2013/09/20

Así como me lo hacían a mí, yo también podía hacer daño a los demás

[A propósito de Mi familia y otras miserias de Orlando Mazeyra]

Por Daniel Rojas Pachas*

«A los hermanos Ted y Jorge Robledo, esa extraña pareja del fútbol chileno, venida de Inglaterra, de quienes aprendí a temprana edad, al leer las crónicas de sus vidas, la vocación del fracaso. Ted terminó en África, cansado de vivir, dedicado, según se dice, al alcohol, si bien otras fuentes indican que, tras servir como agente de inteligencia, fue asesinado en Omán. Jorge repitió los días, en el pueblo de Rancagua, en un empleo burocrático, acabando como guardián de puerta en el colegio Mackay de Viña del Mar.»
Germán Marín, Carne de Perro

Orlando Mazeyra Guillén, joven autor arequipeño de trayectoria creciente, nos entrega una nueva colección de cuentos intitulada Mi familia y otras miserias (Tribal, Perú, 2013). El libro, precedido por el respaldo de la crítica y prensa tanto nacional como extranjera, se estructura de 32 relatos, todos autónomos, escritos con una prosa ágil que no desperdicia ritmo y cierto tono poético en sobre adjetivaciones y descripciones vanas. El lector enfrenta historias breves pero profundas que le impactan por su dureza y por tocar fibras que están primordialmente ligadas a la nostalgia, la violencia implosiva que entraña la sangre y el crecimiento en esos espacios de sordidez, mundanidad y rutina que lindan con la locura, falta de épica y necesidad de normalidad, que han ido edificando la clase media y la vida suburbana.
Comparto la opinión de Raúl Bueno Chávez, que nos dice: «El lenguaje narrativo me parece impecable. Digo maduro, narrativamente cabal, lingüísticamente preciso, a menudo poético, con un desarrollo sin vacilaciones y siempre sugerente».
Respecto a la estructura de Mi familia y otras miserias, considero válido mencionar que parte de la obra funciona como una breve novela fragmentada, sobre todo si pensamos en aquellos textos centrados en el devenir del hijo escritor, su vida al interior del hogar, la niñez y adolescencia atravesada por la presencia de un padre excesivamente recto y con una superioridad moral explosiva frente a una figura materna pasiva y condescendiente, artífices de los primeros estigmas que forjarán la sensibilidad del personaje como artista y las trabas que irá arrastrando en sus escarceos dentro de una escena literaria caníbal y centralista, la limeña.
Estas historias me recuerdan cierta anécdota ligada a Freud: «En su notable ensayo sobre las relaciones de Sigmund Freud con Viena, Marthe Robert subrayó que el odio que éste sentía por la ciudad en que vivió la mayor parte de su  vida era, en último trámite, inseparable de la figura del padre. Freud la llamaba justamente, la ciudad paterna ("vaterstädtisch"), a raíz de haber sido llevado a ella por su padre cuando tenía sólo cuatro años. Jamás logró sentirse en casa, chez soi, pero la abandonó sólo cuando, después del Anschluss, se sintió directamente amenazado.»
Como señala José Luis Martín en su texto El hijo odia la locura del padre, pero se reconoce en ella: «El hijo lucha denodadamente contra la locura de su padre y decide cortar con todo, huir de casa para acabar con la locura. Pero la locura lo sigue a todas partes, y el acaba regresando. (…) Los personajes de Orlando Mazeyra Guillén se reconocen siempre en la locura y ese reconocimiento los empuja de vuelta al hogar, a batallar estérilmente contra una locura originaria, metafísica y por tanto invencible ».
Mazeyra en ese sentido, explora la psiquis del escritor con detención y desde múltiples ángulos, los primeros enamoramientos, la dependencia de fármacos o vicios que están arraigados en la piel junto a los cuentos de niñez y las primeras palizas, especial mención merecen los objetos, aquellas inusitadas armas contra la realidad, un balón de cuero de chancho, el libro o la máquina de escribir Olivetti.
Si consideramos tan solo los dos últimos, los escritores, incluido el propio Mazeyra, se convierten en materia prima, una ficción más para su galería en que transitan otros tipos humanos afines, otras miserias si queremos seguir el juego del título y si es que uno pretende hilar fino estrechando vasos comunicantes con por ejemplo el cineasta autodestructivo que mide su vida y talento arrojado a la borda en función de la filmografía de Scorsese y las clásicas citas de Taxi Driver, y por sobre todo el intertexto vital con el ascenso y fracaso del boxeador Jake LaMotta, siguiendo el curso de estas analogías, no puedo dejar de lado a los dementes o enfermos mentales que aparecen como una especie de heterotopía, un encuadre o negativo de la foto familiar perfecta, un veneno congénito que va revelando desde su supuesta inmadurez o inadecuación al mundo, la locura y vileza de los sanos, esos que disponen del destino de los más débiles tan solo para acallar los rumores o la molestia de los vecinos.
El desgarro en la comunicación es medular, en el relato «Las antenas del diablo», el tío Julio, declarado enfermo mental le confiesa a Alonso, el narrador: En esta casa ¡nuestra casa!, he aprendido cómo es el mundo.
—Es un poco más o menos así —me dijo y se agachó para arrancar una margarita—. Así empezamos: Nos arrancan de buenas a primeras… y, poco a poco, nos vamos deteriorando… Al final quedamos de esta manera: una mutilación, una maldita mutilación, ¿comprendes?
Este pesar se acrecienta si nos referimos a los sujetos que forman parte de historias como «Expiaciones Epistolares» y «Cartas Cerradas», hablo de seres que no pueden establecer una relación efectiva con sus pares y sentimientos, si no es mediante la escritura. No importa que esta no tenga un destinatario o respuesta inmediata, el fetiche del escritor es revelado en estos relatos, desde la óptica de quien sólo debe completar el acto testimonial, arrojar su mensaje al mundo sin mayor aspiración que la posibilidad de ser leído/escuchado.
Mazeyra en definitiva, construye diálogos, momentos y vidas que nos llevan a reflexionar e interrogarnos del mismo modo que él en calidad de autor indaga en la cuarta dimensión de su oficio y los procesos de escribir… porque, por si no lo saben, en la ficción —la ficción genuina, por supuesto, que es la que aspiro a escribir— cada golpe va sobre uno mismo.


*Daniel Rojas Pachas (Lima, 1983). Escritor, Magíster en Ciencias de la Comunicación y Profesor de Literatura egresado de la Universidad de Tarapacá. Reside en Arica (Chile) donde ejerce la docencia universitaria. Actualmente edita la revista literaria virtual y editorial impresa Cinosargo. Ha publicado el poemario Gramma en el 2009 con Ediciones Cinosargo, en investigación ha publicado Realidades Dialogantes, ensayo por el cual fue beneficiado el 2008 con el Fondo Nacional de Fomento del Libro que otorga el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile. Actualmente sus publicaciones aparecen periódicamente en revistas literarias nacionales e internacionales, en la "Linterna de Papel" del diario El Mercurio de Antofagasta y ha sido seleccionado para formar parte de numerosas selecciones de poesía. Además ha sido beneficiado con la beca de perfeccionamiento, modalidad apoyo a tesis de postgrado en Chile o el extranjero 2010 del Fondo del Libro de Chile a fin de realizar su investigación sobre la novela ariqueña: Proyección y recepción dentro del canon nacional. 

Lea el comentario de Gabriel Ruiz-Ortega: "El Demonio del Sur" acá: http://mifamiliayotrasmiserias.blogspot.com/2013/09/el-demonio-del-sur.html



2013/09/18

Akira y Nadia en el parque

Un nuevo cuento en el semanario Hildebrandt en sus trece.
Nadia se maquilla demasiado. Exagera, sobre todo con el rímel. Nunca me han gustado las mujeres que ocultan su verdadero rostro (intuyo que esconden cosas aún peores) 
[...] Le dije que no quería tener nada serio pues seguía enamorado de mi expareja, que no tenía ojos para nadie. No le importó. A muchas mujeres eso no les importa. Me dijo para ir a un hotel. Cuando nos desnudamos ella notó en mi pecho una cadenita de la que colgaba un dije.

            —Y, ¿qué más? ¿Qué tenía ese dije?
            —Una promesa, Nadia, una promesa…
            —¿Cuál?
            —«Siempre estaré a tu lado», y su nombre al final: «Micaela»

Fragmento del cuento Akira y Nadia en el parque publicado en Hildebrandt en sus trece Nro. 169 (viernes 13 de setiembre de 2013).

2013/09/14

Qué bueno que Brasil 2014 no se dé el lujo de reírse de nosotros

LOS CUATRO FANTÁSTICOS. Una ficción a cargo de la prensa deportiva local.
Qué placer produce leer a alguien que no sólo sabe de fútbol sino que lo ama. Para nadie es un secreto que César Hildebrandt fue, en sus inicios, periodista deportivo: “yo he sido redactor deportivo. Recuerdo que una vez Bernardo Ortiz de Zevallos me dobló el sueldo por comentar el partido de fútbol entre Estudiantes de La Plata e Internazionale de Milán que sólo había visto por televisión”. Sírvase y provecho.

Fútbol y política
Por César Hildebrandt*

El problema del fútbol es que tiene reglas y exige esfuerzos, metas comunes, solidaridad, carácter. Si el fútbol fuera anarquía, salvajismo, incivismo, negación del otro, cutra en mancha, flojera y ningún carácter, seríamos campeones mundiales.
            Un país que ama el desorden, la plata fácil, y que engorda una vanidad con pies de barro, ¿por qué habría de tener una buena selección de fútbol?
            Una país que se ha vendido a pedacitos, que ahuyenta el patriotismo como si de una plaga medieval se tratara, que se desarma industrialmente pero muestra a sus cocineros como vanguardia del progreso, que no tiene ni aerolínea propia ni aeropuerto suyo ni Callao que le pertenezca, ¿por qué habría de esperar que Claudio Pizarro sienta la camiseta embanderada como una causa?
            Si el Perú no existe, si somos un gran restaurante con aduanas, si llamamos crecimiento de la ciudad a la proliferación de “asentamientos humanos” que habrían inspirado a Poe y hecho salivar de gusto a Bela Lugosi, ¿por qué queremos tener una selección de fútbol moderna y competitiva?
            Si practicamos la debilidad internacional como virtud y el acomodo de vasallos como norma, ¿por qué queremos que Guerrero se la juegue?
            Si desalentamos el nacionalismo bien entendido y nos llenamos de basura china a precios de ganga, ¿a quién le solicitamos entusiasmo por “la bicolor”?
            Nuestro campeonato futbolero es un asco. Es un torneo de fracasados en trance de gordura. Apenas sale alguien con talento, resulta que lo venden, a precio prematuro y vil, a algún club de segunda de Turquía. Dos interventoras de Sunat que no saben dónde están paradas gerencian los clubes más importantes del fantasmal “fútbol peruano”. Somos el hazmerreír crónico de la Copa Libertadores. Tenemos casi el monopolio del fracaso.
            ¿Y la prensa deportiva? ¿Puede haber algo más hediondo que esa mezcla de optimismo tóxico (previo a los partidos) y de alharaca deprimida (posterior a los partidos)?
            Corrompida por las entradas y los canjes, las amenazas y los enredos turbios, la prensa deportiva peruana es parte del problema y muchas veces parece escrita por Burga y corregida por Markarián.
            Dos millones doscientos mil dólares ha ganado Markarián en estos últimos tiempos de derrotas cuantiosas. Y ahora se va. Y la gusanera de la prensa deportiva le pide que se quede.
            Claro, le piden que se quede, para empezar, los chicos de CMD, que ven peligrar el negocio que tanto les ha rendido: el del embuste, las expectativas infladas con bromuro, las lecturas benévolas que convertían empates en triunfos, las derrotas en deslices pasajeros y los pocos éxitos en apoteosis catalanas.
            Qué bien que no estemos en el Mundial. Habríamos hecho el mismo ridículo que en España 82, cuando los polacos nos barrieron 5 a 1. Habríamos dado la misma pena que dimos cuando los muchachos de Videla nos ganaron 6-0 en Argentina 78.
            Sólo no dimos pena en México 70. Curiosamente, a pesar de lo que la derecha aterrorizada dijera, en ese momento, con todos nuestros errores, éramos un país, un proyecto entusiasta, una aspiración colectiva de ser mejores y superar nuestras miserias.
            Miren a un equipo de fútbol auténtico. Es, antes que nada, una idea, una estética, un punto de vista táctico. No es una oncena de ambulantes mendigándole al azar una oportunidad.
            Qué bueno que Brasil 2014 no se dé el lujo de reírse de nosotros.
  

* Artículo aparecido en Hildebrandt en sus trece Nro. 169 (viernes 13 de septiembre de 2013).


 
Esa prensa capitalina que, como dice Hildebrandt, suele convertir empates en triunfos. Acá el patético festejo luego de empatar como locales, y sobre la hora, contra una de las peores selecciones argentinas de los últimos años. Festejamos un empate como local ante los albicelestes que luego serían goleados por Chile en Santiago. Acá la narración de quizá el peor narrador deportivo de la prensa deportiva limeña: Daniel Peredo. "Es el mejor final que me ha tocado narrar", dice Peredo. Sin comentarios.

2013/09/13

¿Por qué no seguiste tu vocación?

            —Es que hay algo que no entiendo —aventuró Fonchito, incómodo—. Sobre ti, papá. Siempre te gustó el arte, la pintura, la música, los libros. Es de lo único que hablas con tanta pasión. ¿Y, entonces, por qué te hiciste abogado? ¿Por qué has dedicado toda tu vida a trabajar en una compañía de seguros? Debiste hacerte un pintor, un músico, en fin, no sé. ¿Por qué no seguiste tu vocación?
            Don Rigoberto asintió y reflexionó un momento antes de responder.
            —Por cobarde, hijito —murmuró al fin—. Por falta de fe en mí mismo. Nunca creí que tuviera talento para ser artista de verdad. Pero tal vez eso era un pretexto para no intentarlo. Decidí no ser un creador, sólo un mero consumidor de arte, un diletante de la cultura. Fue por cobarde, es la triste verdad. Así que, ya lo sabes. No vayas a seguir mi ejemplo. Cualquiera que sea tu vocación, síguela a fondo y no hagas como yo, no la traiciones.


Mario Vargas Losa, El héroe discreto
(fragmento de la página 208)

2013/09/10

Cierra los ojos y muere

En la edición Nro. 168 de Hildebrandt en sus trece (6 de setiembre al 12 setiembre) aparece mi relato Cierra los ojos y muere.
(...) En realidad la amo, sé a lo largo de mi vida la muerte –su presencia– ha sido un estímulo vital. La muerte me seduce, ocultándome sus secretos, me dice: “te estoy esperando” y yo la evito. Quiero conocerla mejor pero sólo hay una forma.

2013/09/02

En familia

Ilustración de Dorian Estrada Arroyo.
Por Fernando Morote
Publicado en Lima Gris:

Esto no es una crítica literaria, gracias a Dios. Afortunadamente estoy descalificado para ello. Es una alegría comprobar que vuelve a suceder. Reconocer espíritus afines representa siempre, en cierto grado, el fin de la soledad.
Desde que conocí el trabajo de Orlando Mazeyra en el 2009, de inmediato me atrajo su intensidad en la narración, pero sobre todo su falta de afectación. Admiré su arrojo y desfachatez. Celebré cruzarme otra vez en el camino con un escritor que tenía las suficientes agallas para seguir más a su corazón que a su cabeza.
Como cualquier otra actividad en la vida, escribir responde a motivos e influencias, refleja habilidades y tendencias. Si la naturaleza conduce hacia la línea recta, es seguro que las curvas (o rodeos, en este caso) no tendrán lugar. A Mazeyra, en cuestiones de estilo, no le interesa ser fino ni elegante. Mucho menos refugiarse bajo la sombra de ningún autor, digamos, consagrado. Su lenguaje es frontal, duro y crudo. Prescinde de adornos insulsos e inútiles. Ésta es una de sus cualidades más relevantes. Porque, en literatura, no se trata de escribir bonito sino de perturbar, en más de un sentido.
Las historias de Mi familia y otras miserias (en impecable edición de Tribal, salvo pequeños detalles de carácter tipográfico) están colmadas de rabia, agonía y sorpresa. Poseen además la extensión precisa para producir el impacto deseado. No se puede decir que son una ofensiva bofetada en la cara, pero sí un amistoso empujón por la espalda, que sacude al lector, lo despierta y lo mueve a reflexión.
Sus personajes batallan con sentimientos contradictorios: son acosados por adicciones, rencores, ataques de pánico e ideas de suicidio; sus aspiraciones románticas pugnan por vencer simultáneos coqueteos con la promiscuidad; la tentación al ridículo y el permanente conflicto entre vocación y profesión (que en un mundo ideal —excluido el de un escritor— debieran ser las dos caras de la misma moneda) les corroe el alma.
La trama, en la mayoría de relatos, se desarrolla con tacto y sutileza, proveyendo información en el momento adecuado, reteniéndola cuando es conveniente. En unos pocos, por el contrario, la línea narrativa experimenta un giro demasiado brusco, apurado incluso, dejando la impresión de que salta muy rápido a la conclusión y que un proceso más pausado pudo haber alimentado y enriquecido el contenido.
Ya que no se puede complacer a todos, habrá algunos lectores que se enojarán señalando sólo aspectos de teoría literaria. Los menos sofisticados en cuestiones académicas, seguramente tendrán mejores posibilidades de apreciar la lectura, aprovechando la oportunidad de mirarse en un espejo por fuera y por dentro. Después de todo, si estos relatos no hubieran surgido de las entrañas de su autor —sino sólo de su cerebro—, no tendrían la fuerza que tienen ni transmitirían la emoción que transmiten. Y ésa es, justamente, la intención del verdadero arte.
Personalmente, me alegro de que Mazeyra haya desoído en su momento el discurso familiar, que asegura entre disfraces cariñosos que la literatura es una pérdida de tiempo, una quimera absurda, un error fatal, y haya optado por la lealtad suicida que le impone su auténtica vocación.
Me alegra también compartir con él los gustos por las películas de Scorsese y De Niro (¡qué dupla genial!), el rock (de Calamaro y compañía), el fútbol (a pesar de la frustración congénita) y, en especial, los esfuerzos diarios por encontrar un camino de cambio y crecimiento (personal).

Hincha a muerte de su arequipeño FBC Melgar, los colores rojo y negro parecen estampados en cada uno de sus textos, que a simple vista en este libro se presentan como una descarga feroz, virulenta, y enconada contra su núcleo familiar. Pero en realidad —y en el fondo— son mucho más que eso. Son una declaración de amor a sus seres más queridos.

Para leer más comentarios sobre Mi familia y otras miserias:

2013/08/20

Taller de Escritura Creativa en la Universidad La Salle: 27 de agosto




DIRIGIDO A:
Docentes, investigadores, estudiantes, consultores y público en general interesado en conocer de forma práctica el arte de la escritura.

FECHAS: 8 sesiones 
27 y 29 de agosto
3, 5, 10, 12, 17 y 19 de setiembre

HORARIO:
De 16:30 a 18:30 hrs.

LUGAR DE REALIZACIÓN:
Salón 204 Universidad La Salle (Av. Alfonso Ugarte 517 - Cercado)


VALOR:
S/. 100.00 (Cien nuevos soles)

CUPOS LIMITADOS

FORMAS DE PAGO

CAJA DEL CAMPUS ULASALLE
Sito Av. Alfonso Ugarte Nº 517 - Cercado.

SCOTIABANK
Cuenta Corriente en Soles N° 0009564713

BANCO DE CREDITO BCP
Cuenta Ahorros Soles Nº 215-26681988-0-98

Más información acá:
http://investigacio0.wix.com/escrituracreativa

2013/08/17

Me gustas porque eres distinto

Foto: Boris Mercado Mar

«San Martín está que se cae, que se cae del caballo», mientras la curia celebra, con cautelosa solemnidad y sotanas maculadas de semen, sus atroces porquerías: «¡Ya era tiempo! Sentado en veranoinvierno, primaveraotoño. Siempre, siempre mirando: mirando al mar». Esta tarde-noche la estatua ecuestre del Libertador contempla a Juan Carlos Ferrando, exudando su homosexualidad con el torso desnudo —ella se sabe gorda, no cree en pastillas milagrosas ni en dietas asesinas— mientras Coco Marusix, histriónico, les sonríe a los fanáticos apoyado en su bastón. No todos tienen razones para festejar. Las cosas claras: los años no pasan en vano.
            El día de San Pedro y San Pablo, 29 de junio, se realizó la marcha del orgullo gay. El movimiento homosexual del país —que reúne a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales— literalmente tomó la plaza San Martín. Llegaron, entre otros, activistas argentinos y chilenos, quienes se aunaron a su viejo reclamo de igualdad: «No quiero ser feliz con permiso de la policía», dejó dicho Martín Adán. Podríamos recordar también a Abraham Valdelomar, Juan Gonzalo Rose y siguen firmas.
            Oswaldo Reynoso nunca quiso que se lo encasillara como gay u homosexual, sino como ‘homosensual’. Y ‘homosensualidad’ es precisamente lo que destila Jessica Rosas —en realidad su nombre artístico es Jessie Xtravaganza; trabaja haciendo shows en discotecas y es voluntaria en el Ministerio de Salud apoyando en las campañas de prevención del VIH— mientras imita a Madonna en el escenario: «¿Te gustó?», me pregunta con un gesto seductor no exento de ternura y me escudriña con sus lentes de contacto. Le digo que sí, que estuvo bueno y le pregunto su edad. Treinta. Pienso que si bien nació con sexo masculino, sabe mentir (o le gusta mentir respecto a la edad) como mujer. Lleva realizando estos espectáculos apenas tres años.
            «¿Eres homosexual o bisexual?», pregunto. «¡Transgénero! —aclara con énfasis mientras nos alejamos del ruidoso escenario; y palomillas y curiosos me miran con ojos traviesos como si pensaran que le estoy sacando plan—. Hay mucha confusión al respecto. Ojo, no sólo en el público en general, sino dentro del mismo ambiente gay. Pocos tienen en claro las categorías o el tipo de gay que son. Transgénero es toda persona que se siente identificada con el género opuesto a su género biológico. Tú, por ejemplo, has nacido con un pene, ¿no? Eso significa que perteneces al género masculino, pero no necesariamente tiene que ser así. En el caso de las mujeres ocurre igual: nacen como mujeres biológicas, es decir, con vagina; pero no se sienten mujeres para nada: en su forma de vestir o en su forma de hablar… Son apenas dos ejemplos cuando me refiero a la forma de hablar o vestir. Y entonces se comportan como hombres y su identidad de género es masculina».
            —¿Por qué hay tanta desinformación al respecto?
            —Porque en el Perú no se aprueba la ley de identidad de género y quiero aprovechar esta oportunidad para pedirle a los legisladores peruanos que aprueben de una vez por todas esta ley porque yo no tengo un DNI que me represente. ¡Mi DNI miente! No te tengo que poner como ejemplo el Primer Mundo, acá nomás en Argentina los gays tienen leyes que los reconocen como tales. No es necesario que te operes, ah. O sea, simplemente es cómo te sientes, cómo quieres ser tratado por la sociedad y punto. Se acabó.
            —Entiendo que tú quieres que en tu DNI aparezca que tu sexo es femenino.
            —¡Claro! Mi género es femenino. Y no tiene nada que ver con la orientación sexual.
            Jessica me explica que tiene varios amigos  transgénero: es decir, personas que son biológicamente varones pero que se visten como mujeres. Algunos de ellos, sin embargo, a pesar utilizar maquillaje, prendas femeninas y comportarse como mujeres —en la calle, en discotecas, en la vida pública o nocturna—,  no gustan de tener sexo con hombres. Ergo, en la cama sí respetan su género biológico: «la identidad de género es muy relativa, muy flexible».
            ¿A qué edad se dio cuenta de que se sentía más mujer que hombre? «Desde los seis años, más o menos. Me gustaba jugar con muñecas, jugar a la cocinita, ese tipo de juegos que no son precisamente masculinos. Me sentía una niña, tal cual como en la película Mi vida en rosa del director Alain Berliner».
            —¿Eso les habrá preocupado mucho a tus padres, no?
            —No. A mi mamá. Yo no me crié con mi papá.
            —¿Y nunca te has puesto a pensar que ha influido mucho en ‘esto’ la ausencia de la figura paterna en casa?
            —De ninguna manera. Yo pienso que es algo biológico: naces con esto. Así nací.
            «Mi madre me llevó a un montón de psicólogos y me hizo hacer terapias. Pero eso no es nada. Lo más difícil fue aceptarme yo misma, en la soledad, mirándome frente al espejo: qué importa si los demás te aceptan o no, si tú no eres capaz de aceptarte tal y como eres. Yo creo que por eso hay tantos suicidios y tanto dolor. Es cierto: la sociedad te discrimina, entonces es como nadar contracorriente, ¡algo muy duro!».
            —¿Sientes que Lima es una ciudad cada vez menos represiva con los gays?
            —No se puede generalizar. Aunque sí, ¡todavía estamos un poco atrasaditos, ah! La mentalidad machista es todavía muy dominante en el Perú.
            —¿Sueñas con que algún día se pueda celebrar el primer matrimonio gay en el Perú o lo ves muy remoto?
            —Yo pienso que sí, ya estamos en camino. Se ha avanzado mucho.
            —¿La experiencia más traumática por la que has pasado?
            —El poderme aceptar. Es horrible el tener esa vergüenza, ese temor de que tu familia se entere, de que te pongas a pensar cómo van a reaccionar. Es un cambio radical: toda una vida te comportas como hombre y, de pronto, un día apareces convertido en mujer, con el cabello largo, con maquillaje y diciendo: «¿saben qué? Ahora quiero que me llamen Jessica». No te puedes imaginar: te afecta mil veces más a ti que a los demás.
            —Me hablaste del suicidio. ¿Alguna vez contemplaste esta posibilidad?

            —No —responde con seguridad—. Yo creo que estoy acá cumpliendo una misión. Ahora soy más feliz que nunca, pues he asumido la identidad de género con la que siento bien que es la femenina y realizando mis shows artísticos que es lo que más me gusta.
Foto: Boris Mercado Mar

Aunque, al fin y al cabo, ella se sabe distinta, singular. ¿Qué es lo más bonito de ser distinta? «¡Ah, qué bonita pregunta! —y se acomoda el pelo con una mano, con la otra sostiene una corona parecida a las que usan las reinas de belleza—. Pues todos somos distintos y todos somos únicos. Es como la naturaleza: tú puedes encontrarte con plantas que son hermafroditas y en el reino animal hay muchos casos también. Esto es algo natural y todos, absolutamente todos, somos distintos».
Le pregunto sobre los hombres que dicen tener repulsión hacia los gays: «yo creo que en el fondo es temor, miedo a conocerse. Tienen miedo a lo nuevo, a lo diferente y que, sin embargo, les puede gustar: todos tenemos algo de hombre y algo de mujer».
            —Tú que eres voluntaria en el Ministerio de Salud, ¿cómo ves el panorama del VIH? ¿La gente se está protegiendo más?
            —Estamos adquiriendo conciencia. Hay mucha campaña e información. Y la mejor lección te la da la vida: cuando ves que tus amigos, familiares o conocidos se enferman. Primero son portadores y luego llegan a etapa Sida. Eso sí es lo más fuerte que nos puede pasar. La gente, en general, inclusive los heterosexuales, deben tomar conciencia de esto. He visto a muchos amigos caer en etapa Sida y los he visto morir. Esto fue lo que me animó a formar parte del voluntariado del Ministerio de Salud y además me gusta hacerlo. Es una forma de sentirme bien ayudando, sobre todo a mis pares que son gays, ‘trans’, etcétera.
            Tuvo una pareja estable hasta hace un par de años. Aunque, por ahora, está sola: dedicada a su trabajo al cien por ciento. ¿Sueña con casarse en un futuro? «No», responde sonriendo con escepticismo. «Me gustaría tener una pareja ideal como, creo, a todo el mundo… ya llegará». ¿Adoptar? Vuelve a reír: «por ahora no pienso en eso. Vivo el presente y haber sido convocada a este evento para mí significa muchísimo, no te imaginas: he imitado a Madonna en la Plaza San Martín y con harta gente como puedes ver».
            Admira mucho a Madonna, quizá porque la artista norteamericana tiene todo lo que ella ansía (esta afirmación es muy arriesgada, atrevida e indecorosa, lo sé). Jessica viajó hasta Buenos Aires para poder estar en un concierto de expareja de Sean Penn. Cuenta que estuvo en primera fila y la cantante le dijo: I like you. Jessica asistió trajeada con un corsé muy parecido al de la reina del pop. «I like you because you laugh at everything I say. Mejor te lo digo en español: me gustas porque tú te ríes de todo lo que yo digo».         Y yo me río —como aparentemente lo hizo Madonna—, pienso que Jessica es una persona muy ganada por la ficción. O yo un incrédulo. Quién sabe. «¿No me crees, no? Fue como éste: uno de los mejores días de mi vida».

Orlando Mazeyra Guillén
Plaza San Martín
Lima, 29 de junio de 2013
        

Foto: Boris Mercado Mar

2013/08/10

La cima del Himalaya

Volvimos en la edición Nro. 164 de Hildebrandt en sus trece (viernes 9 de agosto) con otro relato.

Para ti que te llevaste marzo y te rendiste en febrero.
O.M.G.
«Flaca, no me claves tus puñales por la espalda, tan profundo: no me duelen, no me hacen mal. Lejos, en el centro de Arequipa, las raíces del amor donde estaban, quedarán…»

Simplemente Orlando

Diario Correo de Arequipa, sábado 10 de agosto de 2013
Por Yudio Cruz Mendoza

Ese flaco que me espera, puntual como pocos, en una esquina de la plaza de Arequipa es el escritor Orlando Mazeyra. Nunca antes lo vi en persona, pero lo reconozco en el acto. Es más alto de lo que imaginé, más que yo, o sea, y quizá ese rasgo acentúe su delgadez. Su corte de pelo, casi al rape, es idéntico al que lleva en las fotos que aparecen en las solapas de sus libros, en su Facebook y en su blog. Nuestra cita era a la 1:00 p.m. La concertamos, vía Face, hace sólo un par de horas.
Pucha, llego tres minutos tarde.
Me hablaron por primera vez de Orlando Mazeyra Guillén (Arequipa, 1980) en el 2010, cuando aún vivía en Puno. Valió la pena pagar 15 soles por estos cuentos, me dijo un escritor puneño, gran amigo mío, quien había comprado La prosperidad reclusa (2009), el segundo libro de Mazeyra, únicamente  para no desairar al vendedor, un célebre poeta de la Ciudad Blanca. Otro amigo, en aquel entonces estudiante de Derecho de la UNSA, me contó que el viaje de Arequipa a Puno (en bus económico), que en otras ocasiones le parecía insoportable, ahora, increíblemente, con el texto de Mazeyra entre manos, le había resultado hasta placentero. Me bastó leer los primeros relatos de La prosperidad reclusa para darles la razón.
Estamos en el segundo piso de una cafetería de la calle Mercaderes; Orlando ha pedido, para los dos, unos helados deliciosos. He derribado el mío, no sé si por nerviosismo o distracción, pero —oh, sorpresa— no se ha derramado ni una gota. Mazeyra quiere obsequiarme  Mi familia y otras miserias (2013), su último libro de cuentos, pero ya tengo mi ejemplar, recién compradito de la Libunsa, y se lo alcanzo para que me lo firme. Hago lo propio con Urgente: necesito un retazo de felicidad (2007), su ópera prima, pero ocurre que ya está autografiada por el autor y tiene una dedicatoria tremebunda. Le confieso, avergonzado, que la acabo de adquirir en una librería de viejo.
Orlando arranca esa página, la dobla en cuatro, se la guarda en el bolsillo del pantalón y estampa su rúbrica en la segunda hoja.
Enciendo mi reportera digital… A Mazeyra le apasiona el fútbol. Era un niño cuando su padre lo llevó por primera vez al estadio. Desde ese momento se quedó encandilado con el balompié. Su contacto inicial con la escritura se lo debe, quién lo diría, a este deporte. Cuando era colegial leía las crónicas deportivas de El Gráfico, de Argentina, y escribía cuentos futbolísticos. Uno de sus personajes era un arquero imbatible que tenía el mismo apellido que el director de su colegio y defendía, qué duda cabe, el arco del Melgar, equipo del que Orlando se declara hincha acérrimo.
Ingresó a Ciencias de la Comunicación en la UNSA, pero su madre le advirtió que, si no quería morirse de hambre, debía seguir, además, una carrera con futuro. Así que se fue a estudiar Ingeniería de Sistemas a la UCSM. Sin embargo, nunca se alejó de la prensa. Actualmente, publica crónicas y entrevistas en distintos medios locales, nacionales e internacionales. Incluso fue corrector de estilo en la edición sureña de un conocido diario. Su gran referente en el periodismo es su amigo César Hildebrandt.
Su escritor predilecto es Mario Vargas Llosa. Dice que devoró todas sus obras, menos La guerra del fin del mundo, que dejó a medio leer. Lo admira tanto que, cuando tuvo la oportunidad de visitar la biblioteca del Nobel, en Lima, estuvo a punto de besar su escritorio. El libro de Mario Vargas Llosa que lo marcó y con el cual se siente identificado es El pez en el agua, ya que el niño Orlando, al igual que el niño Mario que aparece en esas memorias, tuvo una relación muy tormentosa con su padre.
Formulé poquísimas preguntas —breves, sencillas, obvias—, en la hora y media que duró nuestra reunión. Mazeyra se anticipó a casi todas las que había planeado y me las absolvió como si hubiese ensayado las respuestas. Por eso me despedí feliz, presto a transcribir el audio.

Nunca imaginé, Orlando, que un virus, compadecido tal vez mi torpeza periodística, borraría esa entrevista.

2013/08/09

Nostalgia y desencanto en "Mi familia y otras miserias"

En la mayoría de cuentos de Orlando Mazeyra –cuentos en los que la nostalgia y el desencanto juegan un papel importante– encontramos aquella “oposición irreconciliable” con la Goethe definía la tragedia. Un buen ejemplo de ello es De cómo mi padre se fue al infierno, la ruptura que allí se plantea, producto de esa característica de la personalidad que suele controlar a los hombres, característica a la que los griegos llamaban hybris, no tiene solución, no hay vuelta atrás después de los actos que se cometen dominados por la hybris. Y qué mejor escenario para ello que el familiar.


2013/08/04

Aires de familia

"I feel that life is divided up into the horrible and the miserable" (Woody Allen).
Por Carlos Rivera

Las disidencias de la vida a veces nos distancian: insalvables discrepancias  de gustos, color de equipo, película favorita o confusiones propias a nuestra humanidad. La literatura siempre termina reuniéndonos, afinando complicidades o superando  majaderías personales. Y es que este gran pretexto  literario nos  exige poner a un lado  las ojerizas y olvidar prejuicios para hablar —o escribir, como es el caso— de lo que representa este libro de Orlando Mazeyra Guillén: Mi familia y otras miserias.  Sé que jamás coincidiremos en un concierto de Arjona o del Gran Combo,  bebiendo  en un bar viendo la final del programa Yo Soy. Pero un libro siempre será un gran pretexto  de reconciliaciones y  dulces venganzas.
Quiero leerles unas breves líneas  de El túnel, de Ernesto Sábato:

«—¡ Insensato! —aulló el ciego con una voz de fiera y corrió hacia mí con unas manos que parecían garras.  
Me hice a un lado y tropezó contra una mesita, cayéndose. Con increíble rapidez, se incorporó y me persiguió por toda la sala, tropezando con sillas y muebles, mientras lloraba con un llanto seco, sin lágrimas, y gritaba esa sola palabra: ¡insensato!».

Yo puedo decirle a Orlando (y estoy seguro que muchas y muchos tienen ganas de hacerlo) impostando ser  una mala copia de Juan Pablo  Castel: «¡insensato!». Si bien es cierto, él no ha matado a nadie, pero ha saldado cuentas con la vida, con su destino, con su genealogía y lo hace con lucidez poética; desgarrándose, anunciando redenciones  y desquites  a través de estos relatos.
La típica división que se suele hacer —para efectos de un mejor estudio de  un texto— es aquella que separa la hojarasca personal de la obra; el autor, de la creación; la ficción, de la vida real; las andanzas de los  personajes,  de la  existencia del creador. La coartada del escritor es conocida: «Todo es culpa de la ficción».
Orlando no se somete a este apotegma. No escribe porque es un escritor profesional, ordenado, con horario de entrada y salida (es decir, no marca tarjeta), hacedor de historias que no lo incriminen y que se lava las manos luego del compromiso que asuma el lector con los relatos.
«Mi primera máquina de escribir» resulta una extraña catarsis de calvario personal ensalzado en las quimeras literarias. Pero el relato no se queda en el grito lacrimógeno, pues está lleno de una poesía, de una estética que deslumbra y una  construcción sólida, superior a los cuentos de  anteriores  libros.  Cada palabra del relato está escrita con sangre,  alma y  llanto. Con la sacrosanta devoción de un pío de la buena prosa, de alguien que siente la literatura como su alimento o droga.
El autor convive con sus infiernos: se amamanta de ellos, consume su fuego y se regodea en sus brasas  sufrientes y, luego, aborta las  historias. Por eso estoy seguro que para él, escribir  y vivir, son actos de dolor y de miseria (para estar a tono con el libro que presentamos) que no le otorgan ninguna salvación o pasaporte hacia la felicidad, solamente le conceden  un valioso tiempo extra.
Orlando Mazeyra ya no es el adolescente de Urgente: necesito un retazo de felicidad, o la joven promesa literaria que asomaba con temperamento infernal en La prosperidad reclusa, con Mi familia y otras miserias nos  demuestra que de las necesidades de ternura, de calorcito humano, de felicidades  truncadas, de amores idos y esperanzas y desesperanzas filiales, ha podido construir una obra  original y sólida  que seguramente muchos no comprenden o recusan de tono intimista y yo les pregunto: ¿cuál es el problema? Si se hace bien —es decir, con pericia— nos debemos  tragar  los sapos de nuestra inconformidad o tal vez envidia.  
En el cuento «Sueños sucios»  totaliza en unas palabras  ese resquemor que  actúa como clave escatológica y delirante:  
«Nunca he sido capaz de imaginar con nitidez (describir con detalle) a mi madre suicidándose . Con mi padre, pasa todo lo contrario: imagino su muerte, hasta a veces me imagino defecando sobre su tumba… esas pesadillas son horrendas, pues luego de zurrarme, descubro que la tumba era la mía. ¿Quién sueña con defecar sobre su propia tumba?»
Felicitaciones a Orlando Mazeyra Guillén por el hijo o por el libro, que es, a fin de cuentas, la misma cosa. Todo queda en familia. 

2013/07/28

Presentación de "Mi familia y otras miserias" en Arequipa: viernes 02 de agosto

Presentación del libro

Mi familia y otras miserias

de Orlando Mazeyra Guillén

Fecha: viernes 02 de agosto

Lugar: Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa
Calle San Francisco 308

Hora: 6:30 p.m.
                                                     

ANTESALA

Conversatorio:

“Panorama de la narrativa joven de Arequipa”

Invitados:

Álex Rivera de los Ríos
Erick Pinto
Giovanni Barletti
Jordan Jáuregui
Renato Amat y León

Organizan:

Círculo de Estudios Contranatura

Universidad La Salle

Cascahuesos Editores


2013/07/20

Presentación de "Mi familia y otras miserias" en la FIL de Lima

Comparto con ustedes un fragmento del texto que José Luis Martín le ha dedicado a mi último libro Mi familia y otras miserias (Tribal, 2013). Este libro de narrativa breve se presentará el día domingo 21 de julio, a las 3 p.m. en el auditorio José María Arguedas de la Feria Internacional del libro de Lima (parque de los próceres, altura de la cuadra 17 de la avenida Salaverry, Jesús María). Los presentadores serán Oswaldo Reynoso y Guillermo Giacosa.
Sobre algunas de estas narraciones aparecen comentarios de Michael Cunningham, Carlos Granés, César Hildebrandt, Raúl Bueno Chávez, entre otros. El Premio Herralde 2007, Martín Kohan, ha dicho: «Los cuentos me parecen impactantes; resulta realmente muy perturbadora la manera en que el autor une los ámbitos familiares con la más absoluta sordidez. El relato "Es mejor hacerlo con agua mineral" me pareció estremecedor». Por Otro lado, Fernando Ampuero señala: «Orlando Mazeyra tiene el nervio de los escritores de raza. Su relato Mi primera máquina de escribir es intenso y conmovedor, y dejará en el lector una huella imborrable».

MI FAMILIA Y OTRAS MISERIAS

Por José Luis Martín*
Los cuentos de Orlando Mazeyra Guillén** caminan siempre sobre la frontera entre la locura y la cordura. Como un coche que ha perdido la dirección, sus personajes entran y salen de ambas zonas a toda velocidad, perplejos por el hecho de que allí, en el límite, es imposible determinar de qué lado está la verdad. Por ello, a menudo se dejan caer voluntariamente del lado de la locura, no sólo para acabar con el sufrimiento, sino también para reencontrarse con el verdadero ser de las cosas.

(…) Porque los personajes de Orlando Mazeyra Guillén se reconocen siempre en la locura y ese reconocimiento los empuja de vuelta al hogar, a batallar estérilmente contra una locura originaria, metafísica, y por tanto invencible. La familia y sus desequilibrios significan entonces la naturaleza en su conjunto: sabemos que no saldremos del caos porque venimos de él, porque la vida entera es un caos que sólo podemos controlar por períodos limitado (…) Los personajes de Mazeyra viven siempre en el filo, y a cada vuelta de la vida acecha la tentación de dejarse caer en las grandes negaciones: la enfermedad, la locura, la muerte... los grandes noes que nos definen como seres humanos.

* José Luis Martín (Ph.D. Princeton University, 1996) ha impartido clases de lengua y cultura españolas en los EstadosUnidos (Ohio StateUniversity) y ha escrito sobre la construcción del sujeto humano en la obra de Baltasar Gracián y sobre otros temas relacionados con el Renacimiento español. Es uno de los fundadores del Proyecto Sherezade de la Universidad deManitoba (Canadá) que, desde 1996, promueve la difusión de narraciones de escritores hispanohablantes como el mexicano Alberto Chimal y el peruano Iván Thays, entre otros.


**Orlando Mazeyra Guillén (Arequipa, 1980) Es Editor Cultural de la Universidad La Salle de Arequipa y colaborador de Hildebrandt en sus trece, semanario donde publica relatos y crónicas.

Más información acá:
http://mifamiliayotrasmiserias.blogspot.com/

2013/07/18

Pronunciamiento a propósito de la FIL Lima 2013

Lima, 18 de julio de 2013

Los intelectuales y artistas que suscribimos esta carta consideramos que es un grave error pretender homenajear a la señora Martha Meier Miró Quesada durante la próxima FIL Lima 2013 «por su contribución a la cultura y por ser una aliada en el fomento de la lectura a través de El Dominical de El Comercio». Creemos que Meier no solo no ha contribuido a la cultura de este país sino que, por el contrario, su figura ha sido decisiva para empobrecer la cultura cívica y minar los cimientos de una ética de sana convivencia ciudadana. 
Varios hechos empañan claramente la biografía de la señora Meier: su postulación al Congreso por la bancada del fujimorismo en las elecciones fraudulentas del año 2000, cuando ya eran conocidas las atrocidades del régimen; su absoluta falta de objetividad periodística en las elecciones del año 2011, a favor de la candidatura de Keiko Fujimori; su participación en el despido y hostigamiento de periodistas independientes en el grupo editorial en el que trabaja; y su total incompetencia al momento de generar un discurso sólido o al menos coherente sobre la cultura peruana [Ver Mario Vargas Llosa deja de escribir en El Comercio:  http://orlandomazeyra.blogspot.com/2011/05/mario-vargas-llosa-renuncia-seguir.html ].
Que este homenaje se pretenda realizar en el que debería ser un espacio crítico y de celebración de la cultura (eso que en teoría nos debiera proteger de las dictaduras), nos parece una burla que despierta una profunda indignación. Sobre todo si se toma en cuenta que este homenaje se propone en paralelo al de escritores como Antonio Cisneros, cuyos méritos no pueden ser discutidos.
Por todo lo anterior, los abajo firmantes rechazamos el homenaje organizado por la Cámara Peruana del Libro a Martha Meier Miró Quesada y hacemos público nuestro desconcierto por los dudosos criterios con los que esta organización ha decidido este «reconocimiento».

1. Andrea Cabel DNI 41624669
2. Ana María Falconí Pasaporte No. 3357636
3. Albert Niels Estrella Ureta DNI 43464038
4. Alberto Valdivia Baselli DNI 10477127
5. Alejandra Ballón Gutierrez DNI 07635878
6. Alejandro Neyra DNI 10263943
7. Alejandro Susti DNI: 06342352
8. Alexis Iparraguirre DNI 08157171
9. Alfonso Santisteban DNI 07802333.
10. Alfredo Márquez Espinoza DNI 07568566
11. Armando Alzamora Flores DNI 41225930
12. Arthur Zeballos Herrera DNI 43163711
13. Benggi Bedoya Rosales DNI 43647160
14. Bethsabé Huamán Andía DNI 07536772
15. Bili Sánchez Montenegro DNI 10218604
16. Bruno Polack DNI 40361748
17. Carla Di Franco Ochoa DNI 40003505
18. Carlos Torres Rotondo DNI 07882071
19. Carlos Villacorta Gonzales DNI 09865235
20. Carlos Yushimito del Valle 07525367
21. Carlos López Degregori DNI 07770757
22. Carlos Vargas Salgado DNI 29569179
23. Carlos Sánchez Paz DNI 23922066
24. Carolina Quiñonez Salpietro DNI 45492379
25. Cecilia Podestá DNI 41028393
26. César Ángeles L. DNI 08775721
27. Claudia Coca DNI 10272817
28. Claudio Cordero DNI 10589006
29. Cromwell Castillo Cabrejos DNI 41292079
30. Daniel Alarcón DNI 46678140
31. Daniel Salas Díaz DNI 06659592
32. Daniel Salvo DNI 10140252
33. Dante Oliva León DNI 40025749
34. Dante Trujillo Ruiz DNI 09343417
35. Dany Salvatierra DNI 40802461
36. David Blanco Bonilla DNI 09744749
37. Diego Lazarte DNI 42526839
38. Diego Palmath Maticorena DNI 20113284
39. Diego Trelles Paz DNI 10770076
40. Edgar Saavedra DNI 10144958
41. Eduardo Gargurevich DNI 06477152
42. Eduardo González Cueva DNI 09297384
43. Edward Chauca DNI 40401930
44. Elisabeth Acha Kutscher DNI 06522477
45. Eloy Jáuregui Coronado DNI 07224437
46. Elisa Fuenzalida 40066627
47. Emilio Bustamante DNI 10811698
48. Emilio Tarazona DNI 10221723
49. Emmanuel Velayos 44316736
50. Enrique Cortez DNI 25811643
51. Enrique León DNI 10110786
52. Ernesto De la Jara 07852765
53. Ernesto Escobar Ulloa DNI 09868829
54. Ethel Mylene Barja Cuyutupa DNI 45859246
55. Eugenia Mont DNI 18115779
56. Ezio Neyra DNI 40762566
57. Fernando Ampuero DNI 07854866
58. Fernando Andrés Obregón Rossi DNI 07227030
59. Fernando T. Olivos Vargas DNI 07969007
60. Félix Terrones DNI 40730345
61. Francisco Ángeles Menacho DNI 10734445
62. Francesca Denegri DNI 06521737
63. Gabriela Wiener Bravo DNI 10141561
64. Gabriel Arriarán DNI 10296344
65. Gabriel Rimachi Sialer DNI 10147135
66. Gabriel Ruiz Ortega DNI: 07525443
67. Giancarla Di Laura DNI 07862391
68. Grecia Cáceres DNI 09817275
69. Gonzalo Málaga Ortega DNI 0676828
70. Gonzalo Ramírez Herrera DNI 42274229
71. Gustavo Faverón Patriau DNI 09297955
72. Gonzalo Rodríguez Risco DNI 10225190
73. Hidalgo Calatayud Espinoza DNI 42089491
74. Hugo Martín Martínez Garay DNI 08195431
75. Irma Del Águila Peralta DNI 09298317
76. Jeremías Gamboa DNI 10179158
77. Jerónimo Pimentel DNI es 10805720
78. Jesús Martin Cossio Guevara DNI 25770638
79. Jesús Martínez Mogrovejo DNI 29354208
80. Jimena Ledgard Arévalo DNI 43903525
81. John Martínez Gonzales DNI 40977578
82. Johnny Barbieri DNI 06875568
83. Jorge Eduardo Benavides DNI 78728628 L
84. Jorge Juan Frisancho Hidalgo DNI 07862021
85. José Agustín Haya de la Torre Castro DNI 40876352
86. José Donayre Hoefken DNI 08185026
87. José Güich Rodríguez DNI 07272400
88. José Rosas Ribeyro DNI 06519334
89. José Tsang DNI 00143751
90. José Carlos Picón 40210847
91. José Carlos Yrigoyen Miró Quesada DNI 10273153
92. Jorge Luis Chamorro DNI 07638444
93. José Luis Gastañaga DNI 07861166
94. Juan Carlos Bondy DNI 09927949
95. Juan Carlos Galdo Marín DNI 09381215.
96. Juan Carlos Méndez DNI 10341753
97. Juan Carlos Ubilluz DNI 25728798
98. Juan Francisco Ugarte DNI: 45472765
99. Juan Pablo Mejía DNI 41898600
100. Julia Wong Kcomt DNI19331533
101. Julio César Zavala Vega DNI 41129761
102. Julio Llerena Caballero DNI 09852912
103. Julio Villanueva Chang DNI 09310462
104. José Villaorduña DNI 09641008
105. Karen Paola Bernedo Morales DNI 40767879
106. Katherine Estrada Aguirre DNI 09914776
107. Katya Adaui Sicheri DNI 10287140
108. Lena Retamoso DNI 10860615
109. Lenin Pantoja Torres, DNI: 45492339
110. Leonardo Dolores DNI 40416473
111. Lisby Ocaña Reyes DNI: 43241497
112. Luis Arriola DNI 09923395
113. Luis Fernando Chueca Field DNI 08703717
114. Luisa Fernanda Lindo Diez Canseco DNI 40349594
115. Manuel Ángelo Prado DNI 44019320
116. Manuel Fernández DNI 06796930
117. Marco Antonio Young Rabines DNI 07908835
118. María Elena Cornejo DNI 08799751
119. Maria Emma Mannarelli Cavagnari DNI 08224795
120. Mariana de Althaus DNI 06673343
121. Maricel Delgado DNI 10544389
122. Mariela Dreyfus Vallejos DNI 07605386
123. Mario Bellatin Pasaporte 5546013700
124. Mario Montalbetti Solari DNI 08219592
125. Mario Pera Bartra DNI 4098784
126. Margarita Saona DNI 08772982
127. Marlon Aquino Ramírez DNI 40648702.
128. Martín Guerra Muente 07535897
129. Martín Zúñiga Chávez DNI 42202604
130. Maruja Barrig DNI 07219311
131. Maurizio Pétar Medo Ferrero DNI 06026716
132. Micaela Chirif Camino 07881660
133. Miguel Ildefonso DNI 07466249
134. Miguel Ángel Sanz Chung DNI 73112295x
135. Milagros Saldarriaga Feijóo DNI 09861852
136. Militza Blanca Angulo Flores, 42153292
137. Mónica Delgado DNI 10585716
138. Natalia Iguiñiz Boggio DNI 09852744
139. Octavio Vinces Zegarra DNI 09380862
140. Olga Rodríguez Ulloa DNI 41898752
141. Omar Guerrero DNI 10723364
142. Orlando Mazeyra Guillén DNI 40764299
143. Pablo Alejandro Herrera 10710675
144. Pablo Santiago Salazar-Calderón Galliani DNI 10805822
145. Patricia Alba Barton DNI 08201922
146. Paul Alonso DNI 40224985
147. Paul Guillen DNI 06816296
148. Pedro Pérez del Solar DNI 07804414
149. Pedro Casusol DNI 43426853
150. Pedro José Llosa Vélez DNI 10303428
151. Pedro Félix Novoa DNI 40184672
152. Peter Elmore PASAPORTE 213914502
153. Renato Sandoval Bacigalupo DNI 10276384
154. Rafael Espinosa 08261475
155. Raúl Mendizábal R. DNI 07819360
156. Raúl Tola Pedraglio DNI 10305859
157. Renato Cisneros Sánchez DNI 10265879
158. Ricardo Sumalavia Chávez DNI 25564248
159. Roberto Ricardo Olazo Millán DNI 42510669
160. Rodolfo Hinostroza DNI 06644071
161. Rocío Silva Santisteban Manrique DNI 07822730
162. Rodrigo Núñez Carvallo DNI 06638874
163. Rodrigo Quijano DNI 07180206
164. Rossina Guerrero Vásquez DNI 07257797
165. Sandro Aguilar Torres DNI 10147741
166. Santiago López Maguiña DNI 31629955
167. Sergio R. Franco DNI 07857130
168. Teresa Cabrera DNI 42507227
169. Tilsa Otta Vildoso DNI 41509907
170. Ulises Gonzales DNI 09753782
171. Vanessa Martínez DNI 41560429
172. Víctor Ruiz Velazco DNI 41211859
173. Víctor Vich Florez DNI 09389668
174. Victoria Guerrero Peirano DNI 09645644
175. Víctor Quiroz DNI 41014992
176. Violeta Barrientos Silva DNI 09816811
177. Virginia Vargas Valente DNI 07722574
178. Walter Lingán DNI 523522780
179. Wilver Moreno Tineo DNI 42982176
180. Winston Orrillo DNI 06031515
181. Xavier Echarri DNI 07583197