SOBRE ESTE LIBRO:
«Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado» (Jorge Luis Borges, El Sur).
2020/07/28
Presentación de "Unicornios y cocodrilos": jueves 30 de julio a las 7 p.m.
SOBRE ESTE LIBRO:
2018/09/25
"De niños eran perfectos": una lectura del libro de Orlando Mazeyra Guillén
2018/09/20
Presentación de URGENTE: NECESITO UN RETAZO DE FELICIDAD
2015/08/19
Dejarse llevar
Y Erick toma el computador portátil e ingresa a YouTube: encuentra el concierto en el estadio de Vélez Sarsfield de hace cinco años cuando él estaba estudiando en la Universidad de Buenos Aires. «Una lluvia torrencial, pero Charly García estaba entero, fue algo que no se puede contar, hay que vivirlo». Sí, hay cosas que no se pueden contar, sólo se viven. Se recuerdan. Si las quieres plasmar en una hoja en blanco las traicionas, las perviertes y, finalmente, las matas. Y también te matas. Cuando a Erick alguien le dice que tiene miedo de morir de sobredosis, él recomienda una cosa: «Sólo déjate llevar». Pase lo que pase: sólo déjate llevar.
2015/01/26
Así es el fútbol...
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| Un nuevo relato en Hildebrandt en sus trece. |
Nació en Cajamarca, su padre trabajaba en una mina de Marcona. Su madre murió a los pocos meses del parto y él quedó bajo el cuidado de su tía (a la que siempre llama «mamá»).Fue mi compañero en la universidad: se pasaba horas de horas en la biblioteca de ingenierías tratando de aprender cálculo —peleando con las integrales y las derivadas—, mientras yo perdía el tiempo en el billar del viejo Jara con mis amigos. Al poco tiempo, decepcionado, decidió abandonar la universidad. Y empezó a estudiar italiano.
2014/09/14
Siempre serás un cholo
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| En la Edición Nro.217 de Hildebrandt en sus trece |
Sólo cuando estuve en Mejía, allá por los años noventa, descubrí que las miserias de la gran capital se repiten como malos ecos en todos los rincones del Perú. Las empleadas salían a disfrutar de la arena y de las olas del mar cuando toda la gente —la gente bien o la que quería sentirse «bien»— ya se había retirado. A partir de las seis de la tarde, con sus uniformes blancos o a veces azules y esas inconfundibles batas. Algunas apenas se mojaban los pies en la orilla temiendo que alguien las descubriera. Disfrutar del mar a escondidas y con cierta vergüenza… como se hace lo prohibido. ¿Por qué las cosas tendrían que ser así? ¿Acaso eran tan distintas las pieles y las facciones de mi tío Beto o de mi sobrino Alberto de las de sus sirvientas Amelia y Urbana?
2014/06/14
¡El "Puma" Carranza presidente!
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| En Hildebrandt en sus trece Nro. 206, viernes 13 de junio del 2014. |
En su fuero íntimo, le parecía injusto que un don nadie, un personaje gris, fuera el nuevo mandamás.–Sí –le dije–. Gané por mayoría.Recuerdo que en aquella ocasión –rociada de anisado, chicha de jora y cervezas– di un breve discurso citando, de memoria (y seguramente mal), un hermoso prólogo de un libro de cuentos de Gabriel García Márquez –Doce cuentos peregrinos–, en donde el colombiano contaba que, a través de un sueño que le permitió presenciar su propia muerte –habría que decir, su propio entierro–, cayó en la cuenta de que morir era no estar más con los amigos.Pocos de mis compañeros tomaron en serio ese mensaje. Quizá por que no supe darlo, pues soy un mal orador y un pésimo ‘político’.
2014/06/07
Mi última historia en Hildebrandt en sus trece 205
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| En Hildebrandt en sus trece Nro. 205 |
Acá un fragmento:
(...) durante el velorio se apareció, con un pequeño arreglo floral, Abimael Guzmán Reinoso. Algunos testigos, como el portero, inclusive hablaban de una “lanchaza”: un viejo Dodge negro que permaneció encendido, echando de rato en rato un espeso humo obscuro por el tubo de escape, en la puerta del colegio mientras Guzmán ingresaba a la comunidad de los Hermanos para despedirse de quien fuera uno de sus más recordados maestros.
2014/03/01
Muerto de hambre
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| En la edición Nro. 192 de Hildebrandt en sus trece (del 28 de febrero al 6 de marzo) apareció mi historia Muerto de hambre. |
[...] Cuando le di la segunda lectura sentí que todo lo que yo quería expresar sobre la película él lo hacía muchísimo mejor: con más claridad, utilizaba palabras sencillas y adjetivos precisos. ¿Acaso yo tenía que esperar a tener la cabeza repleta de canas para poder escribir así?
2014/02/01
El enemigo de la familia
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| En la edición Nro. 187 del semanario Hildebrandt en sus trece (31 de enero de 2014) |
(...)
Me hago del paraguas y ni siquiera lo abro. Corro, ansioso, saboreando el primer vaso: el primero siempre es el mejor, pienso.¡Seis meses!, me digo, ¡seis meses, seis meses! Tomo un taxi rumbo a la plaza y descubro que apenas hacían falta dos noches más para que fueran siete.Las lunas del coche se empañan y la ciudad me resulta un ente borroso, indescifrable. Me retiro los lentes y los seco. ¿Qué me mueve a persistir en el error?
Creo que todos buscamos lo mismo:
no sabemos muy bien qué es ni dónde está.
Oímos hablar de la hermana más hermosa
que se busca y no se puede encontrar.
La conocen los que la perdieron,
los que la vieron de cerca, irse muy lejos,
y los que la volvieron a encontrar…
La conocen los presos:
la libertad.
Algunos faloperos,
algunos con problemas de dinero,
porque se despiertan soñándola,
algunos que nacieron en el tiempo equivocado:
la libertad.
Todos los marginales del fin del mundo,
esclavos de alguna necesidad,
los que sueñan despiertos,
los que no pueden dormir:
la libertad.
Algunos tristemente enamorados,
pagando todavía el precio del amor.
Algunos que no pueden esperar,
y no aguantan más la necesidad…
Algunos cautivos de eso,
que no saben dónde mirar,
tengo algunos hermanos y una hermana muy hermosa:
la libertad.
Igual que Norberto, me pregunto muchas veces:
“¿Dónde está?” Y no dejo de pensar:
“será solamente una palabra, la hermana hermosa:
la LIBERTAD”.
2013/09/18
Akira y Nadia en el parque
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| Un nuevo cuento en el semanario Hildebrandt en sus trece. |
2012/12/01
Estremecimientos
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| Edición Nro. 133 de Hildebrandt en sus trece (del 30 de noviembre al 06 de diciembre). |
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| La naturaleza humana anida un monstruo |
2012/11/24
Esa vejez en preferirás olvidar
2012/11/03
Batallas perdidas
2011/08/11
El Chevrolet verdolaga
Alberto Fuguet
—De un tiempo a esta parte tengo mucho apetito.
—Es la ansiedad —le aclara su madre—. Cuando uno está ansioso le aumenta el apetito. ¿Por qué no recoges la ropa de los cordeles para que te relajes un poco?
—Está bien.
—Pero no toda la ropa: deja oreando las medias y los calzones. Lo demás lo dejas en el cuarto de planchado.
El cuarto de planchado estaba en el último piso de la casa. Ahora, que no había sirvienta, esa pieza luce vacía.
Ezequiel lleva seis meses angustiado, buscando un nuevo trabajo y tratando de escribir sus memorias. El siquiatra le ha recetado un ineficaz antidepresivo con nombre de ópera de Verdi: Traviata. Toma una cápsula en las noches acompañada de un hipnótico que lo ayuda a dormir poco y mal.
Lee todo mi cuento en:El Chevrolet verdolaga/ Orlando Mazeyra Guillén
http://camilofernande.blogspot.com/2011/08/el-chevrolet-verdolaga-orlando-mazeyra.html
2010/10/01
Las extrañas cartas para Nicolás
Aunque, como el maestro Juan Carlos Onetti, «me estoy acostumbrando a ser un perdedor sistemático, a ser un permanente segundón», comparto con los muchos lectores de Siete Esquinas este cuento breve que quedó finalista en el último Concurso de El Búho.Empecé a dejar sobres cerrados en las bancas de casi todas las iglesias de Arequipa desde la tarde en que me diagnosticaron esa innombrable enfermedad. Aunque decir «diagnosticaron» no sería preciso, porque nadie lo hizo. Así que desestime esa afirmación, pues se trató simplemente de un examen de sangre al que siempre me resistí: ahora, usted y los aquí presentes entenderán el por qué de mi reticencia. Pero no nos vayamos por las ramas, pues su interrogante iba dirigida al origen de esas «extrañas cartas», como las llama con cierto asco. Y le confieso que, al oírlo, sentí un vago escozor que podría ser síntoma de mi extraviada vergüenza o, acaso, otra alerta del inexorable avance de la enfermedad.
Sí, ya lo sé. No me apure, porque me pone nervioso. Nos casamos hace siete años y nos iba relativamente bien. Alquilamos un cuartito por Umacollo y empezamos a «intentar». Ese verbo se volvió la palabra recurrente de nuestras noches, luego del noticiero de las diez. Ella quería ser mamá a toda costa, pero tenía un problema hormonal, algo que tiene que ver con la prolactina, ¿me entiende? Podríamos llamar al doctor Lopera, su ginecólogo, para que se lo explique mejor...
Para leerlo todo, clic acá: Las extrañas cartas para Nicolás
2009/10/13
Esta semana en Vista Previa y en el diario Noticias

2009/09/23
Ribeyro: cuando los esfuerzos se congelan
Orlando Mazeyra: "Ribeyro... Cuando Los Esfuerzos Se Congelan"














