2013/08/17

Me gustas porque eres distinto

Foto: Boris Mercado Mar

«San Martín está que se cae, que se cae del caballo», mientras la curia celebra, con cautelosa solemnidad y sotanas maculadas de semen, sus atroces porquerías: «¡Ya era tiempo! Sentado en veranoinvierno, primaveraotoño. Siempre, siempre mirando: mirando al mar». Esta tarde-noche la estatua ecuestre del Libertador contempla a Juan Carlos Ferrando, exudando su homosexualidad con el torso desnudo —ella se sabe gorda, no cree en pastillas milagrosas ni en dietas asesinas— mientras Coco Marusix, histriónico, les sonríe a los fanáticos apoyado en su bastón. No todos tienen razones para festejar. Las cosas claras: los años no pasan en vano.
            El día de San Pedro y San Pablo, 29 de junio, se realizó la marcha del orgullo gay. El movimiento homosexual del país —que reúne a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales— literalmente tomó la plaza San Martín. Llegaron, entre otros, activistas argentinos y chilenos, quienes se aunaron a su viejo reclamo de igualdad: «No quiero ser feliz con permiso de la policía», dejó dicho Martín Adán. Podríamos recordar también a Abraham Valdelomar, Juan Gonzalo Rose y siguen firmas.
            Oswaldo Reynoso nunca quiso que se lo encasillara como gay u homosexual, sino como ‘homosensual’. Y ‘homosensualidad’ es precisamente lo que destila Jessica Rosas —en realidad su nombre artístico es Jessie Xtravaganza; trabaja haciendo shows en discotecas y es voluntaria en el Ministerio de Salud apoyando en las campañas de prevención del VIH— mientras imita a Madonna en el escenario: «¿Te gustó?», me pregunta con un gesto seductor no exento de ternura y me escudriña con sus lentes de contacto. Le digo que sí, que estuvo bueno y le pregunto su edad. Treinta. Pienso que si bien nació con sexo masculino, sabe mentir (o le gusta mentir respecto a la edad) como mujer. Lleva realizando estos espectáculos apenas tres años.
            «¿Eres homosexual o bisexual?», pregunto. «¡Transgénero! —aclara con énfasis mientras nos alejamos del ruidoso escenario; y palomillas y curiosos me miran con ojos traviesos como si pensaran que le estoy sacando plan—. Hay mucha confusión al respecto. Ojo, no sólo en el público en general, sino dentro del mismo ambiente gay. Pocos tienen en claro las categorías o el tipo de gay que son. Transgénero es toda persona que se siente identificada con el género opuesto a su género biológico. Tú, por ejemplo, has nacido con un pene, ¿no? Eso significa que perteneces al género masculino, pero no necesariamente tiene que ser así. En el caso de las mujeres ocurre igual: nacen como mujeres biológicas, es decir, con vagina; pero no se sienten mujeres para nada: en su forma de vestir o en su forma de hablar… Son apenas dos ejemplos cuando me refiero a la forma de hablar o vestir. Y entonces se comportan como hombres y su identidad de género es masculina».
            —¿Por qué hay tanta desinformación al respecto?
            —Porque en el Perú no se aprueba la ley de identidad de género y quiero aprovechar esta oportunidad para pedirle a los legisladores peruanos que aprueben de una vez por todas esta ley porque yo no tengo un DNI que me represente. ¡Mi DNI miente! No te tengo que poner como ejemplo el Primer Mundo, acá nomás en Argentina los gays tienen leyes que los reconocen como tales. No es necesario que te operes, ah. O sea, simplemente es cómo te sientes, cómo quieres ser tratado por la sociedad y punto. Se acabó.
            —Entiendo que tú quieres que en tu DNI aparezca que tu sexo es femenino.
            —¡Claro! Mi género es femenino. Y no tiene nada que ver con la orientación sexual.
            Jessica me explica que tiene varios amigos  transgénero: es decir, personas que son biológicamente varones pero que se visten como mujeres. Algunos de ellos, sin embargo, a pesar utilizar maquillaje, prendas femeninas y comportarse como mujeres —en la calle, en discotecas, en la vida pública o nocturna—,  no gustan de tener sexo con hombres. Ergo, en la cama sí respetan su género biológico: «la identidad de género es muy relativa, muy flexible».
            ¿A qué edad se dio cuenta de que se sentía más mujer que hombre? «Desde los seis años, más o menos. Me gustaba jugar con muñecas, jugar a la cocinita, ese tipo de juegos que no son precisamente masculinos. Me sentía una niña, tal cual como en la película Mi vida en rosa del director Alain Berliner».
            —¿Eso les habrá preocupado mucho a tus padres, no?
            —No. A mi mamá. Yo no me crié con mi papá.
            —¿Y nunca te has puesto a pensar que ha influido mucho en ‘esto’ la ausencia de la figura paterna en casa?
            —De ninguna manera. Yo pienso que es algo biológico: naces con esto. Así nací.
            «Mi madre me llevó a un montón de psicólogos y me hizo hacer terapias. Pero eso no es nada. Lo más difícil fue aceptarme yo misma, en la soledad, mirándome frente al espejo: qué importa si los demás te aceptan o no, si tú no eres capaz de aceptarte tal y como eres. Yo creo que por eso hay tantos suicidios y tanto dolor. Es cierto: la sociedad te discrimina, entonces es como nadar contracorriente, ¡algo muy duro!».
            —¿Sientes que Lima es una ciudad cada vez menos represiva con los gays?
            —No se puede generalizar. Aunque sí, ¡todavía estamos un poco atrasaditos, ah! La mentalidad machista es todavía muy dominante en el Perú.
            —¿Sueñas con que algún día se pueda celebrar el primer matrimonio gay en el Perú o lo ves muy remoto?
            —Yo pienso que sí, ya estamos en camino. Se ha avanzado mucho.
            —¿La experiencia más traumática por la que has pasado?
            —El poderme aceptar. Es horrible el tener esa vergüenza, ese temor de que tu familia se entere, de que te pongas a pensar cómo van a reaccionar. Es un cambio radical: toda una vida te comportas como hombre y, de pronto, un día apareces convertido en mujer, con el cabello largo, con maquillaje y diciendo: «¿saben qué? Ahora quiero que me llamen Jessica». No te puedes imaginar: te afecta mil veces más a ti que a los demás.
            —Me hablaste del suicidio. ¿Alguna vez contemplaste esta posibilidad?

            —No —responde con seguridad—. Yo creo que estoy acá cumpliendo una misión. Ahora soy más feliz que nunca, pues he asumido la identidad de género con la que siento bien que es la femenina y realizando mis shows artísticos que es lo que más me gusta.
Foto: Boris Mercado Mar

Aunque, al fin y al cabo, ella se sabe distinta, singular. ¿Qué es lo más bonito de ser distinta? «¡Ah, qué bonita pregunta! —y se acomoda el pelo con una mano, con la otra sostiene una corona parecida a las que usan las reinas de belleza—. Pues todos somos distintos y todos somos únicos. Es como la naturaleza: tú puedes encontrarte con plantas que son hermafroditas y en el reino animal hay muchos casos también. Esto es algo natural y todos, absolutamente todos, somos distintos».
Le pregunto sobre los hombres que dicen tener repulsión hacia los gays: «yo creo que en el fondo es temor, miedo a conocerse. Tienen miedo a lo nuevo, a lo diferente y que, sin embargo, les puede gustar: todos tenemos algo de hombre y algo de mujer».
            —Tú que eres voluntaria en el Ministerio de Salud, ¿cómo ves el panorama del VIH? ¿La gente se está protegiendo más?
            —Estamos adquiriendo conciencia. Hay mucha campaña e información. Y la mejor lección te la da la vida: cuando ves que tus amigos, familiares o conocidos se enferman. Primero son portadores y luego llegan a etapa Sida. Eso sí es lo más fuerte que nos puede pasar. La gente, en general, inclusive los heterosexuales, deben tomar conciencia de esto. He visto a muchos amigos caer en etapa Sida y los he visto morir. Esto fue lo que me animó a formar parte del voluntariado del Ministerio de Salud y además me gusta hacerlo. Es una forma de sentirme bien ayudando, sobre todo a mis pares que son gays, ‘trans’, etcétera.
            Tuvo una pareja estable hasta hace un par de años. Aunque, por ahora, está sola: dedicada a su trabajo al cien por ciento. ¿Sueña con casarse en un futuro? «No», responde sonriendo con escepticismo. «Me gustaría tener una pareja ideal como, creo, a todo el mundo… ya llegará». ¿Adoptar? Vuelve a reír: «por ahora no pienso en eso. Vivo el presente y haber sido convocada a este evento para mí significa muchísimo, no te imaginas: he imitado a Madonna en la Plaza San Martín y con harta gente como puedes ver».
            Admira mucho a Madonna, quizá porque la artista norteamericana tiene todo lo que ella ansía (esta afirmación es muy arriesgada, atrevida e indecorosa, lo sé). Jessica viajó hasta Buenos Aires para poder estar en un concierto de expareja de Sean Penn. Cuenta que estuvo en primera fila y la cantante le dijo: I like you. Jessica asistió trajeada con un corsé muy parecido al de la reina del pop. «I like you because you laugh at everything I say. Mejor te lo digo en español: me gustas porque tú te ríes de todo lo que yo digo».         Y yo me río —como aparentemente lo hizo Madonna—, pienso que Jessica es una persona muy ganada por la ficción. O yo un incrédulo. Quién sabe. «¿No me crees, no? Fue como éste: uno de los mejores días de mi vida».

Orlando Mazeyra Guillén
Plaza San Martín
Lima, 29 de junio de 2013
        

Foto: Boris Mercado Mar

2013/08/10

La cima del Himalaya

Volvimos en la edición Nro. 164 de Hildebrandt en sus trece (viernes 9 de agosto) con otro relato.

Para ti que te llevaste marzo y te rendiste en febrero.
O.M.G.
«Flaca, no me claves tus puñales por la espalda, tan profundo: no me duelen, no me hacen mal. Lejos, en el centro de Arequipa, las raíces del amor donde estaban, quedarán…»

Simplemente Orlando

Diario Correo de Arequipa, sábado 10 de agosto de 2013
Por Yudio Cruz Mendoza

Ese flaco que me espera, puntual como pocos, en una esquina de la plaza de Arequipa es el escritor Orlando Mazeyra. Nunca antes lo vi en persona, pero lo reconozco en el acto. Es más alto de lo que imaginé, más que yo, o sea, y quizá ese rasgo acentúe su delgadez. Su corte de pelo, casi al rape, es idéntico al que lleva en las fotos que aparecen en las solapas de sus libros, en su Facebook y en su blog. Nuestra cita era a la 1:00 p.m. La concertamos, vía Face, hace sólo un par de horas.
Pucha, llego tres minutos tarde.
Me hablaron por primera vez de Orlando Mazeyra Guillén (Arequipa, 1980) en el 2010, cuando aún vivía en Puno. Valió la pena pagar 15 soles por estos cuentos, me dijo un escritor puneño, gran amigo mío, quien había comprado La prosperidad reclusa (2009), el segundo libro de Mazeyra, únicamente  para no desairar al vendedor, un célebre poeta de la Ciudad Blanca. Otro amigo, en aquel entonces estudiante de Derecho de la UNSA, me contó que el viaje de Arequipa a Puno (en bus económico), que en otras ocasiones le parecía insoportable, ahora, increíblemente, con el texto de Mazeyra entre manos, le había resultado hasta placentero. Me bastó leer los primeros relatos de La prosperidad reclusa para darles la razón.
Estamos en el segundo piso de una cafetería de la calle Mercaderes; Orlando ha pedido, para los dos, unos helados deliciosos. He derribado el mío, no sé si por nerviosismo o distracción, pero —oh, sorpresa— no se ha derramado ni una gota. Mazeyra quiere obsequiarme  Mi familia y otras miserias (2013), su último libro de cuentos, pero ya tengo mi ejemplar, recién compradito de la Libunsa, y se lo alcanzo para que me lo firme. Hago lo propio con Urgente: necesito un retazo de felicidad (2007), su ópera prima, pero ocurre que ya está autografiada por el autor y tiene una dedicatoria tremebunda. Le confieso, avergonzado, que la acabo de adquirir en una librería de viejo.
Orlando arranca esa página, la dobla en cuatro, se la guarda en el bolsillo del pantalón y estampa su rúbrica en la segunda hoja.
Enciendo mi reportera digital… A Mazeyra le apasiona el fútbol. Era un niño cuando su padre lo llevó por primera vez al estadio. Desde ese momento se quedó encandilado con el balompié. Su contacto inicial con la escritura se lo debe, quién lo diría, a este deporte. Cuando era colegial leía las crónicas deportivas de El Gráfico, de Argentina, y escribía cuentos futbolísticos. Uno de sus personajes era un arquero imbatible que tenía el mismo apellido que el director de su colegio y defendía, qué duda cabe, el arco del Melgar, equipo del que Orlando se declara hincha acérrimo.
Ingresó a Ciencias de la Comunicación en la UNSA, pero su madre le advirtió que, si no quería morirse de hambre, debía seguir, además, una carrera con futuro. Así que se fue a estudiar Ingeniería de Sistemas a la UCSM. Sin embargo, nunca se alejó de la prensa. Actualmente, publica crónicas y entrevistas en distintos medios locales, nacionales e internacionales. Incluso fue corrector de estilo en la edición sureña de un conocido diario. Su gran referente en el periodismo es su amigo César Hildebrandt.
Su escritor predilecto es Mario Vargas Llosa. Dice que devoró todas sus obras, menos La guerra del fin del mundo, que dejó a medio leer. Lo admira tanto que, cuando tuvo la oportunidad de visitar la biblioteca del Nobel, en Lima, estuvo a punto de besar su escritorio. El libro de Mario Vargas Llosa que lo marcó y con el cual se siente identificado es El pez en el agua, ya que el niño Orlando, al igual que el niño Mario que aparece en esas memorias, tuvo una relación muy tormentosa con su padre.
Formulé poquísimas preguntas —breves, sencillas, obvias—, en la hora y media que duró nuestra reunión. Mazeyra se anticipó a casi todas las que había planeado y me las absolvió como si hubiese ensayado las respuestas. Por eso me despedí feliz, presto a transcribir el audio.

Nunca imaginé, Orlando, que un virus, compadecido tal vez mi torpeza periodística, borraría esa entrevista.

2013/08/09

Nostalgia y desencanto en "Mi familia y otras miserias"

En la mayoría de cuentos de Orlando Mazeyra –cuentos en los que la nostalgia y el desencanto juegan un papel importante– encontramos aquella “oposición irreconciliable” con la Goethe definía la tragedia. Un buen ejemplo de ello es De cómo mi padre se fue al infierno, la ruptura que allí se plantea, producto de esa característica de la personalidad que suele controlar a los hombres, característica a la que los griegos llamaban hybris, no tiene solución, no hay vuelta atrás después de los actos que se cometen dominados por la hybris. Y qué mejor escenario para ello que el familiar.


2013/08/04

Aires de familia

"I feel that life is divided up into the horrible and the miserable" (Woody Allen).
Por Carlos Rivera

Las disidencias de la vida a veces nos distancian: insalvables discrepancias  de gustos, color de equipo, película favorita o confusiones propias a nuestra humanidad. La literatura siempre termina reuniéndonos, afinando complicidades o superando  majaderías personales. Y es que este gran pretexto  literario nos  exige poner a un lado  las ojerizas y olvidar prejuicios para hablar —o escribir, como es el caso— de lo que representa este libro de Orlando Mazeyra Guillén: Mi familia y otras miserias.  Sé que jamás coincidiremos en un concierto de Arjona o del Gran Combo,  bebiendo  en un bar viendo la final del programa Yo Soy. Pero un libro siempre será un gran pretexto  de reconciliaciones y  dulces venganzas.
Quiero leerles unas breves líneas  de El túnel, de Ernesto Sábato:

«—¡ Insensato! —aulló el ciego con una voz de fiera y corrió hacia mí con unas manos que parecían garras.  
Me hice a un lado y tropezó contra una mesita, cayéndose. Con increíble rapidez, se incorporó y me persiguió por toda la sala, tropezando con sillas y muebles, mientras lloraba con un llanto seco, sin lágrimas, y gritaba esa sola palabra: ¡insensato!».

Yo puedo decirle a Orlando (y estoy seguro que muchas y muchos tienen ganas de hacerlo) impostando ser  una mala copia de Juan Pablo  Castel: «¡insensato!». Si bien es cierto, él no ha matado a nadie, pero ha saldado cuentas con la vida, con su destino, con su genealogía y lo hace con lucidez poética; desgarrándose, anunciando redenciones  y desquites  a través de estos relatos.
La típica división que se suele hacer —para efectos de un mejor estudio de  un texto— es aquella que separa la hojarasca personal de la obra; el autor, de la creación; la ficción, de la vida real; las andanzas de los  personajes,  de la  existencia del creador. La coartada del escritor es conocida: «Todo es culpa de la ficción».
Orlando no se somete a este apotegma. No escribe porque es un escritor profesional, ordenado, con horario de entrada y salida (es decir, no marca tarjeta), hacedor de historias que no lo incriminen y que se lava las manos luego del compromiso que asuma el lector con los relatos.
«Mi primera máquina de escribir» resulta una extraña catarsis de calvario personal ensalzado en las quimeras literarias. Pero el relato no se queda en el grito lacrimógeno, pues está lleno de una poesía, de una estética que deslumbra y una  construcción sólida, superior a los cuentos de  anteriores  libros.  Cada palabra del relato está escrita con sangre,  alma y  llanto. Con la sacrosanta devoción de un pío de la buena prosa, de alguien que siente la literatura como su alimento o droga.
El autor convive con sus infiernos: se amamanta de ellos, consume su fuego y se regodea en sus brasas  sufrientes y, luego, aborta las  historias. Por eso estoy seguro que para él, escribir  y vivir, son actos de dolor y de miseria (para estar a tono con el libro que presentamos) que no le otorgan ninguna salvación o pasaporte hacia la felicidad, solamente le conceden  un valioso tiempo extra.
Orlando Mazeyra ya no es el adolescente de Urgente: necesito un retazo de felicidad, o la joven promesa literaria que asomaba con temperamento infernal en La prosperidad reclusa, con Mi familia y otras miserias nos  demuestra que de las necesidades de ternura, de calorcito humano, de felicidades  truncadas, de amores idos y esperanzas y desesperanzas filiales, ha podido construir una obra  original y sólida  que seguramente muchos no comprenden o recusan de tono intimista y yo les pregunto: ¿cuál es el problema? Si se hace bien —es decir, con pericia nos debemos  tragar  los sapos de nuestra inconformidad o tal vez envidia.  
En el cuento «Sueños sucios»  totaliza en unas palabras  ese resquemor que  actúa como clave escatológica y delirante:  
«Nunca he sido capaz de imaginar con nitidez (describir con detalle) a mi madre suicidándose . Con mi padre, pasa todo lo contrario: imagino su muerte, hasta a veces me imagino defecando sobre su tumba… esas pesadillas son horrendas, pues luego de zurrarme, descubro que la tumba era la mía. ¿Quién sueña con defecar sobre su propia tumba?»
Felicitaciones a Orlando Mazeyra Guillén por el hijo o por el libro, que es, a fin de cuentas, la misma cosa. Todo queda en familia. 

2013/07/28

Presentación de "Mi familia y otras miserias" en Arequipa: viernes 02 de agosto

Presentación del libro

Mi familia y otras miserias

de Orlando Mazeyra Guillén

Fecha: viernes 02 de agosto

Lugar: Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa
Calle San Francisco 308

Hora: 6:30 p.m.
                                                     

ANTESALA

Conversatorio:

“Panorama de la narrativa joven de Arequipa”

Invitados:

Álex Rivera de los Ríos
Erick Pinto
Giovanni Barletti
Jordan Jáuregui
Renato Amat y León

Organizan:

Círculo de Estudios Contranatura

Universidad La Salle

Cascahuesos Editores


2013/07/20

Presentación de "Mi familia y otras miserias" en la FIL de Lima

Comparto con ustedes un fragmento del texto que José Luis Martín le ha dedicado a mi último libro Mi familia y otras miserias (Tribal, 2013). Este libro de narrativa breve se presentará el día domingo 21 de julio, a las 3 p.m. en el auditorio José María Arguedas de la Feria Internacional del libro de Lima (parque de los próceres, altura de la cuadra 17 de la avenida Salaverry, Jesús María). Los presentadores serán Oswaldo Reynoso y Guillermo Giacosa.
Sobre algunas de estas narraciones aparecen comentarios de Michael Cunningham, Carlos Granés, César Hildebrandt, Raúl Bueno Chávez, entre otros. El Premio Herralde 2007, Martín Kohan, ha dicho: «Los cuentos me parecen impactantes; resulta realmente muy perturbadora la manera en que el autor une los ámbitos familiares con la más absoluta sordidez. El relato "Es mejor hacerlo con agua mineral" me pareció estremecedor». Por Otro lado, Fernando Ampuero señala: «Orlando Mazeyra tiene el nervio de los escritores de raza. Su relato Mi primera máquina de escribir es intenso y conmovedor, y dejará en el lector una huella imborrable».

MI FAMILIA Y OTRAS MISERIAS

Por José Luis Martín*
Los cuentos de Orlando Mazeyra Guillén** caminan siempre sobre la frontera entre la locura y la cordura. Como un coche que ha perdido la dirección, sus personajes entran y salen de ambas zonas a toda velocidad, perplejos por el hecho de que allí, en el límite, es imposible determinar de qué lado está la verdad. Por ello, a menudo se dejan caer voluntariamente del lado de la locura, no sólo para acabar con el sufrimiento, sino también para reencontrarse con el verdadero ser de las cosas.

(…) Porque los personajes de Orlando Mazeyra Guillén se reconocen siempre en la locura y ese reconocimiento los empuja de vuelta al hogar, a batallar estérilmente contra una locura originaria, metafísica, y por tanto invencible. La familia y sus desequilibrios significan entonces la naturaleza en su conjunto: sabemos que no saldremos del caos porque venimos de él, porque la vida entera es un caos que sólo podemos controlar por períodos limitado (…) Los personajes de Mazeyra viven siempre en el filo, y a cada vuelta de la vida acecha la tentación de dejarse caer en las grandes negaciones: la enfermedad, la locura, la muerte... los grandes noes que nos definen como seres humanos.

* José Luis Martín (Ph.D. Princeton University, 1996) ha impartido clases de lengua y cultura españolas en los EstadosUnidos (Ohio StateUniversity) y ha escrito sobre la construcción del sujeto humano en la obra de Baltasar Gracián y sobre otros temas relacionados con el Renacimiento español. Es uno de los fundadores del Proyecto Sherezade de la Universidad deManitoba (Canadá) que, desde 1996, promueve la difusión de narraciones de escritores hispanohablantes como el mexicano Alberto Chimal y el peruano Iván Thays, entre otros.


**Orlando Mazeyra Guillén (Arequipa, 1980) Es Editor Cultural de la Universidad La Salle de Arequipa y colaborador de Hildebrandt en sus trece, semanario donde publica relatos y crónicas.

Más información acá:
http://mifamiliayotrasmiserias.blogspot.com/

2013/07/18

Pronunciamiento a propósito de la FIL Lima 2013

Lima, 18 de julio de 2013

Los intelectuales y artistas que suscribimos esta carta consideramos que es un grave error pretender homenajear a la señora Martha Meier Miró Quesada durante la próxima FIL Lima 2013 «por su contribución a la cultura y por ser una aliada en el fomento de la lectura a través de El Dominical de El Comercio». Creemos que Meier no solo no ha contribuido a la cultura de este país sino que, por el contrario, su figura ha sido decisiva para empobrecer la cultura cívica y minar los cimientos de una ética de sana convivencia ciudadana. 
Varios hechos empañan claramente la biografía de la señora Meier: su postulación al Congreso por la bancada del fujimorismo en las elecciones fraudulentas del año 2000, cuando ya eran conocidas las atrocidades del régimen; su absoluta falta de objetividad periodística en las elecciones del año 2011, a favor de la candidatura de Keiko Fujimori; su participación en el despido y hostigamiento de periodistas independientes en el grupo editorial en el que trabaja; y su total incompetencia al momento de generar un discurso sólido o al menos coherente sobre la cultura peruana [Ver Mario Vargas Llosa deja de escribir en El Comercio:  http://orlandomazeyra.blogspot.com/2011/05/mario-vargas-llosa-renuncia-seguir.html ].
Que este homenaje se pretenda realizar en el que debería ser un espacio crítico y de celebración de la cultura (eso que en teoría nos debiera proteger de las dictaduras), nos parece una burla que despierta una profunda indignación. Sobre todo si se toma en cuenta que este homenaje se propone en paralelo al de escritores como Antonio Cisneros, cuyos méritos no pueden ser discutidos.
Por todo lo anterior, los abajo firmantes rechazamos el homenaje organizado por la Cámara Peruana del Libro a Martha Meier Miró Quesada y hacemos público nuestro desconcierto por los dudosos criterios con los que esta organización ha decidido este «reconocimiento».

1. Andrea Cabel DNI 41624669
2. Ana María Falconí Pasaporte No. 3357636
3. Albert Niels Estrella Ureta DNI 43464038
4. Alberto Valdivia Baselli DNI 10477127
5. Alejandra Ballón Gutierrez DNI 07635878
6. Alejandro Neyra DNI 10263943
7. Alejandro Susti DNI: 06342352
8. Alexis Iparraguirre DNI 08157171
9. Alfonso Santisteban DNI 07802333.
10. Alfredo Márquez Espinoza DNI 07568566
11. Armando Alzamora Flores DNI 41225930
12. Arthur Zeballos Herrera DNI 43163711
13. Benggi Bedoya Rosales DNI 43647160
14. Bethsabé Huamán Andía DNI 07536772
15. Bili Sánchez Montenegro DNI 10218604
16. Bruno Polack DNI 40361748
17. Carla Di Franco Ochoa DNI 40003505
18. Carlos Torres Rotondo DNI 07882071
19. Carlos Villacorta Gonzales DNI 09865235
20. Carlos Yushimito del Valle 07525367
21. Carlos López Degregori DNI 07770757
22. Carlos Vargas Salgado DNI 29569179
23. Carlos Sánchez Paz DNI 23922066
24. Carolina Quiñonez Salpietro DNI 45492379
25. Cecilia Podestá DNI 41028393
26. César Ángeles L. DNI 08775721
27. Claudia Coca DNI 10272817
28. Claudio Cordero DNI 10589006
29. Cromwell Castillo Cabrejos DNI 41292079
30. Daniel Alarcón DNI 46678140
31. Daniel Salas Díaz DNI 06659592
32. Daniel Salvo DNI 10140252
33. Dante Oliva León DNI 40025749
34. Dante Trujillo Ruiz DNI 09343417
35. Dany Salvatierra DNI 40802461
36. David Blanco Bonilla DNI 09744749
37. Diego Lazarte DNI 42526839
38. Diego Palmath Maticorena DNI 20113284
39. Diego Trelles Paz DNI 10770076
40. Edgar Saavedra DNI 10144958
41. Eduardo Gargurevich DNI 06477152
42. Eduardo González Cueva DNI 09297384
43. Edward Chauca DNI 40401930
44. Elisabeth Acha Kutscher DNI 06522477
45. Eloy Jáuregui Coronado DNI 07224437
46. Elisa Fuenzalida 40066627
47. Emilio Bustamante DNI 10811698
48. Emilio Tarazona DNI 10221723
49. Emmanuel Velayos 44316736
50. Enrique Cortez DNI 25811643
51. Enrique León DNI 10110786
52. Ernesto De la Jara 07852765
53. Ernesto Escobar Ulloa DNI 09868829
54. Ethel Mylene Barja Cuyutupa DNI 45859246
55. Eugenia Mont DNI 18115779
56. Ezio Neyra DNI 40762566
57. Fernando Ampuero DNI 07854866
58. Fernando Andrés Obregón Rossi DNI 07227030
59. Fernando T. Olivos Vargas DNI 07969007
60. Félix Terrones DNI 40730345
61. Francisco Ángeles Menacho DNI 10734445
62. Francesca Denegri DNI 06521737
63. Gabriela Wiener Bravo DNI 10141561
64. Gabriel Arriarán DNI 10296344
65. Gabriel Rimachi Sialer DNI 10147135
66. Gabriel Ruiz Ortega DNI: 07525443
67. Giancarla Di Laura DNI 07862391
68. Grecia Cáceres DNI 09817275
69. Gonzalo Málaga Ortega DNI 0676828
70. Gonzalo Ramírez Herrera DNI 42274229
71. Gustavo Faverón Patriau DNI 09297955
72. Gonzalo Rodríguez Risco DNI 10225190
73. Hidalgo Calatayud Espinoza DNI 42089491
74. Hugo Martín Martínez Garay DNI 08195431
75. Irma Del Águila Peralta DNI 09298317
76. Jeremías Gamboa DNI 10179158
77. Jerónimo Pimentel DNI es 10805720
78. Jesús Martin Cossio Guevara DNI 25770638
79. Jesús Martínez Mogrovejo DNI 29354208
80. Jimena Ledgard Arévalo DNI 43903525
81. John Martínez Gonzales DNI 40977578
82. Johnny Barbieri DNI 06875568
83. Jorge Eduardo Benavides DNI 78728628 L
84. Jorge Juan Frisancho Hidalgo DNI 07862021
85. José Agustín Haya de la Torre Castro DNI 40876352
86. José Donayre Hoefken DNI 08185026
87. José Güich Rodríguez DNI 07272400
88. José Rosas Ribeyro DNI 06519334
89. José Tsang DNI 00143751
90. José Carlos Picón 40210847
91. José Carlos Yrigoyen Miró Quesada DNI 10273153
92. Jorge Luis Chamorro DNI 07638444
93. José Luis Gastañaga DNI 07861166
94. Juan Carlos Bondy DNI 09927949
95. Juan Carlos Galdo Marín DNI 09381215.
96. Juan Carlos Méndez DNI 10341753
97. Juan Carlos Ubilluz DNI 25728798
98. Juan Francisco Ugarte DNI: 45472765
99. Juan Pablo Mejía DNI 41898600
100. Julia Wong Kcomt DNI19331533
101. Julio César Zavala Vega DNI 41129761
102. Julio Llerena Caballero DNI 09852912
103. Julio Villanueva Chang DNI 09310462
104. José Villaorduña DNI 09641008
105. Karen Paola Bernedo Morales DNI 40767879
106. Katherine Estrada Aguirre DNI 09914776
107. Katya Adaui Sicheri DNI 10287140
108. Lena Retamoso DNI 10860615
109. Lenin Pantoja Torres, DNI: 45492339
110. Leonardo Dolores DNI 40416473
111. Lisby Ocaña Reyes DNI: 43241497
112. Luis Arriola DNI 09923395
113. Luis Fernando Chueca Field DNI 08703717
114. Luisa Fernanda Lindo Diez Canseco DNI 40349594
115. Manuel Ángelo Prado DNI 44019320
116. Manuel Fernández DNI 06796930
117. Marco Antonio Young Rabines DNI 07908835
118. María Elena Cornejo DNI 08799751
119. Maria Emma Mannarelli Cavagnari DNI 08224795
120. Mariana de Althaus DNI 06673343
121. Maricel Delgado DNI 10544389
122. Mariela Dreyfus Vallejos DNI 07605386
123. Mario Bellatin Pasaporte 5546013700
124. Mario Montalbetti Solari DNI 08219592
125. Mario Pera Bartra DNI 4098784
126. Margarita Saona DNI 08772982
127. Marlon Aquino Ramírez DNI 40648702.
128. Martín Guerra Muente 07535897
129. Martín Zúñiga Chávez DNI 42202604
130. Maruja Barrig DNI 07219311
131. Maurizio Pétar Medo Ferrero DNI 06026716
132. Micaela Chirif Camino 07881660
133. Miguel Ildefonso DNI 07466249
134. Miguel Ángel Sanz Chung DNI 73112295x
135. Milagros Saldarriaga Feijóo DNI 09861852
136. Militza Blanca Angulo Flores, 42153292
137. Mónica Delgado DNI 10585716
138. Natalia Iguiñiz Boggio DNI 09852744
139. Octavio Vinces Zegarra DNI 09380862
140. Olga Rodríguez Ulloa DNI 41898752
141. Omar Guerrero DNI 10723364
142. Orlando Mazeyra Guillén DNI 40764299
143. Pablo Alejandro Herrera 10710675
144. Pablo Santiago Salazar-Calderón Galliani DNI 10805822
145. Patricia Alba Barton DNI 08201922
146. Paul Alonso DNI 40224985
147. Paul Guillen DNI 06816296
148. Pedro Pérez del Solar DNI 07804414
149. Pedro Casusol DNI 43426853
150. Pedro José Llosa Vélez DNI 10303428
151. Pedro Félix Novoa DNI 40184672
152. Peter Elmore PASAPORTE 213914502
153. Renato Sandoval Bacigalupo DNI 10276384
154. Rafael Espinosa 08261475
155. Raúl Mendizábal R. DNI 07819360
156. Raúl Tola Pedraglio DNI 10305859
157. Renato Cisneros Sánchez DNI 10265879
158. Ricardo Sumalavia Chávez DNI 25564248
159. Roberto Ricardo Olazo Millán DNI 42510669
160. Rodolfo Hinostroza DNI 06644071
161. Rocío Silva Santisteban Manrique DNI 07822730
162. Rodrigo Núñez Carvallo DNI 06638874
163. Rodrigo Quijano DNI 07180206
164. Rossina Guerrero Vásquez DNI 07257797
165. Sandro Aguilar Torres DNI 10147741
166. Santiago López Maguiña DNI 31629955
167. Sergio R. Franco DNI 07857130
168. Teresa Cabrera DNI 42507227
169. Tilsa Otta Vildoso DNI 41509907
170. Ulises Gonzales DNI 09753782
171. Vanessa Martínez DNI 41560429
172. Víctor Ruiz Velazco DNI 41211859
173. Víctor Vich Florez DNI 09389668
174. Victoria Guerrero Peirano DNI 09645644
175. Víctor Quiroz DNI 41014992
176. Violeta Barrientos Silva DNI 09816811
177. Virginia Vargas Valente DNI 07722574
178. Walter Lingán DNI 523522780
179. Wilver Moreno Tineo DNI 42982176
180. Winston Orrillo DNI 06031515
181. Xavier Echarri DNI 07583197

2013/07/14

Amamos a Mafalda...

Y aunque no pretendemos imitarla, sí nos vamos a tomar unas vacaciones.

Hildebrandt en sus trece anuncia a sus lectores que reaparecerá el próximo 9 de agosto. Hace más de tres años que estamos con ustedes y esperamos acompañarlos en esto de la irreverencia y el pisotón de callos muchos años más. Pero necesitamos tomarnos un descanso, y el hecho de que el fallo de La Haya recién se dé en setiembre nos ha envalentonado. No nos vamos a perder la noticia del año. Y estaremos de vuelta con más ganas que nunca de hacer lo nuestro, que es fregar con información, desarmar con razones y recordar siempre que somos un país de olvidadizos. Solicitamos vuestra indulgencia. No es este un adiós sino un hasta luego. Hasta el 9 de agosto. Muchas gracias.

2013/07/08

Disciplina

Escritorio de MVLL.
Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:11 (Reina-Valera 1960)

2013/07/05

Presentación de la revista Lima Gris N°5

El  número 5 de la revista LIMA GRIS se presenta este miércoles 10 de julio en la Alianza Francesa de Miraflores (Av. Arequipa 4595), en el auditorio Lumière. La presentación estará a cargo de Eloy Jáuregui,  Alexis Iparraguirre, Gabriel Rimachi Sialer y el director Edwin Cavello Limas. Ingreso Libre.
Una nueva edición con 74 páginas, con entrevistas, reportajes e información de actualidad. En este número la fotografía se hace presente con una entrevista  reveladora al fotógrafo Herman Schwarz y un fotorreportaje de NN Fotógrafos titulado “Ballet amarte”.
En  la sección música una entrevista exclusiva con el grupo Uchpa, donde su líder Fredy Ortiz  nos cuenta cómo nace el rock en quechua, y sus días como policía en Ocobamba. 
La crónica también se hace presente con la pluma de Eloy Jáuregui. Además un reportaje especial a cargo de Rodolfo Ybarra, quien se interna en el submundo para mostrarnos a “Un ángel de Pasolini en Tacora”. En este número el cine llega con Michael Haneke y su película Amour, ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
La literatura no se hace esperar con un artículo de Alexis Iparraguirre quien nos habla sobre la narrativa del escritor mexicano Yuri Herrera. Además, una entrevista realizada por Orlando Mazeyra Guillén.  Por su parte Luis Humberto Moreno nos hace conocer la pluma del escritor noruego Kjell Askildsen, con un artículo titulado “El lado oscuro de la vida”.
El Ministro de Cultura Luis Peirano aparece en portada, en una entrevista que revela su particular percepción sobre el patrimonio cultural. Y por si fuera poco,  un informe revelador sobre el patrimonio arqueológico, titulada “Walter Alva, el patrón de la arqueología”.
Esta edición se complementa con artículos de literatura, cine, pintura, danza, fotografía, artes visuales, moda, y el trabajo del equipo de investigación entre denuncias y destapes.

2013/06/12

Histeria


 Sin tocarte, sin alcanzarte 
Podrías tratar de acercarte a mí 
Estoy de suerte, estoy en la profundidad, sí 
Hipnotizado, me tiemblan las rodillas… 

Tengo que saber esta noche 
Si estás sola está noche 
No puedo detener este sentimiento 
No puedo detener este fuego 

Oh, me pongo histérico, histeria 
Oh, puedes sentirlo, ¿puedes creerlo? 
Es tal misterio mágico 
Cuando te llega ese sentimiento, mejor empieza a creer 
Porque es un milagro, oh, di que lo harás, oh, bebé 
Histeria cuando estás cerca 
Fuera de mí, dentro de ti, sí 
Te podrías esconder, es una calle de un solo sentido 
Oh, créelo estoy dentro de ti, sí 
Ábrete de par en par, así es, vuela de mis pies 
Oh, cree en mí. 

Tengo que saber está noche 
Si estás sola está noche 
No puedo detener este sentimiento 
No puedo detener este fuego 


2013/06/02

14 apuntes sobre Asu Mare (o aquí nació un país... pero ya no vive)

Te vendo un país... te prometo que te va a gustar.

I. QUERERSE UN POCO MÁS... EN ESTA MOLEDORA DE CARNE

Vengo leyendo Cinépata, bitácora de Alberto Fuguet para todos aquellos que amamos el buen cine. En el libro hay una frase que resume lo que sentí luego de ver Asu Mare, la película peruana que ha motivado una mesa redonda a la que fui invitado por la Asociación Cultural La Casa de Cartón. Confiesa Fuguet: «He visto cosas tan malas que lo único afortunado de la experiencia es que he terminado queriéndome un poco más». Agrego otras palabras que también hago mías: «Ya no acepto basura industrial latinoamericana: cintas hechas para ganar dinero y ser internacionales». No se olviden de que Carlos Alcántara ya dio el salto a Los Ángeles, es entrevistado en CNN y coquetea con la Warner Bros. ¡Asu mare! ¡No nos ganan, otro gol de Promperú! A  mí me no me vengan con cuentos, porque algunos habré logrado escribir más o menos bien (o hice el intento). Acá, no hay sueños sino insomnios. No puedo olvidarme de cómo trata este país a sus talentos: «El Perú, en muchos casos, es una moledora de carne. He visto a gente así: frustrarse, amargarse y, luego, aceptarse». Lo dijo César Hildebrandt.  

II. EL SUEÑO PERUANO O LA HISTORIA DE UN AUTOGOL

Salgo del cine y me pregunto: ¿quiénes fueron los culpables de esta farsa, quiénes tuvieron la idea de realizar este faenón cinematográfico, «un negocio de la patada», diría Alberto Químper con ese tonito de rufián consumado. Asu Mare no es más que un comercial de Brahma,  pero de largo aliento, por supuesto. En suma: una película menor y fácilmente olvidable que, en vez de homogenizarnos —y en esto espero equivocarme— nos va a confundir más con esa monserga enclenque del sueño peruano que ya probó Waldir Sáenz, goleador histórico de Alianza Lima, que, hoy por hoy, no tiene permiso para ingresar al estadio de Matute que es (o, digo mejor, era) como su segunda casa (florón de la corona: el propio Sáenz estuvo vinculado a un robo a las arcas del club de sus amores). Un fuego fatuo y… nada más.

III. APOYAR LO NUESTRO… LO QUE VALE LA PENA

Fui a ver Asu Mare porque me gusta aquello de apoyar a nuestro cine nacional. Pero cuando voy al cine quiero conmoverme, sentir que algo, una frase, una escena, una imagen que me estremezca, me sacuda, me turbe, me haga reír… en el mejor de los casos: que me invite a escribir. Todavía recuerdo cuando vi, con la sala vacía,  Días de Santiago en el Cine Planet de Saga: salí tocado, angustiado, con ganas de llegar a casa para escribir algo. Esa película, entre otras cosas, hablaba de mí, de mi país, y de los seres que no se encuentran, de una sociedad tan caótica y patética como el personaje. Asu mare, en cambio, es algo parecido a los cómicos ambulantes que llegaron a la televisión para alborotar el cotarro con la grosería y el humor más barriobajero. Y lo dice un rendido admirador de Pablo Villanueva, Melcochita. 

IV. ¿EL BOOM DEL CINE LORCHO?

¿Y ahora qué viene?, se preguntan en la web del diario El Comercio. El decano de la prensa nacional indaga sobre qué personajes peruanos deberían dar, de una vez, el salto a la pantalla grande. Pues, acá el abanico de posibilidades: ¿La menopáusica madre de Carlos Galdós? ¿La paisana Jacinta? ¿Al fondo hay sitio? ¿Esto es guerra? ¡Asu mare! Repito: ¡Asu mare!

V. LA «CARNECITA» DE LA PELÍCULA

Casi al inicio de Asu Mare, un mocoso toca pésimamente el cajón peruano y un tío para mandarlo a su cuarto le da una propina: «Ese día recibí mi primer sol y, así de fácil, me empecé a enamorar del mundo del espectáculo». Si hubiera dicho «de la civilización del espectáculo», Vargas Llosa se hubiera sentido menos infeliz.

VI. EL CHORRI NO SE VA...

El año pasado, asistí, en el estadio Nacional, a la despedida del que para los que tenemos menos de 35 años fue el mejor futbolista que se haya puesto la camiseta de nuestra selección nacional (que, para un señor llamado Manuel Burga, también es una marca). Hablo de Roberto Carlos Palacios Mestas, más conocido como el Chorri, quien en un programa televisivo confesó días después que cuando iba a los semilleros, a las escuelas de fútbol donde se intenta formar (o descubrir) a nuevos talentos, él se sentía muy mal:

Los padres les dicen a sus hijos: tienes que ser como Pizarro o Guerrero —contaba el Chorri—. Tú nos vas a sacar de la pobreza.
El Chorri recordó con nostalgia que, cuando él era un niño, en lo que menos pensaba era en el dinero y en la fama, sino en vestir la camiseta de la selección nacional. Permítanme ser romántico: ¿se acuerdan del máximo sueño de ese crack argentino nacido en una villa miseria llamada Fiorito? Hay sueños... y hay sueños, ¿verdad?



VII. EL CONSEJO DE TUS VIEJOS

El  escritor Rodrigo Fresán nos cuenta que ha quedado documentado que cuando John Cheever era un niño, para ser exactos, cuando tenía once años le comunicó a sus padres la decisión que había tomado: sería escritor. Sus progenitores se limitaron a responderle que «les parecía bien; siempre y cuando no lo moviera a ello la búsqueda de la fama o fortuna». «Buen consejo», concluye Fresán. «Ese día recibí mi primer sol —confiesa Cachín— y, así de fácil, me empecé a enamorar del mundo del espectáculo». No es amor al chancho, señores, sino a los chicharrones.

VIII. UNA CUESTIÓN DE COLOR
«Qué blanquito te ha salido, qué suerte», le dice el personaje que encarna Tatiana Astengo, una arribista profesional que le enseñó al personaje de la película que «billetera mata galán». Si no que lo diga Erick Elera, un famosísimo actor de Al fondo hay sitio que, hace poco, comentó en Twitter, al referirse a su primera hija: «Se parece a ella (a la madre Analía Rodríguez), yo de bebé era distinto, es blanquita, coloradita, parece que va a tener ojos claros». Billetera mata galán, claro, y hay que mejorar la raza, ¿verdad?  Peor, imposible.
IX. EL CULPABLE
Bueno, es preciso recordarlo: la idea fue de Bayly. Acá paso a citar a Carlos Alcántara: «Jaime Bayly el año 2008 me entrevistó. Él empezó a preguntarme sobre mi barrio, mi madre, y le conté sobre mi infancia, cómo me correteaba mi mamá  para castigarme. De pronto lo vi riéndose prácticamente en el piso. A él y a los espectadores. Entre los cortes comerciales me dijo que debía hacer un show sobre esas anécdotas. Me devolvió la confianza. Así fue como me lancé con el unipersonal. Si fue todo un suceso es porque nunca tuve ninguna pretensión con ese espectáculo».
Hay que decirlo, porque para muchos Bayly es un humorista fallido (recordemos su soporíferos monólogos), un escritor de subliteratura, un bufón televisivo y otras perlas más. Para mí, Bayly es un escritor de raza que sufre de una aguda pereza y no explota todo su talento narrativo (que, sin duda, lo tiene; no reconocerlo sería una mezquindad). Y sí, lo leo y lo he leído con atención. También veo Yo soy (porque mucha gente se inicia imitando, emulando, haciendo covers y luego procurando encontrar lo más difícil (en la música, poesía, narrativa, etcétera): su propia voz; y, por supuesto, prefiero un concierto de Ricardo Arjona que una velada de trova con Silvio Rodríguez. Ya he dado entonces suficientes razones para que no se me tome en cuenta, pues no soy un intelectual, sino un contador de historias (o al menos pretendo serlo). 
X. LIMA
Salgo del aeropuerto. Son las diez de la mañana y un letrero me advierte algo:
—¿Acá es, no? —le pregunto al taxista señalando el letrero.
—Ah, Mirones, el barrio de Cachín, ¡claro!
—Entiendo que ya vio la peli —indago.
—¡Claro! A los dos días del estreno.
El taxista se detiene en un semáforo en rojo y pide el diario que piden 9 de cada 10 taxistas limeños:
—Deme un Trome.
No solo los taxistas limeños compran El Trome —que es el diario más leído de Lima— también los microbuseros y aprovechan no sólo con la nave detenida, sino también en movimiento. Y nadie dice nada. Yo no digo nada. En suma: soy un cómplice de esta nueva Lima, de esta marca que es de la capital y no del Perú (si pudieran llevarse en peso Machu Picchu a La Molina, pues lo harían; si pudieran llevarse la selva a Chosica… también). Aunque, agárrense, pues ya he visto a un microbusero en plena avenida Ejército, de Arequipa, lanzar por la ventana su Trome luego de darle una última repasada a la malcriada de la página final.
XI. CUALQUIER SERRANO…
—¿Y qué le pareció la película? —retomo el diálogo con el taxista cuando ingresamos al cercado de Lima.
—Bueno, pe, no tiene esos efectos especiales de las películas extranjeras… o sea, no es algo así inolvidable. Pero me gustó.
—¿Por qué le gustó?
—Porque a nosotros, la clase popular sobre todo, nos hizo recordar nuestros años de infancia, del barrio, pe. La Lima que ya se fue y ahora… más es un recuerdo.
Le comento al taxista que lo peor de todo fue el final, Alcántara en su camioneta cuatro por cuatro, llegando a jugar pichanga con sus amigos… como dando a entender que, a pesar de la fama, seguía siendo el mismo… Y Juan Manuel Vargas sigue chupando con sus amigos del barrio antes de los partidos de la selección.
—En Lima hoy cualquier serrano tiene una cuatro por cuatro: no es cosa del otro mundo —me enmienda la plana el taxista—. No saben ni hablar bien pero tienen su camioneta.

XII. NACIÓ PERO YA NO VIVE
Yo ya había visto la película. Primero la compré en Arequipa, en versión pirata, sin embargo, Gonzalo Torres, un expataclaun que ahora se dedica a conducir un programa cultural llamado A la vuelta de la esquina, que trata de rescatar los monumentos y lugares históricos de Lima advirtió en una nota del semanario Hildebrandt en sus trece que en la versión pirata se oyen las risas del público. Esto ocurrió cuando Torres llevó a los reporteros de ese semanario a ver en qué se ha convertido la casa de Ricardo Palma: un centro comercial. Un sujeto que oficiaba de seudoguachimán del local hostilizó a la camarógrafa:
—¿Qué tanta foto toman? ¡Les voy a romper la cámara! —le advirtió, gruñendo como Pascual, el chancho de Los gallinazos sin plumas.
—Lo que pasa es que aquí nació Ricardo Palma! —le dijo Gonzalo Torres.
—¡Nació, pero ya no vive! —refutó el sujeto.
¡Asu mare, qué tal respuesta! ¡Viva la cultura chicha! ¡No nos ganan, chocherita!
XIII. TÚ TE SALVASTE, CHOLITO…
Un amigo mío, Carlos Bellatin, se cruzó en Lima con el buen Gonzalo Torres. Lo saludó y lo felicitó:
—Tú eres el único de los Pataclaún que no te has dedicado a hacer estupideces en la televisión.
A lo que Gonzalo Torres, contrariado, repuso de inmediato:
—¡Noooooooooooo! Wendy tampoco.
XIV. EL PERÚ ES LIMA, LIMA ES EL JIRÓN DE LA UNIÓN Y EL JIRÓN DE LA UNIÓN ES… ASU MARE
Decía, pues, que decidí verla en el cine: en el jirón de La Unión, corazón de Lima.
—¿Por qué está así? —le preguntaba un niño de unos ocho años a su madre al ver, en una escena de la película, a Cachín, tirado en el suelo y totalmente drogado.
—Porque no le hizo caso a su madre. ¡Aprende!
Yo me reí más con ese comentario de la señora que con la película. A la que se acude masivamente con menores de edad. No es una película apta para todo público: está repleta carajos, mierdas y otros ajos y cebollas.
—¿Pero cree que los niños pueden verla? —le pregunto al taxista.
—No… está como para de 14 pa’ arriba.
Y no puedo estar más de acuerdo: mejor si ya son mayores de edad y quieren perder el tiempo. O para recordar que aquí nació (o quiso nacer) un país... pero ya no vive...