.

Pero para mí Alan García es un hijo de puta, y te lo digo con sentimiento. ¿Tú le das el beneficio de la duda?

Definitivamente es una pena que nos gobierne alguien que hundió al país. Alguien que no se sabe lo que hará, porque todavía falta la mitad de su gobierno. Yo, la verdad, descontento o descontentazo, no estoy. Pero no hay nada para los pobres. Definitivamente, para mí, Alejandro Toledo es la voz.

A pesar de sus juergas.

Lo que lo jodía era era su vida personal y su familia. Y, claro, como nosotros nos dejamos influenciar mucho por eso, incidimos. Pero quien levantó el país fue Toledo, y ahora Alan García se está llevando los aplausos, ¿no? Y en este caso, una cosa es cómo gobierno el país y cómo gobierno mi vida, que lo segundo no nos interesa. Si el mal gobierno de su vida afecta al país, eso ya es otra cosa.

Hablando de excesos, de la droga, del alcohol. Tú has tenido la oportunidad de interactuar con adictos, de toda clase social, desde La Molina hasta los Barracones.

Sí, en un centro que se llama Escuela de Vida. Un centro con una apuesta distinta a los demás centros terapéuticos. No se los retiene a los adictos: se trabaja en el hecho de recuperar su propia libertad. Ellos deciden en qué momento se van del centro. En un proceso que dura un año, pero si se deciden irse, se van sin un solo Sol en los bolsillos, sus familiares tienen que recogerlos, y apoyarlos. La parte más difícil es la primera, la etapa de la acogida: donde yo trabajaba y apoyaba. Les conversaba y les daba temas de logoterapia.

La logoterapia.

Es una propuesta de un judío llamadoViktor Frankl que consiste en trabajar todas nuestras dimensiones de persona a partir de descubrir nuestro Sentido de Vida. Sirve mucho para trabajar depresiones.

¿Por qué Sentido de vida? ¿Porque no sabemos qué hacer con nuestra vida?

Sí, nos aburrimos, no nos comprendemos.

¿Te has deprimido?

Llegar a deprimirme, no.

¿Pero tienes algunos baches existenciales?

Sí, he llegado a cuestionarme y me bajonea.

¿Por qué nos estresamos?

Porque nos damos cuenta de que hacemos muchas cosas pero no sabemos para qué las hacemos, no tanto “por qué”, sino “para qué”.

Hacemos mucho y hacemos nada a la vez, Fabio...

No sabemos para qué hacemos las cosas.

¿Crees en las ideas de Freud?

No. Ya fue ya. El psicoanálisis es algo caduco. Muchas universidades siguen con esta corriente, pero así, tal cual, es algo caduco. Son terapias largas que pueden durar diez años y sólo algunas tienen efectos.

Volviendo al tema de las adicciones y de la logoterapia, ¿por qué nos aferramos al alcohol, por qué nos aferramos a la droga?

Estamos aferrados a la droga, al sexo, al trabajo… porque estamos vacíos.

Pero, Fabio, creo que no podemos comparar la droga con el sexo.

Ah, bueno, si lo haces con una persona que tú amas es otra cosa, pero si lo haces con una prostituta es como emborracharte, es simplemente un placer que le das al cuerpo... como tomar un trago.

El simple hecho de sentir placer copulando y de no procrear, es también nuestro derecho, Fabio, ¿o tiene algo de malo?

Ah, no, ¡no tiene nada de malo!

Entonces no tiene nada que ver el sexo con el o los vicios.

Yo creo que sí, porque finalmente, si es el “sexo por el sexo”, es la búsqueda de llenar un vacío como sucede con el trago. Uno puede volverse adicto al sexo: uno cuando se siente mal busca algo para sentirse bien y el sexo lo hace a uno sentirse muy bien: y ya está. Pero puede llegar un momento en que a pesar del buen sexo puede seguir sintiendo ese vacío. Y uno se pregunta: “¿por qué me sigo sintiendo vacío?” Y es que quizá ese no es el camino. De pronto el camino es inspeccionarse uno mismo, intentar comprenderse a sí mismo, preguntarse a sí mismo.

¿Hay momentos en tu vida en que te has sentido infeliz?

Sí, claro que sí. Hubo momentos en que no me he sentido satisfecho conmigo mismo.

¿Impotente ante la realidad?

Sí, también.

¿Oras?

Sí, oro. Tenemos en el día tres o cuatro momentos de oración comunitaria. Charlo con Dios, le presento mis angustias, mis temores…

¿Dónde está Dios? ¿Qué es Dios?

A Dios yo lo encuentro en el amor, puede sonar tan cliché que inclusive está en las combis: “DIOS ES AMOR”. A Dios lo encuentro en el amor. ¿Y qué es el amor? Es una fuerza fuera de la razón. El amor no tiene lógica ni razón y Dios no tiene lógica ni razón.

¿El que des tus votos perpetuos es una muestra de amor infinito a Dios?

Es una muestra de haber experimentado de Dios, de haberlo sentido. Pero no lo siento como una muestra de mí hacia Dios, porque Dios no necesita ninguna muestra de mí, definitivamente. Si soy Hermano, o sea lo que sea, seguiré sintiendo su amor. Lo mío es simplemente una opción de querer experimentar ese de amor de Dios y querer compartirlo.

¿Por qué juzgamos?

Porque no nos comprendemos, ni siquiera nosotros mismos. Si no me puedo comprender a mí, entonces menos los voy a comprender a los demás, por eso lo juzgo.

No será que en realidad no sabemos amar.

Claro, en realidad no sabemos amar, no sabemos entender al otro, no sabemos ponernos en los zapatos del otro, creemos que somos el centro del mundo, y, claro, queremos que todos nos entiendan, que todos nos comprendan, que todos nos vean a la cara.

¿Qué esperas de la vida, Fabio, de acá en más?

(…) Uhmm, ¿de mi vida? Espero ser fecundo.

¿En qué sentido?

Siento que he podido dar vida a muchas personas, adolescentes. Yo, la verdad, sentí en la adolescencia mucha soledad, mucha tristeza, angustia, ¿no? Recién en cuarto de media cuando descubrí a los Hermanos Jóvenes me di cuenta de que había alguien ahí. Tercer año de media fue para mí un año muy crítico.

¿Te sentías como a la deriva?

A la deriva, casi repito de año. Solo, muy abandonado. Y ahora me encuentro con muchos adolescentes que pasan por lo mismo y los entiendo. Y el hecho que de pronto sientas que puedes confiar en alguien. Y ni siquiera hablamos de alguien que te aconseje, ni siquiera eso. Lo que más detesto es dar consejos. Sólo alguien que te pueda escuchar y te pueda acompañar.

¿El momento más doloroso de tu vida?

Lo más doloroso ha sido el divorcio de mis padres. Eso fue hace cinco años. Me dolió mucho, me costó aceptarlo. Yo no juzgo a quienes se separan, pero si queremos una relación de pareja tenemos que aprender a amar.

¿No crees que la iglesia califica el divorcio como acusando, diciendo que alguien se ha rendido, dejó de luchar, como que la pareja adbica, y que eso Dios no lo perdona o está en contra de eso?

Yo pienso que Dios no está en contra de eso. Y es que tantas veces ponemos en la boca de Dios cosas que no son, tantas cosas, tantas condenas. Simplemente Dios está en contra de una cosa: EL NO AMAR, en todo lo que vaya en contra del amor.

¿En qué instante de tu vida sientes que has descubierto la muerte?

De verdad que todavía no la he sentido. A la muerte sí le temo, pero el empezar a ver mi vida de otro sentido como que me ha preparado para la muerte. Lo peor que me puede pasar es morirme, pero si ya me morí, ya no pasa nada, ya estoy muerto. Nos aferramos a la vida, y es mejor no pensar en la muerte porque uno se deprime. A veces me imagino: ¿cómo será unirme a Dios? Creo que la muerte debe ser la experiencia más grandiosa de la vida. Creo que la persona que se está muriendo, quiere seguir muriéndose, hablo del instante final. Es el momento de mayor paz que el hombre siente.

Dicen que en el instante mismo de morir perdemos 21 gramos, hay una película al respecto. ¿Qué es el alma para ti?

Es el amor, es esa ‘porción de amor’ inyectada al ser humano.

¿No sientes que necesitamos religión o religiones para soportar la muerte?

¡Para comprender la muerte! Yo creo que en realidad todas las religiones nacen del preguntarse, del cuestionarse respecto a la vida y la muerte. Es la gran pregunta del ser humano, ¿adónde voy después de vivir y para qué vivo?

¿Y adónde vamos después de la muerte?

No lo sé. Yo sólo creo que esa porción de amor mía va a encontrar mucha paz. Pero nos angustia esa incertidumbre, ese no saber, pero... de que voy a estar bien, sí voy a estar bien.

¿A qué persona excepcional te hubiese gustado conocer, vivir en su tiempo?

Definitivamente a Jesús. No sé si me hubiera contestado las preguntas que le hubiera hecho y quizá no le hubiera preguntado nada porque yo me imagino que estar cerca de Jesucristo es sentir amor.... paz.

¿Y la contracara de Jesucristo? ¿Qué persona te parecen nauseabundas u horrendas?
Nauseabundo, horrendo, ¡nadie! Equivocados muchos, puede ser Hitler. Pero personas nauseabundas no hay. Mi palabra, mi adjetivo para esas personas es “triste”. Me parece una persona triste, como Montesinos, Fujimori o el mismo Alan García. Todas aquellas personas que piensan en sí mismos, en el dinero, y tienen más pero quieren más, porque el dinero también es un gran vicio.

Fabio, siempre caemos en el lugar común de que vivimos en una sociedad carente de valores y todo ese rollo…

Yo no creo en eso: somos una sociedad como todas. Todas las sociedades tiene valores y antivalores. A mí me revienta cuando la gente habla de la pérdida de valores, es lo peor que podemos hacer, debemos ver nuestras virtudes en vez de fijarnos en nuestros defectos.

¿Qué peruanos son plausibles, dignos de elogio?

Muchos anónimos. No te daría nombres específicos. Pienso en los que se sacan la mugre, ganan un sueldo de mierda.

Los héroes anónimos…

Sí, esos héroes anónimos, son peruanos y trabajan duro. Más de 12 horas al día. Se desplazan en combis más de tres horas al día. Sobre todo los admiro porque yo no sé si podría soportar un ritmo de vida así: se te enferma un hijo y qué mierda haces, muchas inseguridades, no tienes nada.

¿Y qué mierda podemos hacer para cambiar al mundo?

Una frase vieja, conocida: CAMBIARSE A SÍ MISMO.

Creo que el paso del tiempo va matando a los idealistas o al idealista que casi todos llevamos dentro. Y a veces uno se da cuenta de que ni uno mismo ha podido cambiar.

Eso es lo más duro. ¿Qué puedo cambiar del mundo? Yo creo que nada, lo único que puedo cambiar a mí mismo. Yo puedo trabajar con jóvenes, chicos, pero no los voy a cambiar si ellos no quieren.

¿Libros que te hayan cambiado la vida?

Que me hayan cambiado la vida, no. Pero sí me han marcado los libros de la Logoterapia de Viktor Frankl. La logoterapia, como te decía antes, es una corriente psicológica, que tiene incluso sicoterapias, pero en el fondo es una filosofía de vida, una filosofía exitencialista. ¿Y qué es una filosofía de vida? Mi visión de la vida, y cuando estamos ante una visión negativa, pesimista, deprimente, cambiarla –cambiar, digamos, el chip– por una visión que nos hacer ser conscientes de que tenemos libertad para elegir y nadie puede elegir por mí.

Son las elecciones las que nos salvan o las que nos condenan, ¿no? Sartre dijo que estamos condenados a ser libres.

Pero que es hermoso, muchos se preguntan, ¿y qué hago con mi libertad? Porque preferimos que decidan por nosotros, que nos gobiernen, para culpar a los demás, que es justamente lo que hace un adolescente o un niño. Al adolescente le encanta culpar al otro, señalar al otro. La primera gran crisis del hombre es cuando se pregunta “¿qué voy a estudiar ahora?”. Porque ya está dediciendo él mismo, si sus viejos deciden por él, le están haciendo un ‘favor’, porque si fracasa ya tiene a quién echarle la culpa.

¿Y ese niño que se pregunta qué hago con mi vida siempre está ahí, no?

La tarea más difícil del hombre es madurar. Ahora tenemos ya 28 años, pero no sabemos cómo será a los 35. Nos cuesta madurar, comprender, aceptar que la vida va pasando, vamos envejeciendo, ¿no? La gran tarea del hombre es comprenderse a sí mismo y es una tarea que no termina nunca.

¿Alguna ficción o novela que te gusta mucho?

A nivel latinoamericano: Gabriel García Márquez, Cien años de soledad. Es un libro espectacular.

Es una imaginación que no se agota, desbordante.

¡Desbordante! El Quijote también me encanta, sobre todo la primera parte, la segunda ya no tanto, pero la primera me apasiona. Me gusta más Bryce Echenique que Vargas Llosa, por ejemplo. Me entretiene el estilo de escritura de Bryce que es un ebrio que se la pega siempre. No tanto por el contenido, porque si hablamos de contenido Vargas Llosa es excelente. Me gusta más Bryce, Bayly también, me gusta el estilo irreverente.

Desenfadado.

Sí, desenfadado. Más cómico.

Bryce dice que él cuenta las cosas con humor para que duela menos.

Sí, y si tienes que decir algo, dilo con una sonrisa. Y eso lo practico siempre con mis alumnos. Para mí, entrar a un salón de clases es mi felicidad, siento que es el mejor lugar del mundo. Si tengo que decir algo siempre intento esbozar una sonrisa decir las cosas con amor, con caridad.

Bryce dice que debemos comprender hasta lo que no comprendemos de los amigos, aunque nos joda.

Tenemos que aceptar, hay cosas que tenemos que aceptar sin comprender: uno no puede comprender la muerte pero la acepta.

¿Tú ya la has aceptado?

Sí.

¿Te sientes feliz?
Sí, pero si me hubieras hecho esa pregunta el año pasado te hubiera dicho que no.

¿Por qué?
Porque sentía que habían muchas cosas de mí que me faltaba comprender, por ejemplo, mi vocación, mi libertad. En el fondo, no me sentía libre… Llegó un momento en el que empecé a sentir que seguía siendo Hermano porque no me quedaba otra, porque tenía miedo de enfrentar la vida de una manera distinta. Este último año –que ha sido muy especial para mí– he trabajado muchas cosas, he perdido muchos miedos y he ganado mucha libertad y esa libertad me da felicidad.

¿Qué es lo mejor que uno puede hacer por un amigo?

Escuchar… escuchar, nada más. Es lo mejor que uno puede hacer por un amigo y por cualquier persona.

¿Quién es un gran amigo?

Para mí, Beto Borda y muchos Hermanos de la congregación. Hay un Hermano que se llama Miguel Mendoza y otro que se llama Adrián Revilla, que me han marcado mucho.

A pesar de ser Hermano, el sexo y el deseo siempre estarán presentes.

¡Sí!, muy a menudo, siempre está ahí.

¿Y cómo controlas eso?

Yo creo que, más que controlar, deberíamos hablar de canalizar.

Hay una leyenda que circula por ahí que, por ejemplo, las monjas cuando sienten deseo carnal chupan limón...

(Sonríe) Ja ja ja. No. Debe de ser un mito. Por ejemplo, entre los antiguos Hermanos se decía que comer lechuga reduce el deseo sexual. Ahora, yo no soy de comer verduras, pero hay formas. Cómo hacer hacer para que tu cuerpo, tus emociones, no le ganen a tus decisiones, a tus convicciones.

Pero no hay nada más natural que el sexo, tú y yo somos resultado del sexo, es lo que da vida, pero renunciar a eso no lo entiendo, pero entre ustedes debe ser un tema muy recurrente, no es tabú entre Hermanos.

No, la castidad puede ser el principal tema de formación. Y este año, por ejemplo, a mí me tocó cumplir el papel de formador para los jóvenes que entraron para prepararse para ser Hermanos. Y es el tema que más abordamos. Y no es tanto decir: “renuncio algo” sino decir “opto por algo, elijo algo”. Si lo vemos con mentalidad negativa será siempre una renuncia. Si me pongo a ver todo lo que dejo (estoy dejando) entonces estoy frito.

Tienes que ver lo que eliges.

Yo veo lo que elijo, y eso ayuda.

Pero con tantos curas pederastas, e incluso Vargas Llosa cuenta su experiencia con el Hermano Leoncio en el colegio La Salle de Lima, un Hermano que se lo quiso ‘levantar’… ¿No crees que sería mejor abolir el celibato en Hermanos y en curas? ¿O eso le quita algo?

No, no le quita nada en absoluto. Hay una diferencia entre lo que es un sacerdote y lo que es la vida religiosa. Yo estoy totalmente de acuerdo y sueño que antes de morir voy a ver que hay dos cosas nuevas: una, sacerdotes casados y, dos, sacerdotes mujeres. Pero la Iglesia tiene una visión tan machista que todavía no admite esto. Pero hay varias corrientes dentro de la Iglesia que admite a los sacerdotes casados, porque los hay, eso es innegable. Tú vas a Ayacucho o Puno y los obispos saben que muchos de sus sacerdotes tienen mujeres e hijos.

Y seguramente son sacerdotes notables.

Son buenos sacerdotes.

A la Iglesia, a la cabeza de la Iglesia, le cuesta aceptar que el mundo ha cambiado.

Eso, y no podemos esperar a que el Papa diga “ahora se pueden casar”, eso no va a pasar nunca. Los cambios deben venir por abajo. Hay obispos, como te repito, en la sierra que dicen “si yo boto a mis sacerdotes casados, me quedo sin clero”.

El ala conservadora de la Iglesia también la homosexualidad como una anormalidad, ¿tú lo ves así?
No, definitivamente que no.

Pero tampoco lo ves como una libre elección sino como algo congénito.

Sí, algo congénito. Una naturaleza, una orientación y así es.

¿Y un homosexual puede ser Hermano?

Existen, no sé si Hermanos, pero sí hay homosexuales que son sacerdotes. ¿Por qué? Porque el homosexual también puede hacer voto de castidad. Hay un gran escritor llamado Henry Nouwen, un cura que era homosexual. Es muy importante el trabajar la sexualidad en la etapa de formación.

¿Qué mujer te parece hermosa?

Vanessa Saba.

¿Con qué mujer te hubiese gustado tener relaciones, que sea tu esposa?
(…) No, no se me ocurre.

¿Por qué no quieres responder eso? ¿Estaría mal?

No, no estaría mal. Sino que no se me ocurre, o se me ocurren muchas (sonríe). Pero no, un nombre en específico, no.

¿Qué película recomendarías?

Una argentina que se llama Un lugar en el mundo. Cuenta la historia de una pareja de esposos que se va con su hijo de la ciudad, que huyeron de la dictadura argentina y se van al campo, a la sierra argentina a vivir. E intentan hacer algo por ese pueblo pero luego caen en la cuenta de que su hijo necesita la formación del sistema y la madre y el hijo vuelven a la capital y el padre persiste en su lucha.

¿Qué es lo mejor que le puede pasar a una persona?

Lo mejor que le puede pasar a una persona es descubrir el amor, sentirse amado y saber que puede amar.

¿A ti quién te ama?

Ufffffff… yo siento que muchas personas. Porque hay muchos tipos de amor, ¿no? Y yo sí me siento muy amado.

¿Te emocionas? ¿Hay cosas que te conmueven hasta las lágrimas?

Me sensibiliza la pobreza.

¿Eres de llorar cuando dejas algo? ¿Qué despedidas son las que más te han costado?

No, no soy de llorar. Me costó muchísimo irme de El Zapallal, y me costó porque no me despedí, y eso es algo malo, hay que saber despedirse. Después de 9 meses recién volví para despe…(sic), ¡para saludar a la gente! Quise evitar la emoción, el dolor, pero los demás tienen derecho a despedirse.

A pasado el tiempo, ¿no? ¿Ves a la gente de la promo muy cambiada?

Hace un par de años estuve en un almuerzo de promoción y vi a la gente muy madura, como muy centrada en lo que hace y en lo que quiere. Y eso me dio gusto.

Pero, en líneas generales, y sin afán de ser polémico o hiriente, ¿no sientes que el grueso de la promoción sigue llevando una vida liviana, frívola?

No sé si se le puede llamar frivolidad. Creo más bien que la gente se divierte, la pasa bien, y si yo no fuera Hermano, igualito, la pasaría igual. No los juzgo, y está bien divertirse. Pero en algún momento, poco a poco se van a ir dando cuenta de que hay cosas más importantes que eso. Y para mí la diversión no es una frivolidad, simplemente es un momento que hay que vivirlo. Ahora, si más adelante quieren hacer un compromiso de verdad y siguen así, eso sí sería triste, porque no trascenderían. Una cosa es llevar una vida vacía y otra es tener vacíos en la vida.

¿El fútbol te parece una gran pérdida de tiempo?

No me gusta el fútbol, ni ver partidos ni jugarlo, pero es un deporte y ningún deporte es una pérdida de tiempo.

¿Qué deporte practicas?
Ping pong, nada más.

Fabio, eres seguramente alguien negado para los deportes. Siempre fuiste lerdo.

Sí, porque tenía y tengo el pie plano. Ahora es distinto: antes me fatigaba, ahora tengo mejor resistencia física. No soy de correr tampoco, pero no tengo problemas de cansancio.

¿Qué cosas te hacen sentirte vivo, lleno de vida?

Dar clases, hacer pastoral con los alumnos. Pero lo que más me llena es conversar con mis alumnos, entrevista personal, así se le llama. Escucharlos. Y yo me quedaría con eso.

¿Los analizas? ¿No eres una especie de un psicólogo?

Yo creo que el error del psicólogo es querer analizar a la gente. Y creo que en un maestro no es importante ser psicólogo. Es importante el descubrir lo valioso que tiene cada chico, cada muchacho y ayudarlos a que ellos lo descubran. Analizar y etiquetar es un trabajo para un psicólogo y al final está bien, es un diagnóstico, pero eso no me parece agradable.

¿Qué le dirías tú a una prostituta?

¡Uffff! Muchas veces he pensado en trabajar con prostitutas, pero me faltan huevos porque tú sabes que la zona de 28 de julio, Gamarra, del centro de Lima, es movida, no tanto por las prostitutas sino por los cafichos que son violentos y peligrosos.

¿Y por qué quisieras incursionar en ese mundo?

Porque son personas que –hablo de las prostitutas pobres, las que lo hacen por verdadera necesidad– necesitan alguien que las escuche y que les dé la mano de una manera desinteresada y sincera, alguien que les devuelva la confianza, la conciencia de que pueden cambiar. Hay muchas mafias donde esas mujeres están esclavizadas y en donde les pagan sólo con Terokal, sólo con droga, es decir que ni siquiera ejerciendo la prostitución van a ‘salir adelante’...

¿No somos todos esclavos del dinero?

Pero somos esclavos porque lo necesitamos.

¿Es el colegio la mejor etapa de la vida?

Definitivamente.

¿Ser Hermano no es ser un tipo aburrido?

No, al contrario. Si eres aburrido no vas a hacer nada, no vas a interactuar con tus alumnos.

¿Qué es el pecado?

Es la negación del amor.

¿Por qué pecamos?

Porque no sabemos amar, porque somos egoístas: "Quiero todo para mí, quiero sentirme bien solo yo".

¿Eres muy autocrítico?
Sí, y lo que me más me cuesta –y siempre me lo han dicho– lo del dinero, lo de la tacañería. Soy tacaño con un dinero que no es mío. Soy muy meticuloso con el dinero, lo cual también se puede transformar en una esclavitud, entonces es un tema que todavía lo tengo que trabajar.

¿Qué lugar o ciudad, escogerías para juntar a toda la gente de la promo y estar en mancha por un día?

Un lugar donde nos sintamos libres. Puede ser Mejía, me acuerdo mucho de esos viajes, los paseos a Mejía que eran excelentes.

Fabio, yo recuerdo mucho los viajes de retorno, a toda la gente, por la noche, de Mejía a Arequipa, y en la penumbra del microbús ojeando furtivamente las desnudas de las revistas Playboy que llevaba el Morbus, ¿te acuerdas? ¿Qué piensas tú de la pornografía?
También me acuerdo que yo con el Alex Apaza, con el Morbus mismo, mirábamos y yo tenía mis propias Playboys y Penthouses.

¿Pero las escondías?

Sí, claro.

En tornoa eso, el Sergio era un loco, ¿no?

Ja ja ja (ríe fuerte). Un quemado, sí. Atolondrado, ja ja ja.

¿Qué importante es la risa, no?

Es la mejor terapia y por eso me encanta ver el Chavo, porque me gusta reírme de estupideces, de tonterías. Y reírme a carcajadas. Soy una persona de fácil risa, y aunque mi risa parezca estúpida, yo soy así.

¿Qué les dirías a los amigos de la promoción?

Simplemente que aprecien todo lo que tienen, que se den o que nos demos cuenta todos de que tenemos un potencial muy grande que se llama Amor y que podemos hacer mucho bien a tanta gente, comenzando por nuestras familias, y que no desperdiciemos nuestras vidas.

¿Qué significa desperdiciar la vida?
El vivir con egoísmo.

¿Si uno no es Hermano o no es cura, tiene que decantarse por una vida de pareja?

No, de ninguna manera. Yo creo incluso que hay gente que tiene que aceptar que no está llamada para tener una vida matrimonial, ni para nada, ¿no?

¿Y eso cuesta porque es doloroso, no?
Sí, pero es maduro también. Hay muchísima gente que nunca debió casarse y nunca debió tener hijos.

Yo creo, Fabio, que nos casamos sin pensarlo mucho, no somos conscientes de lo que eso conlleva, de tener hijos y todas esas cosas alrededor del matrimonio. Se toma muy a la ligera...

¡O porque hay que hacerlo! O por asegurar tu descendencia, así es el sistema.

Entonces el sistema es un hijo de puta

Sí, sí, sí. Pero también hay maneras de ser feliz sin casarse.

Alguien que no te ha tratado mucho y se queda con el recuerdo de ti del año 1997, a primera vista diría que eras un gil, un pata medio tonto, torpe; y ahora uno que te ve hecho un Hermano y dando este paso de dar tu vida a Dios, una cosa a la vez tan estimulante y a la vez tan peligrosa, ¿qué es educar? Savater dice, por ejemplo, que educar es seleccionar de entre todo lo que hemos aprendido lo que creemos que hay que compartir, ¿para ti qué es educar?
Educar es acompañar. Acompañar a esa persona que está creciendo y que está descubriendo sus dimensiones como persona, sus potencialidades. Educar es ayudar a descubrir toda la grandiosidad de su ser y descubriendo tu grandiosidad puedes defenderte ante la adversidad.

Yo creo que tú eres muy consciente de que eres uno de los pocos patas de la promoción que trasciende o intenta trascender, no quiero que apeles a la falsa modestia sino que lo reconozcas.

Yo siento que sí, si no no sería Hermano. Trascender qué es: es decidir entregar lo mejor de mí mismo a los demás. Decir: yo quiero entregar lo mejor de mí a los demás. ¿Cómo? Eso ya es otra cosa.

¿Una frase que recuerdes siempre?
Si no vives para servir, no sirves para vivir. Otra muy simple: Ama a los demás como a ti mismo.

¿Dónde quisieras morir?
En Arequipa.

¿En qué país te hubiese gustado nacer dejando de lado el Perú?
En Argentina, me gustó mucho la cultura argentina.

¿Y el fútbol argentino es el mejor?
Ah, pero el fútbol argentino ni me interesaba. En el fútbol yo soy cero.

¿Una afición?
Pucha, que tenía muchas aficiones que he perdido: me gustaba coleccionar llaveros, cajetillas de cigarros, botellas de gaseosa, etiquetas de ropa, estampillas, filatelia, pero ya perdí esas aficiones a medida que me quedé sin tiempo.

¿Música?
Me encanta Fito Páez, para mí es el mejor. Sui Géneris y Andrés Calamaro.

¡Andrés Calamaro es un genio!
Un maestro, un poeta popular. Y Fito Paéz también, yo puedo escuchar a Fito Páez tocando tambor pero igual será espectacular.

Fabio, me haces acordar que Fito habla de la realidad del ser humano, por ejemplo, en AL LADO DEL CAMINO, cuando dice “vivir atormentado de sentido, creo que ésa sí es la parte más pesada”. O sea, imaginate, atormentado de sentido.

Se refiere creo que uno se pregunta para qué vive, encontrarle un sentido a la vida.

Me gusta abrir los ojos y estar vivo: tener que vérmelas con la resaca”, ¿no crees que la vida es como una gran resaca, una resaca que no termina? Y Calamaro, puta, con ésa que le gusta tanto al Pampa: “Voy a salir a caminar solito, sentarme en un parque a fumar un porrito y mirar a las palomas comer el pan que la gente les tira”. Calamaro ha tenido una vida muy agitada…

Igual que Fito, yo creo que por eso se iluminaron y les salieron esas grandes canciones.

¿No crees que las caídas, los vicios, el tocar fondo nos hace más humanos?

Lo hace más humano a uno sólo si le permite conocerse, comprenderse más. Sólo si tocar fondo les ayuda a comprender su vida. Las personas que tocan fondo son las que más comprenden a los demás.

Fabio, y de Calamaro qué canción más te gusta

La parte de adelante”.


Soy vulnerable a tu lado más amable
so
y carcelero de tu lado más groseroso
y el soldado de tu lado más malvado
y el arquitecto de tus lados incorrectos
soy propietario de tu lado más caliente
soy dirigente de tu parte más urgente
soy artesano de tu lado más humano
y el comandante de tu parte de adelante
soy inocente de tu lado más culpable
pero el culpable de tu lado más caliente
soy el custodio de tus ráfagas de odio
y el comandante de tu parte de adelante
perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida
mañana será un nuevo punto de partida
soy vagabundo de tu lado más profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo
que más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera
siempre viajando en un asiento de primera
el comandante de tu balsa de madera
que más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera
siempre viajando en un asiento de primera
el carpintero de tu balsa de madera
Soy el soldado de tu lado malvado
y el comandante de tu parte de adelante
perdiendo imagen a tu lado estoy mi vida
mañana será un nuevo punto de partida
soy vagabundo de tu lado profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo
que más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera
siempre viajando en un asiento de primera
el comandante de tu balsa de madera
que más quisiera que pasar la vida entera
como estudiante el día de la primavera
siempre viajando en un asiento de primera
el carpintero de tu balsa de madera
Soy el soldado de tu lado malvado
y el comandante de tu parte de adelante
Soy el soldado de tu lado malvado
y el comandantesólo estoy sólo y estoy buscando
es a alguien que me está esperando
que me entienda y si no me entiende
alguien que me comprende
alguien a alguien para recordar
de memoria cuando estoy de viaje
cuando estoy muy lejos y
soy un vagabundo y camino bastante
alrededor del mundo
pero quiero volver a mi casaa alguna casa
para encontrar a esa princesa vampira
que respira, que respira y me mira.


Fabio, pero esa canción en su título mismo y en su letra tiene una carga muy erótica, está impregnada de sexualidad, ¿no es un contrasentido en tu caso?

Ah, no, sí me gusta, me gusta igual.

Pero las canciones que nos gustan representan algo para nosotros, no será que quizá con LA PARTE DE ADELANTE quieres vivir en la mentira, cosas que no puedes vivir en la realidad.


No, no creas. No sé, me gusta como me puede gustar la pintura de un desnudo, una novela erótica. Me gusta y aprecio la sensualidad, y aprecio mucho la capacidad del artista de transmitir esa sensualidad. Y El Salmón también me encanta.

Quiero arreglar todo lo que hice mal: todo lo que escondí hasta de mí, debo contar lo que yo solo sé…” Cómo nos cuesta contar lo doloroso, nos cuesta despojarnos de lo que duele…

Es un himno para todo el que va contracorriente.

En Paloma dice: “quiero llevarte conmigo y no voy a ninguna parte”. Eso le pasa a menudo a los que nos enamoramos.

El problema es cuando confundimos el amor con un sentimiento de pertenencia que encadena, que acorrala. Eso no es amor, el amor siempre es libre, no encarcela .Quizá ése es el gran problema: adueñarse o querer que la otra persona se adueñe de nosotros. Esas ideas van evolucionando con el tiempo, en las mismas experiencias. Las personas que no evolucionan son precisamente las que fracasan.

¿Qué temor te abruma, te paraliza?
Todavía lo estoy trabajando, poco a poco lo voy superando. Pero es el temor a envejecer. Todavía me da miedo, soy consciente de que tengo que seguir trabajándolo. Todavía siento que detesto mis cumpleaños, envejecer, el paso de los días. El envejecer es el acercarse a la muerte.

¿Jode, no?
Jode, sí. Pero de pronto empecé a aceptar que es nuestra naturaleza y que vamos hacía allá. No hay que renegar.

Recuerdo que al primero que entrevisté fue al Leonel y que me dijo “Prefiero que nadie descubra lo que soy, porque se puede encontrar con un niño tierno o con el monstruo de Armendáriz”. El Zayvo que también incidió en el paso del tiempo,LA MADUREZ y el Sergio que lanzó una idea magnífica: “ME PUEDEN ACUSAR DE LO QUE SEA, MENOS DE NO HABERLO INTENTADO. ME LA HE JUGADO ENTERO POR CONSEGUIR MIS SUEÑOS”. Tú qué dirías de ti, ¿quién es Fabio Galdos? ¿Qué se puede decir de Fabio Galdos con Honestidad, con la Honestidad Brutal de Calamaro?

¿Quién soy yo? Pienso que soy... una persona que lucha por amar y que no le importa si se equivoca o no en la elección de ser Hermano. Sólo pienso en que quiero vivir mi vida con amor y que la persona que se encuentre conmigo se sienta amada. Y soy consciente de que no todas las personas aman, pero que ésa persona se vaya mejor de lo que vino. Mi vida es servir a los demás, pero servir con amor y pasión. Eh… ¿y quién soy, cómo soy? No sé, es un poco difícil.

¿Eres un hombre con muchas interrogantes?
Sí, yo creo que sí. Y al menos también me puedo resumir como un hombre sencillo.

Un hombre de angustias…
Sí, porque el hecho de llevar una vida con ideales, te angustia, sí. Pero todos tenemos angustias.

¿Qué pondrías en tu epitafio?
Aquí descansa un hombre que vivió y amó, así de simple. Y si me muero ahorita, me muero contento, tranquilo.

¿Pero qué te falta hacer?
No sé. ¿Qué es la vida? ¿Angustiarme de qué? ¿Hacer qué mas? Mientras viva hago todo lo que pueda, pero si no lo hago yo confío en que lo hará otro. Aunque también se que nadie hace las cosas como las hago yo. Me encanta saber que soy único. Todos somos únicos. Nadie canta como tú, nadie escribe como tú, ¡nadie ama como tú! ¡Nadie, nadie!

¿Envidias?
Sí, a veces.

¿Envidias quizás otras vidas que te hubiese gustado vivir?
Envidio otras vidas pero en otros momentos. Ahora no. Si no me quedara otra ahí sí envidiaría.

Si Fabio Galdos no fuera Hermano, ¿qué sería?
Definitivamente profesor, es mi esencia, es mi lugar en el mundo.

¿La edad perfecta?
Los 21 años.

¿Algún momento epifánico en que sentiste que descubriste una verdad?
Justamente de lo que ya hablamos, cuando descubrí de que si en mi vida no amo entonces no sirvo para nada. Y no puedo desperdiciar mi vida viviendo sin amar. Y doy amor porque he recibido mucho amor.

¿Vale la pena vivir?
Sí, porque yo creo que es un regalo de Dios que hay que aceptarlo tal como viene y hacer de ese regalo algo hermoso. Depende de nosotros hacerlo lindo o estropearlo, es nuestra libertad.

¿Qué cosas positivas tenía el Fabio de quinto de media que ya no están?

Era más audaz, menos flojo. Más vital, me gustaba más meterme en cosas nuevas, era menos calculador. Ahora siento que pasan los años, ando con más cuidado. Ahora me siento más fuerte y con capacidad de dar fortaleza a los demás.

Al comenzar la entrevista me decías si algunas preguntas impropias que te hiciera se podrían borrarse... con sinceridad a qué te referías.

Lo que siempre me preguntas, pues.

¿Si eres virgen?
Ajá. Y te decía si me lo preguntabas, que no aparezca eso.

¿Es tu intimidad?
Sí, y porque se puede prestar a muchas cosas que de repente la gente no va a entender.

¿Qué cosa te hubiese gustado que te pregunte y no te he preguntado?
Ah… mira que me has hecho un montón de preguntas…

(una llamada de su viejo interrumpe)

Te está llamando tu papá y le dices “papito” a cada rato, ¿no te parece que ya estás muy grande como para decirle “papito” a tu viejo?

Hay una palabra muy importante para mí que es la ternura, y que es un derivado del amor. Lo que el hombre pierde por el sistema, o a medida que va creciendo, es la ternura. Y yo sí me considero una persona muy tierna, yo creo que lo mejor que le puedo dar a los demás es la ternura. Yo a mis alumnos, mis alumnas, a los profesores, siempre les hablo con mucho cariño, con mucha ternura, y no es melosidad, les digo “papachos”, “mamacha”, “mamita linda”. Me encanta tratar a las personas con diminutivo afectivo y ser cariñoso. No es alfo forzado, es espontáneo.

Eres uno de los pocos amigos que su vida, su coherencia me resulta admirable. Y me siento orgulloso de ser tu amigo.

Ah, y ahora que me dices eso, no preguntaste a quiénes recuerdo más, así como grupo… y recuerdo mucho al Beto Borda, Pablo Cuadros, Gerald Peralta, Juan Carlos Castro, Chalo Pampa, Alex Apaza, Aldo, Sergio, a ti… Yo me acuerdo mucho y seguro tú no te acuerdas que conversamos mucho, tú y yo, en nuestro Retiro Espiritual de Quinto: nos dijeron: “conversen de a dos” y conversé contigo. Tú en ese momento me dijiste que tú querías ser periodista deportivo, quizá no te acuerdes bien y yo no sé si en ese momento te confesé que quería ser Hermano.

No lo recuerdo.

Pero yo sí me acuerdo mucho de esa conversación que fue en la Casa de la Juventud, me dijiste que querías ser periodista deportivo y todas esas vainas.

Sí, uno más de mis proyectos abortados.

Sí. Y a la promo le digo nuevamente, a todos: vivan con intensidad su vida, el momento. ¡Disfruten! Descubran lo más grandioso que tienen, vean lo positivo y no lo negativo. ¡Vivan bien!

Qué difícil vivir bien, Fabio. Dicen que la ética consiste en vivir bien, pero qué jodido es decir “vive con intensidad” cuando creemos que la intensidad radica en embalarse en tragos.

Claro.

Creemos que vivir con intensidad es llenarte de alcohol, meterte drogas, sexo, salir de noche, ser nocturno. Así entendemos la intensidad, Fabio, la malentendemos. O sea creemos que estar sentados leyendo un buen libro o viendo una bonita película o conversando como ahora, simplemente dialogando, una conversación de sobremesa…

O caminar solo: eso sí, sin necesidad de fumar un porrito, de respirar el aire.

Yo me acuerdo de Belleza Americana: “hay tanta belleza que no la puedo soportar”

Esa película me encanta, y la trabajo siempre con los muchachos, con los chicos, porque es espectacular. Cada personaje es todo un mundo con el cual nos podemos identificar.

Es un mural de la sociedad norteamericana o si somos más abarcadores, es un mural de la sociedad contempoeránea: somos anormales y nunca vamos a ser como los demás.

Y si hablamos de vivir con intensidad me refiero a sentirse vivo con los cinco sentidos, conectados con el mundo, conectados con nosotros mismo, es tan complejo pero… es también tan grandioso…

Fabio, vivir intensamente puede ser también escuchar a todo volumen “La parte de adelante” mientras imaginamos a una rubia hot que nos hace un felatio…

J a ja ja. Puede ser, Orlando… puede ser…