«Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado» (Jorge Luis Borges, El Sur).
2008/09/23
El Expreso de medianoche
2008/08/18
Entrevista en Siete Esquinas
2008/08/13
MALENA

-No. Lo he imaginado muchas veces.
2
Ha pasado tanto tiempo que debería haberlo olvidado. La verdad es que he sabido olvidar. Pero ahora que soy viejo y que he consumido banalmente la vida, que he conocido a tantas mujeres que me han dicho: “¡Acuérdate de mí!”, y a quienes he olvidado por completo. Pero a la única que jamás olvidé es a aquella que nunca me lo pidió: MALENA.
LOS LUNES AL SOL

-Tú qué dices Serguei, ¿existe Dios o no existe?
-Cuando Yuri Gagarin bajó a la tierra, después de su primer viaje al espacio, un periodista le preguntó la misma cosa, si había visto a Dios en el espacio y Gagarin responde: “Sí, he visto al Camarada Dios en el espacio, y me ha dicho que diga que no que él no existe”.
2008/08/09
YO CONFIESO

-¡Quiero que se entregue!
-¿Por qué haría eso?
-¿No ha hecho ya bastante?
-Podría hacer más, inspector...
-Ya disparó a dos personas. ¿No basta? ¿Y qué de Villete?
-¿Villete?
-Sí, ¿qué de Villete?
-¡Así que el cura habló! Oiga, Logan, ¿en dónde está? ¡Padre Logan!
-¡Aquí!
-¡Allí está! ¡Mi único amigo, Padre Logan! ¡Qué amablemente escucha mi confesión! Y después… un poco de vergüenza y violencia… ¡No hace falta más para que hable! ¡Fue demasiado para usted! Es un cobarde como toda la demás gente, ¿verdad? ¡Un hipócrita como todos!
El silencio de los inocentes

-Mata mujeres.
-No, eso es incidental. ¿Qué es lo primero y lo más importante que hace? ¿Qué necesidades llena al matar?
-Cólera, aceptación social y frustraciones sexuales.
-No: co-di-cia. Ésa es su naturaleza. ¿Cómo comenzamos a codiciar? ¿Buscamos cosas para codiciarlas? Haz un esfuerzo por contestar.
-No, sólo…
-No. Empezamos a codiciar lo que vemos todos los días. ¿Acaso no sientes ojos que se mueven por tu cuerpo, Clarice? ¿Acaso tus ojos no codician las cosas que quieres?
-De acuerdo, sí. Ahora por favor dígame cómo.
-No.
2008/08/08
EL AURA: los lunes... en La Salle

2008/08/07
Carros de Fuego

-¡Un dictador!
-Pero un dictador benigno y cariñoso.
-¡Vaya libertad de elección!
-Sí hay libertad de elección: nadie te obliga a seguir al Señor.
-¿Por qué canta?
-Es mi trabajo… No, ¡qué tontería!, lo hago porque me gusta, ¿le gusta correr?
-Soy como un drogadicto, es una compulsión, es un arma.
-¿Contra qué?
-Contra ser judío.
2008/08/05
XXY
-Hola.
-Te hiciste la paja.
-¿Qué?
-Recién en tu cuarto…
-¿Cómo sabés?
-Se te nota…
-¿Y vos te hacés la paja también?
-Todos los días.
-Nunca había está en Uruguay.
-Estamos hablando de la paja ¿y salís con Uruguay?
-¿Cuántos años tenés?
-Quince… Yo nunca me acosté con nadie, ¿vos te acostarías?
-¿Con quién?
-Conmigo.
-¿Con vos?
__________
Aunque mucha gente lo desconozca existe un elevado número de bebés que nacen con lo que se denomina ambigüedad genital. XXY cuenta el momento brutal y transformador en el que una adolescente se encuentra con su identidad.
"Nada es peor que tenerle miedo a tu propio cuerpo", dijo un chico que alguna vez fue normalizado. Creció con las marcas de las cirugías en el cuerpo. En esa castración el miedo a la ambigüedad genital se convierte en metáfora de las amputaciones que genera el miedo a lo diferente.
Lucía Puenzo
Director de XXY La Película
2008/08/02
El despertar de la inocencia
2008/06/21
6 A 0: FRACASAMOS TODOS
Del Solar se irá, pero Burga no. Nadie tiene los suficientes pantalones como para echarlo a puntapiés sin temer el castigo FIFA que, sin duda, nos vendría como un premio. Algún día se irá ese caradura… los hombres pasan, pero los resultados quedan. Fue la peor goleada de nuestra historia en lo referente a partidos eliminatorios.
Antes del partido contra Colombia, un amigo me decía que ojalá nos encajaran más de diez goles. Rogaba por la estocada final para no seguir dando manotazos de ahogado, para no continuar engañando a la gente con ese viejo cuento de las matemáticas y de que mientras hay vida, hay esperanza.
En el fútbol cholo no hay vida, sólo superchería: once zombies blandengues que le dan pena a la tristeza no pueden representar a un país que sueña con volver a los mundiales.
Ahora que Del Solar se va, deja abierta la boca del lobo: ¿el bueno de Oré hará las veces de tonto útil? ¿Páez campeonará con Alianza y pedirá selección? ¿El Tigre Gareca estará en la mira de esos fracasados que sólo saben manchar currículos de entrenadores de valía? Son preguntas ociosas, pero sintomáticas, aleccionadoras. Porque así somos. Andamos a trancas y barrancas, ponemos el parche y nos hacemos los locos. Algún incauto arribará a ese mal puerto llamado VIDENA y, así, empezaremos a soñar con ganarle a Venezuela y, luego, hacer un milagro contra Argentina recordando el empate en la Bombonera. No, por favor, no sigamos formando parte de esa comparsa de cómplices del fracaso, de esta caterva de candelejones que creemos que podemos luchar la eliminatoria sudamericana.
Seis a cero. Duele perder así, pero lo que irrita y enferma es esa vieja sensación, ese pálpito de sabernos siempre a la deriva. Este barco no tiene capitán y los grumetes sonríen a la distancia: Farfán no extraña a la selección, Pizarro tampoco. Algunos crecimos soñando con vestir esta banda roja cruzada, otros prefieren irse de putas por empatarle a un Brasil que otros –los paraguayos y los propios venezolanos– pasan por encima sin despeinarse.
Seis a cero. Fracasamos todos… pero, no se angustien mucho, pues lo seguiremos haciendo.
2008/05/19
Confesiones desde el Infierno

A las gentes hay que conversarles hasta encontrarles el ritmo y las maneras más rebuscadas que sólo la libido logra develar.
Hoy —admito que me toco mientras escribo— amanecí con ganas de polvear con todos ustedes. Para que de una vez entiendan lo que digo. Vivir es flirtear, insinuar, actuar, hasta llegar al confesionario macabro e impío —pero, ¡ay!, definitivo— que a veces es la cama (o el mugriento baño del cine porno, o la caseta que el vigilante te alquila por un sencillo que vale más que su sonrisa de vieja arrecha, o, si el bolsillo no ayuda, la parte más oscura del parque enrejado... para vaciarse en el ansia que humedece más al rocío del pasto y para atenuar la tenue lumbre de la impúdica luna).
Allí, en el sacrosanto lecho, hay que pugnar con el amante de turno exigiendo al máximo a la elasticidad del preservativo, confiando en su mentada eficacia y desconfiando siempre de la asepsia de los orificios de los demás: hembras y machos, culos y conchas, putas y no tan putos, maricas de avenida o gays de club nocturno, chibolas inexpertas de discoteca bien o viejas recorridas en cuyas arrugas se esconden literaturas sórdidas, poses geniales y mamadas edénicas... ambiguos también, ¡por supuesto!, porque la experiencia dicta que la cama es infalible ayudando a definir a un indeciso o a indefinir, con un respingo febril, a un supuesto machote en cuyos apretados fundillos se esconden tristes gónadas minúsculas que quieren, una después de la otra, hendirse en ese recto perfumado y, así, airar nalgas fláccidas: dudar es siempre una gimnasia salubre entre tanta insalubridad: lo saben las lesbianas confundidas cuyos coños desean ser curados al menos por una noche memorable de falos enhiestos y relinches vigorosos que ojalá no quieran recordar.
2008/05/08
Prefiero que nadie descubra lo que soy, porque se puede encontrar con un niño tierno o con el monstruo de Armendáriz
Liminar
Hace unos días, y después de muchísimos años, pude charlar con Coco, un viejo compañero del colegio. Todavía lo recordaba por su trato áspero, desfachatado, se trataba de un típico “chico-problema” de mi promoción. No recuerdo con precisión si lo expulsaron en primero o, acaso, en segundo de secundaria; pero lo echaron y nunca más volví a saber de él… corría el año 1993, si no me equivoco. Y, naturalmente, uno pensaba que si Coco seguía por ese camino "iba a terminar muy mal".
Ahora, recién me entero de que Coco, después de haber explorado como el que más el mundo del vicio y de las drogas más adictivas, ahora es un pastor evangélico y se encuentra dando conferencias en una iglesia de La Plata, en Argentina.
Viejas frases como “¡quién te vio y quién te ve!”, saltan por sí solas. Lo primero que le pregunté fue cómo hizo para llegar al de Arriba (Dios). Su respuesta fue terminante:
"Llegué al de arriba viviendo muy pero muy Abajo".
Leonel Valencia Durand, farmacéutico, miembro de la Cruz Roja Internacional y, por si fuera poco, amante del teatro. Él es, sin duda, todo un personaje. Lo veo de cuando en cuando. Casi nunca porque, desde que terminamos el colegio en 1997, no se deja avistar; ya lleva diez años de relación con la que pronto será su esposa. Un gran amigo con quien tuve el gusto de charlar en un café del centro de la ciudad.
Leonel, habría que empezar diciendo que tú terminaste con la promo 1997 pero, en realidad, eres de la promoción 1996.
Sí, yo repetí de año.
¿Por qué?
Por estudios y disciplina. Recuerdo que jodíamos mucho en clase, hacíamos competencia de eructos y, una vez, el Hermano Mario Grajeda, que era cuzqueño, me bajó 5 disciplinas por eructar en el aula, luego me miró molesto y me dijo “¿te has disculpado por eructar?”, yo, todo conchudo, le dije que no y él, medio burlón, me dijo: “entonces te bajaremos 5 disciplinas más”.
¿Y qué le dijiste?
“Ya, indio” (sonríe). Me mandó a la dirección y me expulsaron, luego jalé cuatro cursos. Recuerdo que eran Matemática, Lenguaje, Historia y otro que se me escapa. Así terminé repitiendo de año y me tuve que ir a otro colegio.
¿A cuál?
El colegio Montessori: alli me encontré con el Chicho Aguilar Gonzáles, creo que su tío era el dueño del colegio.
¿Cuál fue la principal diferencia que notaste entre La Salle y el Montessori?
Definitivamente, el nivel del estudio. Yo era uno de los peores en La Salle, pero aunque parezca mentira, en el Montessori era uno de los más aplicados.
Pero, luego vuelves a La Salle en cuarto de secundaria y te encuentras con otra promoción, con otra gente que no es tu gente.
Sí, me chocó: me acordaba de Dante Zúñiga, del Mono, de todos mis amigos de la promoción Reims 1996, los miraba en el recreo y pensaba que con ellos debía estar. Como te digo, me chocó bastante. De todos ustedes sólo conocía a Gonzalo Pampa, Carlos Chávez y a Alex Apaza que también habían repetido como yo. Con ellos me llevaba bien, pero para mi mala suerte estaban en la otra sección… al comienzo me sentí muy solo.
¿Quién fue tu primer amigo?
Me hice amigo de la Berta (Sergio Rivera). No me acuerdo bien cómo nos hicimos amigos pero fue el primero. Luego también hice amistad con el Chato Lazo y el Búho (Juan Carlos Gómez).
¿Y la vida social, las fiestas, las salidas los fines de semana?
Para mi mala suerte no podía salir casi nunca porque vivía en Tiabaya y un taxi desde el centro hasta mi casa me salía más de diez soles, ¡imposible!
¿A qué profe recuerdas mucho?
Pedro Galdos
¿Por qué?
Porque te decía la verdad, tus verdades en la cara. Personalmente, me parece que era una buena persona, no enseñaba química, pero era una gran persona, especialista en hablar claro para ponerte en tu sitio, para madurar. También lo recuerdo mucho al Gordo Martín Flor.
¿Por qué?
Porque era un punto ancho.
¿Y por qué te alejaste de la promo al salir del colegio?
Por mi enamorada, porque empecé a ir al teatro y también por mis estudios.
¿Por qué la actuación, por qué el teatro?
Porque quería encontrarme conmigo mismo, andaba perdido, me sentía muy confundido. No tenía personalidad, sólo intentaba copiar a los demás.
¿Cómo llegas al teatro?
Justamente un amigo de la promo, Shlym Linares Berlanga, me llevó al grupo teatral “Matices”. Así fue que tuve la suerte de descubrir el teatro y, si alguna vez tengo un hijo, quisiera que conozca no sólo el teatro sino también que aprenda a tocar algún instrumento o que cultive algún arte, pero que él mismo elija, no quiero imponer: deseo que sea libre. Quiero que se sienta él mismo, sin ataduras: con la libertad suficiente para elegir, esa libertad que yo nunca tuve.
¿Nunca pudiste decidir por tu propia cuenta?
Es que yo cuando terminé el colegio tenía dos opciones. La primera: ser militar, pero mi papá no quería, nunca, jamás me explicó por qué no quiso que yo sea militar… y también quise ser Hermano De La Salle pero lo del celibato me hizo replantearlo, no estaba en condiciones de cumplir con eso… ¿me entiendes?
Claro, pero ¿cómo llegas a la facultad de Farmacia?
Mi viejo se apareció un día con un recibo de pago y me dijo: “Acabo de pagar la matrícula para el centro pre-universitario, corre inscríbete”. Le dije que no quería pero él, como siempre, me obligó. Fui a la Universidad Católica y en ese mismo instante de la inscripción decidí, al azar, poner como primera opción Farmacia, pero nunca lo hice con seriedad, lo tomé a la ligera. Quería que me expulsaran, no quería estudiar nada. Dentro de mí, seguía soñando con ser militar: verme uniformado, de la Marina o la FAP, del Ejército no, no me gusta el Ejército.
Si tuvieras un hijo quisieras que sea militar, ¿verdad?
Claro, sería un premio: cumplir con un sueño, con algo que nunca se dio. Pero no le puedo imponer, deberá ser su propia elección.
¿Cuánto tiempo llevas con tu novia?
Ya son diez años.
¿Y por qué todavía no te has casado?
Por el factor económico.
¿Estás seguro de ella?
Sí. Una sola vez la perdí, por una tontería mía. Fue en el Seguro Social, no sé qué me pasó, pero me fui detrás de una enfermera. Particularmente, me sentía algo cambiado, renovado, aunque eso duró poco, sólo fue en el proceso de enamoramiento: semanas. Cuando la conocí bien todo cambió: me sentí como muerto. Ella bebía mucho y perdía el pudor. Y volví donde mi novia arrepentido. Y ella me recibió de la mejor manera, nunca pensé que me recibiría, pero sí, lo hizo y le estoy agradecido. Perdí su confianza y la de sus padres, pero me dio una nueva oportunidad.
Leonel, tú sabes que recuperar la confianza cuesta mucho…
Sí, y me sigue costando. El proceso de recuperación de su confianza no está todavía curado, ni siquiera en un 15%. Así me case mañana… ni siquiera así va a estar curado totalmente…
Creo que te gusta llamar la atención…
¿Qué piensas del trabajo?
Es una bendición. En el tiempo en que no tenía trabajo maldecía a todo el mundo, a mi enamorada, a la Hermandad del Santo Sepulcro, a Jesús, a mi propia religión… ¡a todo!
¿A quién amas?
A mi novia. La amo como mujer, como profesional y como futura madre.
¿Por qué la amas?
Porque me pone las cartas sobre la mesa, tiene carácter hacia a mí, me conoce. En segundo lugar porque, si bien es cierto que tiene su genio, nunca deja de ser tierna. Tercero, porque es “chinche” y eso, en ocasiones, me gusta… (ríe) Tu sabes, pues: “mujer que no jode es hombre”.
¿Ya has pensado en dónde te quieres casar?
Sí. Mi matrimonio civil será en Yanahuara y el religioso en La Salle, en la capilla de mi colegio.
¿Por qué la capilla del cole?
Pero, mira, esa capilla es nueva, no es la nuestra, la de nuestro colegio de sillar… es otra, Leonel…
¿Qué es La Salle?
¿Qué es lo mejor que te dio el colegio?
¿Revolucionario? ¿Cómo así?
El Hermano Fernando nos hablaba mucho de la Guerra Civil Española, nos explicaba cuando uno sí debía rebelarse, y también tengo anécdotas del Hermano Oso (Enrique Puertas) cuando se mechaba con el mismo Abimael Guzmán.
¿El mejor Hermano?
El Hermano Gabriel.
¿Por qué?
Porque me daba de alma con el chicote: nunca lo voy a olvidar.
Ya murió, ¿qué le dirías si lo volvieras a ver?
GRACIAS.
¿Crees en dios?
(Piensa, una larga pausa) Sí.
¿Por qué demoraste tanto para responder?
Porque tu pregunta es difícil y no es tan sencillo como decir sí o no, lo tengo que meditar porque es una afirmación fuerte.
¿Piensas en la muerte?
Sí, sobre todo cuando viajo a Orcopampa, he visto muchos accidentes en las carreteras, en el terremoto que hubo en Ica, he visto mucha muerte y mucho dolor humano.
¿Rezas?
No
¿Por qué?
Yo prefiero conversar a mi propia manera, yo sé entenderme con él…
¿Qué le preguntarías a Dios?
¿Por qué nací? Que me diga por qué nací.
Y, si tu fueras Dios, ¿ qué le responderías a Leonel Valencia?
Porque te quería cagar. A veces pienso eso, todos dicen que Dios es bueno, pero yo creo que todo tiene su lado malo, nada es bueno 100%, ni nada es malo 100%...
Entonces,¿venir al mundo es joderse o, como dices, “cagarse”?
Es cagarse, sí, es ver el odio, la necesidad, no sólo en la calle sino en la propia familia. No hay comunicación, no hay cariño, nos estamos destruyendo.
¿En qué piensas cuando piensas en la muerte?
En que no sé a dónde voy a ir a parar.
¿Qué recuerdo de tu infancia te marcó para siempre?
Yo tenía ocho años y me detectaron apendicitis, fue como un premio, yo me quería morir. Quería morirme para sentirme libre, no quería saber cómo iba a ser mi vida.
Nos estamos contradiciendo, Leonel, ¿vivir no vale la pena?
A veces sí, cuando ayudo vale la pena, me gusta ayudar, por eso estoy en la Cruz Roja. Sí vale la pena vivir para ayudar, pero nuestra ayuda es muy poca, no alcanza. Cuando fui a Ica con la Curz Roja, luego del terremoto, sufrí mucho, tengo imágenes que nunca olvidaré.
Dame un ejemplo, por favor.
La Iglesia colapsó, yo estuve ahí y pude ver cuando sacaron a una familia completa: el padre, la madre y los hijos muertos, todos muertos: abrazados, aferrados y pensé: ¡llegamos tarde!
¿Acaso fue la experiencia más conmovedora de tu vida?
Sí.
¿Y por qué ahora estás llorando?
Porque fue algo horrible, no se puede describir con palabras.
¿A qué compañero le dirías que se equivocó?
Al Chicho Aguilar, le diría que hizo mal, fue muy sobrado. Entró de regidor a la Municipalidad y lo noté muy creído, así lo vi, talvez estoy equivocado.
¿A quién le guardas un recuerdo especial?
A Saúl Bustíos. Su problema era ser demasiado callado, pero las dos o tres veces que conversamos siempre me entretuve, pero una persona interesante.
¿Y qué será de él?
Ni idea, desde que salimos del colegio jamás lo volví a ver.
PING PONG: Te digo un adjetivo y tú me dices un nombre...
¿Jodido? El (Jorge) Torres Torres.
¿Estudioso? La Chicho (Fernando Delgado).
¿Guapo? El “Gato” Jaime Barreda.
¿Feo? El Vaquero (Leonti Peralta).
¿Deportista? El Popeye (Carlos Cáceres).
¿Creído? Cristian Fernández
¿A quién le contarías un secreto inconfesable?
A Jorge Loayza, un gran amigo, le guardo un gran cariño.
¿De quién más te acuerdas?
Del Chino y sus cremoladas de china y el “mañana te pago”…
¿Qué les dirías a lo patas del colegio?
¡Gracias por conocerme!
Pero… ten en cuenta que muy pocos te conocieron…
Igual: gracias por conocerme aunque sea muy poco.
¿Por qué la Cruz Roja?
Porque no hay indiferencia, porque la solidaridad nos hace mejores y porque no hay estratos como en los bomberos, en la Cruz Roja todos somos iguales.
¿A qué peruano admiras?
A César Vallejo, porque fue único.
¿Qué peruano nunca debió nacer?
Alan García, porque es un Caballo Loco, lo llegué a ver en Ica, le faltaba una buena dosis de litio.
¿Un amor platónico?
Alyssa Milano, la de la serie “¿Quién manda a quién?”.
¿Cómo qué hombre vivo quisiera ser?
Como Robin Williams, es gracioso, sensible. Además siempre me sentí identificado con el personaje de La Sociedad de los Poetas Muertos, me siento como Neil, siempre me gustó el teatro, mi padre se parece al padre de Neil.
Pero, Robin Williams es alcohólico…
No importa, lo admiro igual.
¿Tú eres alcohólico?
Soy alcohólico social.
¿Por qué tomar un trago?
Para acordarte de las penas pero también de las alegrías.
¿Por qué estar aquí?
Porque todavía no me he ubicado en el mundo…
¿Alguna vez has pensado en ir al psicoanalista?
Sí
¿Y por qué no vas?
Me falta tiempo.
Suena a pretexto…
Sí, todos nos justificamos con pretextos cuando tememos algo.
Un libro o película que todos deberían ver...
La Sociedad de los Poetas Muertos
¿Alguien conoce al verdadero Leonel Valencia?
Nadie, nadie me conoce. Porque yo mismo me cierro, prefiero que nadie descubra lo que soy, porque se puede encontrar con un niño tierno o con el monstruo de Armendáriz.
¿Te gusta el fútbol?
No mucho.
¿Qué es el amor?
Una sensación de estar vivo.
¿La muerte?
Tranquilidad.
¿Qué hacemos mejor: amar u odiar?
Odiamos mejor y más.
¿Cómo es el mundo?
Para definir al mundo hay muy buenas frases de Mafalda que ahora no recuerdo, pero en sí el mundo es caótico, problemático, demasiado problemático.
Como tú…
Sí, como yo, porque no entiendo, no encuentro las respuestas, no comprendo a mi familia y no me comprendo a mí mismo.
¿Qué le recomendarías a los demás?
Que no sean como yo: que agarren su moto o aunque sea su bicicleta y hagan propia ruta, o la larga ruta del Che, para hacerse a sí mismos… que se hagan a sí mismos, que no dejen que los demás les impongan las cosas.
2008/03/11
ABORTAR LA INDIFERENCIA: FOMENTAR EL DEBATE

En los últimos días, tanto la Iglesia Católica como el Gobierno Regional de Arequipa se han visto envueltos en una lucha sin cuartel por parte de la primera, en donde la curia ha condenado tajantemente su práctica (hablamos del aborto terapéutico): la Iglesia Católica (que no es la única Iglesia, vale recordarlo), encabezada por el arzobispo Javier Del Río Alba, ha alzado la voz para –literalmente– satanizar esta práctica.
Creo que la población juvenil (la más activa sexualmente) resulta siendo la más interesada en este tipo de debates pues, tanto el aborto, como el uso del preservativo u otro método anticonceptivo, o la píldora del día siguiente, son temas en donde nosotros, por obvias razones, nos convertimos en el principal caldo de cultivo. Lamentablemente, los jóvenes no hemos participado en el debate o quizá –espero que sea así– no hemos tenido espacio en los medios y es por este inconveniente que nuestra voz no ha llegado a la comunidad arequipeña. La Universidad Católica San Pablo, por ejemplo, emitió un claro pronunciamiento a favor de la Iglesia pero, uno se pregunta respetuosamente, ¿cuánto intervinieron los jóvenes estudiantes de esta casa superior de estudios? Esperamos, pues, que –no sólo en el caso de la U. San Pablo sino de cualquier otra institución educativa que decida pronunciarse– el aporte de los jóvenes no resulte meramente tangencial, sino medular. Y los aportes en estos temas tan álgidos, vengan de donde vengan, son siempre bienvenidos y no deben, de ninguna manera, zanjar el debate (como lamentablemente pretende hacerlo la Iglesia Católica): nadie es dueño de la verdad y el Estado no es patrimonio de una sola religión, pues, alberga a todas, e incluso a los que carecemos de ella.
Recuerdo que Umberto Eco, en el célebre intercambio epistolar que sostuvo con el Cardenal Carlo María Martini, decía que los laicos no tienen derecho a criticar el modo de vivir de un creyente salvo en el caso, como siempre, de que vaya contra las leyes del Estado (por ejemplo, la negativa a que a los hijos enfermos se les practiquen transfusiones sanguíneas) o se oponga a los derechos de quien profesa una fe distinta. La Iglesia, en sus diversas vertientes (católicos, testigos de Jehová, mormones, musulmanes, etcétera), plantea la propuesta de un modo de vida que se considera óptimo (libre de pecado y regido por leyes divinas); mientras que el punto de vista de los laicos (que no somos pocos) considera óptimo cualquier modo de vida que sea consecuencia de una libre elección, siempre que ésta no lesione ni impida las elecciones de los demás.
Así como yo no tengo nada que objetar al hecho de que la religión musulmana prohíba el consumo de alcohol, la Iglesia católica tampoco debería intervenir en decisiones del Estado porque, repito, el Estado acoge a todas y a todos: ateos, agnósticos, creyentes, etc.
Dicho esto, la actitud de la Gerencia Regional de Salud me resulta decepcionante y no hace más que reflejar el atraso en el que estamos sumidos. Creo que todos intentamos vivir en una democracia y no en la dictadura del conservadurismo más anquilosado.
Termino citando a Umberto Eco (confesión que yo suscribo con vehemencia): "no me he visto jamás en la circunstancia de, ante una mujer que se declarase embarazada a causa de mi colaboración, tener que aconsejarle el aborto o dar mi consentimiento a su voluntad de abortar. Si me hubiera ocurrido algo así, habría hecho todo lo posible para persuadirla de que diera vida a esa criatura, fuera cual fuera el precio que juntos hubiéramos debido pagar. Y ello porque considero que el nacimiento de un niño es algo maravilloso, un milagro natural que hay que aceptar. Y, con todo, no me siento capaz de imponer esta posición ética mía (esta disposición pasional mía, esta persuasión intelectual mía) a nadie. La mujer tiene derecho a tomar una decisión autónoma que afecta a su cuerpo, a sus sentimientos y a su futuro". Conclusión: no somos libres de elegir lo que nos pasa, sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo.
2008/03/04
El país de los creadores

2008/02/24
Los Óscar 2008: Bardem y Expiación son lo mejor

El más notable de los cinco largometrajes es “Expiación”, basada en la novela homónima de Ian McEwan (que, al parecer, es mucho mejor que la película, habrá que conseguir el libro para corroborarlo), trata sobre una muchacha ciertamente vanidosa y con una llamativa precocidad literaria, quien, por equivocación o por sentirse despechada, acusa de un atroz crimen al amante de su hermana mayor. Esta acusación marcará para siempre el destino de estos tres personajes y dejará a la protagonista con una pregunta que martillará toda su existencia: ¿acaso hay (habrá) alguna manera de reparar un daño de tal dimensión?
La película habla, ante todo, de los poderes de la literatura (los alcances simbólicos de la ficción): corregir la vida, reparar los errores en el papel, mas no en la realidad. Lo que la protagonista –ya decrépita y consagrada como novelista– llama “un último acto de amabilidad”.
Su último libro (más bien el primero, el que tanto le costó escribir) trató de resarcir a esas dos personas que ella separó para siempre. La novela postrera no hizo otra cosa que dar cuenta de un amor que lamentablemente nunca puedo consumarse.
Por otra parte, la cinta “No es país para viejos” concita especial interés en la comunidad española, y de habla hispana en general, por la nominación del talentoso español Javier Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969), quien, a sus 38 años, está a un paso de convertirse en el primer actor ibérico en alzarse con la estatuilla dorada.
Hay que recordar que ésta no es la primera nominación de Bardem: ya antes había sido considerado por su estupenda actuación en “Antes que anochezca”, donde encarna al escritor cubano Reinaldo Arenas. Luego, nos estremeció de una manera quizá más contundente en “Mar adentro”. Hoy, sin duda, se merece el Óscar por interpretar a Antón Chigurh, asesino y psicópata del aclamado filme “No es país para viejos”.
Todos los fanáticos de Bardem esperamos, pues, que los miembros de la Academia le otorguen este más que merecido reconocimiento. Ojalá así sea.
Ha sido un viaje muy largo que empezó en Cannes, con el estreno en el festival de No es país para viejos. Llevo hablando de lo mismo tantos meses... He vivido el viaje con alegría y con distancia, porque si no, te puedes perder en todo este ruido que es insano para, y no quiero que suene demasiado pretencioso, el arte. Debo seguir con proyectos que tengan algo importante que decir. Para mí, esta gala es una parada que no va a alterar la dirección que llevo. Eso no hay Oscar que lo cambie".
2008/02/22
A la memoria de José B. Adolph (1933-2008)

Hace exactamente un año me atreví a enviarle, vía correo electrónico, un manojo de mis cuentos esperando ansioso sus críticas y comentarios. Me trató de usted y, en muy pocas líneas, me animó a seguir escribiendo: “Usted escribe muy bien. Felicitaciones. Me gustó especialmente ‘Urgente: necesito un retazo de felicidad’, y no es que los demás estén mal. Como que con el primero siento cierta afinidad. Cuestión muy subjetiva mía”. No hace falta confesar que me emocionó saber que un anciano ilustre como el buen José Adolph había sentido “cierta afinidad” con el anciano infartado que buscaba la felicidad en el relato que le da título a mi primer libro.
Luego respondí a su misiva aprovechando para formularle la pregunta del lugar común: “usted, don José, con un poco más de siete décadas a cuestas y con una producción ficcional profusa, qué me puede decir de la literatura, ¿qué ha significado para usted?, ¿haciendo las sumas y restas valió la pena dedicar toda una vida a la invención de ficciones?, ¿cree en el compromiso del escritor del que tanto habla Vargas Llosa? ¿Motivaría o disuadiría a un aspirante a escritor?”
Me dijo que normalmente no respondía a esa clase de preguntas y, en su brevedad, me dio una gran lección sin buscarle tres pies al gato: “Me limito a decir que escribir nació conmigo, independientemente de que sirva o no sirva para algo”.
Una de sus columnas (“El señor de los colmillos”) que más recuerdos fue aquella en donde habló de los títulos académicos: “No es indispensable haber asistido a una universidad para ser mediocre."
Le llamaban mucho la atención aquellas “denuncias contra algún personaje más o menos VIP, porque carece de los respectivos títulos académicos. ¿Cómo?, se preguntan, ¿NN puede ser tal o cual cosa si ni siquiera tiene un título?”
Adolph concluía: “La imagen que queda es la de que un título -desde secundaria completa al más bajo nivel hasta un doctorado- es prueba fehaciente de capacidad, talento y gracia sin par. Y en el Perú todavía, con sus cuchumil universidades e instituciones. A veces parece que hubiera más universidades que colegios. En la mayoría de casos ambos tipos de instituciones educativas son entidades comerciales con profesores discutibles y alumnos sedientos no de saber sino de cartoncitos. La calidad de la enseñanza y su receptividad auténtica son joyas escasas. Antes de que alguien me lo pregunte, revelaré que llegué hasta el tercero de secundaria. Carezco de todo título académico basado en estudios y jamás asistí a universidad alguna. No soy doctor en nada -salvo quizás, como decía Gonzalo Rose, en privaciones y melancolías- y la pared que hubiera podido destinar a diplomas sólo registra el triste paso de alguna arañita. Por lo tanto, en el Perú oficial y semioficial no soy nada, para usar una de esas deliciosas dobles negaciones de nuestra lengua. Marx (el Carlos) decía que toda su vida había militado en alguna minoría y se sentía muy bien así. Este servidor toda su vida ha militado en el analfabetismo funcional académico, inadecuado para la utilidad pública, y se siente muy bien. Ni siquiera estudié periodismo pero lo ejercí durante aproximadamente 50 años. Y encima tuve la insolencia de publicar 17 libros. Tal como dije a los encuestadores, no necesité apoyo pedagógico para ser mediocre”.
Otra de sus columnas se tituló “No somos nada”. Acertó como nunca el maestro. Que este recuerdo de un desconocido sirva para que algunos otros desconocidos descubran lo más importante que nos dejó: sus libros.
2008/01/20
El Gigante

Esta microhistoria la publiqué en Gambito de Peón:
http://blogs.ya.com/gambitodepeon/200801.htm#157
2008/01/19
El Bobadilla que yo conocí

Recuerdo que, los sábados, cuando acompañaba a mi padre al mercado El Palomar, me encontraba de pronto con esos letreros callejeros que atravesaban toda la avenida Parra anunciando un nuevo encuentro futbolero del torneo descentralizado: FBC Melgar vs. León de Huanuco.
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La imagen todavía permanece con nitidez: el equipo saliendo de los camerines liderados por el guardameta guaraní que llevaba el cinto de capitán (recuerdo que Requena también fue capitán por esos años). Vestía un short oscuro, camiseta con vivos morados y guantes blancos, cabellera profusa y barba incipiente. Estaban también: el “Coyote” Julio Rivera, Pedro “Perico” Requena, Víctor Riega, Ernesto “Palito” Vera, Freddy “Chucky” Torrealva, la “Chancha” Falcón, Pedro “Gallito” Valdivia y tantos otros futbolistas que conformaron quizá el mejor equipo rojinegro de las últimas dos décadas.
Ese día el Melgar le volteó el partido a los huanuqueños y ganó 4-2. Y decidí volver: la cita casi siempre era los domingos a las 3:30 de la tarde. Aunque, si mal no recuerdo, fue al mediodía que resultamos siendo testigos de seguramente la mejor presentación que vimos los jóvenes de mi generación en el estadio de IV Centenario: el aplastante 6 a 0 al Sporting Cristal en donde Torrealva, disfrazándose de Maradona, pasó a la historia del equipo dejando desperdigados por todo el campo a los rivales celestes, incluido el guardameta Rafael “Pañalón” Quesada, para detener el esférico al borde de la linea de gol y, así, agacharse “toreando” al balón con la testa e introducirlo en la valla bajopontina ante la impotencia y la posterior rabia de uno de los que pasaría a ser un emblema del Cristal Sub-campeón de la Copa Libertadores 1997: el paraguayo Pedro Garay.
Bobadilla fue el arquero en las mejores tardes melgarianas de los 90. Su estilo era sobrio, sin grandes aspavientos. Todavía lo puedo ver agazapado y meciéndose ligeramente hacia ambos lados para atajar alguno que otro penal como su ilustre compatriota José Luis Chilavert. Muchas de sus estiradas arrancaban aplausos que bajaban de todas las tribunas y creo que todos los seguidores del equipo lo recordamos con especial afecto pues, junto al fallecido Alejandro Gustavo Mulet, fue, sin duda, uno de los mejores porteros que pasaron por el FBC Melgar en los últimos 20 años.
Hay que recordar que si bien es cierto que, como jugador, dejó huella en la institución esto no garantiza nada ahora que será el timonel. Recordemos el caso de su compatriota Jorge Amado Nunes, quien fue un ídolo en la U, pero su paso como entrenador terminó por las patas de los caballos. Ojalá Bobadilla se vaya de Arequipa por la puerta grande, ¡necesitamos tanto un Melgar como el de aquellos tiempos!




