Showing posts with label ficción. Show all posts
Showing posts with label ficción. Show all posts

2019/01/03

Adiós, Hemingway



–Adiós, Jemingüéy –gritó, y recibió como respuesta la sonrisa del hombre.
Varios años después, cuando descubrió la dolorosa necesidad de escribir y comenzó a escoger a sus ídolos literarios, Mario Conde supo que aquélla había sido la última navegación de Ernest Hemingway por un pedazo de mar que había amado como pocos lugares en el mundo, y comprendió que el escritor no se podía estar despidiendo de él, un minúsculo insecto posado sobre el malecón de Cojímar, sino que en ese momento le estaba diciendo adiós a varias de las cosas más importantes de su vida.   
[…]
De cualquier modo, a su lado no quería ni a escritores ni a políticos. Y por eso se negaba, cada vez más, a hablar de literatura. Si alguien le preguntaba sobre sus trabajos apenas decía: ‘Estoy trabajando bien’, o si acaso: ‘Hoy escribí cuatrocientas palabras’. Lo demás no tenía sentido, pues sabía que cuánto más lejos va uno cuando escribe, más solo se queda. Y al final uno aprende que es mejor así y que debe defender esa soledad: hablar de literatura es perder el tiempo, y si uno está solo es mucho mejor, porque así  es como se debe trabajar, y porque el tiempo para trabajar resulta cada vez más corto,  y si uno lo desperdicia siente que ha cometido un pecado para el cual no hay perdón.
Adiós, Hemingway, Leonardo Padura

2018/04/10

El retorno definitivo a Arequipa de Oswaldo Reynoso



Oswaldo Reynoso Díaz nació un 10 de abril de 1931. El autor de Los inocentes, El escarabajo y el hombre y En octubre no hay milagros hoy cumpliría 87 años. Él había planificado con antelación su retorno definitivo a su ciudad natal porque, como en el poema de Kavafis que cita en su libro En busca de la sonrisa encontrada, su tierra natal lo siguió sin tregua (prueba palmaria de ello es su última entrega: Arequipa lámpara incandescente publicada por la editorial Aletheya). Por eso, el maestro quería que sus cenizas fueran esparcidas en el volcán Misti.
José Caro, poeta huamanguino y amigo íntimo del narrador que vivió su infancia y juventud en el barrio de San Lázaro –hasta frisar los veinte años–, ha llegado a la nuestra ciudad para cumplir con el deseo de Reynoso. Además, el jueves 12 de abril se celebrará un evento denominado “El retorno” en donde lectores y amigos de la profusa collera de Reynoso lo recordarán.
Sin embargo la mejor manera de recordar a un autor; o, digo mejor, la mejor manera de homenajearlo es leyéndolo, por eso leamos a Reynoso sin temores ni anteojeras. Arequipa le debe mucho –sobre todo lectores– y él nunca dejó de quererla, a pesar de todo. Acá un fragmento que precisamente hace alusión al volcán Misti en donde se esparcirán hoy sus cenizas:
: “¿Por qué me miras tanto?, me preguntó en tono amenazante. No le contesté y miré el cielo. Era azul como el volcán Misti. Arequipa de eterno cielo azul había cantado con el coro del colegio. Furioso me lanzó un puñete en la cara y corrió gritando: maricueca, maricueca. Con la mano, me limpié las lágrimas que corrían lentas pero dolorosas por mi cara de colegial de doce años. A paso ligero, con respiros fatigados, me dirigí a Selva Alegre. En ese entonces, hace tantas décadas, no comprendía por qué la contemplación del rostro de mi compañero de aula me proporcionaba una sensación extraña y deliciosa. Tampoco llegaba a comprender por qué esta, mi gozosa mirada, despertaba tanto odio y por qué tenía que ocultarla para no ser blanco de infamias e insultos. Entre los árboles y jardines, busqué un lugar oculto para llorar fuerte y romper mis cuadernos; pero no encontré ninguno, pues esa tarde la Selva Alegre estaba repleta de visitantes. Crucé el canal de agua y comencé a caminar por La Pampa Polanco. A medida que avanzaba, sin saber adónde ir, fue perdiéndose el azul del Misti. No era azul. Su color era casi marrón claro árido y feo. ¿Y el azul majestuoso coronado de nieve que veía desde cualquier parte de la ciudad adonde se había ido? Me eché sobre la tierra arenosa y cerré los ojos. Creo que fue en ese instante cuando imaginé una ciudad desconocida de sol con hermosos cuerpos desnudos, ciudad que siempre he buscado para encontrar la felicidad sin culpa, sin castigo. Abrí los ojos y el azul claro del cielo de Arequipa me enseñó el camino para encontrar la felicidad sin culpa ni castigo”.

Nuevos lugares no hallarás, no hallarás otros mares.
La ciudad te seguirá. Por las calles vagarás,
por las mismas. Y en los mismos barrios envejecerás;
y en estas mismas casas encanecerás.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otro lugar -no esperes-
no hay barco para ti, no hay camino.

Kavafis

2017/12/08

¿Tú también lo sientes así?

[...] Una persona que escribe en una habitación silenciosa e intenta conectar con otra persona que lee en otra habitación silenciosa –o tal vez no tan silenciosa–. Las ficciones pueden entretener, en ocasiones enseñar o polemizar sobre algún tema. Pero para mí lo esencial es que transmiten sentimientos, que apelan a lo que compartimos como seres humanos por encima de fronteras y separaciones. Hay un montón de industrias cargadas de glamour
 alrededor de las ficciones: la industria del libro, la industria del cine, la industria de la televisión, la industria del teatro. Pero al final, las ficciones versan sobre una persona que le dice a otra: así lo siento yo. ¿Entiendes lo que digo? ¿Tú también lo sientes así?
Fragmento del Discurso de Kazuo Ishiguro al recibir el Premio Nobel de Literatura 2017.
Se puede leer todo haciendo clic aquí.

2017/10/09

El planeta Trilafon y su ubicación respecto a Lo Malo

"Llevo tomando antidepresivos, no sé, un año ya, y supongo que me siento bastante cualificado para explicar cómo son. Están bien, de verdad, pero están bien igual que, por ejemplo, estaría bien vivir en otro planeta que fuera cálido y cómodo y tuviera comida y agua fresca: no es un mal sitio para vivir, pero tampoco es la Tierra de toda la vida, obviamente. Yo ya hace casi un año que no estoy en la Tierra, porque en la Tierra las cosas no me iban muy bien. Me van un poco mejor en el sitio donde estoy ahora, en el planeta Trilafon, y supongo que es una buena noticia para todos los implicados." (D.F.W.)

2017/04/02

Un mundo nuevo: The Walking Dead


Después de una temporada que, con escasos puntos altos, me resultaba decepcionante, hoy The Walking Dead se reivindica y cierra con un episodio sobrecogedor, emotivo, realmente hermoso. El diálogo premonitorio entre Abraham y Sasha. El sacrificio de esta última (la escena de ella encerrada en un cajón fúnebre escuchando música seleccionada por Eugene, antes de quitarse la vida, es inolvidable). El mensaje de Rick a Negan cuando todo parecía a punto de terminar (con él o con su hijo, quizá ambos). Las palabras de Maggie, recordando a Glenn pero también siguiendo el mensaje de su padre, el gran Hershel: un repaso por cada temporada, por cada parada, empezando en Atlanta... vaya, estamos todos peleando por un mundo nuevo con Rick Grimes. Ésta es una serie formidable.

2016/11/12

Festival Poético "Doce Ángulos": presentación de "Instrucciones para saltar al abismo"


El miércoles 16 de noviembre, desde las 6 de la tarde, se llevará a cabo el Primer Festival Poético “Doce Ángulos” en la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa (calle San Francisco 308) con la participación de poetas de Lima, Cusco, Puno, Tacna y Arequipa. Además se presentarán los libros de narrativa Radiografía del silencio de Lidia Cayo Velásquez; y el último título de Orlando Mazeyra Guillén: Instrucciones para saltar al abismo. El ingreso es libre y se obsequiarán libros a los asistentes.

Mazeyra ha escrito este libro para honrar la memoria de los grandes amores. Así, la autobiografía y la pretensión íntima-confesional pugnan por ser el hilo conductor de todas las historias y, en ese afán, nos hacen comprender que, a veces, es necesario saborear el dolor de haber intentado alcanzar la dicha que nunca fue nuestra para aprender a ser quienes somos. Las exploraciones del autor, desde los ámbitos en que se mueven los protagonistas, sus diálogos y las voces narrativas, construyen imágenes certeras, poseen una especial perspicacia y el rigor que caracteriza el estilo de este joven narrador que ya tiene un sitial en las letras peruanas. Porque en cada página de este moderno ars amandi, el lector caerá en la cuenta de que estos retratos escritos son los que alguna vez hubiésemos querido escribir para ajustar cuentas con algún amor, aunque escribir sobre el amor no sea nada sorprendente; sin embargo lo realmente extraordinario de estos relatos radica en la manera de saber contarlos: Mazeyra nos reitera, una vez más, que en eso consiste la verdadera literatura. 
Darwin Bedoya


2016/08/31

Taller de Escritura Creativa


Gracias a la gentil invitación del Ministerio de Cultura estaré dictando un Taller de Escritura Creativa
Días: lunes 5, miércoles 7 y viernes 9 de septiembre.
Horario: de 4 p.m. a 7 p.m. (incluye coffee break).
Lugar: Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa (San Francisco 308).
Costo: Gratuito.
Inscripciones: Calle Bolívar 215 (Coordinación de Industrias Culturales y Artes).
Ojo: son cupos limitados y, reitero, es gratuito.

Orlando Mazeyra Guillén (Arequipa, 1980). Acaba de publicar su cuarto libro de narrativa Bitácora del último de los veleros (Aletheya, 2016).  Dicta talleres de Escritura Creativa desde el año 2012 en el Centro Cultural Peruano-Norteamericano, Escritura Creativa y comprensión de Textos en la Feria Internacional del Libro de Arequipa y en la Corporación Cultural INTEXPRO (2014, 2015 y 2016).




2016/03/09

Así que quieres ser escritor


Si no te sale ardiendo de lo más profundo de ti,
a pesar de todo,
no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus entrañas,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte durante horas
con la mirada fija en la pantalla del ordenador
o clavado en tu máquina de escribir
buscando las palabras,
no lo hagas.
Si lo haces por dinero o por fama,
no lo hagas.
Si lo haces para llevarte mujeres a la cama,
no lo hagas.
Si tienes que sentarte
y reescribirlo una y otra vez,
no lo hagas.
Si te cansa sólo pensar en hacerlo,
no lo hagas.
Si estás intentando escribir
como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,
espera pacientemente.
Pero si nunca llega a rugir, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa
o a tu novia o a tu novio
o a tus padres o a cualquiera,
no estás preparado.

No seas como tantos escritores,
no seas como tantos miles de
personas que se llaman a sí mismos escritores,
no seas soso y aburrido y pretencioso,
no te consumas en tu amor propio.
Las bibliotecas del mundo
bostezan hasta dormirse
con esa gente.
No seas uno de ellos.
No lo hagas.
A no ser que salga de tu alma
como un cohete,
a no ser que quedarte quieto
pudiera llevarte a la locura,
al suicidio o al asesinato,
no lo hagas.
A no ser que el sol que hay dentro de ti
esté quemando tus tripas, no lo hagas.
Cuando sea verdaderamente el momento,
y si has sido elegido,
sucederá por sí solo y
seguirá sucediendo hasta que mueras
o hasta que muera en ti.
No hay otro camino.
Y nunca lo hubo.

Charles Bukowski

2015/08/19

Dejarse llevar


La historia “Dejarse llevar” aparece en la edición N° 262 del semanario Hildebrandt en sus trece. Acá un fragmento:

Y Erick toma el computador portátil e ingresa a YouTube: encuentra el concierto en el estadio de Vélez Sarsfield de hace cinco años cuando él estaba estudiando en la Universidad de Buenos Aires. «Una lluvia torrencial, pero Charly García estaba entero, fue algo que no se puede contar, hay que vivirlo». Sí, hay cosas que no se pueden contar, sólo se viven. Se recuerdan. Si las quieres plasmar en una hoja en blanco las traicionas, las perviertes y, finalmente, las matas. Y también te matas. Cuando a Erick alguien le dice que tiene miedo de morir de sobredosis, él recomienda una cosa: «Sólo déjate llevar». Pase lo que pase: sólo déjate llevar.

2015/05/01

Underwood

Frank Underwood 


Las palabras que aquella vez me dijo mi padre me dejaron un eco que resonaba más que esta máquina de hace 70 años: "Esta Underwood construyó un imperio", dijo: "ahora ve y construye el tuyo". Esas palabras han sido gran parte de lo que me ha motivado en la vida. Sólo he escrito una carta más con estas teclas. No me falló entonces. 
[…] Quiero decirle algo que nunca le he dicho a nadie. A los 13 años sorprendí a mi padre en el establo. Tenía una escopeta en la boca. Me llamó con la mano y me dijo: "Ven, Francis, jala el gatillo". Porque no tenía el coraje de hacerlo él. Le dije: "No, papá", y me fui, sabiendo que él nunca tendría el coraje. 
Los siete años siguientes fueron un infierno para mi padre, pero un infierno más grande para mi madre y para mí. Nos amargó la vida con la bebida, la desesperación y la violencia. Mi único arrepentimiento en la vida es no haber jalado ese gatillo. Habría estado mejor en la tumba y nosotros habríamos vivido mucho mejor sin él. 

2015/04/09

Contar historias...

Juego de tronos.
—¿Por qué inventaría una historia si sé la verdad?
—Porque la verdad siempre es terrible o aburrida.

2015/03/29

Confusión

Doug Stamper personaje de House of cards.
“Simplifico todo. Sé cuáles son mis prioridades. Pero hay... una persona. No está dentro de mi vida, sino en el borde, haciendo todo más confuso. No me incita a beber. Es como si... con ella siento lo mismo que sentía cuando bebía. Cuando no me bastaba: bebiera lo que bebiera, siempre quería más. No quiero estar con ella. Es decir, sí quiero. Pero ella es como mi hija. O mi madre. No sé. Esto es una mierda. Debería distanciarme de ella así como me distancié del alcohol. Eso es todo. Terminé”

2015/03/18

Descansa en paz... y ahora levántate

The Walking Dead: también con millones de seguidores en Europa. Acá: publicidad en Madrid.
Cuando yo era niño le pregunté a mi abuelo si alguna vez mató alemanes en la guerra. Él no contestó. Dijo que eran cosas de adultos, así que entonces le pregunté si los alemanes alguna vez intentaron matarlo. Pero se quedó callado. Dijo que estuvo muerto desde el instante en que pisó territorio enemigo. Cada día se despertaba y se decía: «Descansa en paz... y ahora levántate y ve a la guerra». Y, después de años de pretender que estaba muerto, logró salir con vida. Esa es la clave, creo. Hacemos lo que necesitemos hacer y salimos con vida [...] nos decimos a nosotros mismos que somos los muertos vivientes.

Rick Grimes, personaje de The Walking Dead 

2015/01/26

Así es el fútbol...

Un nuevo relato en Hildebrandt en sus trece.

En la edición Nro. 234 del semanario Hildebrandt en sus trece, del viernes 23 de enero del 2015, aparece mi historia Martín la chola Chabuca. Acá un fragmento:

Nació en Cajamarca, su padre trabajaba en una mina de Marcona. Su madre murió a los pocos meses del parto y él quedó bajo el cuidado de su tía (a la que siempre llama «mamá»).
            Fue mi compañero en la universidad: se pasaba horas de horas en la biblioteca de ingenierías tratando de aprender cálculo —peleando con las integrales y las derivadas—, mientras yo perdía el tiempo en el billar del viejo Jara con mis amigos. Al poco tiempo, decepcionado, decidió abandonar la universidad. Y empezó a estudiar italiano.

2015/01/24

El modo como se nos escapan nuestras vidas es la vida



Un hecho triste, claro, de la vida de los adultos es que uno ve cosas a las que nunca se adaptará que le apuntan desde el horizonte. Uno las ve como los problemas que son, uno se preocupa tremendamente por ellas, hace previsiones, toma precauciones, realiza ajustes; se dice a sí mismo que cambiará el modo en que hace las cosas. Pero no lo hace. No puede. En cierto modo, ya es demasiado tarde. A lo mejor incluso es peor: a lo mejor lo que ve acercarse desde lejos no es lo auténtico, lo que asusta, sino sus repercusiones. Y lo que uno teme que ocurra ya ha ocurrido. Es algo parecido a darse cuenta de que todos los grandes avances recientes de las ciencias médicas no nos serán de ninguna utilidad, aunque nos alegremos de ellos, esperemos que tengan a punto una vacuna a tiempo y pensemos que las cosas todavía podrían mejorar. Pero también es demasiado tarde. Y así se desarrolla nuestra vida antes de que nos demos cuenta de ello. Y se nos escapa. Ya lo dijo el poeta: “El modo en que se nos escapan nuestras vidas es la vida”.

Richard Ford, El día de la Independencia 

2014/06/07

Mi última historia en Hildebrandt en sus trece 205

En Hildebrandt en sus trece Nro. 205
Mi última historia ya aparece en Hildebrandt en sus trece Nro. 205.
Acá un fragmento:

(...) durante el velorio se apareció, con un pequeño arreglo floral, Abimael Guzmán Reinoso. Algunos testigos, como el portero, inclusive hablaban de una “lanchaza”: un viejo Dodge negro que permaneció encendido, echando de rato en rato un espeso humo obscuro por el tubo de escape, en la puerta del colegio mientras Guzmán ingresaba a la comunidad de los Hermanos para despedirse de quien fuera uno de sus más recordados maestros.

2013/11/27

Mundo urgente

Hoy, miércoles 27 de noviembre, en el diario El Pueblo aparece una reseña sobre Mi familia y otras miserias.
Un narrador hiperrealista
Por José Gabriel Valdivia*

            El año 2007, Orlando Mazeyra (Arequipa, 1980) me invitó a presentar su primer libro de cuentos Urgente: necesito un retazo de felicidad. En algunos comentarios escritos para tal propósito, avizoré el nacimiento de un genuino narrador por algunos cuentos, aunque breves, que pulseaban la realidad e intentaban traducirla en las historias y personajes inventados, como también en el esfuerzo por elaborar un lenguaje propio, ecuánime y auténtico. 
            Dos años después, publica La prosperidad reclusa, un conjunto de relatos que ya manifiestan con mayor intensidad un espíritu crítico en los temas que aborda o la infeliz realidad que intenta retratar. En este, los personajes -ya menos confusos- exploran sus interioridades y los conflictos del entorno que los anticipa y mantiene ilesos hasta el final, pero con la fuerza del que -en otro momento- espera vengarse para quedar mano a mano.
            Este año 2013, Orlando Mazeyra nos enrostra un conjunto de cuentos, Mi familia y otras miserias, que portan una vestidura trágica y una tesitura dramática. Muchos de ellos son tan patéticos por el tema y atrevidos por la denuncia sensata e inconforme. Además, son una suerte de testimonio de parte frente al oficio de escribir, porque  -propia confesión- el autor no puede desembarazarse de su adicción por la escritura literaria. 
            Desde los epígrafes se desnuda la intención del libro: un afán desmitificador de la familia como la base de la sociedad, una tentación parricida, emancipadora, de la figura aplastante del padre, y también la dignidad del oficio de escribir ante un mundo rodeado de circunstancias miserables.
            En los comentarios de la contra-carátula, el narrador Fernando Ampuero o el  poeta y crítico, Raúl Bueno Chávez, afirman que Mazeyra es un escritor de raza, es decir, que no se conforma con escribir bien sino que aspira a profundizar no solo la realidad literaria sino a explorar los intrincados vericuetos de la condición humana.
            Por allí también se orienta mi primera apreciación. Mazeyra no se inhibe ni se fuerza para decir lo que tiene que decir. No tiene prejuicios al abordar algunos temas inusitados en la actual narrativa peruana, ni teme la censura de los que no comparten ni aceptan la estética del realismo sucio.   
            Hay dos relatos que expresan –en este, su tercer cuentario– la poética de la narrativa de Orlando Mazeyra: Los libros malditos y La compañía de Jesús. En el primero, se narra la historia de un aborto que un adicto por la lectura se empecina en descubrir. En el segundo, una versión callejera de los “fletes” humanos que concluye con un arrepentido y tímido muchacho, incapaz de hacer favores sexuales.
En ambos, lo abyecto y protervo, lo moralista y realista, se estrechan con el impulso de una escritura firme, crítica y rebelde. En ellos también se percibe una denuncia lacerada de lo íntimo, de lo privado, frente a un espacio público, temible y deplorable.
Mi familia y otras miserias confirma el arribo de un escritor que ha logrado con dosis de descarnada realidad y virtuosos mecanismos narrativos, construir relatos conmovedores que sujetan al lector y lo impelen a comprender que entre la ficción y el mundo urgente que lo rodea, no existe más que un segmento invisible de distancia, de frontera o confusión. Realidad y fantasía son las caras de una misma moneda.

*Escritor, crítico y docente de la Escuela de Literatura de la UNSA

 También aparece en el portal de El Búho:

2013/11/05

06/11/2013: Biblioteca Mario Vargas Llosa

Escenificación de Solosín (adaptación hecha por Héctor Cornejo Belón)
33 años. La edad de Cristo. 
Será un cumpleaños raro. Distinto. Eso espero. La Biblioteca Mario Vargas Llosa me hizo un regalo involuntario: a las once de la mañana estaré conversando con alumnos de quinto de secundaria sobre mi narrativa y aprovecharemos para escenificar nuevamente la adaptación de mi cuento Solosín.


Buen regalo, decía (una nota de Correo señala que también se regalarán libros a estudiantes). Pero, claro, se aceptan otros (en realidad, todos son bienvenidos). El obsequio más importante seguirá estando ausente... Deberías saber por qué.


2013/10/22

A punto de pisar una iglesia

Mi relato A punto de pisar una iglesia aparece en la Edición Nro.174 de Hildebrandt en sus trece (18 de octubre de 2013).

Dejé de confesarme en la secundaria cuando un cura de la iglesia de La Compañía de Jesús se mostró exageradamente interesado en las cosas que yo pensaba —aquello que mi desmesurada imaginación me proveía— cuando me procuraba placer a mí mismo. El viejo empezó a jadear, sin el menor embarazo, dentro del confesionario.
Asqueado y furioso, me juré nunca más volver a comparecer ante un cura y así lo hice.
            Sin embargo, antes de acontecimientos importantes (exámenes de ingreso a la universidad, entrevistas de trabajo, visitas al doctor u operaciones de algunos de mis familiares) le escribía pequeños textos a Dios en alguna estampita del Señor de los Milagros, la Virgencita de Chapi o del Divino Niño.
Escribirle a ese siempre inaccesible Ser Superior era una manera de confesarme sin necesidad de compartir mis miserias (“pecados” les llamaba en el colegio) con algún cura potencialmente peligroso y desagradable.
            Ahora ya no le escribo a Dios, sólo hablo con Él. Presiento que nunca me escucha. Se trata de un monólogo esquizoide. El soliloquio de una prescindible y afectada versión menor de Juan Pablo Castel.
            —Lo que escribes no es cristiano.
            —¿Y quién te ha dicho que yo quiero escribir cosas cristianas?
            —Yo no puedo estar de acuerdo con las cosas que estás escribiendo. Eso es todo y te lo estoy haciendo saber.
            —No busco que apruebes lo que escribo, ¿lo puedes entender?
            —Cada día te entiendo menos. Te estás haciendo un daño irreparable. Cuando te des cuenta será muy tarde.
            Así empezó la fractura definitiva.
(...)
Ahora que lo pienso: también escribo porque nunca podré llevar a un hijo mío al estadio.


Fragmento de A punto de pisar un iglesia 
publicado en Hildebrandt en sus trece