2009/08/10

Miami 090809


Mamá siempre decía “la vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar
Forrest Gump

2009/07/24

Attaque 77 en Arequipa - 23 de Julio de 2009

2009/07/16

Mi ídolo es lo más alto de América


Pedro Suárez Vértiz decía que cada vez que veía un clásico Alianza Lima-Universitario pensaba que hubiera sido bacán no ser peruano. Hoy, luego de ver a la Bruja, primero llorando de rodillas a lágrima viva, y luego levantando la Copa Libertadores de América, pienso -como siempre lo he pensado- que hubiera sido bacán ser argentino.
Juan Sebastián Verón es uno de mis máximos ídolos de mi primera juventud. Todavía recuerdo con emoción cuando ATV empezaba a transmitir con el 'flaco' Barnechea el clásico del domingo del fútbol argentino y podía ver a ese Boca de antología con Maradona, Caniggia,Verón, el 'Kili' y Martín Palermo (otro hincha pincharata).
El Zidane sudamericano de la pelada brillante y del semblante pícaro es un icono inobjetable del fútbol argentino: el talento congénito, el pase preciso y la sapiencia de los predestinados.
En la transmisión en vivo, Fernando Niembro decía “aquí hay escuela, acá hay un estilo” (eso que no tiene el fútbol cholo). Sí, señores, acá hay fútbol. Sin duda el mejor fútbol del mundo. Es por eso que Verón se merece una Copa del Mundo con la selección argentina, ese título todavía esquivo, pero aún latente.
Al ver a uno de mis referentes silenciando el estadio Mineirao y levantando el título más importante del fútbol mundial a nivel de clubes, pienso que a algunos el destino les depara una sola palabra: GLORIA.
¡Viva Verón, viva el fútbol argentino!

2009/07/14

La hora del lobo



Quisiera hacerle una pregunta. Escuche: ¿no es cierto, que una mujer que vive mucho tiempo con un hombre acaba, con los años, pareciéndose a él? Quiero decir, que lo ama y trata de pensar como él. Y ver todo como él. Dicen, que las personas cambian. ¿Qué es lo que puedo empezar a ver en los otros? ¿Qué es, después de todo, lo que ellos buscan? Si no le hubiera amado tanto y me hubiera preocupado menos por sus cosas, ¿acaso le habría protegido mejor? O será quizá, que no le amé suficiente como para sentir celos. Será por eso que esos caníbales, como los llamaba, nos han causado tanta aflicción. Yo creía estar muy cerca de él. Y él decía que se sentía cerca de mí. Y eso fue definitivo. Si me hubiera quedado con él... Pienso siempre en estas cosas. Me hago preguntas. A veces, no sé qué hacer… y me quedo callada.
La hora del lobo es una película de Ingmar Bergman

2009/07/03

Los abrazos rotos


-¿Cómo te llamas?
- Harry Caine. Antes me llamaba Mateo y era director de cine. Desde muy joven siempre me tentó la idea de ser alguien más, además de yo mismo. Vivir una sola vida no me bastaba, así que me inventé un seudónimo: Harry Caine, un aventurero que por avatares del destino se convertía en escritor.De momento, le hice firmar todos los guiones y relatos que escribí. Durante años Mateo Blanco y Harry Caine compartieron la misma persona: yo; pero hubo un momento en que, de modo abrupto, no pude ser otro que Harry Caine. Me convertí en mi seudónimo: un escritor hecho a sí mismo y por sí mismo. Sólo había un detalle que no había previsto… Harry Caine sería un escritor ciego.
LOS ABRAZOS ROTOS
es una película de Pedro Almodóvar

2009/06/25

Adiós al barrio


A propósito de la aparición de su nueva novela, Adiós al barrio, le hice una breve entrevista a José Antonio Galloso. Los que todavía no lo conocen pueden leer esta presentación que aparece en su Blog: “Nací en un barrio popular de Lima, Perú, en 1972. Soy autor del poemario “Si huyes hacia adentro” (Lima, Colmillo Blanco, 1998); la novela juvenil “Tres días para Mateo” (Lima, Alfaguara, 2000); en colaboración con el artista chileno Franz Fischer, del libro de poesía visual “Recortes de la memoria o el libro de la sombra” (Lima, Bizarro ediciones, 2007) y de la novela juvenil “El Mal Viaje” (Lima, Alfaguara, 2007). He traducido al español el libro “Reproduce and Revolt: A Graphic Toolbox for the 21st Century Activist” (de Faviana Rodríguez y Josh MacPhee, Soft Skull Press / Counterpoint, 2008). He publicado textos periodísticos, poemas, cuentos y fotografías en distintos medios impresos y en la red. Desde el 2002 radico en San Francisco, California”.
__
Unas pocas preguntas

José Antonio: alguien que se detenga en cada una de tus obras, ¿te vería más como poeta o como narrador? ¿Quizá prefieres ser un escritor a secas?
La verdad yo me considero un escritor a secas. Más allá del género en el que me encuentre trabajando, lo que yo quiero cuando me siento a escribir es hacerlo bien y disfrutar del proceso al máximo. Lo que el lector piense sobre mi trabajo o como me vea como artista es algo que no puedo controlar y por ende no preocupa.

¿Crees que el barrio es el único reducto donde fuimos verdaderamentefelices? ¿Qué representa el (tu) barrio para ti?
El barrio es muchas cosas. Es el lugar donde te relacionas con tus semejantes sin la presencia reguladora de una institución formal. Es el lugar donde uno se forma o se deforma, donde se viven todas las emociones y experiencias de la adolescencia en total libertad. El lugar donde las vivencias llegan crudas, sin filtros y nos llenan la mochila de recuerdos. Además, el barrio, la esquina, la bodega o el bar, son espacios narrativos, lugares donde los amigos se juntan a contar, a recordar, a transformar lo vivido, a soltar la lengua en catarsis, a escribir páginas maravillosas que nunca serán impresas o tal vez sí. El barrio no es un reducto para la felicidad, en todo caso sería mejor verlo como una fábrica de recuerdos.

Si un lector te confiesa que todavía no ha leído ninguna de tuslibros: ¿por cuál le recomendarías que empiece y por qué?
En realidad le daría todos y le pediría que lea el primer párrafo de cada uno hasta que encuentre uno que lo atrape. Creo que el lector común debe leer aquello con lo que se identifica, aquello que de cierta manera le da placer o le habla de sus intereses. Y si no se engancha con ninguno, pues que no me lea, es importante entender que no todo el mundo tiene porque gustar de mi trabajo.

¿Tú crees que se aprende a escribir? ¿Acaso serías capaz de dirigir un taller para escritores?
Yo creo que uno nace escritor y lo descubre en el camino. Nadie en su sano juicio elegiría ser escritor. Ahora, a escribir sólo se aprende escribiendo, es como cualquier trabajo o actividad, solo la práctica, la disciplina y el compromiso hacen que se gane el oficio. En este sentido, siempre he desconfiado de la institución académica como formadora de escritores. Para mí un escritor es antes que nada producto de la sociedad, de sus experiencias y de sus lecturas. Por ello, creo que estudiar y entrar a talleres sólo es válido cuando ya se tiene una visión clara y definida de lo que uno es como escritor. Sobre la segunda parte de tu pregunta, en este momento de mi vida, creo que estoy en condiciones de dirigir un taller.

¿Cómo crees que se ha comportado la crítica respecto a tu obra?
Mira, aquí es inevitable hablar del prejuicio que existe frente al término “literatura juvenil”. Parece ser que el establishment literario no comprende que este es un término de segmentación de mercado que nada tiene que ver con lo literario. Mis tres novelas han sido publicadas por Alfaguara en la colección de la “Serie Roja”, por lo que hasta el momento son pocos los críticos que se han tomado el trabajo de comentar mi obra. Sin embargo los críticos que sí se han tomado el tiempo de revisar mi trabajo han sido bastante elogiosos. Por otro lado, eso (lo de la crítica) es algo que no me quita el sueño. Yo me siento afortunado de poder escribir, publicar y ser leído como parte de los cursos de literatura en los colegios; me siento afortunado de saber que mis libros se reeditan y gozan de buena salud; incluso de saber que han sido prohibidos en algunos colegios y que en uno de Chorrillos hicieron una quema de Tres días para Mateo. ¿Qué más puedo pedir? Una buena crítica, una mala crítica, no sé. Todo cae por su propio peso. Yo solo quiero seguir escribiendo.

¿Cuáles han sido las últimas películas que viste y, a su vez, el libro que estás leyendo?
Películas que tenga frescas en mi memoria:Fausto 5.0, La Fiebre del Loco, hace unos días UP, Bullet con Mickey Rourke y Tupac Shakur, y he vuelto a ver Martín H. En este momento me encuentro leyendo Calicalabozo de Andrés Caicedo y una antología llamada “Obras Maestras del Relato Breve” que me regaló mi hermano mayor durante mi última estadía en Lima.

Si mañana te dijeran que, a partir de mañana, sólo podrás vivir si nolees ni escribes libros, ¿qué harías?
Agonizar.

¿A qué escritor quisieras parecerte (o te han dicho que te pareces)?
Admiro a muchos y reconozco muchas influencias, pero no quiero parecerme a ninguno. Me han dicho varias veces que me parezco a Vargas Llosa y a Ribeyro, pero esas son opiniones subjetivas. Aquí yo solo cumplo con responder a tu pregunta.

Al escribir ADIÓS AL BARRIO, ¿volviste al barrio o lo cambiaste para siempre?
Lo reconstruí a través de la ficción.

Dime un buen lugar para morir (o para dejar de escribir)…

Morir o dejar de escribir, en todo caso es lo mismo. El lugar sería Punta Negra, sin lugar a dudas.
_______
Más información sobre José Antonio Galloso:

2009/06/11

ESPOSA Y AMANTE



En una entrevista con Joaquín Soler, el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti confesaba que para escribir carecía de disciplina, sistema o método. El decía: “Yo no puedo ir a sentarme a la máquina de escribir, o sentarme con el lápiz, de tal hora a tal hora. Me es imposible hacerlo. Yo tengo arranques, ganas de escribir de un momento a otro, y de ahí viene la confusión porque tal cosa va a la libreta número 7, otra es un recorte de papel, a lo mejor un papel que me llevé de la confitería y después todo eso es un embrollo, ¿no? Además muchas veces me pregunto si yo escribí esto, o cómo juega esto otro dentro de la novela”.
Vargas Llosa, adoptaba (y sigue adoptando) la postura de un oficinista, se sienta a escribir, todos los días, de tal hora a tal hora.
La vieja y consabida anécdota literaria dice que en un hotelucho de San Francisco, en donde discutieron el uruguayo y el peruano. Onetti le dijo: “Mira, Mario, lo que pasa es que tú con la literatura tienes una relación conyugal, tienes que cumplir todos los días y de tal hora a tal hora; y para mí, en cambio, es una relación con una amante, cuando tengo deseos de escribir entonces escribo: loca, absurdamente”.
Dos opciones distintas, opuestas, pero ambas con resultados sobresalientes.
Yo, en cambio, humildemente confieso que soy un oficinista por deformación profesional. Aunque carezco de profesión: porque soy analista de sistemas, pero no soy ingeniero ni deseo serlo. Así como tampoco soy escritor, pero sí quiero serlo (y a veces creo serlo). Oficinista a regañadientes tengo que fingir que ‘trabajo’ mientras escribo. O lo que es peor: hacer ambas cosas a la vez. La idea que da pie a la construcción de cuentos es repentina, viene de un momento a otro como un movimiento telúrico, muy similar al caso de Onetti: entonces la literatura es, todavía y muy a mi pesar, mi amante. Pero aspiro a que pronto –y para siempre– sea mi mujer.

2009/05/17

Réquiem con el alma

(1920-2009)

In Memoriam


Mario, quiero contarte que hoy creí estar en el cielo (acaso, por jugarreta que el destino les depara a los escépticos, ¿ya estarás por ahí tomando mate y recitándole algunos inéditos premeditados a Jesucristo, Marx y Freud?). A orillas del Titicaca hay un pueblito llamado Pomata, una suerte de antesala al infinito donde la mano del hombre resulta siendo un agobio futurista que haría las delicias de Verne y compañía; una válvula de escape en estado basal plagada de ambientes que –al igual que tus poemas– podrían sensibilizar a un hombre de piedra o de hojalata. Estuve durante horas frente a un mar dormido, tan quieto como ahora debe andar tu cuerpo, maestro (tu palabra, en cambio, está más viva que nunca y, como sólo acontece con los predestinados, decidió sobrevivirte desde que garrapateaste tus primeros borradores).
¿Que por qué le escribo a un muerto? No lo sé, sólo me dejo llevar por ese mismo impulso que me invita a releer con devoción tus cuentos y poemas.
Hace tanto tiempo quería escribirte una extensa misiva a puño y letra –así como lo hice con Ernesto Sábato cuando le dije que yo era Juan Pablo Castel y que no estaba loco, ¡ese túnel existía, y aun existe!– pero no encontré tu dirección postal en la guía telefónica de Uruguay.
Fue sabia tu decisión de borrarte de las páginas blancas de ese mapa para impertinentes, porque te hubiera telefoneado tantas veces que mejor lo olvidamos. Ahora ya sé que nunca podré hablar contigo y que la carta en donde te confiaba que la búsqueda de un retazo de felicidad en (y mediante) la literatura es la quimérica razón de mi existencia. A propósito de eso: ahora que ya cerraste el paréntesis sabrás si la existencia tiene algún sentido, poeta.
Lo que no sabes es que justamente hoy, en la sierra peruana, un escribidor confundido empezó a leer Memorias de Adriano y recordó a ese uruguayo moribundo que, ¡pésima ironía!, lo había sacudido con Réquiem con tostadas: “he llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. Decir que mis días están contados no tiene sentido; así fue siempre; así es para todos”.
Así es para todos, Mario. Pero no todos podrán escribir un diario existencialista como La tregua, o poemas de la envergadura Hagamos un trato o Te quiero. No todos pertenecemos a esa extraña estirpe que, jugando en serio con las palabras, suele cambiar la vida de las personas.
¿Algo más, Mario? El mal de altura, también llamado soroche por estos lares quechuas, es un perfecto coqueteo con la muerte. Cuando sientes los amagues del vahído, dudas, mientras luchas por una bocanada de aire quieres creer en Alguien superior que, aparte de salvarte del inminente trompicón, pueda tenderle la mano simbólica al Hombre para borrar lo que hizo la otra mano (la siniestra, la que nos deshumanizó a punta de canalladas que hoy todos llaman noticias). Que yo también sufra un mal gástrico crónico no es sólo una anécdota que no viene a cuento: tómalo como una argucia que me hace sentirme más cerca a ti, hermano.
Hace mucho tiempo un amigo poeta me invitó a ver Vivir, una película de Kurosawa que me hizo prometerme con fervor escribir algo digno de recordarse antes de cerrar el paréntesis. Podrás darte cuenta que, por pereza o falta de talento, estoy haciendo bien poco (dame el beneficio de la duda, ten en cuenta que tengo un padre que habla con nadie en el excusado y que esta misma tarde se dijo a sí mismo “Me da pena mi hijo”… y no hablaba de mí, Mario. A veces creo estar muerto, aunque, de ser así, ya sabría si en verdad La muerte es una joda).
Volvía de Pomata a esta civilización en donde el desasosiego prefabricado y las gripes de laboratorios porcinos ofician de titiriteros duchos y, de pronto, la radio lo informó fríamente: Mario Benedetti ha muerto. Punto aparte.
El locutor deslizó una escueta biografía que no decía nada de ti, pero delataba mucho del mal tiempo que vivimos. Un flashback, a manera de pararrayos contra la nada, me sacó del mazazo de saberte muerto: una madrugada de año nuevo, en La Punta, Camaná, ríos de licor y mares de poesía. El Búho –un viejo amigo– recitando Táctica y estrategia antes de dar cuenta de una botella de cerveza bebida del pico. Entonces vivir otra vez valía la pena y salud por Benedetti, ese uruguayo universal al que todos debemos recordar cuando nos quedamos inmóviles al borde del camino, cuando congelamos el júbilo, cuando queremos con desgana, cuando nos llenamos de calma.
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, este réquiem lo escribí con el alma, es cierto que debí hablar de ti y sólo hablé de mí hasta la impudicia; pero hablé de mí pensando en ti (táctica y estrategia, escritor): NO TE SALVES AHORA NI NUNCA. NO TE SALVES.



2009/05/11

El ateo sexual... también en La Salle (*)


"Siempre me he considerado un ateo sexual, porque dejé de creer en Dios después de mi primera masturbación frente al mar. Esta experiencia de inicios de mi adolescencia la he narrado en varias formas en los relatos que he escrito en los últimos años.Mi primaria la hice en un colegio de Hermanos Cristianos de La Salle (…) Recuerdo que había un Hermano que nos hablaba mañana y tarde de los horrores del infierno. Nos hacía poner la mano sobre la llama de una vela y cuando la retirábamos para no quemarnos nos decía: el infierno son millones de millones de velas que arden eternamente y en su puerta hay un gran letrero que dice: por siempre jamás, es decir para toda la eternidad. Luego nos hablaba de los pecados y ponía un especial regusto en describir con detalle los diferentes pecados de la carne que podían acosarnos. Para terminar la función nos hacía levantar la mano derecha al estilo fascista frente al altar mayor para hacer la renuncia a Satanás y a la carne y la entrega de nuestra propia vida si alguna vez pecábamos sobre todo contra la carne. Antes la muerte que el pecado, resonaba nuestra promesa en la oscura y abovedada iglesia de sillar" (Oswaldo Reynoso).
_____
(*) En Argentina publican En octubre no hay milagros. La nota de Radar Libros del diario Página 12 de Buenos Aires dice: Contemporáneo de Julio Ribeyro y Mario Vargas Llosa, Oswaldo Reynoso es uno de los secretos mejor guardados y aún muy resistido de la literatura peruana. En los ’60, Reynoso, declarado marxista, publicó Los inocentes, suerte de Juguete rabioso limeño, libro que provocó reacciones bien encontradas. Ahora se publica en Argentina En octubre no hay milagros (Ediciones El Andariego), su segunda novela de 1965. Homoerotismo, miseria y vitalidad en un momento crucial en que la ciudad se expandía hacia sus propios límites.

2009/04/15

Un pez sacado del agua...

En el blog El Salmón (crónicas sobre peces sacados del agua y sobre peces en el agua) aparece una crónica gris que quiere llegar a ser roja. Empieza así:

La vida es un continuo aprendizaje, dicen los que saben. Y yo, que no sé nada, desconfío (mi experiencia lo hace obstinadamente), porque no aprendo: me desprendo (de ideas, afectos, pulsiones y sensaciones de toda estofa, que un día iluminaron mi presente y me anunciaron un futuro que guardaba cierta simetría con mis sueños, ¡tamaño disparate!). Si algo me ha enseñado la vida es que hay cosas que pasan, cosas que pesan, y nos hacen más duros, gélidos –quiero decir indolentes–, porque en realidad nos endurecen el corazón, el sexo, las manos, la piernas o el semblante que le mostramos a esa realidad que siempre se las ingenia para sacarnos la vuelta (“la muerte es una amante despechada, que juega sucio y no sabe perder”).

Camino por la Plaza de Armas tratando de olvidarme de mí mismo y pienso que hay gente con caries, migrañas, pies planos, várices, escoliosis, cáncer o sida. Y habemos otros que –aparte de la gastritis crónica producto de la ansiedad, el alcohol y las caparinas– estamos enfermos del corazón. ¿Alguna cardiopatía?, preguntará el especialista. No, ¡qué va! Hablo de cosas más profundas que ningún bisturí podrá siquiera rozar simplemente porque no están dentro de mí, sino “lejos, en el centro de la tierra: las raíces del amor donde estaban quedarán”.

Para leerla toda clic aquí.


2009/04/07

7 de abril de 2009: LA JUSTICIA HABLÓ (que el asco no meta su cuchara)

En la imagen: el tándem del asco. El asesino japonés y su heredera. Que esperen al 2032.

La justicia ha hablado y el Perú lo agradece hasta el infinito. Kenya Fujimori tendrá que purgar condena hasta el año 2032. Es un día para festejar, lavemos e icemos las banderas a lo largo y ancho de la patria, y encontrémonos en un abrazo jubiloso que ojalá no se termine nunca: la bosta mayor de todo el excremento fujimorista que ensució y sigue ensuciando a nuestro país tiene y debe perecer tras las rejas (que así sea. Amén).
Pero no todo es color de rosa, hoy más que nunca tenemos que estar atentos: nadie puede descartar que más pronto que tarde el aprismo metería su cuchara, como suele ser su costumbre. Alan García ya lo ha dejado en claro en uno de sus raptos de sinceramiento alevoso: él decidirá (como ya lo hizo en 1990) quién será su sucesor. Es más que probable que el líder del Apra le allane el camino a la hija del sátrapa y –toquemos madera con todos los nudillos de pies y manos– le regale el indulto a su padre antes de retirarse para siempre de Palacio de Gobierno. Gesto inequívoco de la más cínica simpatía… si no pregúntenle al autor de Conversación en La Catedral, que hoy preside la comisión del Museo de la Memoria.
Contrario a lo que parece, esto no ha acabado: recién empieza. La historia tiene giros azarosos y puntos de inflexión que son casi siempre insospechados y en donde el derrotado, luego de supercherías y reveses propios del realismo mágico, resulta siendo el vencedor (para muestra un botón macondiano: Alan García, ayer asilado político en la tierra de García Márquez, hoy es el presidente del Perú).
Prohibido olvidar: hace 17 años, Kenya Fujimori instauró la dictadura más hedionda de nuestra historia republicana; hoy, esta pena (de muerte, por la edad del ex-aspirante al senado japonés), puede servirle como espaldarazo definitivo a su hija Keiko que pretende ser la primera presidenta del Perú (las elecciones la han puesto a la cabeza en la encuestas limeñas y, además, como virtual ganadora en una posible segunda vuelta con Ollanta Humala).
Lo que viene de aquí en más es esa guerra sucia y encarnizada, plagada de supuestos mesías, outsiders y payasos de diversa laya, que es, por definición, toda contienda electoral en nuestro país. ¿Los candidatos? Por ahora bosquejemos una terna del espanto: Keiko Sofía Fujimori Higuchi, Ollanta Humala Tasso y posiblemente Jaime Bayly Letts. ¿Alguien más? Mejor no seguir porque en esta lista la escoria se confunde con la falsa izquierda y, por si fuera poco, asoman ribetes cómicos y, cuándo no, disforzados e hipócritas a más no poder.
El recurso del gobierno de turno –utilizado en su momento para ensuciar al Fredemo y tumbarse a Vargas Llosa– será educar al electarado (sic) en la cultura del terror (se le podría llamar terrorismo periodístico, sin querer sonar aparatosos): no votar por quien representa el cambio, no votar por los que prometan que los crímenes de Cayara, Accomarca y El Frontón no quedarán impunes.
Lo sabemos todos: en política la escuela del terror da cuantiosos resultados; es por eso que hoy estamos embarcados en ese socarrón “cambio responsable” que enarbola este aprismo de petroaudios y ratas gordas, cleptómanas y soberbias que le siguen regalando el país a los chilenos.
Los libros de historia (la oficial, la que todos deberán leer y aprender) dirán que el 7 de abril del 2009 la justicia habló y nos dio un respiro en esta ciénaga de la sordidez y la inmundicia. Ojalá, pues, que el 28 de julio de 2011 todos juntos ratifiquemos el cambio y no repitamos errores del pasado. Mejor que mejor si no precisamos de taparnos la nariz cuando acudamos a las urnas.
Ojalá erradiquemos al electarado y lo convirtamos por fin y para siempre en ELECTORADO. Hoy festejamos que Kenya Fujimori morirá en prisión. Ojalá pronto logremos que otros lo acompañen.
Porque sólo los imbéciles y los fanáticos enceguecidos vieron en Fujimori a nuestro Chinochet. Y esos son los mismos que seguramente verán en Keiko a nuestra Michelle Bachelet en versión peruano-nipona. No queremos a Kenyi colocando sus posaderas sobre una curul del congreso. Por favor, que nos dejen de gobernar el asco y la verguenza.
¡LA JUSTICIA HABLÓ! INSISTO: NO NOS SIGAMOS EQUIVOCANDO.


2009/03/17

Se investiga


¿Crónica roja o la peor de las perversiones humanas? ¿Qué es lo que uno siente al leer el siguiente fragmento?

Ahora que todos los negros son buenos y todos los maricones unos seres muy simpáticos, a ver si la sociedad ésta se reúne y decide de una vez que no todos los violadores somos mala gente… Siempre será mejor violar a una mujer y dejarla viva, que no violarla y matarla. Yo no sería capaz de matar a una mujer, no tendría estómago para ello. Pero violarlas, les aseguro que no me produce ningún remordimiento”.
Si te dio asco o acaso no te interesa, entonces pásalo por alto. De lo contrario: Investiga aquí. No te olvides. Hazlo con mucho cuidado.

2009/02/26

Trayectos (*)


Tomados de la mano, acabábamos de llegar a la casa de reposo. No quise mirarla una vez más, porque mejores días fueron los ciegos, los de la oscuridad rampante que abrazó nuestras angustias antes de la explosión amatoria que nos desparramaba por el suelo. Abrí el maletín y le entregué la carta de presentación que redactaron sus padres. "No temas. No hay nada importante", le confesé. ¿La leíste?, preguntó asediada por la incertidumbre. "No hace falta", le dije y me arrodillé presuroso. Le levanté la falda y arranqué sus bragas.
Lamí su sexo una y otra vez, con raptos incontenibles de rabia, que al sentir el umbral de la excitación, se tornaba en fetichismo absoluto. De pronto, una vieja rancia con aires de monja de clausura abrió la puerta y se persignó espantada antes de lanzar un grito enloquecido. Acudí al fondo de mi alma para espetarle en la cara: ¡no es ninfómana, ella no es ninfómana, es sólo una mujer que sabe amar!
Follamos, follamos y follamos sin el permiso de la policía. Cuando llegaron ellos, nos encontraron como siempre: con los ojos cerrados, sintiendo la rigidez del suelo, felices de la vida. "Esta gente está enferma, hacer eso con una niña", musitó un gendarme y me sentí más sano que nunca. El amor era un trayecto que seguía aguardando. Un trayecto enrevesado en el que si había alguien que cometía un delito, éste era el de la benigna pasividad, un trayecto donde el timón del velero errabundo era mi cuaderno de bitácora, y el olor de su sexo el afrodisiaco que abría las puertas del cielo. O del infierno, qué se yo. El placer tiene un poco de ambos. Además, ver a Dios transformarse en el diablo ya era una alquimia tan cotidiana que seguramente por eso nadie podía comprendernos.
Cabía la posibilidad de ser sólo sexo. Sexo y nada más. ¿Y eso, en un mundo tan hipócrita, realmente importaba? La mendicidad moral de los demás revierte todos sus insultos. ¿Pederastia? ¿Con qué se come esa palabra, imbéciles?
La idea del sexo como única verdad se había presentando ante mí desde que conocí a Camila, una muchachita de apenas catorce abriles. Todavía no recuerdo sí leí Lolita antes o después de conocerla. Aunque a la luz de los hechos acontecidos, eso era lo de menos. Lo que de veras importaba era el nuevo trayecto: los juicios, las insidias y calumnias de gente que juzga, pero no vive. Un trayecto repleto de ignorantes que ahora me miran perplejos sin saber que, ella y yo, siempre estuvimos por encima del resto. A eso es a lo que yo llamo Arte. Ahí, donde finaliza el trayecto, logro ver a Nabokov persiguiendo mariposas, mientras los fisgones hacen su ridícula tarea: criticar y exhibir sus estúpidas anteojeras revestidas de cojudez ampulosa. Cosa tan ridícula como la imagen de ese viejo que resbala luego de capturar un insecto que finalmente escapa de la red: el trayecto, entonces, no termina nunca. "Ponte a escribir", parece decirme. Y aquí estoy, haciéndole caso. Prefiero esto a cazar mariposas.

2009/02/23

LOS ÓSCAR: La noche de Milk, La dama del perrito, El Guasón y la loquísima María Elena

Heath Ledger: a un año de su muerte recibió un merecido Óscar

La dama del perrito, el infatigable Harvey Milk y la loquísima María Elena

A priori, creí que el muy publicitado y Curioso –más que curioso, vendría a ser surrealista– Caso de Benjamín Button se haría de varias estatuillas y, al final, terminó siendo el gran fracaso de la noche (no convenció la historia del hombre -Brad Pitt- que nace con el reloj biológico al revés, sueño dorado de Quino, el creador de Mafalda: empieza en la senectud y va retrocediendo hasta terminar siendo un neonato).
***
Vi The Reader (El Lector): con una sensual y convincente Kate Winslet que, para mí, cuando dejó de ser analfabeta a punta de empeño y obstinación, se convirtió para siempre en La dama del perrito de Chejov. Es una película de primer orden, incluso mejor que ¿Quién quiere ser millonario?, pero tal vez su temática resultaba siendo muy europea (aborda una historia de amor y de secretos en la Alemania de la posguerra; cuando el analfabetismo puede convertirse en un secreto, una vergüenza tan insondable como el primer amor, ése que se alarga hasta la eternidad). Aunque si nos basamos en eso no estaríamos festejando el triunfo Slumdog Millonary, una notable película ambientada en Bombay, la mayor ciudad de la India. Un juego de trivia se convierte en el mejor pretexto para armar una historia de amor que germina en la infancia y se afirma ante las adversidades que atormentan a la pareja. La violencia, el horror, la pobreza extrema y el delito son un telón de fondo que amenaza con destruirlo todo, pero a veces el destino está escrito y, por supuesto, está del lado de los que jamás renuncian a soñar.
***

El viernes mientras revisitábamos Río Místico –o mejor dicho la media hora final del filme–, le comentaba a Johanna que Sean Penn es un actorazo que nunca termina de conmoverme, cada vez que que lo veo me sorprende una vez más esa capacidad sobrenatural para meterse en la piel de sus personajes. El salvaje personaje de Río Místico (con el que Penn ganó su primer Óscar) ya quedó muy atrás. En el 2008, apareció Harvey Milk, que al parecer fue el primer hombre abiertamente gay que alcanzó un cargo público en Estados Unidos, un activista, un luchador por naturaleza que da lecciones de moral y, sobre todo, de libertad. Ver, desde el comienzo de la película, a Penn besándose con varios hombres o ligando al paso con desconocidos el día de su cumpleaños, ya nos anuncia un largometraje de homosexuales que sólo quieren una cosa: ser libres (como Dustin Lance, que armó el libreto y recibió su premio emocionadísimo).
Milk, pues, le ha dado su segunda estatuilla dorada a este hombre de excepción, coherente y de grandes compromisos que, por sus ya reconocidas dotes (encarnando a un retardado mental en Mi nombre es Sam, a un criminal como Matthew Poncelet en Mientras estés conmigo y ahora a un gay luchador y emblemático como Milk) confirma el por qué algunos lo llaman el “Marlon Brando de la nueva generación”.
Escribí unas líneas por si ustedes demostraban ser unos comunistas homosexuales”, mencionó Penn ironizando a los conservadores de la Academia que hace algunos años se negaron –¿a puro prejuicio? – a otorgarle el Óscar a la inolvidable Brokeback Mountain. “Ya es hora de los que votaron en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo piensen en la vergüenza que sentirán sus hijos”.
***

En Vicky, Cristina, Barcelona, Woody Allen le dio un papel tan rico a Penélope Cruz que ella no hizo más que tomar la posta de su actual pareja, Javier Bardem, y consagrarse como la mejor actriz de reparto y la primera mujer española en alcanzar un Óscar (Almodóvar lloró al enterarse y él se le dedicó el premio con especial a afecto, también a Fernando Trueba con quien Cruz dio sus primeros pininos en La bella época, en donde se la ve apenas como una niña, estamos hablando del año 1994, cuando ella tenía menos de 20 años).
***
Párrafo aparte, para el momento más emotivo de la noche: el Óscar póstumo para Heath Ledger: a un año de su muerte, ese compañero, hermano, que se nos adelantó por culpa de las pastillas (“la última esperanza negra”, diría Calamaro), pero nos dejó mucho para recordarlo. Por eso las lágrimas y por eso este recuerdo imperecedero de un escribidor que lo admira hasta el infinito.
Más acá (en mi propio Cinema Paradiso):

2009/02/18

Maradona by Kusturica: Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir

Maradona by Kusturica

Dios es el único ser que para reinar no tuvo ni siquiera necesidad de existir”, con este epígrafe de Charles Baudelaire, empieza Maradona by Kusturica. Documental que, como un partido de fútbol, dura noventa minutos.

En una de las tantas conversas entre el cineasta y el predestinado, el genio del fútbol mundial lanza una pregunta que viene a cuento“¿Sabés qué jugador podría haber sido de no haber tomado cocaína? Me queda el mal sabor de no saber quién hubiera sido”. Nadie lo sabrá jamás, Diego...

Fútbol, recuerdos, los grandes y los peores momentos del mejor jugador de fútbol de todos los tiempos (también hay espacio para la humorada con la célebre Iglesia Maradoniana). Viendo este gran documental me pude percatar de que Emir Kusturica no sólo es amigo del Diez; es, además, uno de sus incondicionales y se celebra.

¿Quieren saber lo que dice Emir Kusturica sobre Maradona?

"Si Andy Warhol estuviese vivo, sin duda habría puesto a Maradona entre sus serigrafías con Marilyn Monroe y Mao Tse-Tung". Sí, Emir, y es que la pelota no se mancha. Nunca.

Más, acá: Mi Cinema Paradiso.

2009/02/09

Mi propio CINEMA PARADISO



Vamos a ordenarnos un poco (y en el camino seguro terminaremos desordenándonos más, ojalá que no).

Acabo de crear Mi propio Cinema Paradiso, un blog dedicado exclusivamente a mi enrevesada cartelera personal. No esperen encontrar reseñas profundas de las pelas que veo. Simplemente ideas sueltas aderezadas con algunos recortes de fragmentos de las películas que caen en mis manos (si es que se puede hacer un recorte de una película con sólo palabras; valga el intento para enganchar a alguien).
Las colaboraciones o sugerencias son siempre bienvenidas por esta vía o a mi correo electrónico: mazeyra@gmail.com
Empezamos ya con El color del dinero de Martín Scorsese, Leyenda Urbana (revisitando películas de terror) de Jamie Blanks y con la notable La familia Savage, película escrita y dirigida por Tamara Jenkins.

El nombre del blog, está de más decirlo, es un nada original homenaje a Giuseppe Tornatore por conmoverme hasta las lágrimas como pocos lo han hecho (no olvidar la entrañable MALENA); y porque además Cinema Paradiso, en mi vida íntima, significa muchas cosas más. Y, como lo sabemos todos, la vida no es como la vemos en el cine. La vida es más difícil.

___
En la imagen: el inolvidable Totó encandilado por la pasión de su vida, el cine. (Fuente: diario Clarín de Buenos Aires).

2009/02/02

Un lugar en el mundo

No sé por qué vuelvo. No tiene mucho sentido volver después de ocho años o casi nueve. Volver a un lugar que ya no existe… Sigo haciendo cosas sin pensarlo demasiado, sin medir las consecuencias, más o menos como vos: “las leyes de la genética no fallan”, diría mamá. Cuando le dije que me venía, me miró como si estuviera enfermo: deformación profesional, supongo, pero no hizo preguntas. Entendió menos cuando le dije que volvía mañana, que ni siquiera me iba a quedar una noche… Entendió menos o entendió todo: con la vieja nunca se sabe. ¿Para qué voy a gastar guita en hotel? El micro llega por la mañana temprano y se va a las diez de la noche. Tengo doce horas de viaje hasta Buenos Aires para apolillar y casi todo el día para pedalear unos cuantos kilómetros, y tratar de saber por qué vine. Turista no soy, los paisajes no me emocionan, de la gente conocida no queda casi nadie… amigos, ninguno… A lo mejor vengo nada más que para hablar un rato con vos, para contarte algunas cosas que me pasaron, para decirte lo que pienso hacer: estoy en una edad de mierda en la que estás obligado a tomar decisiones y justamente lo que menos tenés ganas de hacer es tomar decisiones. No te preocupes: no vuelvo para saber quién es mi padre ni para conocerte realmente, ni para descubrir tus zonas oscuras… no va por ahí la cosa. Siempre fuiste un tipo transparente, sólido como una pared, pero transparente. Y si a veces no te entendía, no era culpa tuya. No era culpa mía tampoco. Era muy chico para entender algunas cosas. Cuando empecé a entender las cosas de los mayores fue porque, sin darme cuenta, había dejado de ser chico. A lo mejor vine para acordarme bien de todo lo que pasó aquel invierno. Me gustaría conocer tu versión: yo conozco sólo parte de la historia. Algunas cosas las viví, otras las escuché o las espié. A lo mejor vine porque me di cuenta de que se me estaban borrando y me dio bronca. No se puede ser tan imbécil. Hay cosas de las que uno no puede olvidarse, no tiene que olvidarse, aunque duela…

Un lugar en el mundo de Adolfo Aristarain (1992)