2009/10/20

Coco Montenegro: confieso que he vivido.


Dedicado a todos los compañeros de promo que quieren
ser papás (o que, por ventura, ya lo son).

"Esfuérzate, sé valiente, no temas ni desmayes".
Josué (1:9)




El encuentro fue aplazado por el tiempo y por desafortunadas omisiones mías (mala comunicación, le dicen, pues esto de concertar encuentros vía el Facebook no es tan sencillo como lo aparenta).
Ahora, lo espero por más de veinte minutos y llego a pensar que no vendrá y, en consecuencia, me dejará tirando cintura (como lamentablemente hice yo la vez anterior, pero la ley del Talión me resulta impensable en un pastor evangélico).
El pelo cortito (más corto que el mío que ya es decir bastante), un poco más bajo que yo, llega apresurado y alegre, de muy buen ánimo. Pronto sabré que su padre lo retuvo. Coco está agitado y tiene sed, por eso pide un jugo de papaya arequipeña y yo, a falta de cervezas heladas, uno de maracuyá., no queda otra: “Heladito el jugo, por favor”, le digo a la señora que nos atiende. Ambos ignoramos que un refresco de fruta será muy poco para una conversación que se alargará por casi tres horas en el café Manolo.

Le cuento que he terminado un nuevo libro de relatos, pero que no puedo dejar los antidepresivos. Él me hablará de su nueva Iglesia, de las situaciones límites en donde las drogas gobernaron su vida… me hablará de su resurrección (o lo que él llama un milagro, una prueba fehaciente de la existencia de Dios).
Yo también daré cuenta de algunas tribulaciones más profanas y egoístas, como mi amarga experiencia siendo censurado en mi propio colegio por un sujeto que no tiene la menor idea de todos los libros que hay en la biblioteca de su colegio.
Coco, es distinto, no se detiene en minucias, es más profundo (o intenta serlo y yo lo celebro, lo seguiré celebrando en silencio). Aunque, siempre hay momentos jocosos­: al recordar que amenazó con una pistola a Manuel Polanco lo vuelve, desde ya, un héroe de infancia.
Hay también espacio para la siempre saludable discrepancia futbolera, para la esperanza, para un reencuentro fraterno. “Quisiera verme con todos, espero que me acepten”, me dice cuando nos despedimos, como disculpándose por tener otra religión que lo volvería un apestado. Creo que soy el menos indicado para excusarlo. Solo sé que ha vuelto del infierno a punta de fe y que, gracias a su Dios o al destino, ha encontrado a una mujer que lo ama, ¿se puede pedir más? Sí, un hijo, que seguramente pronto llegará.

EL TIRO DE GRACIA: "LA MECHA CON EL NANO REBASÓ EL VASO. YA ESTABA EN LA LISTA NEGRA POR PERTENECER A OTRA IGLESIA".

—Coco, desde que conversé contigo por el Messenger me quedé impactado, tu experiencia de vida es como para escribir una buena historia.
—Claro —lo reconoce de arranque.
—Pero, ahora, tu vida ha dado un vuelco total. Por ejemplo, ya no bebes.
—Ya no bebo, ya no me drogo… no tomo ni Aspirina para el dolor de cabeza.
—¡No jodas!
—Sí, en serio. No tanto porque no crea en la medicina, yo creo que sin duda la medicina es muy útil. Pero creo que hay otras alternativas que muy bien te pueden ayudar para estar mejor, para estar relajado. Te doy un ejemplo: cuando tengo un dolor de cabeza me preparo una infusión de manzanilla concentrada, o sea con cuatro sobrecitos, bien cargado, sin azúcar. Me voy a la cama, descanso y el dolor de cabeza se me va al otro día.
—Pero, Coco, yo tengo que tomar somníferos para poder dormir. ¿Si no puedes dormir por qué tomas una pastilla? Seguro tienes la potestad de hacerlo pero no lo haces.
—Sí, puedo hacerlo. En realidad yo puedo hacer cualquier cosa pero personalmente he decidido llevar un estilo de vida distinto.
—¿Eso es parte de tu nueva religión?
—No, para nada.
—Yo creo que influyen mucho tus convicciones religiosas.
—No puedo negar que hay mucha influencia de mi entorno religioso, pero… no es una obligación. Ser parte de mi iglesia no significa que vas a dejar de fumar, de tomar, de drogarte, de cualquier cosa… o dejar de ser mujeriego, no es un requisito.
—¿Cómo es entonces?
—Tú llegas a una Iglesia Cristiana y vas adquiriendo algunas costumbres, algunos hábitos, ¡vas cambiando! Cambias para bien.
—¿Cuánto tiempo ya llevas en tu Iglesia Cristiana?
—Así, bien bien, tengo unos siete años.
—Pero desde que la conociste… debe ser más tiempo.
—Yo conocí esta Iglesia hace casi quince años. Los cinco primeros años fueron de “doble cara”, o sea, voy a la iglesia, asisto, escucho pero no retengo.
—Pero si retrocedemos quince años, estamos hablando de la etapa del colegio, de la secundaria.
—Así es, en el colegio.
—¿Por intimación de tus padres?
—Por mi hermano menor. No sé si lo recuerdas, estaba también en La Salle, yo sólo le llevaba un año.
—¿Cómo se llamaba tu hermano?
—Alonso. Y, a propósito, ha tenido un escándalo en la Iglesia Cristiana de Yanahuara, hubo una estafa de tres millones de dólares, un caso muy comentado, de la pirámide arequipeña.
—Del negocio ése de que te jalan, pones mil dólares y luego tienes que jalar a otro…
—Es un pata metido en la Iglesia, tenía una casa de cambios y les empezó a decir si querían invertir dinero: dame mil dólares y te doy un interés del cinco por ciento, mucho más rentable que cualquier banco. La gente se emocionó, muchos vendieron sus casas, le dieron setenta mil dólares, por ejemplo, y tenía una entrada de 5%, era un negocio redondo. Pero en realidad era un tío que se había metido en la religión para hacer negocios, pues, con mala fe.
—Y ha perjudicado a tu Iglesia.
—Como te digo, la Iglesia no se ha ido a pique, pero sí se ha ido mucha gente porque él se hacía llamar como un líder, como un pastor dentro de la iglesia.
—Pero, Coco, vamos a los inicios, ustedes eran católicos entonces ¿qué los llevó a buscar otra iglesia? ¿Cuál fue el disparador, problemas en la familia?
—A una cuadra de mi casa, en Cooperativa Universitaria, se mudó un misionero. Y mi hermano Alonso se desaparecía todos los domingos. Mientras yo estaba en mi casa, con mi viejo, viendo el fútbol, pasando el rato… mi hermano se desaparecía, no pasaba el día con nosotros.
—Pero antes de seguir con esto, Coco, hazme recordar: ¿tú te fuiste de La Salle en segundo o en primero?
—En segundo, por culpa del Enano Cusirramos. Pero no me fui, me botaron. No terminé segundo.
—¿Qué pasó?
—Me meché pues, con el Nano Mengua.
—Pucha, Coco, tu rostro yo lo tengo grabado: un rostro cargado de maledicencia, un pata violento, el típico barrabrava, y peor que la gente de la U, como tú, siempre me ha caído mal.
—Ya. Violento, sí: un bravucón.
—Exacto, Coco, un bravucón. Entonces no llegaba a recordar si a ti te botaron por relajado o por conflictivo, bravucón.
—Yo nunca me esmeraba, siempre me llegó al huevo el colegio, sólo cumplía, nada más.
—¿Pero qué pasó entonces con el Cusirramos y el Mengoa?
—Yo estaba en la lista negra del Pepe Torres que en ese tiempo era el Prefecto. Me tenía fichado, me dijo que una más y me botaba. Ya tenía muchas paltas, los problemas, todas las veces que hacíamos tonterías en el baño, fumábamos, ladré en una clase del Perro Mansilla, ja ja, eso fue en primero.
—Pero no creo que fumaras con patas de la promo en los baños, ¿con quiénes fumabas?
—No, yo fumaba con patas de quinto de media. Los de la promo eran todavía sanos, recontra zanahorias. La gente con la que yo me he criado a lo largo de mi vida siempre han sido mayores, en el barrio, en la mancha… siempre mayores.
—¿No será, Coco, que tú querías crecer de golpe, tenías la urgencia de ser grande?
—Sí, me gustaba la vida de los grandes, con flacas, paseando en moto, fumando, tomando…
—Te gustaba la vida del bacancito…
—Exacto. Y aparte, por mi entorno yo me acostumbré a llevar ese estilo de vida. Con la gente con la que paraba eran viejos para mí. Yo me acuerdo que nosotros en segundo de media éramos tranquilos. Si alguien hablaba de la “paja”, era guauuuuuuuuuuu, asu mareeeee. La Bertha (Sergio Rivera) llevaba una porno y se acababa el mundo.
—Sí, pues, yo justamente tengo un cuento al respecto: “El diccionario de los recuerdos”.
—¿Y la Bertha siempre llevaba sus pornos, no?
—Claro.
—Y yo pues ya hacía eso desde mucho antes: te hablo de quinto de primaria. Entonces las pornos y la paja ya no era nada fuera de lo común… Y lo que pasó con Cusirramos, es que el Enano siempre ha sido fregado, bien jodido, bocón… Estaban jugando voley y nosotros mirábamos en las graderías… no me acuerdo si era el equipo de voley del colegio, había un patita raro, medio amanerado.
—¿Chávez Pedraza?
—Creo que sí, entonces lo jodíamos bastante, el patita se asó y se acercó al Enano Cusirramos y lo amenazó y yo al toque salté y le dije: “Oe, compare, tú lo tocas al Cusirramos y yo…”, se armó una escaramuza, es que al Enano yo siempre lo defendía, también lo defendía al Payaso a veces cuando salíamos del colegio y jodíamos a los patitias del Montessori. Pero quedó ahí, se apareció el Mengoa pero yo no me hablaba con él, yo con el Nano Mengoa siempre éramos choque, nunca hubo acercamiento, jamás hubo una buena relación.
—Siempre tuviste una relación áspera con el Nano.
—Muy áspero, para mí, de toda la promoción es el que menos me caía, te estoy hablando de esa etapa de chibolada. Y supongo que yo también le caía muy mal porque me fue a buscar a la salida, me sacó la madre y yo me crucé. Tú sabes pues que es la clásica, permites todo menos la mentada de madre. Nos agarramos a golpes, pero en ese momento yo tenía mis lapiceros en las manos y de pronto veo mucha sangre, el Nano estaba sangrando.
—Le habías hecho cortes con los lapiceros.
—Yo me puse pálido, me compliqué.
—Coco, pero llegabas a un nivel de violencia tal que te desconocías.
—Sí, me cruzaba. Pero era tanta mi desidia y mi locura en ese tiempo que ni lo ayudé, lo dejé al Nano ahí, sangrando. No lo ayudé y a los dos minutos se aparece el Pepe Torres. Agarró, llamó a mi vieja, hizo un chongazo y ya pues… me expulsaron. Pepe Torre le dijo a mi mamá: "señora, su hijo ya está afuera, podría ir a hablar con el Director, pero no creo que le dé otra oportunidad".
—Y tus viejos hablaron con el Barcenilla.
—Hablamos con el Barcenilla pero fue en vano. Mi viejo se molestó mucho porque había una cosa: el Barcenilla ya sabía que nosotros íbamos a una Iglesia Evángélica.
—Ah, ya se había enterado.
—Sí, literalmente nos había tachado a mi hermano y a mí por esa razón.
—¿Y cómo el Barcenilla se enteró de que ustedes iban a otra iglesia?
—El Lucho Vignes, que era nuestro profe de religión. Una vez me preguntó y yo todo botado le dije “yo no soy católico…”
—Pero eso lo hacías con un afán provocador.
—Así es, cero espiritualidad, yo era berraco, lo hacía por boquilla, por joder, me encantaba verlo ponerse rojo al Vignes y hablar malas palabras… cuando perdía los papeles. Y, pues, muchas discusiones con Vignes fueron a causa de la religión y él ya había hablado con el Barcenilla acerca de mi caso, de que iba a otra iglesia…
—Y eso fue determinante para que te expulsen.
—Sí.
—Pero, ¿por qué llegas a esa nueva religión? ¿Problemas de familia?
—Mira, yo te digo la verdad: como cualquier familia normal, mi padre, mi madre, ellos han tenido sus cosas, problemas, discusiones que nunca faltan… Pero, más allá de eso, no. Hemos vivido bien, hemos tenido muchos viajes de niños y de jóvenes. Siempre hemos tenido, más allá de lo que necesitábamos, de repente. De parte de su tiempo y su cariño, también. O sea, no puedo quejarme. Fue más que todo, como ya te dije, porque mi hermano se hizo amigo de un gringo que vivía por mi barrio. Y el gringo lo jaló.
—¿De qué Iglesia hablamos? Dime el nombre completo.
—La Iglesia Bautista de Hunter.
—Esos gringos eran norteamericanos.
—Sí, de Atlanta. Y empezamos a ir, así nos volvimos evangélicos: utilizamos la misma Biblia que usa la iglesia católica, con la única diferencia que no tenemos imágenes, santos, no se adora nada, nuestra única adoración es hacia Dios.
—Ni tampoco que rezan a los muertos.
—No, ni siquiera a un pastor ni a un líder dentro de nuestra religión.
—¿Pero van a los cementerios a visitar a sus muertos?
—Claro, a dejar flores, a pensar, a meditar, pero no le rezamos a los muertos ni rezamos por los muertos.
—De acuerdo, sigamos con lo de la expulsión: ¿te echaron de La Salle y a qué colegio te vas?
—Al colegio evangélico de Hunter. Te cuento que no me querían aceptar en ningún colegio: mi viejo fue con mis papeles al San José y le dijeron que yo era un “chico problema”, que de ninguna manera me podían aceptar. Fuimos al Lord Byron y nada que ver. Max Uhle fue una posibilidad pero al final no sé qué problemas… Al final, apareció un misionero evángélico que le dijo a mi papá: “mire, lo vamos a aceptar a su hijo en el colegio de Hunter, vamos a arreglar su vida, vamos a apoyarlo en todo”. Y fueron muy buenos conmigos. Al colegio de Hunter entré a tercero de media, es decir que no me hicieron repetir el año.
—O sea, has terminado el colegio igual que nosotros: el año 1997.
—Sí.

LA VORÁGINE: "COCA, PASTA Y MUCHAS PASTILLAS"

—Coco, cambiaste de colegio pero no creo que tu actitud haya cambiado mucho, ¿seguías siendo un arrebatado, un berraco?
—Mucho peor todavía, porque en Hunter no era como en La Salle, era un colegio muy chico: éramos quince por clase.
—Y seguro empezaste con el consumo de drogas…
—Yo empecé a fumar marihuana a los 14 años.
—¿Esporádica o constantemente?
—Esporádicamente lo hacía los dos o tres primeros meses: mi pata traía hierba a la casa y nos la fumábamos.
—Pero, ¿en dónde, en el techo?
—En el patio de mi casa, en la parte de atrás. Mi vieja siempre estaba en la librería y mi viejo en su chamba. Además la empleada trabajaba hasta las seis de la tarde: tenía la jato disponible para hacer de las mías. El único que se ganaba con todo era mi hermano Alonso, pero yo lo tenía amenazado: “tú hablas y te jodes”.
—Y luego de los primero 3 o 4 meses de consumo… aumentó la vaina.
—Todos los días, iba al colegio ‘fumado’, salía del colegio y fumaba, en la noche me metía otro troncho antes de dormir.
—¿Y parabas con tu colirio para los ojos rojos?
—Todo el tiempo con colirio en mi canguro.
—Luego, terminas el colegio y te vas a Estados Unidos.
—Termino el colegio y paso un año sin hacer nada.
—¿No sabías qué hacer con tu vida?
—Yo estaba muy mal, ya no era sólo la marihuana. Antes de terminar el cole ya me metía coca, pasta, tomaba pastillas…
—¿Qué tipo de pastillas?
—Diazepam, había que se llamaba…
—Clonazepam.
—Sí, Clonazepam.
—Eso yo lo tomo para poder dormir.
—Yo lo mezclaba con licor para drogarme, para estar alterado… en ese tiempo no había RED BULL, no había nada de eso. Como no teníamos cosas como RED BULL entonces mezclábamos clonazepam o diazepam con trago.
—A propósito de eso, Coco, hay mucha gente que desconoce que RED BULL es una especie de droga.
—¡Es un droga! Tiene efedrina y un montón de componentes que te alteran el sistema nervioso.
—Es peligroso el consumo de RED BULL, ¿no es cierto?
—Y yo he tomado RED BULL como cristiano, hasta hace tres años atrás, porque me daba energía, pero en mi casa como que me ponía violento. Y cuando empiezas a depender de algo te sientes intranquilo, me dolía la cabeza, me ponía berraco, me peleaba con mi esposa. Pero me di cuenta a tiempo y dije “acá corto”.
—Pero volviendo a lo de tus problemas con las drogas, tus juntas seguro no eran del colegio.
—No eran de otro lado, del centro. Yo era de la mancha de “Los Cuadros”. Me codeaba con los “Gameza”, Marimba, el Wally.
—Te tasaban y los tasaban.
—Sí, mi apodo era “Lucky”. Y estaba marcado con ese apodo: era Lucky, Lucky, Lucky por todo lado. Y a un pata de mi grupo, que era del San José, le decían Camel. O sea éramos Lucky and Camel, ja ja.
—Y tus viejos se daban cuenta o se hacían los locos…
—Se las oían. Mi viejo por ejemplo trataba de conversarme, me decía: “¿qué pasa contigo, hijo? En la Iglesia no te veo involucrado, tienes una mala actitud con tu mamá y a veces no estás llegando a dormir…” Y yo le decía: tranquilo, está todo bien, estoy con mis amigos, estoy en fiestas y trataba de barajar las cosas.
—¿Y luego qué pasó?
—Ellos nunca han entrado a mi cuarto, mis papás siempre respetaron mi privacidad (además que sabían que si revisaban mis cosas yo me cruzaba), hasta que un día mi vieja revisó mis cosas y se encontró con todos los quetes de droga, pipas y un montón de cosas que tenía yo ahí…
—¿Eso fue en qué año?
—Terminando el colegio. Y así confirmaron que estaba usando drogas.
—¿Y te cruzaste con tus viejos?
—¡Yo no sabía nada! Yo llegué normal a mi casa y mi viejo estaba con una cara de querer asesinarme: “tu madré está llorando arriba en el altillo, corre a pedirle perdón”. Y yo le digo: ¿qué ha pasado, papá? Y me dice: ¡Que eres un drogadicto!
—Y ante eso, ¿agachaste la cabeza y quisiste solucionarlo?
—Me sentí muy mal, de verlo así a él y también de ver a mi vieja llorando, fue doloroso. Pero eso no impidió que siguiera drogándome.
—Es decir que te dio mala conciencia pero era más fuerte la adicción.
—Mi deseo, mi desesperación por tapar ese hueco, ese vacío en mi vida que lo llenaba con la droga.
—Coco, te sientes como un envase vacío y buscas llenar eso a punta de mierda.
—Sí. Y mis viejos me quisieron mandar a Brasil, a un centro de rehabilitación muy bueno, y yo pensaba que era lo mismo que nada, que no iba a servir. Entonces les dije que en todo caso prefería estudiar. Le dije: papá, tú quieres que estudie, que sea profesional, que me corrija… ¡Lo voy a hacer! ¡Voy a estudiar! Así se presentó la oportunidad de Estados Unidos y, primero, pasé un año de relajo acá, en Arequipa. Le dije a mi viejo que me diera un año para disfrutar: para estar con mis patas, para ir al club, para pasarla bien. Mi viejo atracó. Pero pasó ese año y yo estaba recontra podrido. E inclusive se anticipó el viaje, porque mi viejo me dijo: “Mejor cambia de aire de una vez”. Y arranqué, a los 18 años.

UN PERIPLO EXTREMO: "ERA UN MUERTO ANDANTE, LLEGUÉ A PESAR 56 KILOS".

—¿Adónde fuiste a parar?
_—A Tennessee, al Crown College. Y en Crown College estuve apenas un semestre y luego me botaron. La misma historia que La Salle: la mala conducta, la irresponsabilidad, no podía controlarme. Mi gran defecto era que no podía estar tranquilo, no podía serenarme.
—Y toda esa ansiedad era producto de una falta de droga…
—Claro, pero ya me metía droga también. Siempre la tuve a la mano. En Estados Unidos el consumo resultaba mucho más caro, pero siempre había.
—¿Te sacaron del College y luego?
—Yo los acusé de racismo: pero no era racismo, el único culpable era yo. Mi viejo me dijo: ¿qué pasó, hijo? Y le dije: “papá, acá los profesores son unos racistas, son unos pollos rojos”. Él me creyó y me dijo que hice mal en irme a Tennessee, que mejor hubiera sido Nueva York, New Jersey… a un ambiente más multicultural… Así es como le dije a mi papá: entonces me voy a Nueva York, a ver qué pasa… Además tenía una tía ahí.
—¿Y qué pasó en Nueva York?
—Mi Viejo pensó que yo en Nueva York iba a enganchar en una Universidad o ponerme a estudiar, pero yo en mi cabeza no quería saber absolutamente nada con universidades ni estudios. Lo único que quería era disfrutar la vida, quería acelerarme por completo. Así en Nueva York agarré una chamba y empecé a trabajar.
—¿Qué chamba conseguiste?
—Trabajé en Quebecor, una imprenta, ahí se imprimían revistas, diarios… Revistas de supermercados, revistas de motos, revistas pornográficas, Penthouse…
—¿Cuál era tu labor específica en ese trabajo?
—Era “pressman”, digo mejor ayudante de “pressman”, o sea operador de imprenta, son máquinas grandes, agarraba el material y despachaba. Trabajé y trabajé por año y medio y subí como ayudante de “pressman”.
—Y cumplías bien.
—Sí, siempre cumplía: doce horas diarias.
—Terminaban tus horas de trabajo y te perdías…
—¡Claaaro! Terminaba de trabajar y me perdía.
—¿Y cómo era el día siguiente para volver a la chamba? Me refiero las resacas, las secuelas, etcétera.
—Drogado: entraba a trabajar drogado. Inhalando, metiéndome algo fuerte, algo que me pare y que me acelere. Demasiada droga: yo cuando volví de Estados Unidos, habré regresado con 56 kilos de peso, o menos. Era un muerto andante, pálido.
—¿Pero por qué regresaste, qué pasó?
—Ya no podía más. Mira, Orlando, te digo la verdad: yo pensé que me iba a morir allá, en Nueva York. Me había metido de todo, había compartido jeringas con negros que no conocía, con gente enferma, paraba con lo peor. Por eso yo ya me daba por muerto, estaba acabado.
—Coco, pero te diste cuenta, tenías raptos de lucidez donde decías: “puta madre, ya estoy en lo peor, en el fondo”.
—Habían momentos donde me venían como flashbacks de los buenos tiempos que pasé en la Iglesia Evángelica: recordaba las prédicas, las familias unidas rindiendo culto a Dios, cantando y riendo… Y por momentos yo alcanzaba a reconocer a mi familia en esas imágenes.
—¿Llorabas?
—Era ese llanto que te ahoga, el que te anuda la garganta. Y así fueron los últimos seis meses que estuve allá. Y todo lo que ganaba era para el vicio: no compraba comida, no compraba leche, no compraba nada. Todo era para drogarme. Como te dije, compartía jeringas con gente de lo peor: heroína…
—Era un barrio bravo…
—Latinos y negros. Hay huecos, hay también hoteles para drogarse, lugares de mala muerte.
—Y en tu vida sexual, todo era drogas, ¿no tenías vida sexual?
—Claro que sí. Promiscuidad total, en Nueva York eran precios de cero hasta lo que quieras, sin límite.
—En el estado que parabas, o sea obnubilado, ¿llegabas a pensar en protegerte?
—No. Por eso yo todo lo asocio a un milagro. Cuando volví, pensé "debo tener cirrosis, sida, sífilis, debo tener el cerebro podrido"… Me imaginaba con poco tiempo de vida, pensaba que pronto iba a morir. Prácticamente volvía para morir en mi país.
—Ese retorno fue por voluntad propia, O sea, dijiste: ¡basta! ¡Se acabó el circo!
—Sí, llamé a mi jefe una mañana y le dije: mire, acabo de comprar un pasaje para volver al Perú.
—¿Y les avisaste a tus viejos que volvías?
—No, nadie sabía. Le avisé a la que hoy es mi esposa, sólo a ella para que me recogiera en el aeropuerto Jorge Chávez.

DIOS ES AMOR: “NO PUEDO DESPERDICIAR ESTA OPORTUNIDAD”

—¿Dónde la conociste?
—La conocí antes de partir a Estados Unidos en un congreso de la Iglesia Evangélica, su padre es pastor, y luego la típica conversación por chat, por Internet: cómo estás, qué tal, cómo te va. Pero nunca hubo una relación especial. Me gustaba, sí, por supuesto. Pero yo lo veía muy remoto pues, como te dije, era hija de un pastor.
—Y nunca le insinuaste, por el chat o por otro medio, que llevabas una vida de mierda.
—No, jamás.
—Ella pensaba que eras un chico tranquilo.
—Sí, mi retorno fue antes de lo de las Torres Gemelas, el 2001, a mediados de ese año, también fue antes del terremoto en Arequipa. Sólo le dije: por favor, recógeme del aeropuerto porque estoy muy mal. Y cuando me vio, me notó totalmente devastado.
—Eras un estropajo.
—Yo era un muerto en vida. Y además me había decolorado el cabello, casi blanco.
—¡Puta madre, parecías albino!
—Algo así, más o menos. Me teñía, tenía mis aretes, también un piercing en la lengua. Fue una puertorriqueña la que me decoloró el cabello, una amiga boricua.
—¿Por qué se tiene la idea de que vivir con intensidad es eso: muchas mujeres, mucha droga, mucho alcohol?
—Yo creo que es uno mismo, que se engaña y piensa que esa es la “buena vida”. Siempre parte de uno mismo. El ser humano siempre busca algo, una o muchas respuestas. Una respuesta a su propia existencia, adónde voy, por qué soy así, por qué me gusta esto y por qué no me gusta esto y por qué cuando él sí le gusta esto pero, en cambio, a mí esto... Un mar de preguntas. Tantas cosas que habían en mi vida: vacías, aguadas… buscaba algo para escapar. Las discusiones, la violencia, la boquilla, el pleito, todas esas cosas me hacían sentir especial.
—Y en el amor, ¿cómo eras?
—Nunca he sido enamorador, el romántico, nada de cartitas. Me acuerdo mucho que en quinto de primaria, fuimos al cumpleaños de una prima creo de Julmar Ascencios o Christian Fernández. Ojo: quinto de primaria. Nadie sabía besar, hubo un juego para besar, y todos arrugaban. Yo me mandaba. Los demás eran de la nota de la cartita, la notita, me gustas mucho, dame tu teléfono, yo, desde muy mocoso, iba de frente.
—Pero en la secundaria, ¿no te enamoraste?
—Solo me templé una vez, en el colegio, ella era mayor tenía 18 años. Yo estaba en cuarto de secundaria.
—Y por ella sí fuiste capaz de escribir una carta de amor.
—Sí, inclusive me copiaba poemas de los libros que había en mi librería. Y estuvimos como siete meses. Pero ella se hartó, la gente tarde o temprano se da cuenta de que no hay futuro y ella se dio cuenta y dijo “esto ya se pudrió, no vale la pena”. ¿Qué puedes esperar de alguien que no sabes cómo va a reaccionar? ¿Qué puedes esperar de alguien violento, que todo tiempo carga hierba, carga coca y se mete en líos? ¿Quién podía estar conmigo a largo plazo?
—En tus días de perdición absoluta y de total desenfreno, ¿habían algunos instantes de melancolía?
—Por momentos venía a mi cabeza el deseo de ser diferente, de llevar mi vida de otra forma. Yo recordaba a mi hermano, pensaba mucho en Alonso, siempre fue muy distinto a mí: siempre centrado, responsable… de los que se levantan a las cinco de la mañana para estudiar, siempre ordenado.
—Pero, retomando, vuelves al Perú y la flaca te recoge y se encuentra con un estropajo.
—Con una porquería. Pero ella me empezó a aconsejar, me empezó a hablar, me alentó: tienes que cambiar.
—Y te abriste hacia ella.
—Le conté todo, pensando que con todo lo que le iba a contar ella se iba a hacer a un lado y me iba a echar tierrita.
—Fue una gran catarsis.
—Por supuesto, no se lo había contado a nadie. Ella viajó conmigo hasta Arequipa, casi no podía ni caminar. Para mis padres fue un shock verme de vuelta y, luego de la alegría inicial, les dije que había vuelto porque quería ayuda. Les dije, la verdad: yo no creo que me quede mucho tiempo, me siento enfermo, he estado haciendo esto, esto y esto…
—Y echaste todo el caudal de los sinsentidos de tu vida
—Exactamente, le pedí perdón a mi mamá. Reconocí que había fallado como hermano mayor, que nunca di un buen ejemplo. Al final mi vieja me dijo: “vamos pues, vamos al médico, confiemos en Dios y veamos qué pasa, si en verdad estás con poco tiempo de vida entonces disfrutemos el tiempo que te resta, ¿te parece?”. Yo a mi vieja la vi serena, la vi muy tranquila, quizá otra madre habría perdido los papeles… Eso me reconfortó.
—Digamos que la actitud de tu mamá de alguna manera evitó que llueva sobre mojado.
—Me refrescó, me dio fuerzas. Y fue una sorpresa total que, a los días, luego de todas las pruebas que me habían hecho yo no tenía absolutamente nada. En el caso del sida había que ser muy cautelosos.
—Por el periodo de ventana.
—Esperamos todo ese periodo y me hicieron hasta la Western Blot
—La prueba definitiva.
—Y no tenía nada, sólo estaba anémico. Y me di cuenta que era una oportunidad que me estaba dando Alguien que era sobrenatural, porque lo que me había pasado no era normal. Al haberte sentado y compartido cosas con gente que tú sabías que tenían sida, luego de haberte metido con mujeres que eran de lo peor, mexicanas, negras, puertorriqueñas, cubanas, gringas crackeras. Yo mi último año en Nueva York lo pasé al lado de gente muy ‘pesada’, gente muy enferma que desaparecía de un momento al otro y luego uno se enteraba que había muerto con VIH y no pasaba nada, todo seguía normal… Al haber vivido así, al haber hecho con mi vida toda esa basura de experiencias… y ¡no tener nada! No lo pensé dos veces: NO PUEDO DESPERDICIAR ESTA OPORTUNIDAD. Y así que me metí de lleno en mi Iglesia.
—Dejaste de ser tibio.
—Y así fue pasando el tiempo y me fui involucrando mucho más en mi Iglesia, enamoré con la que es mi esposa ahora, puse un negocio de venta de vitaminas. Me fue bien. Posteriormente me casé y luego de un año de matrimonio ingresé a un Seminario y empecé a estudiar teología durante 4 años, luego me fui a Bolivia.
—Era un seminario evangélico.
—Sí, acá en Arequipa.
—¿Cómo se llama ese Seminario?
—Seminario Bautista Macedonia.
—Ahora ya eres un pastor evangélico.
—Ajá. Yo predico, hago una prédica a manera de conversación, de diálogo, muy distinta a esas prédicas disforzadas que prácticamente gritan. Con emoción, con fuerza, pero con orden, porque Dios tiene un Orden: nada de tirarse al piso ni exageraciones.
—Tú en tu calidad de pastor recibes una remuneración por parte de tu Iglesia.
—Sí, pero es algo que podríamos llamarlo dentro de lo mínimo, lo suficiente. Pero yo soy un pastor misionero, por eso actualmente estoy en Bolivia y la que me da una ayuda económica es mi Iglesia de acá, de Arequipa.
—Si lo vemos desde un punto de vista superficial tu misión es generar adeptos.
—La Iglesia tiene que crecer para poder mantenerse por sí misma, pagar sus propios gastos, realizar sus propios eventos, ayudar a hospitales, apoyar a clínicas, cumplir labor social.
—En el caso de la Iglesia Católica, con la formación con la que tú, Coco, y yo hemos crecido: sale el cura y lanza el mismo rollo de siempre, lo aprendido de paporreta para aburrir a la gente, el Credo, el Padre Nuestro… ¿En tu caso de qué va?
—Nosotros lo llamamos culto o servicio. La alabanza es media hora y la prédica dura otra media hora. Yo me paro en el púlpito y hablo de un determinado tema. Dividimos los temas por cada mes: un mes para la Familia, un mes para los Jóvenes, un mes de Economía… Todo en base a lecturas bíblicas, no existe ningún texto extra, todo está basado en la lectura de la Biblia.
—Cuentas cosas de tu vida, de tu andar personal…
—Claro, hay circunstancias que me dan pie a decir cosas de mi propia vida y así lo hago: por ejemplo, la Parábola del Hijo Pródigo, entonces yo puedo decir que me siento un Hijo Pródigo, porque no le hice caso a mis padres e hice lo que quise con mi vida, pero recibí una nueva oportunidad y la aproveché. Mi experiencia sí me sirve en las prédicas.

LIMPIEZA FÍSICA Y ESPIRITUAL: "PARA SER MEJORES PERSONAS NO HAY EXCUSAS"

—Estamos hablando de que no consumes drogas, no bebes licor desde el 2001.
—Prácticamente.
—¿Cero, nada de nada?
—Cero, ni cigarros ni pastillas. Como te digo, ni siquiera aspirinas.
—Pero esa parte de tu personalidad, esa carga ansiosa, temperamental, siempre la llevas contigo.
—Sí, claro que ya no me peleo. Ahora tengo que, literalmente, bancarme, aguantarme muchas cosas. Me controlo y pienso que lo que estoy a punto de hacer no me va a traer ningún beneficio, sino todo lo contrario: problemas con la persona con la que me voy a estrellar y, además, problemas conmigo mismo.
—¿Cómo te ha ayudado la Iglesia Evángelica?
—Para darme cuenta de que la vida no está para desperdiciarla, sino para disfrutarla: alegrarme, vivir contento.
—Y, entonces, ¿cómo se disfruta la vida?
—Para mí, la vida es estar con la familia, divertirte, trabajar, esforzarte, pero, por sobre todas las cosas, seguir a Alguien. Ese Alguien es para mí Dios. Y Dios está en todos lados.
—¿Dios da respuestas?
—Dios sí da respuestas a cualquier situación, inclusive a la muerte. Que era justamente lo que yo no entendía, todo está en la Biblia que es LA PALABRA DE DIOS. Y no olvides que la Biblia no prohíbe nada, hay gente que saca de contexto las lecturas bíblicas.
—¿Qué piensas sobre la legalización del aborto? Te hablo de casos límite como la violación, bebés con malformaciones congénitas o cuando la madre corre peligro.
—Cada persona es libre de hacer lo que quiera con su vida. Pero particularmente yo no lo haría, quiero decir que no lo permitiría. Y te puedo hablar de un testimonio propio: mi padre es el resultado de una violación. Mi abuela fue violada en Mollendo. De no ser por esa violación, ni él ni yo, por supuesto, estaríamos vivos. Esa es la magia de la vida.
—Y a veces achacamos nuestras deficiencias o inestabilidades a los padres.
—Yo creo que los genes son muy importantes, no hay vuelta que darle. Pero, para ser mejores personas, no hay excusas. Si yo he sido drogadicto fue porque me dio la gana ser drogadicto, no por culpa de mi papá.
—¿La falta de cariño?
—Eso quizá me faltó bastante... Claro que tuve cariño, lo tuvimos, pero hasta cierto punto.
—Pero esa falta de cariño pudo ser el disparador…
—Tal vez, pero por qué Alonso no y yo sí…. Por qué mi hermano no y yo sí.
—Porque tu personalidad es distinta.
—Podría ser, por mi carácter, por mi personalidad… pero al final yo decidí agarrar ese troncho por primera vez, a pesar de que mis viejos me habían enseñado que no debía hacerlo.
—Yo sé que quieres ser padre, ¿hombre o mujer?
—Hombre, ¿machista, no?
—Sí, machista. Pero a tu hijo cómo le hablarías al respecto (alcohol, drogas), o sea, quisieras que experimente por su cuenta, ¿o mejor no?
—Yo no podría hacerlo sentir una basura por probar o experimentar. El debe saber elegir por su cuenta si desea ser alcohólico o drogadicto.
—Ahora, a la distancia, ¿te arrepientes de haber llevado ese estilo de vida o eres de los que dicen que no hay que arrepentirse de lo que uno hace?
—En parte (piensa…). Me arrepiento en parte, sobre todo porque perdí mucho tiempo. Fueron años en que me alejé mucho de la familia.

LA PISTOLITA: “BROTHER, TE VUELVES A METER CONMIGO Y CHAU”

—Pero, a pesar de la religión y esta nueva vida alejada de los vicios, siempre uno debe buscar mecanismos para desatar al animal que todos llevamos dentro.
—Exacto.
—En tu caso, el rugby, por ejemplo, para botar toda la rabia…
—El rugby para mí era algo desconocido hace diez o quince años atrás. A veces me pongo a pensar qué bacán hubiera sido practicar rugby en La Salle. Hubiera sido alucinante, para agarrarlo al Polanco…
—Ja, ja
—¿Al Polanco le tenías ley?
—Al Polanco le tuve ley hasta quinto de primaria.
—¿Lo ablandaste?
—En quinto de primaria le llevé la pistola de mi viejo. Que, en realidad, era una pistola de fogueo pero parecía de verdad…
—Para intimidarlo.
—Y como yo era bravucón, porque lo reconozco, yo fui bravucón. Esa pistola la metí en uno de los bolsillos de ese buzo verde horrible que teníamos en ese tiempo y le dije al Polanco: “brother, te vuelves a meter conmigo y chau”.
—Ja ja ja, ¿En quinto de primaria?
—Sí, se palteó bien fuerte. Se asustó tanto que me dejó de hablar por más de tres meses.
—Ja, ja, ja.
—Pero, al final, nos hicimos amigos. Mi núcleo era el Cusirramos, el Polanco, el Payaso…
—Volviendo a la religión, ¿no inventamos dioses por temor a la muerte?
—Yo recuerdo que de niño lloraba mucho cuando pensaba que mi mamá o mi papá se iban a morir, fue traumante. Hay que entender que Dios no está para solucionar todos los problemas de nuestra vida.
—¿Entonces para qué está Dios?
—Para ser ese respaldo, esa ayuda que necesitamos para luchar, para seguir adelante. Dios no es una panacea, es Alguien que nos acompaña.
—¿No tienes miedo dar darle todo a tu hijo y que, al final, tu hijo se pierda?
—Mi gran temor es que uno de mis hijos sufra agónicamente como sufrí yo. De que va a haber sufrimiento, lo habrá, porque todos sufrimos. Pero no quiero ese sufrimiento de agonía para mis hijos.
—¿Qué es sufrir en agonía?
—Es llegar al punto de que ya crees que no hay salida, que se acabó del mundo, que no hay vuelta atrás.
—Cuando ya no logras ver la luz al final del túnel.
—Porque ya no hay luz, se pudrió todo. Yo te aseguro algo: mi hijo tomará y se meterá se troncho y seguramente se acostará con alguna mujer antes del matrimonio. Pero, en verdad, yo deseo que él ame la vida, que conozca a Dios y que agradezca por todo a Dios.
—¿Rezas todos los días?
—Oro, porque el rezo es algo repetitivo e improductivo.
—Eso que practica la Iglesia Católica no sirve para nada.
—Exacto, Orlando.
—Orar, en cambio, es una conversación.
—Es abrir tu corazón y dar lo que hay dentro de ti. Oro cuando puedo: al levantarme, al desayunar, cuando manejo. No es necesario cerrar los ojos para orar.
—Como pastor, tienes restricciones en cuanto a la vestimenta.
—Ninguna.
—No te aburre leer la Biblia.
—Claro que no. La he leído doce veces y siempre hay algo nuevo. Es la palabra de Dios y Dios no es una religión, las religiones no cambian tu vida, quien la cambia es Dios y Dios, te repito, no es una religión: Dios es un ser divino.
—Yendo a otros temas. ¿Tu religión te prohíbe el uso del preservativo o de algún método anticonceptivo?
—No. Mi religión permite que el sexo sea una fiesta y te hablo inclusive de que se permite usar consoladores, disfraces, etcétera.
—No se les prohíbe ver algunas películas.
—Tampoco, pero, por ejemplo, no se recomienda ver pornografía. Y otra cosa, en cuanto a los excesos, la Biblia tampoco prohíbe el alcohol. Mi esposa, por ejemplo, los fines se semana toma con las comidas su buen vaso de vino. La Biblia no dice no tomes, la Biblia dice no te hace bien emborracharte, que son cosas distintas. Pero, yo he decidido no tomar nada en absoluto porque, como tú me dices, paladeas, el sabor, el olor y quieres más… porque mi carne es débil en ese aspecto, por eso tampoco me gusta la pornografía porque sé que mi mente se va a llenar de muchas cosas que contaminan. En general, la televisión no sólo te quita tiempo sino que te contamina.
—Te vende cosas que no son reales.
—Eso mismo.
—Estás hablando de debilidades, ¿Dios te ayuda a controlar tus debilidades?
—Bastante, me ayuda mucho. Orar ayuda mucho para evitar la ansiedad, la desesperación que nos van a llevar a cosas incorrectas.
—¿Dios existe?
—Para mí sí, no lo he visto no lo he tocado, pero existe. Porque creo que Nadie me ha podido sacar de ese mundo al que me metí para destruirme por completo, para acabar con mi vida… Dios me sacó. Cuando toqué fondo, Dios me sacó.
—¿Y no será suerte o azar?
—Y si fuera suerte, por qué no estuvo antes, porque tuve que llegar hasta allí. Al final de cuentas, Dios tiene un plan para todos, hasta con la gente que no cree. Tú, por ejemplo, eres agnóstico pero Dios también tiene un plan para ti y tú no puedes hacer nada al respecto. Dios pondrá personas o generará circunstancias en tu vida…
—Entonces ya todo está escrito, el destino ya está escrito…
—No. Lo que pasa es que Dios tiene un plan para tu vida, pero eres tú el que tiene que decidir si sigues el plan de Dios o si llevas (sigues llevando) tu vida como te dé la gana. Él pone flechas, va señalizando tu vida, Dios te va a decir: mira, Orlando, puedes ir por este camino, esto es bueno, acá hay una mujer que te dará 3 hijos y estos hijos te amarán, te honrarán y te harán feliz… pero también hay otro camino, y otro camino y otro más… tú decides por donde quieres ir.
—Coco, si se te da la posibilidad de volver a tener 15 o 17 años, o sea esa edad en donde uno quiere vivir con todo.
—Es una edad maldita.
—“Es una edad maldita”, como dices. Pero ahora vuelves a esa edad con todo este aprendizaje, con todos estos avatares almacenados en tu disco duro, ¿cómo vivirías? ¿Me vas a decir que con 17 años vas a estar orando todo el día?
—No. Seguramente, con esa edad, oraría cada 2 o 3 días. Me bañaría igual, cada dos o tres días… me metería de lleno a los deportes, me mataría estudiando... pero estudiando sin la necesidad de ser el mosca, el vivo, el palomilla… trataría de disfrutar… ¡arrasaría con todo!
—¿Qué es lo mejor que te dieron tus padres?
—La vida, sin duda.
—¿Y lo peor?
—(Uhmmm)
—Coco, si puedes individualizar no hay problema.
—Mi padre me dio muy poco cariño. Recuerda también que ,como te dije, él resultó siendo un hijo bastardo, nunca recibió cariño de su padre…
—Lo peor que le puede pasar a uno es acumular errores del padre y repetirlos con los hijos, ¿no te parece?
—Claro, decir: “esto no lo quiero para mis hijos”. A veces me doy cuenta que me comporto como mi papá, sin querer, pero luego me doy cuenta y me digo “carajo, ¿qué estoy haciendo?”.
—¿Y en el caso de tu mamá?
—Ella fue muy dura, me refiero a la disciplina.
—Y al final no funcionó, como “Natalio Ruiz, el hombrecito de sombrero gris”, ja ja…
—No funcionó su disciplina. Por lo menos no conmigo, pero con Alonso, sí. Es que lo que he aprendido es que no se trata de prohibir, de ser duro, se trata de enseñar.
—Tu familia tiene una librería, ese mundo de los libros te llamó la atención, ¿o no leías libros?
—Leía, pero soy un mal lector.
—¿Qué leías? Háblame de tus primeros libros.
—Leí mucho a Julio Verne, futurista, alucinante. De los peruanos, La Casa Verde, de Vargas Llosa… y hoy en día me gusta mucho un autor al que quizá muchos pastores no lo aprobarían: Jaime Bayly.
—¿Te trae recuerdos?
—Evoco momentos de mi vida pasada…
—¿Y esos recuerdos ahora siempre tienen una carga de añoranza a pesar de todo?
A pesar de todo lo malo, sí. Siempre hay algo que es como un chispazo de alegría y piensas: ¿cómo pude hacer esto o esto otro? ¿Qué estará haciendo con su vida esta persona o esta otra?
—Como que tú puedes decir con mucha seguridad: confieso que he vivido.
—Exacto: yo me puedo panear acá y ante el mundo entero. Preguntarle a alguien: brother, ¿tú has vivido? Y cuando me responda que sí, decirle: YO HE VIVIDO MÁS QUE TÚ.
—Y al final caemos en una contradicción, Coco.
—Hay ese sentir, ¿no? Es difícil. Al final, no se sabe bien.
—Dime películas que te han gustado mucho.
—Me gustan las motivacionales, del tipo Corazón valiente o Gladiador. Se me pone la piel de gallina con ese tipo de películas.
—Ahora ya no lees mucho.
—Ahora leo mucho, pero libros cristianos.

EN ESTA HABITACION (PASÓ DE TODO...)

—De hecho en el largo proceso de curación, de abandonar adicciones, Dios ha sido para ti determinante, pero, ¿los psiquiatras, la medicina?
—Al retornar de Estados Unidos, estuve dos meses con un psiquiatra, pero la verdad es que me sentía más deprimido.
—El psiquiatra no te ayudó para nada.
—No me ayudó. Las pastillas no servían, tampoco sus ejemplos o sus alternativas: vete a la playa.
—O camina descalzo en la arena.
—Claro, o atrae la energía del pasto por las mañanas…
—Es un lirismo barato, Coco…
—Y era un buen psiquiatra, el mismo psiquiatra de mi papá, pero no servía. Uno siente que no le interesas al psiquiatra, y eso pasa con la mayoría de los médicos… más del 90% de los médicos son metálicos, quieren sacar provecho, es deprimente.
—Al final, siempre estamos solos, como dice Fito Paez en Al lado del camino: “En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos
—Una persona que quiere mejorar su vida tiene que estar ocupada, tiene que estar rodeada de gente, tiene que estar haciendo algo, porque cuando uno está solo es un blanco fácil para caer en el error.
—¿Qué persona para ti personifica el amor?
—Mi esposa. El amor para mí no es un sentimiento ni es una emoción: el amor para mí es una acción. Si amas vas a demostrarlo con acciones. Ella me ha demostrado su amor con actos y ha sido un respaldo increíble… ¡un amor de pies a cabeza! Y te digo, Orlando, que han habido momentos en mi vida en que he querido tirar la toalla…
—¿Suicidio?
—Suicidio, no.
—¿Pero alguna vez lo has intentado?
—Sí, lo he intentado. En Estados Unidos… “pasarme de la nota”, como le decimos y me he desmayado, he perdido el conocimiento y recién he despertado al día siguiente y me encuentro en un lugar ajeno, en una grada ajena, en un lugar donde no debería estar…
—Pero, por ejemplo, yo he bebido en exceso y hasta perder el conocimiento en Camaná varias veces… pero no pensando en morir… simplemente llevado por el exceso, como queriendo que siga la marejada… en cambio tú querías que acabe la función.
—Pero te hablaba de tirar la toalla en el sentido de la religión, hay muchas iglesias que se han corrompido y se han vuelto negociantes, lucrativas, sólo esperan recibir y no dar, eso me empluma, me fastidia, me irrita. Me pregunto: ¿Qué hacemos en este círculo vicioso si la gente lo único que quiere es sacar provecho? Y es cuando mi esposa me aclara las cosas y me dice: siempre hay alguien a quien dar, siempre hay alguien a quien amar, están por todos lados… dicho y hecho. Y hemos podido ayudar a muchas familias y a mucha gente. En los momentos difíciles, ella me da fuerzas.
—Y en tu baúl de recuerdos, ¿todavía almacenas momentos gratos del colegio?
—¡Claaaro! Mi primer día de clases, yo me puse a llorar… Y encontré lo que le da sentido a la amistad, encontré al Julmar Ascensios, mi vieja le dijo: hijito, mi hijo está nervioso, acompáñalo y quédate con él. Julmar se puso a conversarme y me salvó la vida. Si no hubiera sido por él hubiera odiado más al colegio, muchísimo más de lo que lo he odiado toda mi vida.
—Hay una canción de Daniel F que dice “al colegio no voy más, ni huevón
—Ja ja ja. Si volviera a la etapa escolar, creo que me seguiría tirando la pera, ja ja ja
—De eso sí estás seguro.
—Sí, seguro.
—Coco, el problema de la educación que nos dieron es que fue muy cuadriculada, retrógrada, donde no hay libertad para aprender, para elegir. Te pongo un ejemplo personal, hace poco empecé a ir a colegios a compartir mi obra. Oye, en colegios nacionales como la Independencia Americana o el Domingo Zamácola, vieras a los muchachos interesados, ávidos por leer, recibí un apoyo absoluto de profesores a alumnos. No te voy a negar que también hay una carga de morbo, lo cual es muy normal: muchos chibolos me decían, ese relato de tu primera flaca, ¿es de verdad? Pero, al final, tienen que leer y aprender; como a nosotros el profesor Pedro Torres Fortón nos leía fragmentos de Los Inocentes en las clases de Literatura. Pero, voy a La Salle y el director me dice “voy a leer el libro y mañana te respondo si lo puedes ofrecer”. Al día siguiente, lo llamo y ni siquiera él tiene la delicadeza de contestarme por cuenta propia, mediante la secretaria me dice que mi libro “no es adecuado para alumnos de cuarto y quinto de secundaria”. ¡Qué lamentable, Coco! Y el mismo Chino Bellatín me lo había advertido, me dijo: “No vayas a La Salle porque te vas a llevar una gran decepción”. Sentí una gran pena, porque no se trata de prohibir cosas, se trata de encaminar, la educación no es prohibición. ¡Puta madre, que mi colegio me censure un librito!
—Este libro te lo censuraron, ja ja ja. ¿Quién es el director?
—Pacheco Tejada. El Chino Bellatín me advirtió pero no quise hacerle caso, tenía una esperanza. Por eso te doy la razón en eso de que, a pesar de los amigos y las buenas cosas, es una etapa ahuevante.
—Como dices, los amigos son los que quedan pero nada más. Yo con mis hijos me rayaría en ese aspecto. Me gustaría formarlos en casa.
—Es decir, una formación eminentemente familiar.
—¿Necesitan papeles de un colegio para entrar a la Universidad?
—Creo que sí, Coco, todavía…
—Sería la única razón para mandar a mis hijos a un colegio. La libertad es muy importante, la libertad para levantarte y decirle: profesor, ¿sabe qué? No me gusta su cara.
—Ja ja ja.
—Nuestra sociedad es ahuevante por eso, porque hemos tenido una formación represora, donde te venden máscaras.
—¿Te acuerdas de Luis Carrillo?
—Espérate, espérate… Otra cosa de la que me arrepiento del colegio… es del maltrato. Y a veces pienso, ¿qué tanto pudo haber influenciado ese maltrato en sus vidas? Y uno se arrepiente. Hay que reconocerlo, ponerse la mano al pecho y aceptar los errores.
—Coco, yo todavía no lo he encontrado a Dios, pero espero encontrarlo.
—Ojalá.
—Pero me alegro de que tú sí lo hayas encontrado y seas feliz. Como la alegría que me dio pasar gratos momentos con amigos como Renzo Carpio y darme cuenta que hay amigos que tienen muchas cosas espirituales que uno no tiene, pero al final uno se alegra por ellos, es lo que corresponde.
—¡Ha pasado el tiempo, qué locura!
—¿Y otro recuerdo grato del colegio, Coco?
—Otro recuerdo grato… creo que el único fue ese: el del primer día de clases.
—Ja ja ja, después pura mierda, ja ja ja
—Lo demás fue broncas, problemas.
—¿Y el recuerdo más ingrato habrá sido la mecha con el Nano? ¿O hay peores recuerdos?
—Una vez me meché con el Omar Abril, el gordo era jodido y a mí me llegó.
—Y luego corría con su mochila de Capulina.
—Ja ja ja, ese gordo era la muerte. Y eso fue lo que extrañaba del colegio cuando me expulsaron: no era en colegio en sí, eran los amigos, la gente con la que había crecido. Me dio mucha bronca irme del cole por eso. Perdí totalmente el contacto con la gente: no había correo electrónico, no había Messenger, ¡nada! Estimo mucho a todos: a los que vacilé, a los que agarré a golpes, a los que no les caía, a todos.
—Coco, uno de tus grandes defectos: los que no corriges todavía, es que eres hincha de la U…
—Ja, ja, ja
—En el cole habían muchos giles que se decían hinchas de la U y nunca habían pisado la Trinchera Norte. Yo, desde lo 12 años iba a la Barra León del Sur, religiosamente, todos los domingos a las tres con treinta: me han tirado orín, salía de la tribuna con mi reloj en los huevos. Y, ojo, que ya no soy el hincha que era antes, hasta parece que fui hincha del Melgar… pero en el cole habían muchos habladores que a la hora de los gallos veían los partidos por televisión. ¿Tú sí eres de la U, en serio, sin floro?
—Claro —y me muestra su tatuaje crema—. Practicamente fui fundador de los Lolos, en Lima he viajado con la Barra a Chiclayo, en camión, viajando como ganado, llevas tu calzoncillo en bolsa. He conocido a gente malogradísima, pero con un corazón enorme, un cariño inmenso por el equipo que nadie me lo puede quitar. Era un culto. Pero siempre me decían, pues, ¿eres arequipeño o eres limeño?
—Claro, es el latiguillo de la Barra: “soy arequipeño y soy rojinegro: no un hijo de puta que se cree limeño”.
—Ja ja ja
—Por ejemplo, a mí me acusan de que me siento argentino, que soy más argentino que peruano porque soy hincha del fútbol argentino, Maradona. Pero no aplican lo mismo para ellos: que se creen limeños y no arequipeños, por eso alientan a un equipo de Lima. Al fin y al cabo es algo que no tiene sentido, es la pasión. Es lo espectacular del fútbol que junta dos cosas muy importantes en el ser humano: la religión, porque era una profesión de fe, así como todos los domingos iba a la La Merced a escuchar misa a las once, por la tarde iba a ver al Melgar, ya no. Antes era cuestión de religión. Y también exalta el espíritu de guerra, de escaramuza, lo que quieres es ver al rival...
—¡Sufrir!
—Gritar el gol con tal fuerza que esa U se ponga de cabeza.
—Ja ja ja.
—Religión y guerra.
—Y el deporte viene de eso, Orlando. Habían hartos de la promo que eran de la U.
—¿Qué lugar del mundo que has conocido te ha gustado más?
—Panamá, un lugar muy cálido, gente amable, un ambiente muy tropical.
—¿Y el peor lugar?
—Chile.
—Por el racismo….
—Por eso, pero también la comida es horrible… son gente muy fría, muy cerrada. Si quieres pasarla bien mejor vete a Brasil o a Argentina. Yo he aprendido a matear, porque en Cochabamba, donde vivo, hay mucho argentino. Tengo un tío que es argentino. Y yo mateo todos los días: un mate amargo por las mañanas.
—¿Qué música te gusta?
—La música alternativa… Green Day, Collective Soul. De rock en español: Calamaro, Fito Páez, Los ratones paraonoicos, Los Redonditos de Ricota.
—Y de la música peruana…
—Los clásicos: Líbido, Mar de Copas….
—¿Pero acaso hay una canción que podrías decir que es la melodía de tu vida o que representa una etapa importante de tu vida?
En esta habitación de Líbido. Me recuerda etapa fuerte: de locura, desenfreno total. Muy buenos recuerdos de Lima. Porque muchos de mis amigos son limeños.
—Eso significa que en Lima te has malogrado más que en Arequipa.
—En Lima abrí los ojos, acá era un fumón de pacotilla, en Lima me hice profesional.
—Ja ja ja. Sacaste título.
—Amo Arequipa, pero también me encanta Lima.
—Hay gente que odias…
—No odio, pero rechazo mucho al abusivo.
—Al matón.
—Claro, al matón que era yo. No sé qué será del Carrillo, pero sé que he hecho sufrir a mucha gente. Al De Córdova, por ejemplo.
—¿Al De Córdova?
—A todo el que andaba con un libro en la mano.
—Y cómo lo jodías al De Córdova. Yo lo jodo por lo que es aprista, no hay peor castigo que eso.
—Dientón, cara de cuy, de todo le decía.
—Y una película que te traiga recuerdos.
La ciudad y los perros, ¡una muy buena película! Una película también que me lanzó a conocer la calle es Juliana.
—Los prostíbulos, te atraen.
—No, nunca me gustaron. No me gusta el olor a condón.
—¿Qué libro le regalarías a tu hijo si sólo le pudieras regalar uno?
Un mundo para Julius.
—¿Y la Biblia, Coco?
—Libro me has dicho, la Biblia es un conjunto de libros.
—¿Qué le dirías a los patas que trataste mal en el colegio?
—Que me perdonen.
—Y si te dicen: ¿qué has hecho tú para ganarte mi perdón?
—Nada, no he hecho nada, pero pediría perdón de todas maneras. Lo haría de corazón. Satisfacer a un hombre es complicado.
—¿Qué sientes que ha sido lo más importante que has hecho en tu vida?
—Haber reunido a un grupo de gente sin visión sin futuro y poder enseñarles que podemos hacer grandes cosas, eso estoy haciendo en Cochabamba, Bolivia.
—Coco, sales de este café y con un verduguillo te agarra un fumón y que te quiere cortar para robarte y te dice: ¿dame una razón para no cortarte?
—Soy un ex-fumón: yo sé tu vida, sé lo que quieres, sé lo que estás pensando. En ese mundo no puedes darte el mundo el lujo de palabrear ni pestañear, tienes que hacerlo sentir que tú has sido parte de ese mundo. Me ha ocurrido: “cuñado, ya perdiste las tabas están buenas” Y yo le respondo: “yo he perdido o vas a perder tú, somos bravos, somos barrio” y así lo ablandas.
—¿En que año te casaste?
—2002.
—¿Qué es lo más grato que te trajo el matrimonio?
—La compañía y el amor.
—¿Qué te falta?
—El hijo. Disfrutamos la vida con mi esposa, pero en verdad nos duele mucho cuando alguien es muy insistente con ese tema, eso es lo que me revienta.
—Tú y ella, tu esposa, por la vida que han llevado, son polos opuestos.
—Y de repente eso es lo que hace tan atractiva nuestra relación.
—Cuando estás con tu esposa hay a veces largos ratos o lapsos de silencio en la habitación…
—No, nunca. Siempre riendo, siempre pasándola bien.
—Si mañana hay un Melgar-Universitario, vas a la Trinchera…
—Sí, voy a la Trinchera.
—Y puteas y carajeas como el que más.
—Sí.
—¿Así seas pastor?
—Sí, y me saco la polera y me aloco.
—Y si un fulano saca su cariño y te quiere compartir el troncho.
—No, hasta ahí nomás.
—¿Qué le dirías a la gente que está confundida respecto a la religión?
—Que crean un poquito más, que den un pasito adelante, no es tan difícil.
—¿Leer la Biblia ayuda en algo?
—No es lo definitivo sobre todo si no estás preparado, pero es un muy buen inicio. Una buena dieta.
—¿Lees la Biblia a diario?
—A diario, tres o cuatro capítulos por día. No hay nada complicado, no hay nada que no pueda entender, la lectura de la Biblia es lo mejor.
—¿Cómo imaginas tu muerte?
—¿Mi muerte? Muy tranquila, muy plácida. Sin preocupaciones.
—¿Te ves viejo?
—No, la verdad es ésa: la verdad es que no me veo viejo en el momento de mi muerte.
—¿Por qué? ¿Te va a pasar factura la vida?
—La verdad es que he hecho tantas cosas que no me veo viejo, por las cosas que he hecho a otros, por las cosas que me he hecho a mí mismo…
—¿Sería demasiado premio?
—Sí.
—¿Todavía tienes cuentas pendientes contigo mismo? ¿Todavía hay mucho dolor?
—Hay dolor, no podemos decir que es abundante pero sí hay dolor. Hay cosas que voy aprendiendo…
—Pero, Coco, si no te ves viejo, ¿para qué quieres tener un hijo si no vas a estar ahí viéndolo crecer?
—Yo no soy el que va a cuidar a mi hijo. Esa es la verdad, es Dios quien va a estar con mi hijo. Estamos de paso acá.
—Si estamos de paso es para cumplir sueños, ¿qué sueños pedestres que no tengan que ver con la religión te faltan por cumplir?
—Ser chef, estudiar gastronomía.
—¿En dónde te gustaría vivir?
—Australia, porque es una isla y es una potencia en el rugby.
—Ahora, ¿fútbol o rugby?
—Rugby. Es una pasión que se arraigó por completo a mi ser.
—¿Para qué vivimos?
—Para tratar de dar lo mejor de nosotros a los demás y a Dios. El mundo se trata de dos cosas: Dios y la Gente. No hay más. Dios no pide más. Sólo dos cosas: amar a Dios y amar al prójimo.
—De tanto leer la Biblia, de tanto pastorear, ¿no te llega a cansar la religión?
—A veces me canso, pero canso cuando no veo respuestas de la gente que estoy tratando de ayudar, cuando doy consejos sencillos y no me hacen caso o no los aplican: y lo mismo y lo mismo… entonces uno se cansa.
—¿Qué mensaje para los amigos?
—Que disfruten la vida al máximo.
—Pero, Coco, volvemos a lo del principio: ¿qué es disfrutar la vida al máximo?
—Yo por un buen tiempo disfruté la vida al máximo a mi manera, eso me trajo muchos problemas y casi acabo con mi vida. Disfrutar la vida al máximo y cerca de Dios: significa amar a tus padres, amar a tus hijos, a tu esposa. Como te dije, el amor es una acción.
—¿Qué personaje de la historia te parece admirable?
—El Che Guevara.
—¿Tu droga favorita?
—La marihuana.
—¿Siempre?
—¡Toda la vida!
—Un fragmento bíblico que quisieras compartir
—Josué, capítulo 1, versículo 9: esfuérzate, sé valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
—Otro más para la platea.
—Juan, capítulo 3, versículo 6: Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito para que todo aquél que en él crea no se pierda, mas tenga vida eterna.
—¿Cómo se llama tu iglesia?
—Iglesia Bautista Fe.
—Cuando mueras: que te entierren o que te cremen.
—Que me cremen y que lancen mis cenizas desde el mirador de Sachaca, porque es lo más alto que hay para que se esparzan bien.
—Gracias, Coco.
—Gracias a ti, brother.

2009/10/17

Literaturas (edición de octubre)


La edición del mes de octubre de Literaturas, Revista Literaria Independiente de los Nuevos Tiempos, aparece Ribeyro: cuando los esfuerzos se congelan que también ha sido colgado en el blog dedicado a la voz y obra de nuestro mejor cuentista: Julio Ramón Ribeyro.

2009/10/15

Más Maradona que nunca: el que no llora no mama

Conmovedor el interminable abrazo entre el 'Narigón' Bilardo y el entrenador de la selección argentina (qué duda cabe, dos iconos del fútbol mundial).
Que la chupen, que la siguen chupando”, dijo un Maradona que ahora promete no olvidar a los que lo trataron como una basura, a todos los que –aun a costa de ver a la Argentina fuera del mundial– querían un rotundo fracaso del mejor jugador de todos los tiempos (“al drogadicto”, como recordarban, “al incompetente, al fiasco”).
Yo soy negro o blanco, gris no voy a ser jamás en mi vida”, más Maradona que nunca, pensando bien el partido y dejando que Bilardo opine y le aclare el panorama. Sí, sin jugar bien, haciendo cambios defensivos pero oportunos, pues fue Bolatti quien ingresó para marcar el único gol del partido (luego de una jugada preparada por el inacabable Juan Sebastián Verón y por un gris Messi, que no parece jugador de selección).
Maradona también confesó que luego de la derrota ante Paraguay recibió la llamada del mejor entrenador del mundo: “quien con solamente una llamada telefónica puede tranquilizar a la gente y puede hacer que uno se dé cuenta de quién se trata”. El ‘Loco’ llamó a Maradona en plena crisis y le dio calma. Ese mismo ‘Loco’ que mandó a Chile a salir a arrollar a Ecuador cuando todo el mundo quería ver a Argentina sin cupo en Sudáfrica 2010. En Brasil, dicen que habían más de 180 millones de torcedores hinchando por la Celeste uruguaya. En Chile, los rotos apoyan la idea de perder “para joder a los argentinos” .
Con sufrimiento, con el corazón en la boca, Argentina está otra vez en la copa del mundo. Pero habría que decir, en verdad, que uno quisiera ver al frente del barco a Marcelo Bielsa, un revolucionario del fútbol (por la salud del fútbol argentino y por la salud de Maradona).
Bielsa, además, paró en seco a los que quieren nacionalizarlo chileno y le preguntan si algún día podrá gritar "Este es Chile, carajo", como lo hizo con la rojinegra del Newell's Old Boys de su Rosario natal. Bielsa fue honesto: “Es imposible que llegue a querer una camiseta más que la de Newell’s”. Y a otra cosa, mariposa.
Conclusiones a vuelapluma: Martín Demichelis demostró que es bolo fijo en la defensa, el temperamento y la garra -aunque en puestos distintos- hace recordar al 'Cholo' Simeone. Otro fijo, a pesar a algunas distracciones es Gabriel Heinze. Román Riquelme debe volver de todas maneras, porque Messi no se encuentra con la camiseta de la selección. Y Palermo tendrá que lucharla pulso a pulso para llegar a Sudáfrica, sin escalas.
¿Maradona dirigirá a la Argentina en el Mundial? No se sabe. Lo único que es obvio es que el mejor fútbol del mundo clasificó ganando la Batalla de Montevideo; y que el mejor entrenador del planeta también estará aunque con una camiseta poco grata: la roja sureña.
Los que querían ver a Argentina afuera, pueden chuparla, la tienen en la boca, que la sigan chupando sobre todo los brasileños (ver la nota de Lance:É, Maradona, você conseguiu... Vem que tem, freguês! ) y que la sigan chupando los periodistas de Lima (El Comercio, Depor, etcétera) que hacían notas del tipol ¿Qué tiene que pasar para que Argentina no llegue al Mundial? , en vez de preocuparse por pensar: ¿Qué tiene que pasar para que el Perú, por fin, vaya al Mundial?
De regalo una máxima de Marcelo Bielsa:
''El fútbol se hace menos dramático cuando lo ejecutan los que saben''



2009/10/13

Esta semana en Vista Previa y en el diario Noticias


Esta semana aparecen dos inéditos: "La entrevista", aparece el miércoles 14 de octubre en el suplemento ENIGMAS del diario Noticias de Arequipa. Y también aparece otro cuento en el semanario Vista Previa.

2009/10/09

Un Quijote en la Iglesia: denuncian a Javier del Río Alba

Apocalipsis ahora: Benedicto XVI y su célebre siervo, Luis Fernando Figari (gurú del sodalicio).

Creo que no hay que pasar por alto un hecho al parecer inaudito en la historia eclesiástica de nuestra ciudad: el arzobispo Javier del Río Alba ha sido enjuiciado por difamación y se le exige una reparación civil de cien mil nuevos soles. Según informaciones propaladas por los noticieros regionales de televisión, la audiencia y sentencia respectivas se llevarían a cabo en un único día: el 03 de noviembre, en la Corte Superior de Justicia de Arequipa.

Javier del Río Alba, nació en Lima el año 1957. Estudió en el colegio De La Salle de la capital y es, además, abogado por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). El Papa Benedicto XVI lo nombró Arzobispo Metropolitano de Arequipa hace tres años (octubre del año 2006) y se ha hecho más conocido por su posición recalcitrante en contra del Aborto terapéutico (ver este enlace).

Quien lo acusa de difamación es el joven sacerdote Alfredo Darío Ungaro Curasi que, según informaciones, fue incluido en una lista de personas no gratas a la Iglesia (potestad de Javier del Río, al parecer): el 03 de agosto se emitió un comunicado que se entrega a todas las instituciones laicas y religiosas de Arequipa y en éste se advierte que nueve sacerdotes no deberían ejercer su cargo por diversas razones: la más importante sería la indisciplina.

En esta lista "negra" aparece Ungaro Curasi, que fue ordenado sacerdote hace menos de dos años y quien ha visto vulnerados sus derechos como sacerdote y como persona. Por tal motivo, ha decidido acudir al poder judicial para demostrar su inocencia (¿podrá hacerlo?, o digo mejor: ¿le dejarán hacerlo?).

El diario El Pueblo da algunas informaciones sobre el "acusador":

"El joven sacerdote denunciante estudió en el seminario San Jerónimo en Arequipa, fue ordenado como diácono en el año 2005 en una apoteósica ceremonia durante el Congreso Eucarístico junto a otros seminaristas. Ellos aún estaban a prueba durante dos años para ordenarse como sacerdotes. Pero cuando monseñor Javier del Rio asumió las funciones de Arzobispo de Arequipa, Ungaro se ordenó y se fue a Puno, donde obtuvo el grado de sacerdote. Luego realizó su labor pastoral en su ciudad natal. Ungaro señala que siempre visitaba Arequipa, porque aquí vive su familia y, en uno de sus viajes ofició misa en esta ciudad, por lo que fue acusado y luego incluido en dicha misiva arzobispal. Más aún no recibió las disculpas del caso por el “error”, que según él se originó por desconocimiento".

A propósito de este hecho, que seguro va a remecer a toda curia local –en especial a los sodálites–, habría que decir que el joven sacerdote tiene todas las de perder, pues resulta siendo una burda perogrullada el hablar de "los contactos" que tiene el arzobispo Javier del Río.

Acto quijotesco el de Alfredo Darío Ungaro Curasi el de confiar en la independencia de nuestro poder judicial, a sabiendas de que del Río Alba es -sin pertenecer al SCV- prácticamente un ícono del Sodalicio de “vida cristiana” (con todo el poder que representa ello, para más señas, él mueve los hilos de una universidad privada, ¿parece poco?, es sólo la punta del iceberg).

Estamos, pues, reeditando el duelo bíblico entre David y Goliat. De antemano ya sabemos quién va a ganar sin despeinarse. Porque si en octubre no hay milagros, en noviembre menos, ¿o sí?

Por último, ya que hablamos de los sodálites y a manera de tentempié, les dejo un interesante artículo del abogado Marco Huaco Palomino, especialista en libertad religiosa: Contra el Sectarismo Religioso”. Empieza así:

Preocupa el aumento de expresiones sectarias de tipo fundamentalista en el Perú, pero mucho más preocupante aún es que se trate de agrupaciones religiosas que se protegen bajo el manto de la eclesialidad católico romana.

Decimos esto debido a la inaceptable y peligrosísima actitud de jóvenes católicos antiabortistas que –según fuentes periodísticas tanto anticlericales como católicas de derecha- frustraron el pasado viernes la presentación del libro del filósofo mexicano Edgar Gonzáles Ruiz en el Centro Cultural de la Universidad Católica en el que se hace un análisis sobre grupos fundamentalistas católicos y la cuestión del Estado Laico en América Latina. Podemos discrepar con la calidad del referido libro y con las posiciones ideológicas de su autor (quien esto escribe se opone terminantemente a la agenda abortista y a diversos aspectos de la plataforma política feminista y homosexual) pero jamás podríamos aceptar que se silencie una voz al amparo de violencias verbales o físicas vengan de donde vengan.

Sigue leyéndolo acá: Contra el Sectarismo Religioso.

2009/10/04

Mercedes Sosa (1935-2009): no existe una escuela que enseñe a vivir

"Yo creo que no hace falta hablar de ella"
(Fito Páez)




Tu tiempo es un vidrio
tu amor: un fakir; mi cuerpo: una aguja
tu mente: un tapiz.
Si las sanguijuelas no pueden herirte
no existe una escuela que enseñe a vivir.
El ángel vigía descubre al ladrón
le corta las manos,
le quita la voz,
la gente se esconde
o apenas existe,
se olvida del hombre, se olvida de Dios.
Miro alrededor,
heridas que vienen, sospechas que van
y aquí estoy
pensando en el alma que piensa
y por pensar no es alma,
desarma y sangra.

DESARMA Y SANGRA
(Cantan Mercedes Sosa y Charly García)


2009/10/03

O.M.G. tras la puerta (descrito por Robert Schumann)

"Yo era poco más que una estatua, ni fría ni caliente; obligándome a trabajar, la vida regresó gradualmente. Pero sigo estando tan temeroso que no puedo dormir solo (…) ¿Puedes creer que no me atrevo a viajar solo (…) por miedo de que me suceda algo? En mí alternan con rapidez la sangre que se agolpa, el terror indecible, el ahogo, la pérdida momentánea de la conciencia".

Robert Schumann

una mujer,
una
goma pinchada,
una
enfermedad,
un
deseo;
miedos enfrente tuyo,

miedos que se mantienen tan inmóviles
que tú puedes estudiarlos
como piezas en un tablero de ajedrez...
no son las cosas grandes las que
envían a un hombre al
manicomio, la muerte que le corresponde, o
el crimen, el incesto, el robo, el fuego, la inundación...
no, es la serie continua de pequeñas tragedias
lo que envía a un hombre al
manicomio...
no la muerte de su amor
sino un cordón que se desata
justo
cuando no hay tiempo...
el espanto de la vida
es ese enjambre de trivialidades
que pueden matar más rápido que el cáncer
y que siempre están ahí-
las patentes o los impuestos
o el carnet de conducir vencido,
o contratar o despedir,
que lo hagas tú o que te lo hagan a ti

Charles Bukowski

Un breve alcance sobre mi locura: hacer clic aquí para leer "Tras la puerta"
Fuente: http://www.badosa.com/bin/obra.pl?id=n324

2009/09/15

Del Potro es un capo... y el suizo es un picón


Hay quienes, confundiendo el desbordante ímpetu por ganar (el hambre de gloria), acusan a los argentinos de ser malos perdedores (picones, diría el peruano que los detesta por tener ese espíritu ganador que a nosotros nos falta, sobre todo en el fútbol). Pues, un argentino de 20 años le hizo perder los papeles al propio Roger Federer, el número uno del tenis, quien prácticamente insultó al juez. Y es que “La Torre de Tandil” iluminó Nueva York y se apoderó del Abierto de los Estados Unidos.
Parece que llegó la hora del relevo, Roger. No, sabes que estoy exagerando, falta mucho. Pero un favor, ponte de pie y canta conmigo:
“Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir:
Del Potro es un capo, y el suizo es un picón”.
Posdata delirante: Convócalo, Diego, mide 1.98… ahora sí tienes con quien ganar por arriba... el cielo es el límite.
___
Más información acá: Un pura sangre
La imagen es portada de hoy en el diario Olé de Buenos Aires: Del Potro sacude al mundo del tenis: le ganó en 5 sets a Federer en una histórica final del US Open. Es el tercer argentino en ganar este Grand Slam, después de Vilas y Sabatini. "Es lo que siempre soñé de chiquito", dijo emocionado. Tiene 20 años. Brillante.

2009/09/13

Feria Internacional del Libro AREQUIPA 2009

Publicado en el diario El Pueblo, sábado 12 de septiembre de 2009

Más libros, más libres”, rezaba el lema de una feria del libro catalana de hace algunos años (2005). Esa sentencia en su brevedad guarda una contundencia implacable y aleccionadora. Y, por esos días, valía la pena preguntarse lo siguiente: ¿cómo queremos que el arequipeño de a pie acceda a la cultura si nadie, absolutamente nadie, se anima a poner en marcha actividades y/o eventos que le permitan a aquél empaparse de ésta?
Cabe recordar, ahora, que nuestro consabido regionalismo nos hace creer, con argumentos enclenques y fácilmente pulverizables, que Arequipa compite, palmo a palmo, con Lima; y que, en consecuencia –y sin dar margen a duda alguna–, nuestra ciudad es, por mérito propio, la segunda en el agreste escalafón nacional.
Pero, apelando a una elemental sinceridad, hay que señalar que la verdad, monda y lironda, es otra. Nadie puede poner en tela de juicio la prosapia de este “baluarte de la libertad”, ubérrima cuna de intelectuales que han descollado en distintas ramas y ciencias; a saber: Mario Vargas Llosa u Oswaldo Reynoso, emblemas de la narrativa peruana; Hernando de Soto, lúcido e inapreciable economista de primera fila; Honorio Delgado Espinosa, quien, en vida, supo amalgamar vastos sus conocimientos de medicina, sicología y filosofía, para gestar una copiosa obra que no pierde vigencia...

Hoy por hoy, sin embargo, la diligente –¿inmarcesible?– fábrica intelectual parece haberse apagado (o, cuando menos, averiado): los intelectuales y pensadores ya no germinan desde hace varias décadas (y si todavía aparecen, entonces nadie los conoce). ¿Los culpables? ¿Las autoridades? Claro, las autoridades que siempre le dan la espalda a la cultura. Pero, si somos honestos con nosotros mismos, podremos apreciar que esta desidia es colectiva; es decir, que todos somos copartícipes de esta negligencia que atenta contra el saludable crecimiento cultural de nuestra ciudad.
La grata noticia es que los entusiastas Freddy Tito y Martha Valencia no han querido caer en el lugar común; muy por el contrario, han logrado el concurso de universidades, instituciones culturales y empresas privadas para llevar a cabo la primera FIL (Feria Internacional del Libro) Arequipa 2009. Se romperán fuegos el día de la juventud, 23 de setiembre, con eventos librescos y actividades artísticas y conciertos. Todo esto en el Parque Libertad de Expresión (Umacollo, afueras de la Universidad Católica). Pero la fiesta del libro no será flor de un día, pues se alargará hasta el 5 de octubre.
Ya están en la lista de participantes, nuestro Oswaldo Reynoso (autor de “Los Inocentes” y “En octubre no hay milagros”), Gustavo Gorriti (que presentará “Petroaudios”), César Hildebrandt (quien acaba de reeditar su libro de notables entrevistas a intelectuales y políticos “Cambio de palabras”), además Javier Arévalo y Gustavo Rodríguez (propulsores infatigables del plan lector llamado “Recreo”). También: Jaime Bayly que acaba de sacar de imprenta la novela “El cojo y el loco” (Alfaguara, 2009) y un largo etcétera.
La FIL AREQUIPA 2009 promete ser un éxito. Pero lo será cabalmente si todos nos ponemos la camiseta de la lectura y participamos activamente de los eventos que tanto esfuerzo y sacrificio han costado llevar adelante a los organizadores de esta fiesta de la cultura. Para mayor información sobre el cronograma de actividades se puede visitar el portal oficial de la Feria del Libro: www.filarequipa.pe
¡Más libros, más libres!... Que es lo mismo que decir: “Si soy arequipeño, estaré en la feria del libro”… No en vano nuestro himno habla de un baluarte de la libertad…

2009/09/12

Conozco un hombre que era ciego...

"Conozco un hombre que era ciego. Cuando tenía 40 años le hicieron una operación y recuperó la vista. Al principio estaba entusiasmado... realmente eufórico. Rostros... colores... paisajes. Pero luego, todo empezó a cambiar. El mundo era más pobre de lo que él imaginaba. Nadie le había dicho cuánta mugre había. Cuánta fealdad. Notaba la fealdad en todas partes. Mientras fue ciego cruzaba la calle solo con un bastón. Luego de recuperar la vista, se volvió temeroso. Empezó a vivir en la oscuridad. Nunca salía de su cuarto. Después de tres años, se suicidó".

El pasajero,
es una película de Michelangelo Antonioni

2009/09/04

Éric Cantona pregunta: ¿Argentina o Brasil?


Dame fuego, dame-dame fuego.
Dame fuego, dame-dame fuego.
Dame fuego, dame-dame fuego.
DAME EL FUEGO DE TU AMOR.
Nacido en Fuerte Apache... Querido en todas partes.


2009/09/01

Vivir es ir contra natura: las excepciones cotidianas



Vivir es ir contra natura: Poe, Vargas Llosa, Onetti... y el protagonista de este relato que aparece en la edición de Setiembre de Badosa, en el apartado Las excepciones cotidianas: Un café en el «Capriccio»

2009/08/10

Miami 090809


Mamá siempre decía “la vida es como una caja de bombones: nunca sabes lo que te va a tocar
Forrest Gump

2009/07/16

Mi ídolo es lo más alto de América


Pedro Suárez Vértiz decía que cada vez que veía un clásico Alianza Lima-Universitario pensaba que hubiera sido bacán no ser peruano. Hoy, luego de ver a la Bruja, primero llorando de rodillas a lágrima viva, y luego levantando la Copa Libertadores de América, pienso -como siempre lo he pensado- que hubiera sido bacán ser argentino.
Juan Sebastián Verón es uno de mis máximos ídolos de mi primera juventud. Todavía recuerdo con emoción cuando ATV empezaba a transmitir con el 'flaco' Barnechea el clásico del domingo del fútbol argentino y podía ver a ese Boca de antología con Maradona, Caniggia,Verón, el 'Kili' y Martín Palermo (otro hincha pincharata).
El Zidane sudamericano de la pelada brillante y del semblante pícaro es un icono inobjetable del fútbol argentino: el talento congénito, el pase preciso y la sapiencia de los predestinados.
En la transmisión en vivo, Fernando Niembro decía “aquí hay escuela, acá hay un estilo” (eso que no tiene el fútbol cholo). Sí, señores, acá hay fútbol. Sin duda el mejor fútbol del mundo. Es por eso que Verón se merece una Copa del Mundo con la selección argentina, ese título todavía esquivo, pero aún latente.
Al ver a uno de mis referentes silenciando el estadio Mineirao y levantando el título más importante del fútbol mundial a nivel de clubes, pienso que a algunos el destino les depara una sola palabra: GLORIA.
¡Viva Verón, viva el fútbol argentino!

2009/07/14

La hora del lobo



Quisiera hacerle una pregunta. Escuche: ¿no es cierto, que una mujer que vive mucho tiempo con un hombre acaba, con los años, pareciéndose a él? Quiero decir, que lo ama y trata de pensar como él. Y ver todo como él. Dicen, que las personas cambian. ¿Qué es lo que puedo empezar a ver en los otros? ¿Qué es, después de todo, lo que ellos buscan? Si no le hubiera amado tanto y me hubiera preocupado menos por sus cosas, ¿acaso le habría protegido mejor? O será quizá, que no le amé suficiente como para sentir celos. Será por eso que esos caníbales, como los llamaba, nos han causado tanta aflicción. Yo creía estar muy cerca de él. Y él decía que se sentía cerca de mí. Y eso fue definitivo. Si me hubiera quedado con él... Pienso siempre en estas cosas. Me hago preguntas. A veces, no sé qué hacer… y me quedo callada.
La hora del lobo es una película de Ingmar Bergman

2009/07/03

Los abrazos rotos


-¿Cómo te llamas?
- Harry Caine. Antes me llamaba Mateo y era director de cine. Desde muy joven siempre me tentó la idea de ser alguien más, además de yo mismo. Vivir una sola vida no me bastaba, así que me inventé un seudónimo: Harry Caine, un aventurero que por avatares del destino se convertía en escritor.De momento, le hice firmar todos los guiones y relatos que escribí. Durante años Mateo Blanco y Harry Caine compartieron la misma persona: yo; pero hubo un momento en que, de modo abrupto, no pude ser otro que Harry Caine. Me convertí en mi seudónimo: un escritor hecho a sí mismo y por sí mismo. Sólo había un detalle que no había previsto… Harry Caine sería un escritor ciego.
LOS ABRAZOS ROTOS
es una película de Pedro Almodóvar

2009/06/25

Adiós al barrio


A propósito de la aparición de su nueva novela, Adiós al barrio, le hice una breve entrevista a José Antonio Galloso. Los que todavía no lo conocen pueden leer esta presentación que aparece en su Blog: “Nací en un barrio popular de Lima, Perú, en 1972. Soy autor del poemario “Si huyes hacia adentro” (Lima, Colmillo Blanco, 1998); la novela juvenil “Tres días para Mateo” (Lima, Alfaguara, 2000); en colaboración con el artista chileno Franz Fischer, del libro de poesía visual “Recortes de la memoria o el libro de la sombra” (Lima, Bizarro ediciones, 2007) y de la novela juvenil “El Mal Viaje” (Lima, Alfaguara, 2007). He traducido al español el libro “Reproduce and Revolt: A Graphic Toolbox for the 21st Century Activist” (de Faviana Rodríguez y Josh MacPhee, Soft Skull Press / Counterpoint, 2008). He publicado textos periodísticos, poemas, cuentos y fotografías en distintos medios impresos y en la red. Desde el 2002 radico en San Francisco, California”.
__
Unas pocas preguntas

José Antonio: alguien que se detenga en cada una de tus obras, ¿te vería más como poeta o como narrador? ¿Quizá prefieres ser un escritor a secas?
La verdad yo me considero un escritor a secas. Más allá del género en el que me encuentre trabajando, lo que yo quiero cuando me siento a escribir es hacerlo bien y disfrutar del proceso al máximo. Lo que el lector piense sobre mi trabajo o como me vea como artista es algo que no puedo controlar y por ende no preocupa.

¿Crees que el barrio es el único reducto donde fuimos verdaderamentefelices? ¿Qué representa el (tu) barrio para ti?
El barrio es muchas cosas. Es el lugar donde te relacionas con tus semejantes sin la presencia reguladora de una institución formal. Es el lugar donde uno se forma o se deforma, donde se viven todas las emociones y experiencias de la adolescencia en total libertad. El lugar donde las vivencias llegan crudas, sin filtros y nos llenan la mochila de recuerdos. Además, el barrio, la esquina, la bodega o el bar, son espacios narrativos, lugares donde los amigos se juntan a contar, a recordar, a transformar lo vivido, a soltar la lengua en catarsis, a escribir páginas maravillosas que nunca serán impresas o tal vez sí. El barrio no es un reducto para la felicidad, en todo caso sería mejor verlo como una fábrica de recuerdos.

Si un lector te confiesa que todavía no ha leído ninguna de tuslibros: ¿por cuál le recomendarías que empiece y por qué?
En realidad le daría todos y le pediría que lea el primer párrafo de cada uno hasta que encuentre uno que lo atrape. Creo que el lector común debe leer aquello con lo que se identifica, aquello que de cierta manera le da placer o le habla de sus intereses. Y si no se engancha con ninguno, pues que no me lea, es importante entender que no todo el mundo tiene porque gustar de mi trabajo.

¿Tú crees que se aprende a escribir? ¿Acaso serías capaz de dirigir un taller para escritores?
Yo creo que uno nace escritor y lo descubre en el camino. Nadie en su sano juicio elegiría ser escritor. Ahora, a escribir sólo se aprende escribiendo, es como cualquier trabajo o actividad, solo la práctica, la disciplina y el compromiso hacen que se gane el oficio. En este sentido, siempre he desconfiado de la institución académica como formadora de escritores. Para mí un escritor es antes que nada producto de la sociedad, de sus experiencias y de sus lecturas. Por ello, creo que estudiar y entrar a talleres sólo es válido cuando ya se tiene una visión clara y definida de lo que uno es como escritor. Sobre la segunda parte de tu pregunta, en este momento de mi vida, creo que estoy en condiciones de dirigir un taller.

¿Cómo crees que se ha comportado la crítica respecto a tu obra?
Mira, aquí es inevitable hablar del prejuicio que existe frente al término “literatura juvenil”. Parece ser que el establishment literario no comprende que este es un término de segmentación de mercado que nada tiene que ver con lo literario. Mis tres novelas han sido publicadas por Alfaguara en la colección de la “Serie Roja”, por lo que hasta el momento son pocos los críticos que se han tomado el trabajo de comentar mi obra. Sin embargo los críticos que sí se han tomado el tiempo de revisar mi trabajo han sido bastante elogiosos. Por otro lado, eso (lo de la crítica) es algo que no me quita el sueño. Yo me siento afortunado de poder escribir, publicar y ser leído como parte de los cursos de literatura en los colegios; me siento afortunado de saber que mis libros se reeditan y gozan de buena salud; incluso de saber que han sido prohibidos en algunos colegios y que en uno de Chorrillos hicieron una quema de Tres días para Mateo. ¿Qué más puedo pedir? Una buena crítica, una mala crítica, no sé. Todo cae por su propio peso. Yo solo quiero seguir escribiendo.

¿Cuáles han sido las últimas películas que viste y, a su vez, el libro que estás leyendo?
Películas que tenga frescas en mi memoria:Fausto 5.0, La Fiebre del Loco, hace unos días UP, Bullet con Mickey Rourke y Tupac Shakur, y he vuelto a ver Martín H. En este momento me encuentro leyendo Calicalabozo de Andrés Caicedo y una antología llamada “Obras Maestras del Relato Breve” que me regaló mi hermano mayor durante mi última estadía en Lima.

Si mañana te dijeran que, a partir de mañana, sólo podrás vivir si nolees ni escribes libros, ¿qué harías?
Agonizar.

¿A qué escritor quisieras parecerte (o te han dicho que te pareces)?
Admiro a muchos y reconozco muchas influencias, pero no quiero parecerme a ninguno. Me han dicho varias veces que me parezco a Vargas Llosa y a Ribeyro, pero esas son opiniones subjetivas. Aquí yo solo cumplo con responder a tu pregunta.

Al escribir ADIÓS AL BARRIO, ¿volviste al barrio o lo cambiaste para siempre?
Lo reconstruí a través de la ficción.

Dime un buen lugar para morir (o para dejar de escribir)…

Morir o dejar de escribir, en todo caso es lo mismo. El lugar sería Punta Negra, sin lugar a dudas.
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Más información sobre José Antonio Galloso:

2009/06/11

ESPOSA Y AMANTE



En una entrevista con Joaquín Soler, el escritor uruguayo Juan Carlos Onetti confesaba que para escribir carecía de disciplina, sistema o método. El decía: “Yo no puedo ir a sentarme a la máquina de escribir, o sentarme con el lápiz, de tal hora a tal hora. Me es imposible hacerlo. Yo tengo arranques, ganas de escribir de un momento a otro, y de ahí viene la confusión porque tal cosa va a la libreta número 7, otra es un recorte de papel, a lo mejor un papel que me llevé de la confitería y después todo eso es un embrollo, ¿no? Además muchas veces me pregunto si yo escribí esto, o cómo juega esto otro dentro de la novela”.
Vargas Llosa, adoptaba (y sigue adoptando) la postura de un oficinista, se sienta a escribir, todos los días, de tal hora a tal hora.
La vieja y consabida anécdota literaria dice que en un hotelucho de San Francisco, en donde discutieron el uruguayo y el peruano. Onetti le dijo: “Mira, Mario, lo que pasa es que tú con la literatura tienes una relación conyugal, tienes que cumplir todos los días y de tal hora a tal hora; y para mí, en cambio, es una relación con una amante, cuando tengo deseos de escribir entonces escribo: loca, absurdamente”.
Dos opciones distintas, opuestas, pero ambas con resultados sobresalientes.
Yo, en cambio, humildemente confieso que soy un oficinista por deformación profesional. Aunque carezco de profesión: porque soy analista de sistemas, pero no soy ingeniero ni deseo serlo. Así como tampoco soy escritor, pero sí quiero serlo (y a veces creo serlo). Oficinista a regañadientes tengo que fingir que ‘trabajo’ mientras escribo. O lo que es peor: hacer ambas cosas a la vez. La idea que da pie a la construcción de cuentos es repentina, viene de un momento a otro como un movimiento telúrico, muy similar al caso de Onetti: entonces la literatura es, todavía y muy a mi pesar, mi amante. Pero aspiro a que pronto –y para siempre– sea mi mujer.

2009/05/17

Réquiem con el alma

(1920-2009)

In Memoriam


Mario, quiero contarte que hoy creí estar en el cielo (acaso, por jugarreta que el destino les depara a los escépticos, ¿ya estarás por ahí tomando mate y recitándole algunos inéditos premeditados a Jesucristo, Marx y Freud?). A orillas del Titicaca hay un pueblito llamado Pomata, una suerte de antesala al infinito donde la mano del hombre resulta siendo un agobio futurista que haría las delicias de Verne y compañía; una válvula de escape en estado basal plagada de ambientes que –al igual que tus poemas– podrían sensibilizar a un hombre de piedra o de hojalata. Estuve durante horas frente a un mar dormido, tan quieto como ahora debe andar tu cuerpo, maestro (tu palabra, en cambio, está más viva que nunca y, como sólo acontece con los predestinados, decidió sobrevivirte desde que garrapateaste tus primeros borradores).
¿Que por qué le escribo a un muerto? No lo sé, sólo me dejo llevar por ese mismo impulso que me invita a releer con devoción tus cuentos y poemas.
Hace tanto tiempo quería escribirte una extensa misiva a puño y letra –así como lo hice con Ernesto Sábato cuando le dije que yo era Juan Pablo Castel y que no estaba loco, ¡ese túnel existía, y aun existe!– pero no encontré tu dirección postal en la guía telefónica de Uruguay.
Fue sabia tu decisión de borrarte de las páginas blancas de ese mapa para impertinentes, porque te hubiera telefoneado tantas veces que mejor lo olvidamos. Ahora ya sé que nunca podré hablar contigo y que la carta en donde te confiaba que la búsqueda de un retazo de felicidad en (y mediante) la literatura es la quimérica razón de mi existencia. A propósito de eso: ahora que ya cerraste el paréntesis sabrás si la existencia tiene algún sentido, poeta.
Lo que no sabes es que justamente hoy, en la sierra peruana, un escribidor confundido empezó a leer Memorias de Adriano y recordó a ese uruguayo moribundo que, ¡pésima ironía!, lo había sacudido con Réquiem con tostadas: “he llegado a la edad en que la vida, para cualquier hombre, es una derrota aceptada. Decir que mis días están contados no tiene sentido; así fue siempre; así es para todos”.
Así es para todos, Mario. Pero no todos podrán escribir un diario existencialista como La tregua, o poemas de la envergadura Hagamos un trato o Te quiero. No todos pertenecemos a esa extraña estirpe que, jugando en serio con las palabras, suele cambiar la vida de las personas.
¿Algo más, Mario? El mal de altura, también llamado soroche por estos lares quechuas, es un perfecto coqueteo con la muerte. Cuando sientes los amagues del vahído, dudas, mientras luchas por una bocanada de aire quieres creer en Alguien superior que, aparte de salvarte del inminente trompicón, pueda tenderle la mano simbólica al Hombre para borrar lo que hizo la otra mano (la siniestra, la que nos deshumanizó a punta de canalladas que hoy todos llaman noticias). Que yo también sufra un mal gástrico crónico no es sólo una anécdota que no viene a cuento: tómalo como una argucia que me hace sentirme más cerca a ti, hermano.
Hace mucho tiempo un amigo poeta me invitó a ver Vivir, una película de Kurosawa que me hizo prometerme con fervor escribir algo digno de recordarse antes de cerrar el paréntesis. Podrás darte cuenta que, por pereza o falta de talento, estoy haciendo bien poco (dame el beneficio de la duda, ten en cuenta que tengo un padre que habla con nadie en el excusado y que esta misma tarde se dijo a sí mismo “Me da pena mi hijo”… y no hablaba de mí, Mario. A veces creo estar muerto, aunque, de ser así, ya sabría si en verdad La muerte es una joda).
Volvía de Pomata a esta civilización en donde el desasosiego prefabricado y las gripes de laboratorios porcinos ofician de titiriteros duchos y, de pronto, la radio lo informó fríamente: Mario Benedetti ha muerto. Punto aparte.
El locutor deslizó una escueta biografía que no decía nada de ti, pero delataba mucho del mal tiempo que vivimos. Un flashback, a manera de pararrayos contra la nada, me sacó del mazazo de saberte muerto: una madrugada de año nuevo, en La Punta, Camaná, ríos de licor y mares de poesía. El Búho –un viejo amigo– recitando Táctica y estrategia antes de dar cuenta de una botella de cerveza bebida del pico. Entonces vivir otra vez valía la pena y salud por Benedetti, ese uruguayo universal al que todos debemos recordar cuando nos quedamos inmóviles al borde del camino, cuando congelamos el júbilo, cuando queremos con desgana, cuando nos llenamos de calma.
Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farugia, este réquiem lo escribí con el alma, es cierto que debí hablar de ti y sólo hablé de mí hasta la impudicia; pero hablé de mí pensando en ti (táctica y estrategia, escritor): NO TE SALVES AHORA NI NUNCA. NO TE SALVES.



2009/05/11

El ateo sexual... también en La Salle (*)


"Siempre me he considerado un ateo sexual, porque dejé de creer en Dios después de mi primera masturbación frente al mar. Esta experiencia de inicios de mi adolescencia la he narrado en varias formas en los relatos que he escrito en los últimos años.Mi primaria la hice en un colegio de Hermanos Cristianos de La Salle (…) Recuerdo que había un Hermano que nos hablaba mañana y tarde de los horrores del infierno. Nos hacía poner la mano sobre la llama de una vela y cuando la retirábamos para no quemarnos nos decía: el infierno son millones de millones de velas que arden eternamente y en su puerta hay un gran letrero que dice: por siempre jamás, es decir para toda la eternidad. Luego nos hablaba de los pecados y ponía un especial regusto en describir con detalle los diferentes pecados de la carne que podían acosarnos. Para terminar la función nos hacía levantar la mano derecha al estilo fascista frente al altar mayor para hacer la renuncia a Satanás y a la carne y la entrega de nuestra propia vida si alguna vez pecábamos sobre todo contra la carne. Antes la muerte que el pecado, resonaba nuestra promesa en la oscura y abovedada iglesia de sillar" (Oswaldo Reynoso).
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(*) En Argentina publican En octubre no hay milagros. La nota de Radar Libros del diario Página 12 de Buenos Aires dice: Contemporáneo de Julio Ribeyro y Mario Vargas Llosa, Oswaldo Reynoso es uno de los secretos mejor guardados y aún muy resistido de la literatura peruana. En los ’60, Reynoso, declarado marxista, publicó Los inocentes, suerte de Juguete rabioso limeño, libro que provocó reacciones bien encontradas. Ahora se publica en Argentina En octubre no hay milagros (Ediciones El Andariego), su segunda novela de 1965. Homoerotismo, miseria y vitalidad en un momento crucial en que la ciudad se expandía hacia sus propios límites.

2009/04/15

Un pez sacado del agua...

En el blog El Salmón (crónicas sobre peces sacados del agua y sobre peces en el agua) aparece una crónica gris que quiere llegar a ser roja. Empieza así:

La vida es un continuo aprendizaje, dicen los que saben. Y yo, que no sé nada, desconfío (mi experiencia lo hace obstinadamente), porque no aprendo: me desprendo (de ideas, afectos, pulsiones y sensaciones de toda estofa, que un día iluminaron mi presente y me anunciaron un futuro que guardaba cierta simetría con mis sueños, ¡tamaño disparate!). Si algo me ha enseñado la vida es que hay cosas que pasan, cosas que pesan, y nos hacen más duros, gélidos –quiero decir indolentes–, porque en realidad nos endurecen el corazón, el sexo, las manos, la piernas o el semblante que le mostramos a esa realidad que siempre se las ingenia para sacarnos la vuelta (“la muerte es una amante despechada, que juega sucio y no sabe perder”).

Camino por la Plaza de Armas tratando de olvidarme de mí mismo y pienso que hay gente con caries, migrañas, pies planos, várices, escoliosis, cáncer o sida. Y habemos otros que –aparte de la gastritis crónica producto de la ansiedad, el alcohol y las caparinas– estamos enfermos del corazón. ¿Alguna cardiopatía?, preguntará el especialista. No, ¡qué va! Hablo de cosas más profundas que ningún bisturí podrá siquiera rozar simplemente porque no están dentro de mí, sino “lejos, en el centro de la tierra: las raíces del amor donde estaban quedarán”.

Para leerla toda clic aquí.


2009/04/07

7 de abril de 2009: LA JUSTICIA HABLÓ (que el asco no meta su cuchara)

En la imagen: el tándem del asco. El asesino japonés y su heredera. Que esperen al 2032.

La justicia ha hablado y el Perú lo agradece hasta el infinito. Kenya Fujimori tendrá que purgar condena hasta el año 2032. Es un día para festejar, lavemos e icemos las banderas a lo largo y ancho de la patria, y encontrémonos en un abrazo jubiloso que ojalá no se termine nunca: la bosta mayor de todo el excremento fujimorista que ensució y sigue ensuciando a nuestro país tiene y debe perecer tras las rejas (que así sea. Amén).
Pero no todo es color de rosa, hoy más que nunca tenemos que estar atentos: nadie puede descartar que más pronto que tarde el aprismo metería su cuchara, como suele ser su costumbre. Alan García ya lo ha dejado en claro en uno de sus raptos de sinceramiento alevoso: él decidirá (como ya lo hizo en 1990) quién será su sucesor. Es más que probable que el líder del Apra le allane el camino a la hija del sátrapa y –toquemos madera con todos los nudillos de pies y manos– le regale el indulto a su padre antes de retirarse para siempre de Palacio de Gobierno. Gesto inequívoco de la más cínica simpatía… si no pregúntenle al autor de Conversación en La Catedral, que hoy preside la comisión del Museo de la Memoria.
Contrario a lo que parece, esto no ha acabado: recién empieza. La historia tiene giros azarosos y puntos de inflexión que son casi siempre insospechados y en donde el derrotado, luego de supercherías y reveses propios del realismo mágico, resulta siendo el vencedor (para muestra un botón macondiano: Alan García, ayer asilado político en la tierra de García Márquez, hoy es el presidente del Perú).
Prohibido olvidar: hace 17 años, Kenya Fujimori instauró la dictadura más hedionda de nuestra historia republicana; hoy, esta pena (de muerte, por la edad del ex-aspirante al senado japonés), puede servirle como espaldarazo definitivo a su hija Keiko que pretende ser la primera presidenta del Perú (las elecciones la han puesto a la cabeza en la encuestas limeñas y, además, como virtual ganadora en una posible segunda vuelta con Ollanta Humala).
Lo que viene de aquí en más es esa guerra sucia y encarnizada, plagada de supuestos mesías, outsiders y payasos de diversa laya, que es, por definición, toda contienda electoral en nuestro país. ¿Los candidatos? Por ahora bosquejemos una terna del espanto: Keiko Sofía Fujimori Higuchi, Ollanta Humala Tasso y posiblemente Jaime Bayly Letts. ¿Alguien más? Mejor no seguir porque en esta lista la escoria se confunde con la falsa izquierda y, por si fuera poco, asoman ribetes cómicos y, cuándo no, disforzados e hipócritas a más no poder.
El recurso del gobierno de turno –utilizado en su momento para ensuciar al Fredemo y tumbarse a Vargas Llosa– será educar al electarado (sic) en la cultura del terror (se le podría llamar terrorismo periodístico, sin querer sonar aparatosos): no votar por quien representa el cambio, no votar por los que prometan que los crímenes de Cayara, Accomarca y El Frontón no quedarán impunes.
Lo sabemos todos: en política la escuela del terror da cuantiosos resultados; es por eso que hoy estamos embarcados en ese socarrón “cambio responsable” que enarbola este aprismo de petroaudios y ratas gordas, cleptómanas y soberbias que le siguen regalando el país a los chilenos.
Los libros de historia (la oficial, la que todos deberán leer y aprender) dirán que el 7 de abril del 2009 la justicia habló y nos dio un respiro en esta ciénaga de la sordidez y la inmundicia. Ojalá, pues, que el 28 de julio de 2011 todos juntos ratifiquemos el cambio y no repitamos errores del pasado. Mejor que mejor si no precisamos de taparnos la nariz cuando acudamos a las urnas.
Ojalá erradiquemos al electarado y lo convirtamos por fin y para siempre en ELECTORADO. Hoy festejamos que Kenya Fujimori morirá en prisión. Ojalá pronto logremos que otros lo acompañen.
Porque sólo los imbéciles y los fanáticos enceguecidos vieron en Fujimori a nuestro Chinochet. Y esos son los mismos que seguramente verán en Keiko a nuestra Michelle Bachelet en versión peruano-nipona. No queremos a Kenyi colocando sus posaderas sobre una curul del congreso. Por favor, que nos dejen de gobernar el asco y la verguenza.
¡LA JUSTICIA HABLÓ! INSISTO: NO NOS SIGAMOS EQUIVOCANDO.