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| Página 11 del diario El Pueblo de Arequipa, sábado 5 de diciembre. |
Por Orlando Mazeyra Guillén
En 1991 apareció “Ética para Amador”, quizá el
más célebre de todos los libros del escritor y filósofo vasco Fernando Savater.
Esta publicación es un ensayo bastante informal y, sobre todo, didáctico en el
que un padre —el autor que, al final, oficia de padre postizo de todos sus agradecidos
lectores— dialoga con su hijo —Amador— acerca de en qué consiste vivir o
aprender a vivir. ¿Qué es la ética? Saber vivir, “o arte de vivir”. La
cuestión, desde luego, no es tan sencilla. Savater nos habla del aprendizaje
intelectual de la libertad y de su difícil pero inevitable ejercicio: “estamos
condenados a ser libres”, recalca recordando a Jean-Paul Sartre.
En estos tiempos de fanatismos y extremismos de
toda índole —aquellos capaces de abolir la otredad— cabe recordar la pregunta que aparece en las
páginas de este libro: ¿en qué consiste tratar a las personas como a personas,
es decir, humanamente? “Consiste en que
intentes ponerte en su lugar. Reconocer a alguien como semejante implica sobre
todo la posibilidad de comprenderlo desde dentro, de adoptar por un momento su
propio punto de vista”.
Podrá sonar provocador de mi parte —y no
intento hacerle mala prensa al autor, además creo que esto poco le interesará
viniendo de un lector devoto— pero éste es un testimonio auténtico: luego de
leer a Savater, cuando todavía era un mozalbete universitario (y estaba a punto
de viajar a Camaná a pasar el año nuevo con mis mejores amigos), me atreví a
ejercer mi libertad —a ponerla en riesgo, ¿pero quién que aspire a vivir
dignamente no lo hace a menudo?— probando por primera vez “sustancias
prohibidas”, para utilizar un eufemismo quizá más indecoroso que mi confesión.
La experiencia, como muchas otras, tuvo sus claroscuros pero me permitió algo
decisivo para saber vivir: conocerse.
EL VALOR DE EDUCAR
(fragmento)
“Imagínense
ustedes —nos dice Savater— que sobre los
automóviles no recibiesen los jóvenes
más que dos tipos de información: la de los anunciantes y la crónica de
accidentes de tráfico. La publicidad les presentaría vehículos omnipotentes que
transcurren en paisajes de maravilla y prometen la compañía de las más sugestivas
beldades; por otro lado se les iba a brindar la nómina de familias
despanzurradas entre hierros retorcidos, atropellos fatales y conductores que
dan una cabezadita para luego prolongar eternamente el sueño en el fondo de
algún precipicio. Los unos muestran un falso paraíso para todos, los otros el
infierno muy cierto de unos cuantos. ¿Qué faltaría aquí? Quizá la noticia
objetiva de que los coches sirven para trasladarse de un lugar a otro con
cierta comodidad, aunque su uso desmedido produce atascos de tráfico y los
excesos de velocidad pueden ser fatales. Pero sobre todo faltaría el profesor
que enseña a conducir a quien decide utilizar uno de esos vehículos. No
necesito añadir lo que ocurriría además si los autos hubiese que comprarlos de
segunda mano a bandas de gángsters y todas las gasolineras y los talleres de
reparaciones funcionasen en la clandestinidad... En la escuela sólo se pueden
enseñar los usos responsables de la libertad, no aconsejar a los alumnos que
renuncien a ella. Algunos pseudoeducadores dicen que la droga no es cuestión de
libertad personal porque el drogadicto pierde el libre albedrío: ¡como si no
perdiese también la libertad de ser soltero quien se casa, la de convertirse en
atleta quien dedica sus horas al estudio o la libertad de permanecer en casa
quien emprende un viaje! Cada elección libre determina decisivamente la
orientación de nuestras elecciones futuras y ello no es un argumento contra la
libertad sino el motivo para tomarla en serio y ser responsable”.
Savater es autor de más de cincuenta
ensayos sobre política, filosofía o literatura y de varias obras literarias, ha
recibido numerosos galardones por sus trabajos como el Premio Ortega y Gasset
de Periodismo, el Premio Nacional de Ensayo o el Premio Planeta (antes fue
finalista de este importante lauro que ganó Vargas Llosa en 1993 con “Lituma en
los Andes”). Sus últimos libros llevan por título “¡No te prives! Defensa de la
ciudadanía” (Ariel, 2014) y “Voltaire contra los fanáticos (Je suis Charlie)”
(Ariel, 2015). Pero podemos mencionar otros títulos importantes como la secuela
de su libro de ética también dedicado a su vástago: “Política para Amador”, “El
valor de educar”, “El valor de elegir”, entre otros.
MARTIN AMIS CON PETER FLORENCE
En la antesala, Martin Amis, Premio Somerset
Maugham con su primera novela “El libro de Rachel”, dialogará con Peter
Florence (fundador del Hay Festival). Amis es uno de los escritores británicos
más importantes, autor de las celebradas obras “Dinero”, “Experiencia” (una
portentosa autobiografía donde repasa sus libros y la historia detrás de sus
libros, cómo escribe ficciones y de qué están hechas éstas: “la verdad está en la ficción. En ella es
donde el termómetro espiritual da su medida exacta”, afirma) y “Lionel Asbo”.
En su libro más reciente, “La Zona de Interés” (Anagrama, 2015), se adentra
arriesgadamente en los campos de concentración y el Holocausto con una crítica
acerada y sarcástica del nazismo. Hablará sobre este trabajo y su trayectoria.
TRES EVENTOS
RECOMENDADOS DEL SÁBADO
4 p.m. Paraninfo de la
UNSA
¿Existe la literatura peruana? Habla la
selección peruana
Jeremías Gamboa, Sergio Galarza, Claudia Ulloa
Donoso, Gabriela Wiener, Pedro Llosa Vélez y Jorge Alejandro Vargas Prado en
conversación con Ricardo Sumalavia, quien oficia de moderador.
6 p.m. Teatro
Municipal
Martin Amis en conversación con Peter Florence
7.30 p.m. Teatro
Municipal
Fernando Savater en conversación con Juan
Manuel Robles