2010/06/22

La leyenda continúa... que México la sufra


Maradona dijo que tenía 23 titulares (23 fieras, en sus propias palabras) y lo demostró en la cancha. El Genio ya hizo jugar a todos, exceptuando al defensa Ariel Garcé y a los dos arqueros suplentes de Sergio Romero.
La mezquina propuesta griega, ante el equipo B de Argentina, resistió, a punta de golpazos a Messi y compañía, hasta muy entrada la segunda etapa. Messi, la pisa, prueba, encara, la tira palo y no entra. México espera los goles de Messi.
Párrafo aparte para esa leyenda llamada MARTÍN PALERMO: el goleador de Boca Juniors disputa su primer mundial a los 36 años y metió el segundo gol. El gran campeón de la Libertadores y ariete del equipo más popular de Argentina ha vuelto a hacer historia. "Esto es impagable", ha dicho el hombre-récord. Lo mismo le decimos a él.
La leyenda continúa... que la sufra México. AMÉN.


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Actualización (23 de Junio, artículo de J.P. Varsky).
EL HOMBRE QUE HACE LLOVER: "Messi tenía 11 años cuando vio a Palermo errar tres penales en el mismo partido, contra Colombia, en la Copa América 99. En el último partido profesional de Maradona, anotó el gol del triunfo ante River con su cabeza platinada. Podríamos contar 22 cuentos. Todos sus compañeros tienen un episodio compartido con el hombre que hace llover".

http://www.canchallena.com/1277764-traeme-a-martin

2010/06/18

José Saramago (1922-2010)


Tienes noventa años. Estás vieja, dolorida. Me dices que fuiste la muchacha más hermosa de tu tiempo ―y yo lo creo. No sabes leer. Tienes las manos gruesas y deformadas, los pies como acortezados. Cargaste en la cabeza toneladas de leña y de haces, albuferas de agua. Viste nacer el sol todos los días. Con el pan que has amasado podría hacerse un banquete universal. Criaste personas y ganado, metiste a los lechones en tu cama cuando el frío amenazaba con helarlos. Me contaste historias de apariciones y hombres-lobo, viejas cuestiones de familia, un crimen de muerte. Viga maestra de tu casa, fuego de tu hogar ―siete veces quedaste grávida, siete veces pariste. No sabes nada del mundo. No entiendes de política, ni de economía, ni de literatura, ni de filosofía, ni de religión. Heredaste unos cientos de palabras prácticas, un vocabulario elemental. Con eso viviste y vas viviendo. Eres sensible a las catástrofes y también a los casos de la calle, a las bodas de las princesas y al robo de los conejos de la vecina. Tienes grandes odios por motivos de los que ya ni el recuerdo te queda, y grandes dedicaciones que se asientan en nada. Vives. Para ti, la palabra Vietnam es sólo un sonido bárbaro que nada tiene que ver con tu círculo vital de legua y media de radio. De hambres, sabes algo: viste ya una bandera negra izada en la torre de la iglesia. (¿Me lo contaste tú, o habré soñado que lo contabas?) Llevas contigo tu pequeño capullo de intereses. Y, sin embargo, tienes ojos claros y eres alegre. Tu risa es como un cohete de colores. Nunca he visto reír a nadie como a ti. Te tengo delante, y no te entiendo. Soy de tu carne y de tu sangre, pero no te entiendo. Viniste a este mundo y no te has preocupado por saber qué es el mundo. Llegas al final de tu vida, y el mundo es aún para ti lo que era cuando naciste: una interrogación, un misterio inaccesible, algo que no forma parte de tu herencia: quinientas palabras, huerto al que en cinco minutos se da la vuelta, una casa de tejas y el suelo de tierra apisonada. Aprieto tu mano callosa, paso mi mano por tu rostro arrugado y por tu cabello blanco que resistió el peso de las cargas ―y sigo sin entender. Fuiste hermosa, dices, y veo muy bien que eres inteligente. ¿Por qué te han robado, pues, el mundo? ¿Quién te lo robó? Pero quizá de esto entienda yo, y te diría cómo, y por qué, y cuándo, si supiera elegir entre mis innumerables palabras las que tú podrías comprender. Ya no vale la pena. El mundo continuará sin ti ―y sin mí también. No nos habremos dicho el uno al otro lo que más importa. ¿Realmente no nos lo habremos dicho? No te habré dado yo, porque mis palabras no eran las tuyas, el mundo que te era debido. Me quedo con esa culpa de la que me acusas ―y eso es aún peor. Pero, por qué, abuela, por qué te sientas al umbral de tu puerta, abierta hacia la noche estrellada e inmensa, hacia el cielo del que nada sabes y por el que nunca viajarás, hacia el silencio de los campos y de los árboles en sombra, y dices, con la tranquila serenidad de tus noventa años y el fuego de tu adolescencia nunca perdida: «¡El mundo es tan bonito, y me da tanta tristeza morir!».
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La foto de la Capilla Ardiente de Saramago la saqué del diario El País de Madrid.

Donde hay que estar

Escribe: Claudio Paul Caniggia

Hay delanteros que cuando tienen que venir, pican, y cuando tienen que picar, vienen. Otros se quedan entre los centrales cuando tienen que desmarcarse y cuando es necesario que se anticipen no lo hacen. Van al primer palo cuando tienen que quedarse en el segundo. Van al segundo cuando tienen que venir al primero. Les vas a dar un pase y se quedan por detrás de los delanteros en fuera de juego. Bajan a tocar, pero después les tiran cinco centros y nunca están en el área. Cuando los vemos, decimos: "Estos tipos se marcan solos".
El primer deber de un delantero no es hacer goles. Es estar. Su trabajo consiste en ir al lugar preciso en el momento preciso. Por eso, cuando terminó el partido de Argentina pensé: "Higuaín siempre estuvo donde tuvo que estar". Estuvo ahí. Donde tienen que estar los goleadores. Le centraron y apareció para conectar. Lo buscaron y se movió a la espalda de los defensores porque siempre maniobró a partir del pase. Siempre supo dar continuidad a la jugada anticipándose al pase, en complicidad con el compañero que llevaba la pelota.
A Higuaín solo le faltó una cosa. Me hubiera gustado que bajara a elaborar un poquito más en el medio, a participar más de la creación. Él lo puede hacer porque tiene condiciones técnicas para eso y, en el futuro, Argentina necesitará que sus atacantes se impliquen en otras funciones porque son demasiados como para dedicarse exclusivamente al gol. Lo mismo digo para Di María, a quien le pasa lo contrario que a Higuaín. A Di María le está costando física y mentalmente adaptarse a las exigencias tácticas de la selección. Ya no sólo le piden que desborde. Además, tiene que ayudar a tapar espacios por delante de Heinze. Este trabajo lo cumplió siguiendo a Lee Chung-Yong y a Yeom Ki-Hun. Pero le faltó lo más importante. Le faltó desbordar, y Argentina necesita que alguien abra la cancha por la izquierda, porque por la derecha no tiene con quien. Di María estuvo tímido para encarar y no se atrevió a terminar la jugada cuando tuvo una pelota para su pierna buena que debió rematar al segundo palo. Eligió dársela a Higuaín, que tenía un coreano encima. Se equivocó. Cuando Di María aparezca, Argentina jugará mucho mejor todavía.
Me gustó la entrada de Agüero porque es un jugador de partido grande. Agüero se retrató cuando le tiró ese centro de revés a Higuaín para el cuarto gol. Hizo la entrega técnicamente a lo grande, con el exterior del empeine. Así es Agüero. En la Liga puede parecer inconstante pero es técnicamente bárbaro y es descarado. Le da lo mismo jugar contra Brasil que contra cualquiera. Siempre hace la suya. Lo ves en la cancha. Se le nota en la cara. A Agüero no le cuesta entrar en el Mundial y creo que Maradona lo sabe mejor que nadie. Diego también sabe que a Messi le gusta estar con Agüero y que a Agüero le gusta estar con Messi. Juntos forman una pareja única en este torneo: son los únicos que tiran paredes entre cuatro defensas, en dos metros, te amagan para un lado, para el otro, te enganchan, te marean.

2010/06/17

Pipita, Pipita, Pipitaaaaaa


Aunque Gonzalo Higuaín nació en Francia, no tuvo la menor duda en elegir su nacionalidad para poder disputar una copa del mundo. Hoy el Pipita la embocó en tres ocasiones y, por el momento, es el goleador del torneo. Un jugador argentino no metía tres goles en un sólo partido desde las tres pepas de Gabriel Omar Batistuta contra Jamaica en el mundial francés.
Paso a paso, Maradona. El equipo otra vez se encontró con un gol temprano y se relajó demasiado. Al final de la primera mitad, los surcoreanos le metieron el primer gol del torneo a Sergio Romero y la victoria parcial de 2 a 1 no reflejaba lo que pasó en la cancha.
Segundo tiempo chato, hasta algo aburrido, hasta que entró el yerno de Maradona y apareció la gran sociedad entre Messi y el Kun. Desbarataron la defensa del rival y este 4-1 lo pone prácticamente en Octavos.
Ayer, hablábamos de España... y los españoles tienen eso: una buena liga. Ahí juegan Messi, el Pipita y el Kun. ¿Qué sería de los españoles sin el talento argentino?

2010/06/16

Suiza-España: Cara y contracara


¿Quiere vivir el mundial? Venga y pase, pero luego no se arrepienta.
España se juraba el campeón (sin trono ni antecedente) y se desbarrancó ante una Suiza guerrera que vacunó en el momento exacto. Victoria épica que vendría a perpetuar el maleficio de los españoles en las Copas del Mundo.
Ahora, viene a cuento una reflexión de Andoni Zubizarreta (arquero español en más de un fracaso mundialista): "En este deporte 2 + 2 no siempre son 4...y eso, que hoy nos hace padecer a los españoles, es lo que convierte al fútbol en un juego maravilloso".
Y la prensa española que ya levantaba su primera copa y fustigó a Maradona, ahora que castigue de la misa forma a Vicente del Bosque.
Después de la batalla, todos somos generales. Diego Maradona lo dijo antes de arrancar el mundial:
Le preguntaron: ¿El equipo argentino es candidato a ganar la Copa del mundo Sudáfrica 2010?
Y el genio, respondió: “No, porque los candidatos nunca la ganan. Dejá que España sea candidato.”
Luego de eso se agarró ahí abajo (lo que le faltó a España).

2010/06/05

NO ME OLVIDÉ, ¡CÓMO PODRÍA!

Diego, yo sueño: www.nomeolvide.com

Por Orlando Mazeyra Guillén

Diego Armando Maradona Franco es más que una persona: es el resumen brutal –desproporcionado, afiebrado hasta el cataclismo emocional– de todas las variantes que podemos encontrar en la raza humana (anidan en su alma, engarzándose bajo el imperio de la contradicción, tanto el genio como el negado, el soberbio y el humilde, el coraje y el temor, el modelo a seguir y la imagen a descalificar sin miramientos. Maradona es arte y basura; salud y enfermedad; fe y desesperanza. Pero, el mejor jugador de toda la historia de los mundiales de fútbol, es, por sobre todas las cosas, uno de los personajes más auténticos que nos ha regalado el siglo XX).
El niño misérrimo de Villa Fiorito que con magia, destreza y un corazón sobrenatural, se transformó en un titán dentro del césped de juego y supo acceder a ese parnaso deportivo en donde todos los dioses dejaron de existir; porque sencillamente D10S pasó a ser él: hijo de Don Diego y la Tota, quienes lo aman, lo lloran y lo siguen sufriendo ahora que conduce los destinos del seleccionado argentino en Sudáfrica 2010.
NO ME OLVIDÉ, GENIO. Porque ni el Alzheimer más severo y malhadado me podría hacer olvidar esa final de Italia 1990 (que más parecía el coliseo romano en donde el público exultante quería ver al talento despedazado por los leones). Maradona le puso la cara a la derrota, no quitándose la medalla de plata como hacen los que no saben que ser segundo también es un mérito (y no un deshonor), sino con esa cuota tan suya de emotividad sin parangón: el rostro anegado en lágrimas –cuentan que el doctor Bilardo les pedía a sus dirigidos que lo cubrieran para que las tribunas, y sobre todo las cámaras, no vieran al astro compungido–; y yo, queriendo consolarlo, aunque sin éxito: la pantalla del televisor no me permitiría acceder a mi ídolo caído, que pronto se levantaría.
Porque ésa es la lección más importante que nos dictó Maradona: si te caes, después del trompicón más horrendo –aquel que, producto de los excesos y el desvarío, puede acabar con tu vida misma–, todavía puedes levantarte y seguir soñando (porque, entre otras cosas, «la pelota no se mancha» , como reza uno de sus aforismos más rotundos y celebrados).
Decía que Maradona lloraba, pues, por un segundo lugar que nunca cupo en el corazón de un ganador por mandato de estirpe. Y la mejor forma de estar a su lado era emulándolo: ¡llorando como lo que yo era: un niño!
«¿Por qué lloras, acaso tú eres argentino?», me preguntó mi viejo. Yo no supe qué responder. Corrí a mi habitación y me aferré a la almohada, jurándome ver a Maradona otra vez tocando el cielo con las manos. Es harto sabido que ello no sucedió en Estados Unidos 1994 y jamás volvería a suceder en otra cita mundialista.
Pero Maradona es Maradona. Lo cual quiere decir que si ya no puede entrar a la cancha con la cinta de capitán y con la mítica número 10 en la espalda, todavía se las ingenia para estar en los mundiales de otra manera: como un entrenador resistido, vilipendiado hasta el hartazgo por sus compatriotas (y «bancado a muerte» por sus eternos incondicionales). Su respuesta –aún siendo el descalabro de un corazón a mil pulsaciones por minuto– lo pinta de cuerpo entero: «Que la sigan mamando».
A veces juego a olvidarme, pero no puedo. Mi relación contigo es de un amor-odio tan genuino que puedo decirte: NO ME OLVIDÉ.
NO ME OLVIDÉ que me enseñaste a descubrir que los héroes sí existen: pero no son altos y apuestos como aquellos que inventan los yanquis. Pueden ser chatos y regordetes. Eso sí: premunidos de una magia hechicera, una gambeta atontadora y una zurda celestial que pisó los mejores estadios del planeta.
NO ME OLVIDÉ, Maradona, y por eso sigo contigo. Ver tu barba entrecana me hace ponerme cara a cara con mi propia vejez.
NO ME OLVIDÉ que eres mortal y que te tendrás que agotar como cualquiera de nosotros. Pero seguirás vivo porque todos te recordarán y habrán abuelos que dirán: ¡Yo vi jugar a Maradona!, y con esa frase basta porque, si sigo, la emoción embarga.
NO ME OLVIDÉ, MARADONA, ¡CÓMO PODRÍA, GENIO! Y, lo mejor de todo es que, como dice el video: yo sueño.

2010/05/28

Es cultural

1era. Fila, arriba (de izq. a der.): Gustavo Piñero (Entrenador de Arqueros), Héctor Enrique (Ayudante Técnico), Fernando Signorini (Preparador Físico), Gonzalo Higuaín, Walter Samuel, Ángel Di María, Diego Milito, Nicolás Burdisso, Ariel Garcé, Donato Villani (Médico) y Alejandro Mancuso (Ayudante Técnico).
2da. Fila, en el medio, (de izq. a der.): Marcelo Dalto (Auxiliar de Utilería), Javier Vilamitjana (Preparador Físico), Javier Pastore, Martín Demichelis, Jonás Gutiérrez, Mariano Andújar, Sergio Romero, Diego Pozo, Mario Bolatti, Martín Palermo, Juan Sebastián Verón, Luis García (Kinesiólogo) y Marcelo D´Andrea (Auxiliar).
3era. Fila, abajo, (de izq. a der,): Gabriel Heinze, Sergio Agüero, Javier Mascherano, Lionel Messi, Diego Maradona (Director Técnico), Carlos Tévez, Maximiliano Rodríguez, Nicolás Otamendi, Clemente Rodríguez y Mario De Estafano (Auxiliar Utilería).

2010/05/16

Dos lecturas opuestas y necesarias

Escribe: Alfredo Herrera Flores
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No hay mayores coincidencias entre los escritores Enrique Rosas Paravicino y Orlando Mazeyra Guillén, más bien hay muchas divergencias y oposiciones muy fáciles de reconocer. El cusqueño Rosas Paravicino (1948) y el arequipeño Mazeyra Guillén (1980) solo comparten el origen surandino, su clara pasión por la narrativa y la latente posibilidad de consolidarse como cabecillas, adalides, de sus respectivas generaciones literarias. Casi al mismo tiempo, han publicado dos interesantes libros, El ferrocarril invisible (Editorial San Marcos, 2009) y La prosperidad reclusa (Cascahuesos Editores, 2009), respectivamente.

1
Rosas Paravicino

Ya reconocido como uno de los narradores representativos de la literatura andina, o neoindigenista, de la generación del setenta, Enrique Rosas vuelve con este conjunto de relatos que, sin salirse del patrón temático y ambiental de sus anteriores libros, experimenta con personajes urbanos de un Cusco cuyo supuesto cosmopolitismo lo convierte en una urbe ambigua y desordenada.
La historia de una mujer rifada por su padre y que finalmente concreta su venganza contra él y el hombre que la tiene como su propiedad, envenenándolos a ambos al mismo tiempo, recuerda una historia real que muchos cusqueños aún la cuentan en conversaciones de club social o de cantina, así como la de un muchacho venido de un pueblo a la ciudad y que por su dotes de charanguista termina enredado en extraños amoríos con una extranjera, es también, ahora, historia de todos los días en el Cusco urbano.
En estas, y en la mayoría de los relatos, es la ciudad la que se convierte en la protagonista de las ficciones, una ciudad que no acaba de despercudirse de la influencia pueblerina de las ciudades de la sierra, cosa que además no es para nada negativo sino todo lo contrario, pero que, en el caso de este imán turístico, se encuentra en la histórica encrucijada de dar pasos definitivos para consolidarse como una ciudad moderna, en servicios y en actitud social.
Hay otros relatos que merecen atención en este libro y son los que de una u otra manera asumen el tema de la violencia interna que vivió el país, lo que además ya es una constante en la narrativa que se escribe en los principales focos culturales del país y que se ha trasladado a la narrativa limeña con fines más comerciales que literarios, políticos o sociales. Esas historias, con más peso de realidad que de ficción, con el paso del tiempo y la fragilidad de la memoria colectiva, parecen ser, más bien, una invención, una quimera, una buena mentira urdida por la ingeniosa creatividad de los artistas.
El relato que da título al libro, El ferrocarril invisible, es una excelente muestra de cómo se teje una historia sin dar muchos rodeos a la anécdota ni sacrificar el fino y alegórico uso del lenguaje, combinando también el sentimiento andino de los protagonistas en un ambiente urbano, con sus males y desarreglos, en el que no dejan de aparecer terceros personajes, como los turistas, tan desorientados como todos aquellos que se ven envueltos en la confusa y enigmática ruta del ferrocarril a Machu Picchu.

2
Mazeyra Guillén


El segundo libro de este joven narrador reúne 23 relatos con una personalísima carga de violencia urbana y reflexión existencialista, un tono que nos lleva directamente a poner atención más en el autor que en el trasfondo de sus historias.
En una ciudad como Arequipa, ya metropolitana y encaminada a un futuro de caos urbano propio de aquellas urbes que se han hecho ganar por el crecimiento demográfico y la necesidad de servicios, la soledad es más dramática, la frustración puede tener desenlaces fatales y el infortunio será una constante entre los jóvenes, Mazeyra logra retratar esas primeras manifestaciones de la desgracia humana, del naufragio personal y el desengaño social.
Lo personajes de La prosperidad reclusa, incluido el propio autor como tal en varias de las historias, están envueltos en dos redes casi imposibles de desenvolver, sus propias vidas y la vida de la ciudad, en la que finalmente son anónimos y excluidos. Esas dos tramas, como dos telarañas que se superponen, marcan el ritmo de la lectura y transmiten en el lector el pavor al fracaso.
Hay en el cuento que presta el título al conjunto, una reflexión del autor sobre la necesidad de salir, de escapar, de buscar un resquicio por donde escurrir el alma para no terminar abatido por el peso de la realidad, y sus personajes tienen en la literatura una esperanzadora rendija:
–¿Por qué lees tanto? –le pregunté el día anterior a su segundo intento de suicidio.
–Para salir de esta mierda –me dijo sin sacar los ojos de las páginas del libro.
–¿Volverás a intentarlo?
–Ya no –mintió mirándome de reojo, sabía muy bien que me refería al suicidio–. Estoy leyendo Los miserables. Me tomará al menos una semana terminar.”
Prosa dura y directa, humor sarcástico, ambiente sórdido, dudas existenciales, son algunos de los elementos que ha utilizado Mazeyra para ilustrarnos sobre ese drama humano se escurre por las páginas de este libro, a pesar de que en varios pasajes se nota aún la mano joven del autor, y que seguramente se irá afianzando mientras siga ensayando la mejor manera de retratarnos.

3
Epílogo

A pesar de que a primera vista pareciera que estos dos conjuntos de relatos van por caminos diferentes, finalmente se unen, por medio del lector, en un punto común: la encrucijada de la condición humana. A Rosas Paravicino hay que leerlo, ahora, en función del conjunto de su obra, mientras que a Mazeyra Guillén se le deberá poner debida atención porque de seguro nos sorprenderá con una obra también coherente y aleccionadora.

Fuente: http://www.losandes.com.pe/Cultural/20100516/36095.html

2010/05/12

El arte es un cáncer o una mujer a medias



¿Qué es el arte, sino una manera de ver?
T. L. Berger

«¿Por qué nunca te quitas el sostén, Julita?», piensas ofuscado y el ciego arrebato de otras mañanas, aguijoneado por esa lasitud de casi una hora de tensa espera, te hace soltar la cámara fotográfica (con ésta ya van cinco, ¡todo tiene un límite, Mario!, cualquiera diría que, con el paso del tiempo, en vez de exposiciones fotográficas, podrías ir armando un ridiculoso anticuario de cámaras estragadas, todas ellas arrumadas por tu insensatez).

Llevas semanas y meses buscando la foto perfecta. Y lo haces afectado por maneras de paciente francotirador, desbocado por el corrosivo deseo de registrar para siempre (y para el mundo) el torso que decapita tu cordura: ¿por qué te desesperan tanto esos pechos morenos? Eres un fundamentalista de la espontaneidad en el arte de la fotografía, un desquiciado que cuando se obsesiona con algo se transforma en un monstruo, una humanidad pertinaz que no se detiene hasta conseguir lo que se propone.


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Este es el comienzo de mi último relato, El arte es un cáncer o una mujer a medias, aparecido en la edición de Mayo de Badosa.com para seguir leyendo clic AQUÍ.

2010/04/29

Nosotros, los que no llegamos



Esta noche -en verdad, horrenda noche- sigue transpirando fútbol.
No soy aliancista, pero el equipo de La Victoria había ilusionado incluso a los de otros veneros (sobre todo luego del partidazo que se jugó ante Estudiantes de La Plata, el campeón defensor de la Copa Libertadores de América). Pero un cachetazo -producto de una falla garrafal imperdonable en un partido de alta competencia- le puso un 0-1 que se asoma como irremontable.
Alianza padeció de ese mal que todos conocemos como fútbol peruano.
A pesar de que los colores sean ajenos -como en este caso- uno a veces quisiera que lo logren -que siquiera asomen por instancias decisivas-, que simplemente lo hagan por nosotros, los que nunca llegamos...
El himno del mundial Italia 1990, no sólo me remonta a la primera copa del mundo que viví con esa intensidad y paroxismos emocionales que sólo consigue el fútbol. Pero también es una canción preciosa, muy por encima de mamarrachos como el de Ricky Martin (sin duda, el peor que yo recuerde). Es una canción que nos hace recordar que los héroes sí existen: que por todos los zurdos limitados que nunca llegamos, por todos nosotros, hubo un titán rechoncho con espíritu de acero... Hubo una vez un futbolista argentino que hizo magia y llegó a lo más alto. Un semidios parido en una villa-miseria que, más pronto que tarde, nos recordó que era más humano de lo que muchos pensábamos.
No creo ser tan viejo, quizá exagero, pero -ahora que me preocupa lo que Maradona hará en la Copa- ya puedo decir que esos "eran otros tiempos, era otra la historia..."


2010/04/13

Antes que anochezca


Hace muchos años llegué a este libro -a las crudas y poéticas memorias del escritor cubano Reinaldo Arenas- gracias a la recomendable película de Julian Schnabel que relata la vida de este gran escritor nacido en Holguín en 1943 y que, luego de una vida de novela (y un poco más), se suicidó en Nueva York , el año 1990 (cuando era portador del virus del Sida).
Con este largometraje el talentosísimo Javier Bardem, encarnando a Arenas, despegó de una manera tan contundente que fue nominado por primera vez al premio Óscar. Luego vendría su consolidación en No es país para viejos de los hermanos Cohen.
Pero esa es otra historia.
Acá sólo unos retazos del libro de Arenas:

«Había empezado ya, como se verá más adelante, mi autobiografía en Cuba. La había titulado “Antes que anochezca”, pues la tenía que escribir antes de que llegara la noche ya que vivía prófugo en un bosque. Ahora la noche avanzaba de nuevo en forma más inminente. Era la noche de la muerte. Ahora sí tenía que terminar mi autobiografía antes de que anocheciera.
(…) Creo que la época más fecunda de mi creación fue la infancia; mi infancia fue el mundo de la creatividad. Para llenar aquella soledad tan profunda que sentía en medio del ruido, poblé todo aquel campo, bastante raquítico por cierto, de personajes y apariciones casi míticos y sobrenaturales. Uno de los personajes que veía con enorme claridad todas las noches era el de un viejo dándole vuelta a un aro, debajo de la inmensa mata de higuillos que crecía prodigiosamente frente a la casa. ¿Quién era aquel viejo? ¿Por qué le daba vueltas a aquel aro que parecía ser la rueda de una bicicleta? ¿Era el horror que me aguardaba? ¿El horror que aguarda a toda vida humana? ¿Era la muerte? La muerte siempre ha estado muy cerca de mí; ha sido siempre para mí una compañera tan fiel, que a veces lamento morirme porque entonces tal vez la muerte me abandone.

(…) La diferencia entre el sistema comunista y capitalista es que, aunque los dos nos dan una patada en el culo, en el comunista te la dan y tienes que aplaudir, y en el capitalista te la dan y uno puede gritar; yo vine aquí a gritar.»

Hoy, martes 13, en la Escuela de Literatura de la UNSA (4 P.M.)

Estaremos hoy, martes 13 de abril, en la Escuela de Literatura de la Universidad Nacional de San Agustín, a partir de las 4 de la tarde. Están todos cordialmente invitados para conversar y compartir libros (cualquier duda o consulta: mazeyra@gmail.com).
Se invita también a visitar y -colaborar- con el el taller
"Cuando ya no tengas secretos".

2010/04/06

La prosperidad reclusa: "crudo naturalismo"

"La prosperidad reclusa de Orlando Mazeyra". Artículo, Diario Noticias 5 Abril de 2010.
"(...) historias que retratan el espíritu juvenil de la delicada y compleja época que nos toca vivir: los problemas de anorexia, escarceos femeninos, infidelidades, descubrimiento sexual, rasgos obsesivos, depresiones sociales, angustias existenciales, la escritura, donde el alcohol y las drogas son estímulos pasajeros de temer".

Leer el artículo completo haciendo clic aquí.

2010/03/28

Mario Vargas Llosa: el magnífico asesino

Vargas Llosa estampa su firma en García Márquez: historia de un deicidio

«Gamboa ríe. Deja de caminar, queda en el centro del aula. Tiene los brazos cruzados, los músculos se insinúan bajo la camisa crema y sus ojos abarcan de una mirada todo el conjunto, como en las campañas, cuando lanza a su compañía entre el fango y la hace rampar sobre la hierba o los pedruscos con un simple movimiento de la mano o un pitazo cortante: los cadetes a sus órdenes se enorgullecen al ver la exasperación de los oficiales y cadetes de las otras compañías, que siempre terminan cercados, emboscados, pulverizados. Cuando Gamboa, con el casco reluciendo en la mañana, apunta con el dedo una alta tapia de adobes y exclama (sereno, impávido ante el enemigo invisible que ocupa las cumbres y los desfiladeros vecinos y aun la lengua de playa en que se asientan los acantilados): "¡Crúcenla pájaros!", los cadetes de la primera compañía arrancan como bólidos, las bayonetas caladas apuntando al cielo y los corazones henchidos de un coraje ilimitado, atraviesan las chacras pisoteando con ferocidad los sembríos –¡ah, si fueran cabezas de chilenos o ecuatorianos, ah, si bajo las suelas de los botines saltara la sangre, si murieran!».

Fragmento de La ciudad y los perros.
I
Una chica, al verlo a poco menos de un par de metros, se queda corta, casi paralizada. No tiene el valor suficiente como para acercarse y pedirle un autógrafo. Entonces ella, con una mirada cómplice acompañada de una poco sutil seña, envía a su solícito enamorado. «Yo no firmo piratería», responde de manera tajante y devuelve intacto un ejemplar de Travesuras de la niña mala que debe de costar algo más de diez Nuevos Soles y es idéntico al que yo tengo en mi recámara.
Es Mario Vargas Llosa, que ha llegado otra vez a su ciudad natal, no para combatir la piratería denegando firmas, sino para hacerla –casi, simbólicamente– innecesaria inaugurando la Biblioteca Regional que lleva su nombre tan celebrado y, a la vez, tan mentado aquí, allá y acullá.
Me conmueve la decepción de la muchacha, pues yo podría haber estado (estoy) en su lugar: soy un hijo de piratería libresca, musical y cinemera (por cierto, no lo digo con orgullo; aunque tampoco con vergüenza). Pero, no hay tiempo que perder en divagaciones de esta índole, pues traigo conmigo un ejemplar histórico y, obviamente, original (García Márquez: historia de un deicidio). Trato de abrirme paso entre los libros estirados y abiertos de par en par, los bolígrafos que buscan llegar a sus ancianas manos y, por supuesto, las ganas desenfrenadas de poder alcanzar al novelista más talentoso que hayan conocido estas tierras.
«Es un libro muy importante para mí», le digo, ganado por la chismografía, con un vago afán provocador, y lo abro precisamente en donde aparecen los apellidos del genio literario de Aracataca: GARCÍA MÁRQUEZ. «Este es un libro muy especial», apostilla él, con una media sonrisa, algo forzada, que tal vez esconde la verdadera historia del puñetazo más famoso y amarillista de la literatura universal (¿cuál de los dos se animará a concluir sus memorias?, pues sabemos que el peruano ventiló buena parte de su vida en El pez en el agua y, por su parte, el colombiano publicó un delicioso mamotreto con bajo el título Vivir para contarla; pero ambos escamotearon esa etapa de amistad y admiración compartida: fines de los años 60 e inicios de los 70).
Mientras termina de estampar sus iniciales, lo miro a los ojos, trato de escrudiñarlo sin éxito. Es un hombre imponente. Estoy sumido en el estimulante convencimiento de que estoy con el sujeto que me abrió las puertas de la narrativa con sus libros; en otras palabras, me cambió la vida: «Don Mario, ¿cómo se hace para llegar tan lejos?». El ya está cansado de esa y otras interrogantes que rayan en el lugar común. Pero cumple su libreto, casi puedo adivinar su respuesta: «Trabajo, más trabajo, ¡mucho esfuerzo!». Es así como se forjó, emulando a Flaubert, trabajando obsesivamente, leyendo con lápiz y papel a William Faulkner: el genio no nace, se hace. Vargas Llosa es una muestra palpable de lo que pueden lograr la dedicación, la pasión y la testarudez entendida de la mejor manera: «Es usted un maestro». Termino con otro lugar común, con otra verdad grande como la flamante Biblioteca Regional. Darle su nombre a una biblioteca y hacer de este ambiente un punto de encuentro de lectores y escritores debe ser la mejor manera de rendirle un homenaje a un artista de pluma infatigable que ya anuncia la inminente aparición de su último esfuerzo de galeote, seguramente para fines de año: El sueño del celta.

II

«Abrió los ojos a las cuatro de la madrugada y pensó: “Hoy comienzas a cambiar el mundo, Florita”. No la abrumaba la perspectiva de poner en marcha la maquinaria que al cabo de unos años transformaría a la humanidad, desapareciendo la injusticia». El comienzo de El paraíso en la otra esquina (2003), es, para este prescindible lector, una invitación a imaginar el instante en que Vargas Llosa se dijo a sí mismo, con una convicción a la altura de su talento: hoy comienzas a cambiar la literatura (que es una forma virtual de cambiar el mundo, nuestro mundo, fabricando uno paralelo que fisgonee sin pudores lo mejor y lo peor que llevamos en las entrañas). Y lo hizo añadiendo ingredientes capitales: su resentimiento, su nostalgia, su crítica. Muy a su manera –heredero de Faulkner, Flaubert y, a veces a pesar suyo, de Sartre– es un continuador de primer orden de «la tradición de ese invisible linaje de contadores ambulantes de historias», pues la literatura, el oficio mismo ancestral de contar relatos, desboca su corazón «con más fuerza que lo hayan hecho nunca el miedo o el amor» (El hablador, 1987).
Este domingo 28 de marzo, el novelista mayor de las letras peruanas cumple 74 años y el mejor regalo que puede ofrecerle un diletante disfrazado de escribidor, es este farragoso colage que alterna entre la anécdota, la rendida admiración, las citas librescas y, cómo no, sus discursos más incandescentes en donde nos anunciaba que él es un aguafiestas por definición: «la literatura es fuego, que ella significa inconformismo y rebelión, que la razón del ser del escritor es la protesta, la contradicción y la crítica. Explicarles que no hay término medio: que la sociedad suprime para siempre esa facultad humana que es la creación artística y elimina de una vez por todas a ese perturbador social que es el escritor o admite la literatura en su seno y en ese caso no tiene más remedio que aceptar un perpetuo torrente de agresiones, de ironías, de sátiras, que irán de lo adjetivo a lo esencial, de lo pasajero a lo permanente, del vértice a la base de la pirámide social. Las cosas son así y no hay escapatoria: el escritor ha sido, es y seguirá siendo un descontento. Nadie que esté satisfecho es capaz de escribir, nadie que esté de acuerdo, reconciliado con la realidad, cometería el ambicioso desatino de inventar realidades verbales. La vocación literaria nace del desacuerdo de un hombre con el mundo, de la intuición de deficiencias, vacíos y escorias a su alrededor. La literatura es una forma de insurrección permanente y ella no admite las camisas de fuerza. Todas las tentativas destinadas a doblegar su naturaleza airada, díscola, fracasarán. La literatura puede morir pero no será nunca conformista» (Caracas, 1967).

Permítame, don Mario, caer en el indecoroso acto de convencerme de que, sin piratería, sus libros jamás habrían de llegar a mis manos. En suma: la llama -el fuego que es la literatura-, sin herramientas ni medios adecuados, jamás habría de encenderse. No hubiera podido ser lo poco que soy. Eso, a usted, debe importarle nada; mi confesión no debe moverle siquiera un pelo de su nívea cabellera. Pero a mí sí me importa tanto como lo que cada uno de sus libros y relatos me enseñaron, me hicieron un subersivo de la realidad, me pusieron contra todos, contra mí mismo, «contra Dios, contra la creación de Dios que es la realidad. Escribir es una tentativa de corrección, cambio o abolición de la realidad real, de su sustitución por la realidad ficticia que el novelista crea. Este es un disidente: crea vida ilusoria, crea mundos verbales, porque no acepta la vida y el mundo tal como son (o como cree que son). La raíz de su vocación es un sentimiento de insatisfacción contra la vida: cada novela es un deicidio secreto, un asesinato simbólico de la realidad». Escribir como único –válido, legítimo, irrenunciable– homenaje al hijo más pródigo de Arequipa, aquél que nació en el Boulevard Parra, y deambuló por el mundo haciendo de su historia, muchas historias. Escribir como si se nos fuera la vida en ello, aun a riesgo de que no seamos tan magníficos y memorables asesinos como Mario Vargas Llosa.

Arequipa, 28 de marzo de 2010.
Publicado hoy en el diario El Pueblo de Arequipa.

2010/03/15

«La isla siniestra» de Scorsese: un homenaje a la ficción


¿Qué es peor? ¿Vivir como un monstruo o morir como un hombre bueno?

Muchas películas de Martin Scorsese (Nueva York, 1942) generan un impacto muy fuerte en un sujeto como yo que tiene mucha fijación por los desadaptados, los sicóticos y, faltara más, por mis viejas paranoias. En Taxi driver, por ejemplo, uno puede sentir -antes que conmiseración o sentimientos negativos- una especie de empatía con ese infeliz conductor de taxi que parece sumido en una espiral de espantosa irrealidad que lo desbarata, pero no termina por derrumbarlo. En Cabo de miedo, Scorsese puede erotizar, excitar magistralmente, cuando en realidad debería de producir terror y ansiedad (un temible rufián coquetea con una niña que llega a darle el primer beso de su vida).
La isla siniestra es una poderosa exploración de la locura. Una película que oscila entre la verdad (la realidad) y la mentira (las ficciones que pergeña la locura). Leonardo DiCaprio, a estas alturas casi un fetiche del director newyorkino, muestra una solidez actoral en un libreto que puede volver loco a cualquiera. Acá, todo está hecho de espejismos, alucinaciones y desbarajustes emocionales. ¿Quién dice la verdad y quién miente? El personaje busca acorralar a quienes considera elementos negativos. Empero, es él quien termina encarcelado por la irrealidad que transpira cada escena de la película. Como dice Carlos Boyero: el arte de Scorsese bucea en la locura. Scorsese demuestra una vez más que es uno de los más grandes. Y DiCaprio está a la altura de sus tentativas.

Para leer la crítica de Carlos Boyero clic aquí "Isla siniestra / Shutter island"

Otras 36 películas:
1.-El último voto / Voto decisivo (de Joshua Michael Stern)
2.-Crazy heart (de Scott Cooper): Jeff Bridges personifica a un alcohólico impenitente y, además, cantante de música country. Conocerá a una mujer que lo ayudará a redimirse. Gracias a este papel ganó el premio Oscar a mejor actor principal. Creo que, más allá de su destacada interpretación de canciones, las mejores escenas se dan en su soledad, donde el alcohol se hace dueño de su vida y, luego, cuando confiesa su vicio en Alcohólicos Anónimos. Es inevitable remitirse a Rachel quiere casarse (de Jonathan Demme), otra gran película que aborda con solidez el tema del alcoholismo.
3.-Celda 211 de Daniel Monzón: es probablemente la película del año 2009 para el prolífico cine español. Arrasó con los premios Goya (en total 8, incluyendo Mejor Película, Mejor Actor y Mejor Director). El director de esta relevante película es Daniel Monzón (1968) y el protagonista es Luis Tosar (1971), encarnando al despiadado Malamadre.
4.-Enseñanza de vida / An Education (de la danesa Lone Scherfig)
5.-Preciosa / Precious de Lee Daniels: Un drama bastante doloroso -casi insoportable-, con varias escenas de violencia familiar (violaciones de su progenitor, inclusive). Narra todo los avatares por los que pasa una joven marginal con un desbordante sobrepeso y con una familia poco más que atroz.Preciosa es una producción de la archifamosa presentadora de televisión yanqui Oprah Winfrey y Tyler Perry, triunfadora el año pasado 2009 en el festival de cine de Sundace: Gran Premio del Jurado, Premio de la Audiencia y Premio Especial del Jurado.
6.-
En el nombre del Padre (de Jim Sheridan): Terrorismo y un error judicial son el punto de partida para la inolvidable En el nombre del Padre. Daniel Day Lewis ha sido considerado con justicia el mejor actor de su generación (ha merecido ya dos premios Oscar y otras tantas nominaciones). Esta una película irlandesa de 1993 basada en los casos de los Cuatro de Guildford y los Siete de Maguire.
7.-Soy Leyenda (de Francis Lawrence): no me llama la atención Will Smith como actor, pero me gustó mucho su actuación en Día de la Independencia y en esta película donde demuestra todo su talento para un drama futurista que tiene momentos que lo dejan a uno sin aliento.
8.-¿Bailamos? (de Peter Chelsom): John Clark (Richard Gere) es un abogado con una vida normal y un matrimonio de años. aparentemente monocorde. Pero algo le falta en su rutina, y una pista al respecto la tiene cuando desde el Metro ve una hermosa mujer (Jennifer López) en la ventana de un llamativo edificio. Muy pronto descubrirá que el sitio es una academia de baile, y decide -impulsado más por la curiosidad que por la coquetería, o una extraña mezcla de ambas- inscribirse en un curso de baile a espaldas de su familia (esposa e hija).
Lo curioso de ¿Bailamos? es que no es un filme romántico -como aparenta al principio-, sino una historia sobre cómo alguien redescubre su pasión por la vida y su interés en lo nuevo. Gere está sólido en su rol de galán otoñal y la dinámica que el director consigue con el grupo de baile es muy divertida. Recomendable.
9.-Descubriendo a Forrester (de Gus Van Sant)
10.-Esplendor en la hierba (de Elia Kazan): una de las mejores películas de todos los tiempos, según Almodóvar.
11.-Killing Zoe (de Roger Avary): película escrita y dirigida por el canadiense Roger Avary (Manitoba, 1965) y producida por Quentin Tarantino.
12.-Rápida y mortal (de Sam Raimi): western del año 1995 que no me canso de ver, por tener una historia que te mantiene atrapado, amén de un reparto espectacular: Sharon Stone, Gene Hackman, Russell Crowe, Leonardo DiCaprio, nada más.
No soy seguidor de la filmografía de la Stone pero su actuación me parece muy buena, aunque Crowe se lleva muchas palmas con el inolvidable papel del predicador. Los flashbacks de la protagonista nos van mostrando un atroz recuerdo de la infancia que justificará cualquier deseo de venganza.
13.-Memorias de África / África mía (de Sydney Pollack): Con este largometraje el actor y cineasta Sidney Pollack ganó el premio de la Academia a Mejor director y fue también la mejor película en 1985.
14.-RAILS AND TIES / En las vías del tren (de Alison Eastwood): La hija de Clint Easwood nos regala su primera película. Un drama que involucra a dos familias. En ambos hogares la madre es la carencia (una elige la muerte mediante un atroz suicidio y la otra está a punto de irse víctima de un cáncer terminal). Una película recomendable. Triste. Con un final que se las ingenia para aparentar una ligera esperanza.
15.-
Nación Prozac (de Erik Skjoldbjærg): Cristina Ricci empieza la película desnuda, sumida en parte de todos sus problemas: una familia disfuncional, una madre que supuestamente espera demasiado de ella y sus continuas y recurrentes depresiones. He leído muchas críticas negativas respecto a esta película (incluyendo una que dice que lo mejor de la pela son las tetas de Ricci). Me parece una exageración. Nuestra incapacidad para comprender nuestras depresiones ya es un aviso palmario de que nos será mucho más difícil entender las depresiones ajenas. Sobre todo porque yo sé lo que es ir al psiquiatra para que te suministre drogas legales (o como prefieran llamarlo). Entiendo perfectamente lo de la "casa de las drogas", es más a veces siento que abuso de ellas. Lo de la 'perspectiva' está en veremos (creo que siempre está en veremos)... como las depresiones que pueden irse de un momento a otro y volver mañana sin pedir permiso.
16.-Stepfather / Asesino en casa (de Nelson McCormick): luego de ver, Rec 2 o Actividad paranormal, me cuesta calificar Stepfather (El Padrastro / Asesino en casa) como una película de terror. Es una historia cargada de suspenso con un inicio bastante interesante. Su final es muy flojo y, por supuesto, deja abierta la puerta para la segunda parte. Sobre 20 puntos le pondría 12 y tal vez estoy siendo generoso. Este es otro remake, la película original data de los años 80. Las actuaciones son muy buenas: sobre todo la del padrastro y de la madre.
17.-Avatar (de James Cameron)
18.-El profesor /Il camorrista (de Giuseppe Tornatore): Giuseppe Tornatore es un laureado director de cine siciliano. Nació en 1956, en Bagheria (Palermo, Italia). Treinta años después aparecería El profesor (Il camorrista), su primer largometraje. La película se sirve de un tema muy explotado en el cine, pero pocas veces con tanta calidad: la camorra (la mafia). Tornatore es un cineasta cuya obra debe ser seguida con atención, pues una de sus mejores películas, sino la mejor, le da título al presente blog: Cinema Paradiso, una de las mejores películas que he visto en mi vida y que todo el mundo debería ver, esta película aparecería un año despues (sería su segunda película), 1987. En El Profesor, las primeras escenas ya anuncian una violencia que no tiene límites: un sujeto utiliza a un niño para poder esconcer un arma y realizar un ajuste de cuentas. Años después ese niño, ya hombre, se arrebata al ver cómo un pícaro le toca las nalgas a su hermana Rosaria. Pierde la cabeza y la refriega se le va literalmente de las manos y termina asesinando al sujeto.Luego lo veremos en la cárcel y ahí se hará conocido como "El profesor". La violencia será el punto de partida para llegar a ser uno de los líderes de la camorra, comprará jueces, lo declararán loco y escapará de una manera bastante 'espectacular' del manicomio. Luego el imperio crecerá a la par de los asesinatos a sangre fría, idas y venidas, una hermana que se convertirá en su mano derecha y una historia que, de pronto, se alarga demasiado. Película a recomendar pero -insisto- que podría haber sido menos larga. Al final, vemos al Profesor encerrado, caminando infatigable y sumido en una locura que no aleja sus pensamientos de la camorra y de su pasado. Sale de la escena y, de pronto, podemos sentir su muerte, que es también la muerte de la película. He visto en algunas páginas de internet que la gente suele compararla con El Padrino. Es obvio que las comparaciones no son gratuitas pues ambas abordan un mismo tema: la mafia, pero con dos visiones distintas. En el caso de Don Corleone, vemos a un personaje muy humano, al patriarca de una gran familia que no sólo admiramos sino que -siento- uno quiere hacerlo suyo. Con El profesor pasa algo muy distinto, podemos notas a un sujeto inteligente, un líder, pero en ningún momento uno llega a sentir admiración o, acaso, un sentimiento bienhechor.
19.-El cabo del miedo/Cabo de miedo (de Martin Scorsese): es una película de Martin Scorsese (un remake) protagonizado por Robert De Niro, en donde las escenas más perversas pueden convertirse en un erotismo avasallador. Película violenta, salvaje, sobre el odio, el rencor, los ajustes de cuentas y la incapacidad de los ex reos para insertarse de nuevo en la sociedad.
20.-Está vivo (de Josef Rusnak): una chica queda embarazada pero todavía tiene muchos planes en su vida profesional, entonces su mejor amiga la asiste para planificar un aborto bastante traumático que finalmente no tiene el resultado esperado (el bebé, o el resultado de un aborto fallido nace y empieza una ola de muertes). He leído que se trata de un remake que es una pérdida de tiempo, escenas bobas y que en vez de llamar al terror invocan a una risotada.
21.-Actividad paranormal (de Oren Peli): hace muchos años escribí un cuento en el cual la hora jugaba un papel definitivo: "3:15". Luego de ver Actividad paranormal de Oren Peli puedo creer que la ficción tiene muchas posibilidades de convertirse en realidad (aunque la película de terror en mención trate de bosquejar un falso documental). Actividad paranormal es una película de bajo presupuesto (menos de 15 mil dólares) que ya está recaudando millones: el argumento resulta elemental, una pareja que tiene visitas del más allá. El hombre decide empezar a filmar para buscar una solución. Todo irá de mal en peor. Una película imprescindible del año 2009.
22.-Esas mujeres (de Ingmar Bergman): es, al parecer, el primer largometraje de Bergman a colores. En donde, se me antoja, las mujeres asumen el papel de musas del artista. Y el cineasta sueco trata de contrastar el papel del artista (en este caso un músico, un consumado maestro del violonchelo) y el del crítico (en la película también asume el papel de biógrafo de un personaje que nunca llegaremos a ver). "¡Pajarito! Tú cantas, sin preocuparte por la crítica exigente", dice uno de los personajes (el crítico); podemos inferir entonces que Bergman (el pajarito que se sirve del cine para cantar) intenta poner los puntos sobre las íes del proceso crítico y la incomprensión de los críticos. Es una comedia de poco más de una hora, por ratos reflexiva, por ratos absurda... al final el artista muere, pero eso no es un incoveniente para 'esas mujeres' que no demoran mucho en convertirse en las musas de un nuevo prospecto (para permanecer en el círculo vicioso).
23.-Awake / Despierto (de Joby Harold): Cada año cerca de 21 millones de pacientes, reciben anestesia general. La gran mayoría caen en un sueño plácido, no recuerdan nada. Pero 30 mil de estos pacientes no son tan afortunados, se encuentran a sí mismos incapaces de dormir, atrapados en un fenómeno llamado concientización de la anestesia. Estas víctimas quedan completamente paralizadas. No pueden gritar por ayuda. Están despiertos.
24.-La tapadera (de Sidney Pollack)
25.-Pretty Woman (de Garry Marshall)
26.-¿Qué pasó ayer? (de Todd Phillips)
27.-Kamchatka (de Marcelo Piñeyro)
28.-Mártires (de Pascal Laugier):
29.-Huracán Carter (de Norman Jewison)
30.-La decisión más difícil (de Nick Cassavetes)
31.-Gente Corriente (del maestro Robert Redford):
32.-Destinos opuestos (de Bryan Gordon)
33.-Gente poco común (de Noam Murro)
34.-Mala Noche (de Gus Van Sant): corría el año 1985 y el ahora célebre Gus Van Sant (ganador de la Palma de Oro del festival de Cannes por Elephant, y nominado al premio Oscar como mejor director por Milk y aplaudido por filmes como Paranoid Park) estrenaba su primera película, en blanco y negro: MALA NOCHE. El título no está traducido y deja entrever la influciencia de la cultura latina -más precisamente mexicana- en Estados Unidos: estamos hablando de los "mojados", es decir, de los ilegales. Y una exploración de un obsesivo amor homosexual.
35.-Amor a quemarropa (de Tony Scott): considerada la mejor película de acción-romance de los años noventa (y seguramente de hasta hora). El guionista -cómo no- es el inacabable Quentin Tarantino. Una poderosa historia de amor entre un amante de las películas de kung fu y una prostituta (o "dama de compañía" como se autodenima ella). Como siempre, los diálogos son de primer vuelo y las escenas impregnadas de esa violencia tarantiniana. Particularme la escena en que el ex-policía, al saberse a punto de morir sostiene un inaudito diálogo con su verdugo (un siciliano).
36.-SENSO (de Luchino Visconti): del cineasta italiano Luchino Visconti es, en palabras de Vargas Llosa, si no la mejor, una de las mejores películas de su vida: "Me hizo pensar en una novela de Stendhal hecha película. La escena inicial, con Alida Valli escobillándose esa cascada de cabellos dorados, es para mí una de las más eróticas de toda la historia del cine".Estamos frente a una relación que exaspera y que tiene un final trágico. Intensa, pero lo deja a uno con un sensación amarga (por el final de ambos personajes).Se puede ver a la escena que hace referencia Vargas Llosa acá (SENSO).

2010/03/13

«La prostitución de las palabras» en el Proyecto Sherezade


El Proyecto Sherezade publica mi cuento en su edición de marzo. Y lo presenta así: La prostitución de las palabras es la historia de un oficinista que decide dejar su profesión para escribir la gran novela que lleva dentro de sí.

¿Cómo comenzó todo esto? Recuerdo que cuando sólo restaban un par de días para el día de mis cuarenta años, el cartero llamó a la puerta de mi departamento, para entregarme un paquete de libros que, junto a una risueña tarjeta de cumpleaños, me enviaba mi hermana Adela desde algún rincón de Palma de Mallorca.

Todos eran libros de ficción y, también, del mismo autor. Es por eso que, sintiéndome partícipe de un absurdo y efímero juego de lotería, tomé al azar uno de los cuatro y me sumí en el placentero viaje de La tregua. Viaje del que, al parecer, no retornaría nunca.

Me bastó menos de una tarde terminar de leer esa novela disfrazada de diario personal. Pero –ahora debo reconocerlo sin ambages–, me tomaría mucho más tiempo asimilar la caterva de repercusiones que tuvieron en mí esas páginas que, de alguna manera que hasta el día de hoy no llego a comprender con precisión, me aguijonearon para que tomara decisiones poco meditadas y –según mi abuela, que casi nunca falla– totalmente descabelladas que le darían otro talante a mi porvenir.

Para leer el cuento completo clic aquí.
Imagen: Puente de Fierro (Puente Bolívar), Arequipa

2010/03/08

«El secreto de sus ojos» de Juan José Campanella gana el Premio Óscar

Como habíamos dicho el día miércoles 03 de marzo en el diario El Pueblo de Arequipa, El secreto de sus ojos, de Juan José Campanella, se presentaba como la gran favorita de las cinco películas nominadas al mejor largometraje de lengua no inglesa. Este galardón se veía venir luego de que este filme argentino se alzara con el premio Goya a Mejor película hisponamericana.

Juan José Campanella (Buenos Aires, 1959) nos cautivó a todos con El hijo de la novia, una película espléndida sobre los primeros amigos (la verdadera amistad que empieza en la infancia y, a pesar de los reveses, las distancias, el azar, crece como un árbol vigoroso a través de la vida), el amor que el tiempo no marchita sino enriquece, la violencia de una enfermedad como el Alzheimer, y las promesas o sueños que bien se pueden cumplir magníficamente a destiempo.
Ahora, en El secreto de sus ojos (la película argentina más taquillera de las últimas 3 décadas) Campanella vuelve otra vez a la carga con el gran Ricardo Darín -sería ocioso hablar del talento de este actor que lamentablemente no asistió a la ceremonia en el Teatro Kodak- para traernos un drama basado en la novela homónima del escritor, también argentino, Eduardo Sacheri.
La película relata una historia intensa (un thriller hecho a la medida de Hollywood): la mirada retrospectiva de un ex-agente de la justicia federal argentina, Benjamín Espósito (Ricardo Darín), que recuerda una investigación que marcó su vida y la de su mejor amigo (Pablo Sandoval, a cargo de un notable Guillermo Francella) y de la mujer que siempre amó íntimamente, Irene Menéndez-Hastings (Soledad Villamil, merecedora por esta actuación del Premio Goya a la mejor Actriz Revelación).
Hay de todo: amor, tensión laboral, animosidades cáusticas, sangre, corrupción, rabia e inclusive el alcohol y la taberna como vicios alegremente aceptados (“como pasiones” o algo que se le asemeje). Una película imperdible que seguramente es de lo mejor que dejó el cine latinoamericano en el año 2009 y que, por eso mismo ya le había ganado La Teta asustada de la peruana Llosa en el duelo que tuvieron en aras del Premio Goya a la Mejor Película Hispanoamericana.
Bien decíamos, el miércoles pasado: "Ahora que parece ser menester ponerse la camiseta del Perú y alentar a la película de Llosa en los premios Óscar, habría que decir, a título personal, que la cinta argentina le saca varios cuerpos de ventaja".
Quizá lo mejor de la película -a un confeso amante del bar , el estadio y la farra- puede resultar siendo la definición de "pasión" por parte de Guillermo Francella (sí, el mismo que se derretía con la nena Julieta Prandi) y las escenas en la tribuna de Racing. Un gran logro, una película que vale la pena ver en más de una oportunidad.

Para leer y ver más sobre El secreto de sus ojos, clic acá.

2010/03/04

Último día



Por Alexander Campos Soto (*)

Deja vencer su cuerpo sobre la cama, hunde la cabeza en la almohada e intenta dormir. No lo consigue. Un edredón azul cubre, a medias, su enjuta humanidad. Escucha el ruido monótono que proviene de la calle. Ya nada le llama la atención. Ahora todo le apesta.

Desea sumergirse en el sueño, un vago aire llega a acariciarle las mejillas. La tristeza lo invade y de sus ojos se desprenden unas cuantas lágrimas. Y, por fin, se queda dormido.

Luego de unas cuantas horas, despierta. Mira la hora en el reloj que está sobre el velador. Son las tres de la tarde. “¡Cómo pasa el tiempo!”, se dice a sí mismo. Va deprisa hacia el baño, ve su semblante en el espejo, quiere creer que se trata de un rostro bello y lozano. Mentira: ahora lo divisa pálido, sin vida, como una hoja seca arrastrada por el viento.

Mira los anaqueles de la pequeña vitrina, tantas cajitas de antidepresivos y somníferos. Intenta tomar un puñado de cápsulas, un cóctel suicida… Una imagen perversa pasa por su mente y, luego de un repentino ataque de pánico, tira las pastillas por la ventana con una rabia que no cabe en su cuerpo.

Se dirige hacia el viejo ropero y desempaca el traje azul marino que le regaló su padre. Y piensa: “si tengo que morir, lo haré sin miramientos, pero también con elegancia”. Se siente soberanamente ridículo, un pobre diablo infinito.

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Cuando ya no tengas secretos es un Blog Colectivo donde se publicará esporádicamente trabajos de amigos y alumnos del Taller Virtual de Escritura Creativa "Cuando ya no tengas secretos". Sugerencias, consultas, envíos y colaboraciones: mazeyra@gmail.com. Para leer el cuento completo clic acá.

2010/02/27

CARETAS: Golpiza iluminadora. Cuentos de Mazeyra reunidos como un obligado ajuste de cuentas.




La reseña titulada «Golpiza iluminadora: cuentos de Mazeyra reunidos como un obligado ajuste de cuentas», aparece en la edición 2118 de la revista Caretas, a cargo de José Donayre Hoefken sobre La prosperidad reclusa.

«Parece que cualquier perversión o subversión fuera magnífica plastilina en manos de Mazeyra para diseñar personajes y someterlos a situaciones poco felices».

Para leer la reseña completa hacer clic sobre la imagen.

2010/02/15

«Atrapados en la noche», reseña de mi libro en El Comercio

«Atrapados en la noche», es una magnífica forma de resumir el drama por el que pasan mis personajes más genuinos. La noche es, para un insomne como yo, el mejor caldo de cultivo que azuza mis mayores fobias y temores. Hoy, leo una generosa reseña de Francisco Melgar en el diario El Comercio y, agradecido, siento que, mientras siga atrapado, seguiré escribiendo… Y, Bergman –mi hermano Ingmar Bergman–, acudirá en mi ayuda una vez más: «La hora del lobo es el momento entre la noche y la aurora cuando la mayoría de la gente muere, cuando el sueño es más profundo, cuando las pesadillas son más reales, cuando los insomnes se ven acosados por sus mayores temores, cuando los fantasmas y los demonios son más poderosos... »


«Esquizofrénicos, obsesivos, perdedores y desadaptados de toda clase son los personajes que pueblan las prosas y relatos de “La prosperidad reclusa”, rotundo libro del joven escritor peruano (arequipeño, para más señas) Orlando Mazeyra Guillén. Nacido en 1980, Mazeyra viene ganando premios desde hace varios años gracias a sus relatos enardecidos y precisos, muchos de ellos editados por revistas y publicaciones de universidades de distintos países latinoamericanos. En “La prosperidad reclusa” hallamos varios de ellos, quizá las mejores narraciones de este escritor, en que las neurosis cotidianas se convierten en el motor de una existencia que lucha por sobreponerse a un destino oscuro, siempre fracasando en el intento. Guiado por un lenguaje que refleja una necesidad urgente de expresión, Mazeyra asoma como una de las mayores promesas de la narrativa local.»

Fuente: El Comercio, lunes 15 de febrero de 2010.
http://elcomercio.pe/impresa/edicion/2010-02-15/eccu150210c8/02