2008/10/04

Como en un espejo



"Su enfermedad es incurable. Con mejoras temporales. Lo sospechaba hace mucho, pero la certeza es casi insoportable. Me horroriza mi curiosidad. Mis ganas de registrar la enfermedad, de describir su desintegración gradual...con precisión. De usarla".

***

- Debes aferrarte a algo.
- ¿A qué? ¿A Dios? Demuéstrame que existe... No puedes.
- Sí. Pero debes escuchar bien.
- Sí, debo escuchar.
-Sólo puedo darte un indicio de mi esperanza. Es saber que el amor existe en el mundo.
- ¿Un tipo especial de amor?
- De todo tipo. El más grande y el más bajo. De todo tipo.
- ¿El anhelo de amar?
- El anhelo y la negación. La duda y la fe.
-¿El amor demuestra que Dios existe?
-No sé si el amor es la prueba o si es Dios.
-Para ti, ¿el amor y Dios son lo mismo?
-Apoyo mi vacío en ese pensamiento.
-Cuéntame más.
-El vacío se vuelve abundancia, la desesperanza vida. Es como un indulto de una pena de muerte.
-Si es como tú dices, Dios rodea a Karin, porque la queremos. ¿Podría eso ayudarla?
-Creo que sí.
De la película Como en un espejo
de IngMar Bergman

2008/10/03

Mi vida sin mí





I

Esa eres tú con los ojos cerrados bajo la lluvia. Nunca te habías imaginado que harías cosas así. Nunca te habías visto como, no sé cómo describirlo, esas personas que les gusta mirar la luna, que se pasan horas contemplando las olas o una puesta de sol. Seguro que sabes de qué gente estoy hablando. O tal vez no. Da igual. A ti te gusta estar así. Combatiendo el frío sintiendo cómo el agua cala tu camiseta y llegándote a la piel.
Y la sensación de la tierra volviéndose mullida a tus pies. Y el olor. Y el sonido de la lluvia al caer sobre las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído.
Esa eres tú. ¡Quién lo iría a decir! Tú.

II
COSAS QUE HACER ANTES DE MORIR

1. Decir a mis hijas que las quiero varias veces al día.
2. Encontrar otra persona para mi pareja, que le gusta a las niñas.
3. Grabar mensajes de cumpleaños para las niñas hasta que cumplan 18.
4. Ir juntos a la playa y organizar un picnic.
5. Fumar y beber tanto como quiera.
6. Decir lo que pienso.
7. Hacer el amor con otros hombres para saber cómo es.
8. Lograr que alguien se enamore de mí.
9. Ir a ver a papá.
10. Ponerme uñas postizas (y hacer algo con mi pelo).

III
Rezas para que ésta sea tu vida sin ti. Para que las niñas quieran a esta mujer que se llama como tú. Para que tu marido acabe por quererla. Para que vivan en la casa de al lado y las niñas puedan jugar a las muñecas en el remolque y casi no recuerden a su madre que dormía durante el día y las llevaba de viaje en canoa.
Rezas para que tengan momentos de felicidad tan intensos que cualquier pena parezca pequeña a su lado. Rezas, no sabes qué ni a quién, pero rezas.
Y ni siquiera sientes nostalgia por la vida que no tendrás. Porque para entonces habrás muerto, y los muertos no sienten nada. Ni siquiera nostalgia.

De la película My life without me (2003)

2008/09/23

El Expreso de medianoche

Acá un fragmento de Midnight Express, notable película del director Alan Parker. El Guión (ganador del Premio de la Academia) es de Oliver Stone. La actuación estelar corre a cargo del desaparecido Brad Davis.


2008/09/06

Perú le ganó a Venezuela y está en el Mundial





Cuando el fútbol debe aprender del voley. Otro lugar común. "Ellas sí juegan con corazón". Ayer el Perú le ganó a Venezuela 3-0 y clasificó al Mundial Juvenil. Esta noche le toca al fútbol. ¿Podremos? "Que levante la mano..."

2008/08/18

Entrevista en Siete Esquinas


"Yo creo que la esencia de la vida se pierde cuando uno carece de secretos. Porque cuando no tienes secretos no tienes algo nuevo que contar. Y creo que el oficio del escritor es inventarse secretos. Inventarse cosas sombrías, oscuras, algo por ahí medio raro, medio extraño… o hacer de algo simple, de algo común, un secreto que cuando alguien lo lea diga: “¡Oye, mira este loco!”. Tú puedes hacer de lo cotidiano algo extraordinario, y de lo extraordinario puedes hacer algo aburrido, soso, tonto. Escribir es ser la voz de otras voces. Esas voces pueden ser internas: están ahí deambulando en tu cabeza y las pescas de un momento a otro, o también puede ser una historia que te contó el vecino y haces tuya".
Para ver la entrevista que me hicieron en www.sieteesquinas.com pueder ir aquí:

2008/08/13

MALENA


1

-¿Es tu primera vez?
-No. Lo he imaginado muchas veces.

2

Pedaleé lo más rápido que pude, como si estuviera escapando, de ella, de las emociones, los sueños, los recuerdos, de todo.
Ha pasado tanto tiempo que debería haberlo olvidado. La verdad es que he sabido olvidar. Pero ahora que soy viejo y que he consumido banalmente la vida, que he conocido a tantas mujeres que me han dicho: “¡Acuérdate de mí!”, y a quienes he olvidado por completo. Pero a la única que jamás olvidé es a aquella que nunca me lo pidió: MALENA.

LOS LUNES AL SOL



-La cuestión no es si nosotros creemos en Dios… la cuestión es si Dios cree en nosotros. Porque, si no cree en nosotros, estamos jodidos. No sé si me estoy explicando. Y yo creo que no cree. Por lo menos en mí no cree. Y en ti tampoco.

-Da igual, Amador, nosotros creemos en ti que es lo que importa.

-Ya, pero tú no eres Dios, no te jode.
-Tú qué dices Serguei, ¿existe Dios o no existe?
-Cuando Yuri Gagarin bajó a la tierra, después de su primer viaje al espacio, un periodista le preguntó la misma cosa, si había visto a Dios en el espacio y Gagarin responde: “Sí, he visto al Camarada Dios en el espacio, y me ha dicho que diga que no que él no existe”.

2008/08/09

YO CONFIESO


El Padre Logan y yo crecimos juntos. ¿Ha sido joven alguna vez, inspector? Claro, sabrá que lo primero es enamorarse. Si hubieramos estado comprometidos tampoco hubiera importado porque llegó la guerra. Él fue uno de los primeros en alistarse. Lo odié por eso. Yo era egoísta, incluso entonces. Él tomaba las cosas tan en serio… la guerra y el amor. Sí, hasta el amor. Porque cuando le dije que deberíamos casarnos dijo que ya había bastantes viudas. Dijo que me amaba demasiado, pero él no sabía que nunca me podría amar lo suficiente. Esa noche fuimos a bailar. Era nuestra última noche juntos. Fue demasiado corta. Fue la noche en que Michael se fue. Pensé que era el fin del mundo. Supongo que habían millones de personas sintiendo lo mismo esa noche. Pero no piensas en millones de personas: piensas en ti misma y en tu amado. Me pidió que no lo esperara. Muchos otros chicos habrán dicho lo mismo a sus chicas. Tuve que esperarlo.
__________________

-¡Quiero que se entregue!
-¿Por qué haría eso?
-¿No ha hecho ya bastante?
-Podría hacer más, inspector...
-Ya disparó a dos personas. ¿No basta? ¿Y qué de Villete?
-¿Villete?
-Sí, ¿qué de Villete?
-¡Así que el cura habló! Oiga, Logan, ¿en dónde está? ¡Padre Logan!
-¡Aquí!
-¡Allí está! ¡Mi único amigo, Padre Logan! ¡Qué amablemente escucha mi confesión! Y después… un poco de vergüenza y violencia… ¡No hace falta más para que hable! ¡Fue demasiado para usted! Es un cobarde como toda la demás gente, ¿verdad? ¡Un hipócrita como todos!



El silencio de los inocentes



-¿Qué es lo que hace este hombre que buscas?
-Mata mujeres.
-No, eso es incidental. ¿Qué es lo primero y lo más importante que hace? ¿Qué necesidades llena al matar?
-Cólera, aceptación social y frustraciones sexuales.
-No: co-di-cia. Ésa es su naturaleza. ¿Cómo comenzamos a codiciar? ¿Buscamos cosas para codiciarlas? Haz un esfuerzo por contestar.
-No, sólo…
-No. Empezamos a codiciar lo que vemos todos los días. ¿Acaso no sientes ojos que se mueven por tu cuerpo, Clarice? ¿Acaso tus ojos no codician las cosas que quieres?
-De acuerdo, sí. Ahora por favor dígame cómo.
-No.


2008/08/08

EL AURA: los lunes... en La Salle


A Fabián Bielinsky lo encontraron muerto en un hotel de Sao Paulo, Brasil. Un final muy cinematográfico el suyo. Un cineasta argentino que antes de irse sin avisar –rara costumbre la de los genios– nos dejó "Nueve reinas" y esa obra maestra argentina que se llama "El Aura".
El Aura me retrotrae, un viaje en el tiempo que me lleva a los lunes de formación, charlas espirituales de, cuándo no, Jorge Pacheco o Benito Campo del Río; charlas soporíferas e himnos… lunes de desmayos, claro; cuando descubrí lo que la ciencia llama "el aura"… esa sensación que, en realidad, es un cúmulo de sensaciones que los que nunca pasaron por esto llaman con cierta ironía "desenchufarse".
–¿Sabés qué? Necesitaría un auto. Si sabés de alguien…
–¿Por cuánto tiempo?
–No sé… un par de días.
–Le puedo dar mi camioneta, es la que está detrás de la cabaña.
–Pero, no me gustaría dejarte de a pie.
–No, no se preocupe. Yo, si la necesito, le aviso.
–Tiene licencia, ¿no?
–No… pero manejo bien, desde chico.
–¿Entonces?
–Soy epiléptico.
–¿Por eso no le dan licencia?
–Dicen que uno podría sufrir un ataque mientras maneja.
–¿Eso es cierto?
– A mí nunca me pasó pero, si eso es un inconveniente, te entiendo.
–No…
–¿Cómo son?… Los ataques, digo, ¿son dolorosos?
–No, no duelen.
–¿Y le vienen así de repente?
–No… no… unos segundos antes yo ya sé que voy a tener un ataque… Hay un momento… Hay un cambio: los médicos le dicen "aura". De pronto las cosas cambian. Es como si el mundo se detuviera y se abriera una puerta en la cabeza que dejaba pasar cosas.
–¿Qué cosas?
–Ruidos… música… voces… imágenes… olores, olor a escuela, a cocina, a familia. Me dice que el ataque es inminente, que no se puede hacer nada para evitarlo… nada… es horrible y perfecto porque durante esos segundos sos libre… no hay opción, no hay alternativa: nada para decidir. Todo se ajusta, se estrecha: Y uno se entrega.
___
Los invito a entregarse a esta película formidable que tendrá un sabor especial para los que se desmayan o sufren ataques de pánico y, claro, para los epilépticos. En suma, para todos aquellos que, cuando sentimos que el mundo se detiene, dejamos abierta esa puerta… y sólo nos queda pensar (o exclamar): "Me voy a desmayar". Y luego sólo queda la libertad. Y está bien que así sea.

2008/08/07

Carros de Fuego


Otra película fascinante es Carros de Fuego (Chariots of Fire). Acá tres pedacitos. De nada.
1
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-El reino de Dios no es una democracia, no se reelige a Dios. No hay discusiones ni deliberaciones ni referéndums sobre qué camino tomar. Hay un Bien, un Mal, un gobernante absoluto.
-¡Un dictador!
-Pero un dictador benigno y cariñoso.
-¡Vaya libertad de elección!
-Sí hay libertad de elección: nadie te obliga a seguir al Señor.
2
_
Ustedes vinieron a ver una carrera y un ganador. Resulta que yo gané. Pero no quiero que observen una carrera nada más. Quiero que participen en ella. Quiero comparar la fe a una carrera. Ambas son difíciles. Hay que concentrar la voluntad e impulsar el alma. Ustedes se regocijan cuando el ganador rompe la cinta (sobre todo si han apostado). Pero, ¿cuánto dura el júbilo? Al llegar a casa quizá se haya quemado la cena. Quizás hayan perdido el trabajo. No puedo obligarlos a creer, a tener Fe ante las realidades de la vida. Me gustaría hacer más pero sólo puedo indicar el camino. No hay fórmula para ganar la carrera. Todo el mundo cree a su manera. ¿De dónde viene la fuerza para seguir corriendo? ¡DE ADENTRO! Jesús dijo: “He aquí el Reino de Dios, entre vosotros está. Cualquiera que lo busque verdaderamente ciertamente lo encontrará si se entrega al amor de Cristo”. Así es como se corre: en línea recta.
3
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-¿Por qué corre?
-¿Por qué canta?
-Es mi trabajo… No, ¡qué tontería!, lo hago porque me gusta, ¿le gusta correr?
-Soy como un drogadicto, es una compulsión, es un arma.
-¿Contra qué?
-Contra ser judío.

2008/08/05

XXY



-Hola.
-Hola.
-Te hiciste la paja.
-¿Qué?
-Recién en tu cuarto…
-¿Cómo sabés?
-Se te nota…
-¿Y vos te hacés la paja también?
-Todos los días.
-Nunca había está en Uruguay.
-Estamos hablando de la paja ¿y salís con Uruguay?
-¿Cuántos años tenés?
-Quince… Yo nunca me acosté con nadie, ¿vos te acostarías?
-¿Con quién?
-Conmigo.
-¿Con vos?


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Aunque mucha gente lo desconozca existe un elevado número de bebés que nacen con lo que se denomina ambigüedad genital. XXY cuenta el momento brutal y transformador en el que una adolescente se encuentra con su identidad.

"Nada es peor que tenerle miedo a tu propio cuerpo", dijo un chico que alguna vez fue normalizado. Creció con las marcas de las cirugías en el cuerpo. En esa castración el miedo a la ambigüedad genital se convierte en metáfora de las amputaciones que genera el miedo a lo diferente.

Lucía Puenzo

Director de XXY La Película

2008/08/02

El despertar de la inocencia


-¿Te gusta eso?
- Sí.
-¿Qué te gusta de eso?
-La forma.
-¿Qué te gusta de la forma?
-Es placentero. Y el placer es raro... El placer es complicado... pero el placer es bueno.

2008/06/21

6 A 0: FRACASAMOS TODOS


Seis a cero. Seis razones suficientes para no ser reiterativo ni obvio. Seis latigazos tan señeros como para no volver caer en el lugar común del "fuera Burga", "te quemaste, Chemo" o en la odiosa cantinela del "empecemos un proceso con miras al 2014 o el 2018".
Del Solar se irá, pero Burga no. Nadie tiene los suficientes pantalones como para echarlo a puntapiés sin temer el castigo FIFA que, sin duda, nos vendría como un premio. Algún día se irá ese caradura… los hombres pasan, pero los resultados quedan. Fue la peor goleada de nuestra historia en lo referente a partidos eliminatorios.
Antes del partido contra Colombia, un amigo me decía que ojalá nos encajaran más de diez goles. Rogaba por la estocada final para no seguir dando manotazos de ahogado, para no continuar engañando a la gente con ese viejo cuento de las matemáticas y de que mientras hay vida, hay esperanza.
En el fútbol cholo no hay vida, sólo superchería: once zombies blandengues que le dan pena a la tristeza no pueden representar a un país que sueña con volver a los mundiales.
Ahora que Del Solar se va, deja abierta la boca del lobo: ¿el bueno de Oré hará las veces de tonto útil? ¿Páez campeonará con Alianza y pedirá selección? ¿El Tigre Gareca estará en la mira de esos fracasados que sólo saben manchar currículos de entrenadores de valía? Son preguntas ociosas, pero sintomáticas, aleccionadoras. Porque así somos. Andamos a trancas y barrancas, ponemos el parche y nos hacemos los locos. Algún incauto arribará a ese mal puerto llamado VIDENA y, así, empezaremos a soñar con ganarle a Venezuela y, luego, hacer un milagro contra Argentina recordando el empate en la Bombonera. No, por favor, no sigamos formando parte de esa comparsa de cómplices del fracaso, de esta caterva de candelejones que creemos que podemos luchar la eliminatoria sudamericana.
Seis a cero. Duele perder así, pero lo que irrita y enferma es esa vieja sensación, ese pálpito de sabernos siempre a la deriva. Este barco no tiene capitán y los grumetes sonríen a la distancia: Farfán no extraña a la selección, Pizarro tampoco. Algunos crecimos soñando con vestir esta banda roja cruzada, otros prefieren irse de putas por empatarle a un Brasil que otros –los paraguayos y los propios venezolanos– pasan por encima sin despeinarse.
Seis a cero. Fracasamos todos… pero, no se angustien mucho, pues lo seguiremos haciendo.
Orlando Mazeyra Guillén
(hoy en "Cartas de los lectores", La República de Lima)

2008/05/19

Confesiones desde el Infierno


Letralia de Venezuela cumple 12 años y en su edición de aniversario publico Confesiones desde el Infierno. Copio el fragmento inicial:
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Por si no lo saben, ineptos que pueblan las afueras de este inmaculado recinto: vivir no es otra cosa que follar. Observar las curvas de los demás con hondo celo detectivesco, estudiar sus efluvios con avidez hasta arañar esa angustia que precede al pánico de saberse ante un culo virginal (o que, por ímpetu o descuido iniciales, amaga serlo).
A las gentes hay que conversarles hasta encontrarles el ritmo y las maneras más rebuscadas que sólo la libido logra develar.
Hoy —admito que me toco mientras escribo— amanecí con ganas de polvear con todos ustedes. Para que de una vez entiendan lo que digo. Vivir es flirtear, insinuar, actuar, hasta llegar al confesionario macabro e impío —pero, ¡ay!, definitivo— que a veces es la cama (o el mugriento baño del cine porno, o la caseta que el vigilante te alquila por un sencillo que vale más que su sonrisa de vieja arrecha, o, si el bolsillo no ayuda, la parte más oscura del parque enrejado... para vaciarse en el ansia que humedece más al rocío del pasto y para atenuar la tenue lumbre de la impúdica luna).
Allí, en el sacrosanto lecho, hay que pugnar con el amante de turno exigiendo al máximo a la elasticidad del preservativo, confiando en su mentada eficacia y desconfiando siempre de la asepsia de los orificios de los demás: hembras y machos, culos y conchas, putas y no tan putos, maricas de avenida o gays de club nocturno, chibolas inexpertas de discoteca bien o viejas recorridas en cuyas arrugas se esconden literaturas sórdidas, poses geniales y mamadas edénicas... ambiguos también, ¡por supuesto!, porque la experiencia dicta que la cama es infalible ayudando a definir a un indeciso o a indefinir, con un respingo febril, a un supuesto machote en cuyos apretados fundillos se esconden tristes gónadas minúsculas que quieren, una después de la otra, hendirse en ese recto perfumado y, así, airar nalgas fláccidas: dudar es siempre una gimnasia salubre entre tanta insalubridad: lo saben las lesbianas confundidas cuyos coños desean ser curados al menos por una noche memorable de falos enhiestos y relinches vigorosos que ojalá no quieran recordar.
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Para leer todo el texto:
Imagen: Monasterio de Santa Catalina (Arequipa)

2008/05/08

Prefiero que nadie descubra lo que soy, porque se puede encontrar con un niño tierno o con el monstruo de Armendáriz

Leonel Valencia en Blanco y Negro

Liminar


Hace unos días, y después de muchísimos años, pude charlar con Coco, un viejo compañero del colegio. Todavía lo recordaba por su trato áspero, desfachatado, se trataba de un típico “chico-problema” de mi promoción. No recuerdo con precisión si lo expulsaron en primero o, acaso, en segundo de secundaria; pero lo echaron y nunca más volví a saber de él… corría el año 1993, si no me equivoco. Y, naturalmente, uno pensaba que si Coco seguía por ese camino "iba a terminar muy mal".
Ahora, recién me entero de que Coco, después de haber explorado como el que más el mundo del vicio y de las drogas más adictivas, ahora es un pastor evangélico y se encuentra dando conferencias en una iglesia de La Plata, en Argentina.
Viejas frases como “¡quién te vio y quién te ve!”, saltan por sí solas. Lo primero que le pregunté fue cómo hizo para llegar al de Arriba (Dios). Su respuesta fue terminante:



"Llegué al de arriba viviendo muy pero muy Abajo".

Es por eso que decidí saber qué andan haciendo mis compañeros, en dónde paran, cuáles son sus sueños y cuáles sus frustraciones. Esta suerte de crónicas íntimas tratan de recuperar espacios afectivos extraviados. Pero no empezaré con mi amigo el pastor evangélico, pues él recién llega a Arequipa en noviembre. Esta vez lo haré con Leonel Valencia, alguien que pocos conocen pero que también tiene su historia. Gracias a él por su tiempo y por su confianza. Gracias también a Coco, ese amigo que recuperé y que, aparte de su Biblia y su Fe, seguramente traerá consigo muchas anécdotas.

LEONEL ÁNGEL EN BLANCO Y NEGRO


Leonel Valencia Durand, farmacéutico, miembro de la Cruz Roja Internacional y, por si fuera poco, amante del teatro. Él es, sin duda, todo un personaje. Lo veo de cuando en cuando. Casi nunca porque, desde que terminamos el colegio en 1997, no se deja avistar; ya lleva diez años de relación con la que pronto será su esposa. Un gran amigo con quien tuve el gusto de charlar en un café del centro de la ciudad.

Leonel, habría que empezar diciendo que tú terminaste con la promo 1997 pero, en realidad, eres de la promoción 1996.

Sí, yo repetí de año.

¿Por qué?

Por estudios y disciplina. Recuerdo que jodíamos mucho en clase, hacíamos competencia de eructos y, una vez, el Hermano Mario Grajeda, que era cuzqueño, me bajó 5 disciplinas por eructar en el aula, luego me miró molesto y me dijo “¿te has disculpado por eructar?”, yo, todo conchudo, le dije que no y él, medio burlón, me dijo: “entonces te bajaremos 5 disciplinas más”.

¿Y qué le dijiste?

“Ya, indio” (sonríe). Me mandó a la dirección y me expulsaron, luego jalé cuatro cursos. Recuerdo que eran Matemática, Lenguaje, Historia y otro que se me escapa. Así terminé repitiendo de año y me tuve que ir a otro colegio.

¿A cuál?

El colegio Montessori: alli me encontré con el Chicho Aguilar Gonzáles, creo que su tío era el dueño del colegio.

¿Cuál fue la principal diferencia que notaste entre La Salle y el Montessori?

Definitivamente, el nivel del estudio. Yo era uno de los peores en La Salle, pero aunque parezca mentira, en el Montessori era uno de los más aplicados.

Pero, luego vuelves a La Salle en cuarto de secundaria y te encuentras con otra promoción, con otra gente que no es tu gente.

Sí, me chocó: me acordaba de Dante Zúñiga, del Mono, de todos mis amigos de la promoción Reims 1996, los miraba en el recreo y pensaba que con ellos debía estar. Como te digo, me chocó bastante. De todos ustedes sólo conocía a Gonzalo Pampa, Carlos Chávez y a Alex Apaza que también habían repetido como yo. Con ellos me llevaba bien, pero para mi mala suerte estaban en la otra sección… al comienzo me sentí muy solo.

¿Quién fue tu primer amigo?

Me hice amigo de la Berta (Sergio Rivera). No me acuerdo bien cómo nos hicimos amigos pero fue el primero. Luego también hice amistad con el Chato Lazo y el Búho (Juan Carlos Gómez).

¿Y la vida social, las fiestas, las salidas los fines de semana?

Para mi mala suerte no podía salir casi nunca porque vivía en Tiabaya y un taxi desde el centro hasta mi casa me salía más de diez soles, ¡imposible!

¿A qué profe recuerdas mucho?

Pedro Galdos

¿Por qué?

Porque te decía la verdad, tus verdades en la cara. Personalmente, me parece que era una buena persona, no enseñaba química, pero era una gran persona, especialista en hablar claro para ponerte en tu sitio, para madurar. También lo recuerdo mucho al Gordo Martín Flor.

¿Por qué?

Porque era un punto ancho.

¿Y por qué te alejaste de la promo al salir del colegio?

Por mi enamorada, porque empecé a ir al teatro y también por mis estudios.
____
EL TEATRO:
"QUERÍA ENCONTRARME CONMIGO MISMO. NO TENÍA PERSONALIDAD. INTENTABA COPIAR A LOS DEMÁS"

¿Por qué la actuación, por qué el teatro?

Porque quería encontrarme conmigo mismo, andaba perdido, me sentía muy confundido. No tenía personalidad, sólo intentaba copiar a los demás.

¿Cómo llegas al teatro?

Justamente un amigo de la promo, Shlym Linares Berlanga, me llevó al grupo teatral “Matices”. Así fue que tuve la suerte de descubrir el teatro y, si alguna vez tengo un hijo, quisiera que conozca no sólo el teatro sino también que aprenda a tocar algún instrumento o que cultive algún arte, pero que él mismo elija, no quiero imponer: deseo que sea libre. Quiero que se sienta él mismo, sin ataduras: con la libertad suficiente para elegir, esa libertad que yo nunca tuve.

¿Nunca pudiste decidir por tu propia cuenta?

Es que yo cuando terminé el colegio tenía dos opciones. La primera: ser militar, pero mi papá no quería, nunca, jamás me explicó por qué no quiso que yo sea militar… y también quise ser Hermano De La Salle pero lo del celibato me hizo replantearlo, no estaba en condiciones de cumplir con eso… ¿me entiendes?

Claro, pero ¿cómo llegas a la facultad de Farmacia?

Mi viejo se apareció un día con un recibo de pago y me dijo: “Acabo de pagar la matrícula para el centro pre-universitario, corre inscríbete”. Le dije que no quería pero él, como siempre, me obligó. Fui a la Universidad Católica y en ese mismo instante de la inscripción decidí, al azar, poner como primera opción Farmacia, pero nunca lo hice con seriedad, lo tomé a la ligera. Quería que me expulsaran, no quería estudiar nada. Dentro de mí, seguía soñando con ser militar: verme uniformado, de la Marina o la FAP, del Ejército no, no me gusta el Ejército.

Si tuvieras un hijo quisieras que sea militar, ¿verdad?

Claro, sería un premio: cumplir con un sueño, con algo que nunca se dio. Pero no le puedo imponer, deberá ser su propia elección.

¿Cuánto tiempo llevas con tu novia?

Ya son diez años.

¿Y por qué todavía no te has casado?

Por el factor económico.

¿Estás seguro de ella?

Sí. Una sola vez la perdí, por una tontería mía. Fue en el Seguro Social, no sé qué me pasó, pero me fui detrás de una enfermera. Particularmente, me sentía algo cambiado, renovado, aunque eso duró poco, sólo fue en el proceso de enamoramiento: semanas. Cuando la conocí bien todo cambió: me sentí como muerto. Ella bebía mucho y perdía el pudor. Y volví donde mi novia arrepentido. Y ella me recibió de la mejor manera, nunca pensé que me recibiría, pero sí, lo hizo y le estoy agradecido. Perdí su confianza y la de sus padres, pero me dio una nueva oportunidad.

Leonel, tú sabes que recuperar la confianza cuesta mucho…

Sí, y me sigue costando. El proceso de recuperación de su confianza no está todavía curado, ni siquiera en un 15%. Así me case mañana… ni siquiera así va a estar curado totalmente…

Creo que te gusta llamar la atención…
Sí. Me gusta llamar la atención porque a veces me siento como el chico nuevo del barrio que necesita llamar la atención de los demás para que lo vean y le presten atención, para que estén con él, para que los sean sus amigos.

¿Qué piensas del trabajo?

Es una bendición. En el tiempo en que no tenía trabajo maldecía a todo el mundo, a mi enamorada, a la Hermandad del Santo Sepulcro, a Jesús, a mi propia religión… ¡a todo!

¿A quién amas?

A mi novia. La amo como mujer, como profesional y como futura madre.

¿Por qué la amas?

Porque me pone las cartas sobre la mesa, tiene carácter hacia a mí, me conoce. En segundo lugar porque, si bien es cierto que tiene su genio, nunca deja de ser tierna. Tercero, porque es “chinche” y eso, en ocasiones, me gusta… (ríe) Tu sabes, pues: “mujer que no jode es hombre”.

¿Ya has pensado en dónde te quieres casar?

Sí. Mi matrimonio civil será en Yanahuara y el religioso en La Salle, en la capilla de mi colegio.

¿Por qué la capilla del cole?
Porque le tengo cariño y respeto.

Pero, mira, esa capilla es nueva, no es la nuestra, la de nuestro colegio de sillar… es otra, Leonel…
Sí, pero no importa porque los recuerdos son los mismos y el respeto es el mismo.

¿Qué es La Salle?
Educación, Fe y Trabajo.

¿Qué es lo mejor que te dio el colegio?
Aprendí de todo, inclusive a ser revolucionario.

¿Revolucionario? ¿Cómo así?

El Hermano Fernando nos hablaba mucho de la Guerra Civil Española, nos explicaba cuando uno sí debía rebelarse, y también tengo anécdotas del Hermano Oso (Enrique Puertas) cuando se mechaba con el mismo Abimael Guzmán.

¿El mejor Hermano?

El Hermano Gabriel.

¿Por qué?
Porque me daba de alma con el chicote: nunca lo voy a olvidar.

Ya murió, ¿qué le dirías si lo volvieras a ver?
GRACIAS.

¿Crees en dios?
(Piensa, una larga pausa) Sí.

¿Por qué demoraste tanto para responder?
Porque tu pregunta es difícil y no es tan sencillo como decir sí o no, lo tengo que meditar porque es una afirmación fuerte.

¿Piensas en la muerte?
Sí, sobre todo cuando viajo a Orcopampa, he visto muchos accidentes en las carreteras, en el terremoto que hubo en Ica, he visto mucha muerte y mucho dolor humano.

¿Rezas?
No

¿Por qué?
Yo prefiero conversar a mi propia manera, yo sé entenderme con él…

¿Qué le preguntarías a Dios?
¿Por qué nací? Que me diga por qué nací.

Y, si tu fueras Dios, ¿ qué le responderías a Leonel Valencia?
Porque te quería cagar. A veces pienso eso, todos dicen que Dios es bueno, pero yo creo que todo tiene su lado malo, nada es bueno 100%, ni nada es malo 100%...

Entonces,¿venir al mundo es joderse o, como dices, “cagarse”?
Es cagarse, sí, es ver el odio, la necesidad, no sólo en la calle sino en la propia familia. No hay comunicación, no hay cariño, nos estamos destruyendo.

¿En qué piensas cuando piensas en la muerte?
En que no sé a dónde voy a ir a parar.

¿Qué recuerdo de tu infancia te marcó para siempre?
Yo tenía ocho años y me detectaron apendicitis, fue como un premio, yo me quería morir. Quería morirme para sentirme libre, no quería saber cómo iba a ser mi vida.

Nos estamos contradiciendo, Leonel, ¿vivir no vale la pena?
A veces sí, cuando ayudo vale la pena, me gusta ayudar, por eso estoy en la Cruz Roja. Sí vale la pena vivir para ayudar, pero nuestra ayuda es muy poca, no alcanza. Cuando fui a Ica con la Curz Roja, luego del terremoto, sufrí mucho, tengo imágenes que nunca olvidaré.

Dame un ejemplo, por favor.
La Iglesia colapsó, yo estuve ahí y pude ver cuando sacaron a una familia completa: el padre, la madre y los hijos muertos, todos muertos: abrazados, aferrados y pensé: ¡llegamos tarde!

¿Acaso fue la experiencia más conmovedora de tu vida?
Sí.

¿Y por qué ahora estás llorando?
Porque fue algo horrible, no se puede describir con palabras.

¿A qué compañero le dirías que se equivocó?
Al Chicho Aguilar, le diría que hizo mal, fue muy sobrado. Entró de regidor a la Municipalidad y lo noté muy creído, así lo vi, talvez estoy equivocado.

¿A quién le guardas un recuerdo especial?
A Saúl Bustíos. Su problema era ser demasiado callado, pero las dos o tres veces que conversamos siempre me entretuve, pero una persona interesante.

¿Y qué será de él?
Ni idea, desde que salimos del colegio jamás lo volví a ver.

PING PONG: Te digo un adjetivo y tú me dices un nombre...

¿Jodido? El (Jorge) Torres Torres.
¿Estudioso? La Chicho (Fernando Delgado).
¿Guapo? El “Gato” Jaime Barreda.
¿Feo? El Vaquero (Leonti Peralta).
¿Deportista? El Popeye (Carlos Cáceres).
¿Creído? Cristian Fernández

¿A quién le contarías un secreto inconfesable?
A Jorge Loayza, un gran amigo, le guardo un gran cariño.

¿De quién más te acuerdas?
Del Chino y sus cremoladas de china y el “mañana te pago”…

¿Qué les dirías a lo patas del colegio?
¡Gracias por conocerme!

Pero… ten en cuenta que muy pocos te conocieron…
Igual: gracias por conocerme aunque sea muy poco.

¿Por qué la Cruz Roja?
Porque no hay indiferencia, porque la solidaridad nos hace mejores y porque no hay estratos como en los bomberos, en la Cruz Roja todos somos iguales.

¿A qué peruano admiras?
A César Vallejo, porque fue único.

¿Qué peruano nunca debió nacer?
Alan García, porque es un Caballo Loco, lo llegué a ver en Ica, le faltaba una buena dosis de litio.

¿Un amor platónico?
Alyssa Milano, la de la serie “¿Quién manda a quién?”.

¿Cómo qué hombre vivo quisiera ser?
Como Robin Williams, es gracioso, sensible. Además siempre me sentí identificado con el personaje de La Sociedad de los Poetas Muertos, me siento como Neil, siempre me gustó el teatro, mi padre se parece al padre de Neil.

Pero, Robin Williams es alcohólico…
No importa, lo admiro igual.

¿Tú eres alcohólico?
Soy alcohólico social.

¿Por qué tomar un trago?
Para acordarte de las penas pero también de las alegrías.

¿Por qué estar aquí?
Porque todavía no me he ubicado en el mundo…

¿Alguna vez has pensado en ir al psicoanalista?


¿Y por qué no vas?
Me falta tiempo.

Suena a pretexto…
Sí, todos nos justificamos con pretextos cuando tememos algo.

Un libro o película que todos deberían ver...
La Sociedad de los Poetas Muertos

¿Alguien conoce al verdadero Leonel Valencia?
Nadie, nadie me conoce. Porque yo mismo me cierro, prefiero que nadie descubra lo que soy, porque se puede encontrar con un niño tierno o con el monstruo de Armendáriz.

¿Te gusta el fútbol?
No mucho.

¿Qué es el amor?
Una sensación de estar vivo.

¿La muerte?
Tranquilidad.

¿Qué hacemos mejor: amar u odiar?
Odiamos mejor y más.

¿Cómo es el mundo?
Para definir al mundo hay muy buenas frases de Mafalda que ahora no recuerdo, pero en sí el mundo es caótico, problemático, demasiado problemático.

Como tú…
Sí, como yo, porque no entiendo, no encuentro las respuestas, no comprendo a mi familia y no me comprendo a mí mismo.

¿Qué le recomendarías a los demás?
Que no sean como yo: que agarren su moto o aunque sea su bicicleta y hagan propia ruta, o la larga ruta del Che, para hacerse a sí mismos… que se hagan a sí mismos, que no dejen que los demás les impongan las cosas.


2008/03/11

ABORTAR LA INDIFERENCIA: FOMENTAR EL DEBATE


Aborto. Según el diccionario de la RAE es la interrupción del embarazo por causas naturales o deliberadamente provocadas. La palabra es, de por sí, dolorosa, peligrosa y nunca pasa de moda. Es, digámoslo sin temores, una actividad, aunque casi siempre soterrada, cotidiana. Y lo seguirá siendo mientras haya vida (sexo) en la Tierra.
En los últimos días, tanto la Iglesia Católica como el Gobierno Regional de Arequipa se han visto envueltos en una lucha sin cuartel por parte de la primera, en donde la curia ha condenado tajantemente su práctica (hablamos del aborto terapéutico): la Iglesia Católica (que no es la única Iglesia, vale recordarlo), encabezada por el arzobispo Javier Del Río Alba, ha alzado la voz para –literalmente– satanizar esta práctica.
Creo que la población juvenil (la más activa sexualmente) resulta siendo la más interesada en este tipo de debates pues, tanto el aborto, como el uso del preservativo u otro método anticonceptivo, o la píldora del día siguiente, son temas en donde nosotros, por obvias razones, nos convertimos en el principal caldo de cultivo. Lamentablemente, los jóvenes no hemos participado en el debate o quizá –espero que sea así– no hemos tenido espacio en los medios y es por este inconveniente que nuestra voz no ha llegado a la comunidad arequipeña. La Universidad Católica San Pablo, por ejemplo, emitió un claro pronunciamiento a favor de la Iglesia pero, uno se pregunta respetuosamente, ¿cuánto intervinieron los jóvenes estudiantes de esta casa superior de estudios? Esperamos, pues, que –no sólo en el caso de la U. San Pablo sino de cualquier otra institución educativa que decida pronunciarse– el aporte de los jóvenes no resulte meramente tangencial, sino medular. Y los aportes en estos temas tan álgidos, vengan de donde vengan, son siempre bienvenidos y no deben, de ninguna manera, zanjar el debate (como lamentablemente pretende hacerlo la Iglesia Católica): nadie es dueño de la verdad y el Estado no es patrimonio de una sola religión, pues, alberga a todas, e incluso a los que carecemos de ella.

Recuerdo que Umberto Eco, en el célebre intercambio epistolar que sostuvo con el Cardenal Carlo María Martini, decía que los laicos no tienen derecho a criticar el modo de vivir de un creyente salvo en el caso, como siempre, de que vaya contra las leyes del Estado (por ejemplo, la negativa a que a los hijos enfermos se les practiquen transfusiones sanguíneas) o se oponga a los derechos de quien profesa una fe distinta. La Iglesia, en sus diversas vertientes (católicos, testigos de Jehová, mormones, musulmanes, etcétera), plantea la propuesta de un modo de vida que se considera óptimo (libre de pecado y regido por leyes divinas); mientras que el punto de vista de los laicos (que no somos pocos) considera óptimo cualquier modo de vida que sea consecuencia de una libre elección, siempre que ésta no lesione ni impida las elecciones de los demás.
Así como yo no tengo nada que objetar al hecho de que la religión musulmana prohíba el consumo de alcohol, la Iglesia católica tampoco debería intervenir en decisiones del Estado porque, repito, el Estado acoge a todas y a todos: ateos, agnósticos, creyentes, etc.
Dicho esto, la actitud de la Gerencia Regional de Salud me resulta decepcionante y no hace más que reflejar el atraso en el que estamos sumidos. Creo que todos intentamos vivir en una democracia y no en la dictadura del conservadurismo más anquilosado.
Termino citando a Umberto Eco (confesión que yo suscribo con vehemencia): "no me he visto jamás en la circunstancia de, ante una mujer que se declarase embarazada a causa de mi colaboración, tener que aconsejarle el aborto o dar mi consentimiento a su voluntad de abortar. Si me hubiera ocurrido algo así, habría hecho todo lo posible para persuadirla de que diera vida a esa criatura, fuera cual fuera el precio que juntos hubiéramos debido pagar. Y ello porque considero que el nacimiento de un niño es algo maravilloso, un milagro natural que hay que aceptar. Y, con todo, no me siento capaz de imponer esta posición ética mía (esta disposición pasional mía, esta persuasión intelectual mía) a nadie. La mujer tiene derecho a tomar una decisión autónoma que afecta a su cuerpo, a sus sentimientos y a su futuro". Conclusión: no somos libres de elegir lo que nos pasa, sino libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo.

2008/03/04

El país de los creadores




Era un pueblo en donde todos éramos creadores notables: cuentos y novelas de envergadura. Todos nos leíamos pero, eso sí, nunca nos criticábamos. Un extraño aire se respiraba, opinábamos de todo menos de nuestros libros. A veces me pregunto si en verdad somos notables o si nos gusta vivir esta fantasía real que parece transgredir cualquier entendimiento crítico.
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Este microrrelato lo publiqué en la bitácora del escritor Ricardo Sumalavia:

2008/02/24

Los Óscar 2008: Bardem y Expiación son lo mejor



La octogésima entrega de los premios Óscar, hoy domingo 24 de febrero, tendrá como competidoras a Mejor Película a: “Expiación”, “No es país para viejos”, “Michael Clayton”, “Juno” y “Petróleo Sangriento”.
El más notable de los cinco largometrajes es “Expiación”, basada en la novela homónima de Ian McEwan (que, al parecer, es mucho mejor que la película, habrá que conseguir el libro para corroborarlo), trata sobre una muchacha ciertamente vanidosa y con una llamativa precocidad literaria, quien, por equivocación o por sentirse despechada, acusa de un atroz crimen al amante de su hermana mayor. Esta acusación marcará para siempre el destino de estos tres personajes y dejará a la protagonista con una pregunta que martillará toda su existencia: ¿acaso hay (habrá) alguna manera de reparar un daño de tal dimensión?
La película habla, ante todo, de los poderes de la literatura (los alcances simbólicos de la ficción): corregir la vida, reparar los errores en el papel, mas no en la realidad. Lo que la protagonista –ya decrépita y consagrada como novelista– llama “un último acto de amabilidad”.
Su último libro (más bien el primero, el que tanto le costó escribir) trató de resarcir a esas dos personas que ella separó para siempre. La novela postrera no hizo otra cosa que dar cuenta de un amor que lamentablemente nunca puedo consumarse.
Por otra parte, la cinta “No es país para viejos” concita especial interés en la comunidad española, y de habla hispana en general, por la nominación del talentoso español Javier Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969), quien, a sus 38 años, está a un paso de convertirse en el primer actor ibérico en alzarse con la estatuilla dorada.
Hay que recordar que ésta no es la primera nominación de Bardem: ya antes había sido considerado por su estupenda actuación en “Antes que anochezca”, donde encarna al escritor cubano Reinaldo Arenas. Luego, nos estremeció de una manera quizá más contundente en “Mar adentro”. Hoy, sin duda, se merece el Óscar por interpretar a Antón Chigurh, asesino y psicópata del aclamado filme “No es país para viejos”.
Todos los fanáticos de Bardem esperamos, pues, que los miembros de la Academia le otorguen este más que merecido reconocimiento. Ojalá así sea.

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En imágenes: Bardem interpretando al desquiciado Antón Chigurh y "Expiación". El actor ha dicho hoy en El País de España que su categoría es una de las más difíciles: "Hay un talentazo en ella. Estos premios son una lotería, un juego, y lo acepto. Yo me enfrento a esto con el placer de saber que yo ya he ganado. He trabajado con los hermanos Coen y he salido ileso. No parecí un marciano en mitad de esta historia tan estadounidense, dentro de un equipo técnico y artístico americano. El resto es accidental. Rodar con los Coen es un milagro. Siendo español, me parecía imposible acceder a su mundo. Cuando contactaron conmigo me sentí conmocionado".
También ha agregado que uno debe alejarse de este eco promocional porque "al final tu trabajo queda sepultado por el ruido mediático, y hay que volver al inicio, a recordar que estos momentos de alegría vienen de una película. Aunque claro, cuando ves el recibimiento a No es país para viejos, te alegras, porque uno lo ha pasado mal, no ha sido fácil componer el personaje de Anton Chigurh, un tipo con flequillo raro que va por ahí con una máquina de matar vacas. Estoy contento pero agarrándome las riendas. Hace falta filosofía zen para no perderse en este ruido. Tengo una distancia óptima y saludable respecto a cualquier accidente, sea éste feliz, un premio Oscar, o desafortunado.
Ha sido un viaje muy largo que empezó en Cannes, con el estreno en el festival de No es país para viejos. Llevo hablando de lo mismo tantos meses... He vivido el viaje con alegría y con distancia, porque si no, te puedes perder en todo este ruido que es insano para, y no quiero que suene demasiado pretencioso, el arte. Debo seguir con proyectos que tengan algo importante que decir. Para mí, esta gala es una parada que no va a alterar la dirección que llevo. Eso no hay Oscar que lo cambie
".


2008/02/22

A la memoria de José B. Adolph (1933-2008)


Nunca llegué a conocerlo pero, al contemplar sus fotos, siempre me pareció un tipo extraño, enigmático. Por sus raíces (nació en Stuttgart, Alemania, en 1933), su semblante y su aparente desaliño lo comparaba en secreto con Albert Einstein.
Hace exactamente un año me atreví a enviarle, vía correo electrónico, un manojo de mis cuentos esperando ansioso sus críticas y comentarios. Me trató de usted y, en muy pocas líneas, me animó a seguir escribiendo: “Usted escribe muy bien. Felicitaciones. Me gustó especialmente ‘Urgente: necesito un retazo de felicidad’, y no es que los demás estén mal. Como que con el primero siento cierta afinidad. Cuestión muy subjetiva mía”. No hace falta confesar que me emocionó saber que un anciano ilustre como el buen José Adolph había sentido “cierta afinidad” con el anciano infartado que buscaba la felicidad en el relato que le da título a mi primer libro.
Luego respondí a su misiva aprovechando para formularle la pregunta del lugar común: “usted, don José, con un poco más de siete décadas a cuestas y con una producción ficcional profusa, qué me puede decir de la literatura, ¿qué ha significado para usted?, ¿haciendo las sumas y restas valió la pena dedicar toda una vida a la invención de ficciones?, ¿cree en el compromiso del escritor del que tanto habla Vargas Llosa? ¿Motivaría o disuadiría a un aspirante a escritor?
Me dijo que normalmente no respondía a esa clase de preguntas y, en su brevedad, me dio una gran lección sin buscarle tres pies al gato: “Me limito a decir que escribir nació conmigo, independientemente de que sirva o no sirva para algo”.
Una de sus columnas (“El señor de los colmillos”) que más recuerdos fue aquella en donde habló de los títulos académicos: “No es indispensable haber asistido a una universidad para ser mediocre."
Le llamaban mucho la atención aquellas “denuncias contra algún personaje más o menos VIP, porque carece de los respectivos títulos académicos. ¿Cómo?, se preguntan, ¿NN puede ser tal o cual cosa si ni siquiera tiene un título?”
Adolph concluía: “La imagen que queda es la de que un título -desde secundaria completa al más bajo nivel hasta un doctorado- es prueba fehaciente de capacidad, talento y gracia sin par. Y en el Perú todavía, con sus cuchumil universidades e instituciones. A veces parece que hubiera más universidades que colegios. En la mayoría de casos ambos tipos de instituciones educativas son entidades comerciales con profesores discutibles y alumnos sedientos no de saber sino de cartoncitos. La calidad de la enseñanza y su receptividad auténtica son joyas escasas. Antes de que alguien me lo pregunte, revelaré que llegué hasta el tercero de secundaria. Carezco de todo título académico basado en estudios y jamás asistí a universidad alguna. No soy doctor en nada -salvo quizás, como decía Gonzalo Rose, en privaciones y melancolías- y la pared que hubiera podido destinar a diplomas sólo registra el triste paso de alguna arañita. Por lo tanto, en el Perú oficial y semioficial no soy nada, para usar una de esas deliciosas dobles negaciones de nuestra lengua. Marx (el Carlos) decía que toda su vida había militado en alguna minoría y se sentía muy bien así. Este servidor toda su vida ha militado en el analfabetismo funcional académico, inadecuado para la utilidad pública, y se siente muy bien. Ni siquiera estudié periodismo pero lo ejercí durante aproximadamente 50 años. Y encima tuve la insolencia de publicar 17 libros. Tal como dije a los encuestadores, no necesité apoyo pedagógico para ser mediocre”.
Otra de sus columnas se tituló “No somos nada”. Acertó como nunca el maestro. Que este recuerdo de un desconocido sirva para que algunos otros desconocidos descubran lo más importante que nos dejó: sus libros.

2008/01/20

El Gigante


Era un tipo de una dimensión desproporcionada, demasiado alto. Con decirte que cuando él quería mirar al cielo tenía que agachar la mirada.

Esta microhistoria la publiqué en Gambito de Peón:

http://blogs.ya.com/gambitodepeon/200801.htm#157


2008/01/19

El Bobadilla que yo conocí


Empezaba la década del noventa y los Hermanos De La Salle me preparaban para recibir la primera comunión. Ya había pasado por el amargo rato de ver al genio del fútbol mundial, Diego Maradona, con el rostro anegado en lágrimas, recibir la medalla de plata en la final de Italia 1990 que, vía un injusto penal, consagró campeón al equipo teutón. Creo que el hecho de ver a mi ídolo caído me hizo descubrir que la vida nunca sería como la soñamos, no todas nuestras expectativas se verían cumplidas.
Recuerdo que, los sábados, cuando acompañaba a mi padre al mercado El Palomar, me encontraba de pronto con esos letreros callejeros que atravesaban toda la avenida Parra anunciando un nuevo encuentro futbolero del torneo descentralizado: FBC Melgar vs. León de Huanuco.
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La imagen todavía permanece con nitidez: el equipo saliendo de los camerines liderados por el guardameta guaraní que llevaba el cinto de capitán (recuerdo que Requena también fue capitán por esos años). Vestía un short oscuro, camiseta con vivos morados y guantes blancos, cabellera profusa y barba incipiente. Estaban también: el “Coyote” Julio Rivera, Pedro “Perico” Requena, Víctor Riega, Ernesto “Palito” Vera, Freddy “Chucky” Torrealva, la “Chancha” Falcón, Pedro “Gallito” Valdivia y tantos otros futbolistas que conformaron quizá el mejor equipo rojinegro de las últimas dos décadas.
Ese día el Melgar le volteó el partido a los huanuqueños y ganó 4-2. Y decidí volver: la cita casi siempre era los domingos a las 3:30 de la tarde. Aunque, si mal no recuerdo, fue al mediodía que resultamos siendo testigos de seguramente la mejor presentación que vimos los jóvenes de mi generación en el estadio de IV Centenario: el aplastante 6 a 0 al Sporting Cristal en donde Torrealva, disfrazándose de Maradona, pasó a la historia del equipo dejando desperdigados por todo el campo a los rivales celestes, incluido el guardameta Rafael “Pañalón” Quesada, para detener el esférico al borde de la linea de gol y, así, agacharse “toreando” al balón con la testa e introducirlo en la valla bajopontina ante la impotencia y la posterior rabia de uno de los que pasaría a ser un emblema del Cristal Sub-campeón de la Copa Libertadores 1997: el paraguayo Pedro Garay.
Bobadilla fue el arquero en las mejores tardes melgarianas de los 90. Su estilo era sobrio, sin grandes aspavientos. Todavía lo puedo ver agazapado y meciéndose ligeramente hacia ambos lados para atajar alguno que otro penal como su ilustre compatriota José Luis Chilavert. Muchas de sus estiradas arrancaban aplausos que bajaban de todas las tribunas y creo que todos los seguidores del equipo lo recordamos con especial afecto pues, junto al fallecido Alejandro Gustavo Mulet, fue, sin duda, uno de los mejores porteros que pasaron por el FBC Melgar en los últimos 20 años.
Hay que recordar que si bien es cierto que, como jugador, dejó huella en la institución esto no garantiza nada ahora que será el timonel. Recordemos el caso de su compatriota Jorge Amado Nunes, quien fue un ídolo en la U, pero su paso como entrenador terminó por las patas de los caballos. Ojalá Bobadilla se vaya de Arequipa por la puerta grande, ¡necesitamos tanto un Melgar como el de aquellos tiempos!

2008/01/03

Ganas de ti (*)



"El mal está sólo en tu mente y no en lo externo.
La mente pura siempre ve solamente lo bueno en cada cosa,
pero la mala se encarga de inventar el mal".
Goethe




El Piraña, echando prosa y con ínfulas de gran conocedor, te había advertido que para dar vueltas de noche por la avenida San Juan de Dios había que estar medio entonado, aunque, eso sí, sin pasarse de la raya. «Suave nomás con el trago: ni mucho, ni poco. Lo suficiente como para tomar valor y saber mandarse, porque, cuando las encaras, esas perras sabidas castigan con la mirada, y sientes un no sé qué que te arrocha, te delata. Si te quedas callado ahí sí perdiste, porque se ríen en tus propias narices hasta sacarte de quicio. Escucha: en San Juan de Dios el silencio es de los giles, de los aguantados, de los que nunca han tirado, ¿estás parando la oreja, Matías?». Sí, por supuesto. Buscar mujer no era tarea fácil, pero tu cuerpo era un hervidero de hormonas que ya exigían, te turbaban, y tú no podías esperar más. «Hagan deporte para descargar toda esa energía», les decía con parsimonia el Hermano Gabriel y tú, malpensado, te reías en silencio escudriñando las arrugas de sus manos, convencido de que ese viejo cascarrabias era más pajero que toda tu patota junta.
Es cierto que en tu barrio había mocosas simpaticonas por todo lado. Pero cuando, paciente, empezabas a trabajártelas, la mayoría se hacían las ya no ya, las interesantes; y al final no soltaban ni siquiera la jeta. Otras, en cambio, te excitaban de arranque haciéndote ojitos; entonces comenzaba el floreo y, si no querían hacerse pasar por santurronas, al ratito se dejaban besuquear… Todo iba a pedir de boca hasta cuando, pulpo desesperado, proponías con las manos cosas más arriesgadas. Ahí sí se echaban para atrás como quien no quiere la cosa. La última vez, la Mayra ––la que te trae loco, Matías–– te cacheteó cuando intentaste sobarle las nalgas: «¿Qué te pasa, aguantado? ¿No sabes respetar a una mujer?». Indignada, se acomodó el cabello con un movimiento brusco y te miró asqueada, esperando una respuesta que la desagravie. «Te tengo ganas, pues, ¿me vas a decir que no te gusta?», disparaste, contrariado, lo primero que se te vino a la cabeza. Diste un respiro y proseguiste, todo meloso: «Déjate nomás, yo sé que a los dos nos gusta, Mayrita».
––Si quieres hacer cochinadas entonces búscate una puta ––te fulminó la chiquilla, casi silabeando cada palabra y adoptando afectadas maneras de mujer ultrajada. Luego, se fue y te dejó con los crespos hechos, caliente, ansioso y desconcertado. Lo de siempre, lo de todos los días, Matías. Para bien o para mal, ella tenía razón: las chibolas eran muy complicadas, entonces tenías que buscarte callejeras como el Piraña. Por un momento recordaste lo que muchos te habían advertido: que él era muy hablador y que, en realidad, tenía tanta experiencia con las mujeres como tú; pero esta vez no pensabas echarte para atrás.
Lo decidiste mordiendo tus labios: tomarías valor e irías por fin a San Juan de Dios a sacarte el clavo de una vez por todas.
«Creo que con dos jarras será suficiente», te dijo el Piraña, explorando con indiferencia las mesas contiguas. «Este ron es bien trepador, así que tómalo despacio, nadie nos apura. Todavía es temprano». Casi las cinco de la tarde. Afuera, los últimos vestigios de sol todavía alcanzaban a iluminar el centro de la Plaza España. Viejos feos y barrigones embutidos en tristes ternos decadentes entraban y salían del extenso local. Todos te parecían iguales, como cortados por la misma tijera: ruinosos, viciosos y repelentes. ¿Acaso así serías de viejo?, ¿tendrían familia esos tipos?, ¿quiénes eran y de dónde habían salido tantos personajillos?
––Así son todos los viernes ––te dijo el Piraña rezumando cierto desdén en sus palabras, y escupiendo al suelo sin ganas––. Casi todos son abogados, leguleyos… Salen de la Corte y entran a la cantina, y salen de la cantina y entran a la Corte. Esa es su vida… vida hasta el culo…
«¿La Corte?», preguntaste inspirado por una viva curiosidad. «Sí, la Corte. Mi viejo es magistrado, ¿no te acuerdas que te lo conté? Y él siempre dice que es una mierda, ahí reina la corrupción, que todos los jueces se venden, que todos tienen un precio.» Tú escuchabas en silencio mientras persistías en tu afán de comprender. «¿Y tu viejo también se vende?», indagaste con candidez ––eres cándido, Matías––, y casi sin darte cuenta.
––¡Estás tú bien huevón! ––vociferó exaltado y poniéndose de pie––. A ver repite, repite tu pregunta para que veas cómo me desconozco y te saco todos los dientes de un solo sopapo.
Algunos tipos se quedaron mirándolos con gestos alunados. Te sonrojaste. El bullicio de la cantina se apagó por unos segundos. Atinaste a apurar el vaso de ron de un solo trago y te dirigiste a tu amigo: «siéntate, Piraña, déjame explicarte porque no has entendido mi pregunta». «Ah ya, más te vale, compadre», te dijo bajando los humos. Tomó asiento y todo volvió a la calma: raídas mesitas de madera, otras de plástico, racimos de bebedores anónimos con sacos rancios y corbatas chocantes. Una atmósfera indigesta y un perro gris sin alma que lamía los escupitajos que encontraba a su paso. «Ya quiero que anochezca, carajo, para irme de acá de una vez», pensaste volviendo la mirada hacia afuera. Ahora, la triste Plaza España te parecía el paraíso al lado de esta chingana abogadil que jurabas no volver a pisar: «la gente de este bar me está llegando al pincho».
La noche cayó y las jarras de ron se fueron acumulando hasta multiplicarse. « Casi las once, Matías, ya es hora de probar carne». Sentiste una opresión en el pecho, un sacudón emocional que caminaba por tus entrañas y, de súbito, te embriagaba más que el licor: «¿ya nos vamos?», preguntaste dibujando el semblante de un soberano papanatas. El cigarrillo se te cayó de la mano. «¡Tranquilo! Recoge eso y vámonos», te ordenó el Piraña, poniéndose de pie. Y, mientras te agachabas y mirabas al suelo, tomaste conciencia de lo que pasaría en un rato. Quisiste decirle que ya no, que querías regresar al barrio porque te orinabas de miedo. Pero no abriste la boca porque, aunque por dentro morías, temías terminar siendo el hazmerreír de toda tu cuadra.
Él, para hacer hora, te hizo dar una vuelta por los alrededores del parque Duhamel advirtiéndote de que era un lugar engañoso: «tienes que mirar bien, la mayoría son maricas, la voz y las manos los delatan». Tú no mirabas nada, por momentos hasta entrecerrabas los ojos.
––Al toque se nota que no tienes cancha, Matías ––te dijo encendiendo un cigarrillo.
No le dijiste nada. Lo que menos querías era entablar una conversa.
––Cuéntame algo para que te relajes. Un secreto, algo que no le hayas contado a nadie.
––No tengo nada que decir ––repusiste.
––Todos tenemos secretos ––apostilló algo turbado––. De mí, por ejemplo, se dicen tantas cosas: que soy puro floro, que soy medio chueco. A veces la gente no cuenta sus cosas simplemente para ahorrarse problemas. La gente no entiende, nunca entienden. Pero yo sé que tú sí entiendes, Matías.
Luego, bajaron raudos a la Plaza de Armas. «A medianoche esto es nido de locas», te informaba mientras tú te percatabas de cómo esa pileta que tanto te gustaba contemplar de día se podía convertir en un paraje escabroso de noche. «El Tuturutu es un rosquete», te dijo sonriendo mientras señalaba la cima de la fuente en donde descansaba esa enigmática figura del soldado de bronce: «Toca la trompeta a medianoche para que los maricas lo vengan a ver». Se acercaron a la fuente y el Piraña metió la mano al agua y fue más libre que nunca: «Está heladita, Matías, ¿te tirarías a la pileta conmigo?». Lo miraste callado, dejándolo ser: ahora, camaleón nocturno, impostaba la voz y jugaba con el agua como chiquilla enamorada, forzando los movimientos. ¿En verdad eso estaba pasando o, acaso, soñabas, Matías? ¿Era posible cambiar tanto de golpe?
––¿Cómo mierda sabes tanto de los maricas, Piraña? ––le preguntaste asustado, para ese momento eras un nudo de palpitaciones––. ¿No que íbamos a ir a San Juan de Dios a buscar putas? ¿Qué te está pasando, hermano?
––Te tengo ganas, Matías, déjame chupártela, nadie se va a enterar ––rogó con ojos de yegua en celo––. Al que hable se la parto. Vamos, a una cuadra hay un sitio, ¡te juro que yo mañana te ayudo con la Mayra!
«Mayrita», pensaste en un rapto de lucidez que, de pronto, te desalojó de la Plaza de Armas, «¿ya ves por lo que me haces pasar, mamacita?». Empezaste a correr con todas tus fuerzas. Dejabas atrás calles que no conocías. ¿Sabías en dónde estabas? No. Pero seguías corriendo. Y no pensabas parar hasta la casa de Mayra .


(*) Este relato ocupó el recibió el 3er. Premio en la IV CUENTATÓN DE LIMA.
Publicado en http://hermanocerdo.anarchyweb.org/


2007/12/24

REGALO DE DIOS



Lorenzo y Maura cumplen mañana seis años de casados. Ella lo ama. Él, en cambio, la acepta a regañadientes; como si la presencia de ella en su vida no fuese una libre elección, sino una batalla perdida. Algo genético, irreversible.
Desde enero pasado se mudaron a Santiago de Chile huyendo del vástago que les salió raro. ¿Quién tuvo la culpa? Lorenzo no tiene reparos en disparar dardos contra Maura y contra sus excesos universitarios con la marihuana. Ella calla, muy en el fondo piensa que Lorenzo bebe en demasía y, como para lavarse las manos, asocia esto al retardo de su primera criatura.
Los papás de Maura –un metódico Coronel retirado y una afable cobradora de impuestos– aceptaron el tedioso encargo de convertirse en padres postizos de un neonato con síndrome de Down que, para colmo de males, cuando lo acogieron no tenía ni siquiera un nombre de pila:
–Le pondré Lorenzo como su padre –le dijo el Coronel a su hija.
–¡Lo harías sobre mi cadáver, papá! –exclamó Maura.
El Coronel no insistió, el gesto de su hija lo dijo todo. El nieto era una vergüenza, un descendiente indeseado que seguramente traería muchos inconvenientes. "Entonces serás Anselmo como tu abuelo", pensó mirándolo apenado, "siempre quise tener un nieto y eso es lo que vale".
Lorenzo quedó traumatizado con la amarga experiencia y le propuso a Maura que se ligue las trompas:
–Ya no quiero más hijos –le confesó–. Una ligadura sería la solución.
–¿Qué te pasa, Lorenzo? –preguntó ella, aterrada–. Si apenas tengo veintiséis años.
–Con uno me parece suficiente –mintió, juntando las cejas.
–¿Acaso no quieres tener un hijo sano como tú, o una hija normal como yo?
–Maura, no hables cojudeces. Ni yo soy sano ni tú eres normal.
–¡Tienes razón! ¡Somos unos anormales como Anselmo!
El matrimonio va camino al desfiladero. Nadie quiere arreglar las cosas: él, ni siquiera trabajando puede sacarse de la cabeza a Anselmo; ella, rompe a llorar apenas escucha el llanto del hermoso niño de los vecinos: "Maldita la hora en que te parí, Anselmo", piensa sintiéndose la mujer más desdichada del mundo. Y lo es.
Lorenzo está ahora sumido en el licor como nunca antes lo estuvo en su vida. La botella siempre fue su válvula de escape, pero hoy lo ha minado hasta ese delirio que algunos llaman diablos azules.
Hinchado de alcohol, agota un vaso de ron y se parte:
–Mañana es mi aniversario de bodas –murmura decepcionado mientras sus ojos humedecen–. Mi mejor que regalo, Señor, me lo darías si lo recoges.
"Si mañana me dijeran que estoy embarazada… ¡sólo eso podría salvar mi matrimonio!", reza Maura mirando la imagen del Divino Niño.
Ni lo uno ni lo otro. Mañana festejarán su aniversario sin regalos: Anselmo, a la distancia, disfrutará de un helado de chocolate e irá al circo con los abuelos. Lorenzo caerá sobre el sofá de la oficina cuando por fin el trago lo desconecte del mundo. Maura preparará una cena que sólo ella verá… y que nadie consumirá.
A veces los hombres le pedimos a Dios regalos macabros pensándolos justos y, por ende, divinos. ¡Qué diferencia insondable entre pedir vida y rogar muerte! ¡Qué brutal embargo de infelicidad debe haber en el padre que niega al hijo!
Anselmo crecerá y será un eximio nadador. La medalla de oro en los Juegos Para-olímpicos llevará su nombre para orgullo de sus abuelos. Es cierto que no enterrará a sus padres como suele suceder, pero no importa: él es un regalo de Dios, al menos así lo llama su abuelo, el Coronel que dio sentido a su vida contándoles esta historia

2007/11/29

REÍR LLORANDO


Uno de los recuerdos más nítidos que guardo de mi abuela fue la vez en que, al verse rodeada de todos sus nietos, recuperó momentáneamente la lucidez y se animó a recitar su poema favorito: "Reír llorando" del mexicano Juan de Dios Peza. Aquella tarde su elocución me impactó tanto que, ni bien llegué a mi casa, decidí conseguir las rimas para memorizarlas. Cosa que hice con inusual pasión y en muy pocos días.
El texto en mención hablaba de las máscaras que todos utilizamos, de las mentiras que fabricamos para escondernos tras ellas mientras nos sea posible. Y, claro, las mentiras están hechas de palabras. José Saramago, premio Nobel de literatura 1998, afirma que cada palabra es dicha para que no se oiga otra. La palabra no responde ni pregunta: encubre. Lo saben los políticos, los artistas, los científicos y, en general, cualquier ser común y silvestre: el verdulero, la secretaria, el abogado y la periodista.
El poemita que descubrí gracias a mi abuela termina así:
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír llorando
y también a llorar con carcajadas.
No fue nada grato corroborarlo. Tardé un poco en comprender que somos parte de un carnaval de embustes, un festival perpetuo de antifaces e imposturas en donde gato pasa por liebre y el camaleón resulta siendo un paradigma estimable. La vida, lentamente, me enseñó que casi nada es transparente y, además, que no todo lo 'bueno' produce el bien ni todo lo 'malo' el mal, sino que suele ser al revés. El infierno, pues, está empedrado de buenas intenciones.
Entendí, por ejemplo, que podemos "reír llorando" el día en que ingresé a la universidad: mi madre lloraba pero, en realidad, reía de felicidad infinita. Y cuando digiero a diario las agudas y estupendas caricaturas de Carlín o Heduardo, lloro, pero con carcajadas. El Perú lastima, oprime el pecho, pero ¿quién no disfruta de la genialidad de estos eximios artistas que transforman nuestra jungla de otorongos en una imagen que grafica y retrata con hondura el alma de las personas que conducen al país?
Las caretas son perversas, tan aviesas que la carroña amañada resulta siendo maná seductor: un policía corrupto como Víctor Ketín Vidal puede parecer durante muchos años un héroe moderno. Y un ciudadano japonés puede no sólo hacerse pasar como peruano sino que, para colmo, convertirse en presidente y en el supuesto salvador de la patria. Aunque también hay otro tipo de gente cuya ruindad rebasa cualquier límite: aquellos para quienes la decencia, la honestidad, la coherencia y la integridad no son más que buenas ficciones. El empeño de este tipo de personas –ha dicho Mario Vargas Llosa– sólo busca demostrar que, como en el tango, el mundo es y será siempre una porquería.
Vladimiro Montesinos, macabro prestidigitador de masas, trató, muy a su manera, de demostrarse a sí mismo –y, sin quererlo, a todos sus compatriotas– que cualquier peruano podía ser sobornado, comprado, corrompido y utilizado por el gobierno a cambio de unos buenos fajos de billetes sobre la mesa. ¿Lo logró? A veces uno piensa que sí. Que estamos fatalmente perdidos en este carnaval del espanto y la patraña. Hace poco, acabamos de descubrir que el honorable Baruch Ivcher (ciudadano israelí supuestamente naturalizado peruano), sigue siendo fervorosamente israelí cuando la chequera lo solicita. Dualidad moral, le dicen: doble cara y doble pasaporte. Fujimori fue el taimado precursor en esta práctica que -si lo vemos con los ojos de Mefisto o, para ser más prácticos, con los de Ivcher- antes que condenar, hay que emular: hoy por hoy, tener dos pasaportes es inteligente. Lo digo sin ánimo de reír ni llorar, pues quizá las dos cosas vienen a ser lo mismo: los malos se confunden tanto con los buenos que, al final, todos vamos a resultar siendo lo mismo. Mi abuela, lamentablemente, se murió creyendo que Fujimori era todo un estadista. Yo, antes de morirme, espero verlo en prisión y, así, resarcir a la Mamá Julia.

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Publicado hoy en el diario El Pueblo (29/11/2007)

2007/11/24

El Perú no sabe de revanchas (*)


El fútbol siempre da revanchas”, reza el refranero popular del deporte rey. Pero, cuando éstas se presentan en bandeja, el Perú nunca sabe aprovecharlas, pues no estamos hechos para ganar ni para darnos el gusto de saldar viejas deudas. Sólo sabemos sacar adelante partidos por azar o gitanería. ¿Es un error de fábrica, genético, o, acaso, el masoquismo es el único deporte que practicamos con un éxito masificador? No lo sé. Nuestro traje deportivo se disfraza de rojiblanco pero, en el fondo, siempre tendrá un tono sombrío: el de la cerviz gacha con un eco que resuena lamentándose. “Es nuestra realidad, el fútbol peruano es mediocre”, para salir del paso y justificar lo injustificable, porque todos sabemos que hasta los mediocres tienen lo que no tuvo el equipo de todos: vergüenza deportiva.
Un Ecuador decadente y vapuleado, que estaba a un paso de recibir el tiro de gracia, resucitó como Lázaro porque se encontró con el rival perfecto, el más chato y accesible, el que todos quieren enfrentar: EL PERÚ. Nuestro seleccionado tuvo en Quito una tarde tan impresentable y bochornosa como lo es ese dirigente caradura que se aferra a la presidencia de una Federación que para encontrar el rumbo lo necesita lejos, lejísimos, en otra galaxia.
Ecuador ratificó, una vez más, su paternidad sobre nuestra selección y la sonrisa cínica de Del Solar luego de los últimos goles del rival me resulta insoportable, o cuando menos amonestable. Sonreír al ver nuestra valla vencida es, en primer lugar, una falta de respeto a él mismo, a su cargo de entrenador, a sus pupilos y, por último, a todos los aficionados peruanos; porque una derrota duele, pero un 5 a 1 mata, aplasta.
La campaña rumbo a Sudáfrica no sólo es fallida y mediocre sino que, a su lado, las de Oblitas, Maturana y Autuori son la gloria, el clímax. No creo que sea apresurado pedir que el Chemo se vaya a su casa. Él eligió quemarse, Burga fue su verdugo (en realidad, fue el verdugo de todos, porque ese equipo sin alma es de todos, por eso esta pena sin fondo).
Sé que Burga no entiende, se aferra a la estupidez recalcitrante y a la necedad maratónica; pero estoy seguro de que Chemo sí tiene dignidad, además todos reconocemos que Del Solar sí es un ganador. Al chaval habrá que decírselo de la manera que más le gusta: ¡Hombre, o te vas o te vas! ¿Vale?

(*) Publicado en el diario El Pueblo
Imagen: Manuel Burga (fuente El Comercio)