Algunos lectores profanos creemos que los mejores libros son aquellos que hablan de nosotros: aquellas obras que, de alguna manera, podríamos haber escrito (aunque nunca nos atrevimos). Arequipa, lámpara incandescente habla de nuestros fantasmas, aquellos que nos enfrentan a nuestros traumas y desvaríos. Es también un ejercicio de la impudicia más sutil. Oxímoron, claro. Contradicción. Hoy, martes 29 de julio, a las 7 de la noche, Oswaldo Reynoso presenta su último libro en la Feria Internacional del Libro de Lima. Me hubiera gustado estar allí, para abrazarlo y, luego, terminar en un bar discutiendo en medio de una lluvia de oro líquido con espuma... nunca poniéndonos de acuerdo, pero -a pesar de sus yerros, necedades y defectos- teniendo siempre la sensación de estar al lado de la juventud ornada con canas, o algo así... que no se puede explicar. Gracias, Oswaldo.
«Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado» (Jorge Luis Borges, El Sur).
2014/07/29
2014/07/14
Así sólo se recibe a los GRANDES
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| Así recibirá su ciudad natal a Javier Mascherano. |
Esto -hablo de un cartel parecido en la Plaza de Armas- Arequipa lo hizo con Mario Vargas Llosa recién cuando ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2010. Javier Mascherano nos hace recordar que jugar al fútbol también consiste en saber defender y, sobre todo, recuperar el balón. Solvente tanto como back central (en el Barcelona) como volante en la selección argentina. Este mundial fue grandioso gracias al "Jefecito" que tiene una garra que no cabe en todo el Maracaná. Desde hace tiempo tengo su camiseta y sé, que aparte de buena persona, es un gran jugador. Adiós, Brasil 2014. “Masche”, Jefecito, la cinta es tuya. Es el pedido popular: LA CINTA ES TUYA. Futbolistas como tú son los que me emocionan, los que necesitamos para aprender a competir como lo hizo Argentina en este mundial.
2014/07/10
Ecos de la hazaña argentina y de la pesadilla brasilera
| Escribo desde el Corazón Por Juan Pablo Varsky
Algún día recordaré el destino de elegido de Maxi. Hace ocho años, la clavaba en el ángulo ante México. Hoy acierta el último penal. Y cómo se rompió el alma en su querido Newells para ganarse su tercer Mundial!. Ya está Rodrigo. No te tortures más con la jugada del suplementario. Desde arriba era fácil dejarla bajar un poquito y darle de zurda. Buena, Kun! Te falta mucho pero te quedas con sensaciones positivas de la prórroga y metiste tu penal. Clave, para darle dos match points al equipo. Otro día voy a destacar el partidazo de Enzo Pérez . La personalidad y el atrevimiento para pedirla y gambetear hacia adelante. Se entendió muy bien con Higuaín, otra vez muy dinámico y preciso con la pelota. Yo no los hubiera sacado pero Sabella siempre sabe más que cualquiera de nosotros, aun cuando sus decisiones no nos gusten o no tengan el efecto deseado dentro de la cancha. Humildad y trabajo, dijo el entrenador luego del triunfo. El trabajo paga. Siempre. Los hechos, como evidencia y como respaldo. Ya habrá tiempo para valorar el funcionamiento, la inteligencia y el coraje que mostró el equipo ante la brava Holanda en un ajedrez futbolístico.
Otro día le tocará a Lavezzi , el favorito de las chicas. El hombre del equilibrio, que le dio simetría y balance al equipo cuando entró por Agüero ante Nigeria para nunca más salir. Y también habrá para Di María, por su gol ante Suiza, fundamental para llegar hasta acá. No hay equipo sin plantel. Basanta, Gago, Fede y Augusto Fernández, Campagnaro, Ricky Álvarez. Los arqueros Andújar y Orion, siempre alentando y ayudando al titular Romero. "Te comes el mundo y te convertís en héroe", le dijo Mascherano antes de los penales.
Leo, faltas vos. Fue duro contra el enorme De Jong. Vas a jugar una final del mundo. Tus compañeros te llevaron al Maracaná. Ahora te toca llevarlos a la gloria. Domingo 13 de julio es tu fecha con la historia. Y ante Alemania, justo los que te sacaron de tus dos Mundiales anteriores. La mesa está servida, Enano. Es tu turno. Habrá tiempo y espacio para el análisis. Hoy, no. Estoy llorando de la emoción y escribo lo que puedo, lo que me va saliendo del corazón..
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| EL ABRAZO DEL ALMA: El líder del equipo y la estrella argentina. |
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| "EN LA FINAL", festeja el diario "Clarín" de Buenos Aires. |
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| "GOLERO LLEVA A LA ARGENTINA A LA FINAL", señala O GLOBO (Brasil). |
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| "DEL BAILE ALEMÁN AL TANGO ARGENTINO", informa el diario CORREIO BRAZILIENSE. |
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| "LA PESADILLA CONTINÚA", se lamente el diario "A Tarde" de Brasil. |
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| "AHORA SÓLO FALTA QUE ARGENTINA SEA EL CAMPEÓN", sufre el diario "Correio" de Brasil. |
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| "SOMOS ALEMANES DESDE NIÑOS", anuncia el diario deportivo LANCE de Brasil. Ya sabemos a quién van a alentar a pesar de la paliza. |
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| "MESSI CONTRA EL TIKI-TAKEN", dice el diario As de España. |
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"ARGENTINA REMATA A BRASIL", dice Marca de España. |
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"LEO YA TIENE SU FINAL", anuncia SPORT de España, y agrega: "Messi acaricia la Copa que le falta para que el mundo se rinda definitivamente a sus pies" |
2014/07/09
Otra vez en la final: ¡tanta gloria, tanto fútbol desplegado por el mundial!
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| Guillermo Stábile, Mario Alberto Kempes, Lionel Messi, Maradona, Batistuta y Caniggia |
Si alguien está leyendo estas líneas
hay buenas nuevas. El fútbol que más amo, el fútbol que he admirado desde niño
cuando pateaba la pelota en el parque Paul Harris de mi barrio aplaudiendo y
alentando los fines de semana a volantes y delanteros talentosos, venidos de la
Argentina, en mi equipo de fútbol, el FBC Melgar: mitos como Luis Fabián “Luifa”
Artime (“viejo es el mar y todavía se mueve”, decía), el diez de tiros libres
infalibles: Gustavo “el Chino” Olmos, Néstor Orlando Mordini, Parmiggiani,
Ricardo Daniel Kergaravat, entre otros. Sin olvidar, por supuesto, a uno de
nuestros arqueros más brillantes como el fallecido Alejandro Gustavo Mulet
(salimos campeones nacionales con un guardameta argentino en el arco: Emilio
Campana).
Argentina ha vuelto luego de 24
años a una final de la copa del mundo. Otra vez en América como en 1986. Otra
vez contra Alemania. Otra vez en un coloso deportivo. Antes en el estadio
Azteca de la ciudad de México, hoy en el Maracaná de Río de Janeiro. Ésta era
la final soñada —la he esperado más de media vida— y se disfruta mejor sabiendo
que Brasil volvió a perder su mundial. Aquella final de 1990 me había jurado
volver a ver a la albiceleste en una final: en ese entonces no lo sabía, tenía
que aparecer un heredero de esa diez tan pesada (y, por momentos, maldita). Ahora
le toca a Messi, el mejor jugador del siglo XXI. El mundial hay que ganarlo.
Argentina ha demostrado tener la hinchada más fervorosa del mundo, opacando a
los propios brasileros, quienes muestran una llamativa anemia creativa para
hacer cánticos.
Esto es por aquella generación
dorada que no ganó la copa del mundo: Gabriel Omar Batistuta, Claudio Paul
Caniggia, Abel Balbo, Ariel Ortega (se dio la revancha, “Burrito), Hernán Jorge
Crespo, Marcelo Gallardo, Javier Adelmar Zanetti, Roberto Fabián Ayala, Juan
Román Riquelme, el “Cuchu” Esteban Cambiasso, Sergio Goycochea, Roberto Carlos “el
Pato” Abbondanzieri, Juan Pablo Sorín, Diego Pablo Simeoni, Cristian Alberto
"El Kily" González. Y más. Mucho más.
Hoy la vida es menos triste. Hoy
todo parece perfecto. El fútbol me ha dado un premio enorme, pase lo que pase
en la final. Y hay que repetirlo ahora y siempre: ¡tanta gloria, tanto fútbol
desplegado por el mundial! ¡Y en cada gol la pasión y la emoción!
Y porque sé que usted le ha
metido, en la sombra, la mano al equipo: ¡gracias, doctor Bilardo!
Ya se siente en el vesturario argentino: "Brasil, decime qué se siente tener en casa a tu papá. Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar: que el Diego te gambeteó, que Cani te vacunó, estás llorando desde Italia hasta hoy. A Messi lo vas a ver: la copa nos va a traer. MARADONA ES MÁS GRANDE QUE PELÉ".
Ya se siente en el vesturario argentino: "Brasil, decime qué se siente tener en casa a tu papá. Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar: que el Diego te gambeteó, que Cani te vacunó, estás llorando desde Italia hasta hoy. A Messi lo vas a ver: la copa nos va a traer. MARADONA ES MÁS GRANDE QUE PELÉ".
2014/07/07
Alfredo Di Stéfano (1926-2014)
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| Con la camiseta argentina, Di Stéfano también fue un brillante entrenador: campeón con Boca Juniors y River Plate. |
Pelé no se ha cansado de repetir
que Alfredo Di Stéfano ha sido mejor jugador –más completo– que Maradona. Aunque
nunca lo vi jugar, leí mucho en El Gráfico
acerca de este crack: conocido como “la saeta rubia” (la prensa deportiva
peruana, eterna mal copiona de la argentina, bautizaría así a Toto Terry), que
era polifuncional: defensa, volante o delantero (inclusive se decía que como
arquero lo habría hecho bien). Un superdotado, sin duda.
Ganó la Copa América del año 1947
con la selección argentina. Y, luego de brillar en River Plate y el Millonarios
de Bogotá, recaló en el Real Madrid de España, convirtiéndose en un referente
histórico (ganó la liga española en ocho ocasiones y la Copa de Europa –hoy Champions League– en
cinco).
Los españoles hicieron con Di
Stéfano lo que (soñaron, obvio) no pudieron con Messi: nacionalizarlo para jugar por la "Roja". Poder
decir que el mejor del mundo era español. Por eso esa (a veces oculta y otras
tantas velada) envidia al fútbol argentino: cuna de cracks (Maradona, Di Stéfano,
Messi). España –habría que decir la prensa deportiva española– está agazapada
esperando la derrota argentina. Entiendo que les jodería mucho entregarle el título
a Messi vestido de albiceleste (y no de blaugrana). Claro, pondrían el parche
diciendo que todo quedó en casa, pues quien entregará la copa será Puyol. Una
figura del Barcelona a otra.
Son los españoles quienes
criticaron duramente a Messi porque entendían que no daba todo de sí y que se
estaba guardando para el mundial de fútbol. Lionel, sin llegar a ser ese fenómeno
del Camp Nou de hace algunos años, ha sido decisivo para la Argentina, sobre
todo en la fase de grupos (4 goles) y luego en el servicio de gol preciso a Ángel
Di María para derrotar a Benaglio, arquero suizo (1-0).
¿Es más importante jugar en tu selección
que en un club español? Por qué no se lo preguntan a Simeone, el técnico campeón
de la liga española (que ha anunciado que siente que para ser entrenador de la
selección argentina hay que adquirir una madurez que él todavía no posee:
agarra esa flor, José “Chemo” Del Solar).
El miércoles 9 de julio (día de la independencia argentina), el seleccionado albiceleste se
juega la vida por volver a una final de la copa del mundo luego de 24 años ante
Holanda. No será un partido más. Nunca. Hay un valor agregado: será un homenaje
a Di Stéfano. A Maradona (en vida). A Messi (el heredero del trono futbolístico). Hay cosas que el dinero no puede comprar:
para todo lo demás MasterCard… si no pregúntenle a Pelé.
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| Messi (de pie, el primero de la izquierda) a los 10 años en el Perú, con la rojinegra de Newell's enfrentando al Cantolao. "Soy argentino, rosarino y leproso", ha confesado. |
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2014/06/26
Qué lindo sería ser durante 5 segundos él
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| "Messi es de esas personas que tú piensas que no está... pero está", dice Sabella. |
¿Cuál es tu sueño?-Y jugar en la selección argentina.
Mascherano dice: "Qué lindo sería ser durante cinco segundos él".Álex de la Iglesia es un director español que no me convence. Sin embargo el tráiler de esta película emociona y promete mucho. Lo esperamos atentos.
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2014/06/24
Luis Suárez y la rabia / Mondragón el más viejo de todos
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Así mordió el uruguayo Luis Suárez al italiano Giorgio Chiellini.
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Ésta es la marca del delantero uruguayo Luis Suárez. ¿Aparte de ordenar siete pruebas antidopaje a un equipo centroamericano también la FIFA hace pruebas para detectar la rabia? Hace unos días el uruguayo dijo que, cuando era niño, veía a Gabriel Omar Batistuta como su modelo. No, Batistuta siempre fue un caballero dentro y fuera de cancha. Al Bati no le llegas ni a los toperoles, Luisito Suárez. La FIFA tiene la palabra: muerto el perro... se acaba la rabia.
Yo era un mocoso que coleccionaba El Gráfico cuando Faryd Camilo Mondragón ya atajaba en Independiente y ganó la Supercopa Sudamericana en Brasil (en el Maracaná ante Flamengo) con el equipo del que es hincha Andrés Calamaro (y que acaba de volver a primera división).
Mondragón es el jugador más veterano de la historia de los mundiales (jugó los últimos 5 minutos del partido Colombia 4 - Japón 1).
2014/06/14
¡El "Puma" Carranza presidente!
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| En Hildebrandt en sus trece Nro. 206, viernes 13 de junio del 2014. |
En su fuero íntimo, le parecía injusto que un don nadie, un personaje gris, fuera el nuevo mandamás.–Sí –le dije–. Gané por mayoría.Recuerdo que en aquella ocasión –rociada de anisado, chicha de jora y cervezas– di un breve discurso citando, de memoria (y seguramente mal), un hermoso prólogo de un libro de cuentos de Gabriel García Márquez –Doce cuentos peregrinos–, en donde el colombiano contaba que, a través de un sueño que le permitió presenciar su propia muerte –habría que decir, su propio entierro–, cayó en la cuenta de que morir era no estar más con los amigos.Pocos de mis compañeros tomaron en serio ese mensaje. Quizá por que no supe darlo, pues soy un mal orador y un pésimo ‘político’.
2014/06/13
Amo el fútbol y por eso detesto los mundiales
Escribe: César Hildebrandt
Los mundiales siempre han sido un
fraude. Lo fueron cuando Chile, a patadas, sacó a Italia de la competencia en 1962.
O cuando Italia, a la mala y al estilo fascista, obtuvo la copa en 1934. O
cuando Argentina, para pasar a la siguiente ronda, goleó a un Perú vendido y
maniatado en 1978. O cuando Inglaterra venció a Alemania después de un gol
fantasma en 1966. O cuando Materazzi hizo expulsar a Zidane. O cuando Didí, con
su perversa alineación, nos obligó a perder frente a Brasil en 1970. Y no sigo
porque me cansa esta enumeración de la cochinada en pantaloncito.
Ayer, un japonés que parecía Fujimori
decidió que Brasil tenía que ganar con su ayuda e inventó un penal donde sólo
hubo una caída histriónica. Eso, muchos minutos después de no haber expulsado
al sobrestimado Neymar por agredir a un rival. La falta imaginaria y el gol
deshonroso del impune Neymar hicieron que Croacia adelantara sus líneas lo que
facilitó el tercer gol de Brasil. Me hizo recordar a Wembley en 1966, cuando
los alemanes, desesperados por empatar luego del gol validado indebidamente a
los ingleses, precipitaron el desenlace. A mí me encanta el fútbol por las mismas
razones que a los demás mortales: porque en el juego uno ve lo que en la vida
es muy difícil de ver. En el fútbol alguien gana, hay metas cumplidas, emociones. La grisura de la vida,
en cambio, carece de arcos. En la vida de las gentes no hay goles que cantar.
La vida es un empate ceniciento con un rival que es uno mismo. Por eso se ama
el fútbol: porque
de esos minutos sale un neto
vencedor y un claro derrotado y todo es fácil de ver y de apreciar. Una suma, una
resta, una copa, un grito: eso es el fútbol. En la vida hay, por lo general, un
atasco en el medio campo, una sobrepoblación en las defensas y una multitud de
arqueros que te impedirán la pasión del gol. El score en las lápidas, el
resumen aritmético de las vidas, debiera ser 0-0. En la vida no hay tiempo
suplementario ni definición forzada por penales. La parca mira su reloj y te la
canta. Nada más.
Amo el fútbol y por eso detesto
los mundiales, que son lo más parecido a la FIFA, esa mafia de sebosos probablemente
suizos que organizan los resultados, escogen a sus sicarios de pito en la boca
y se quedan con el grueso del dinero. El fútbol se maleó el día en que la FIFA
fue la ONU de la pelota, el Consejo de Seguridad de los campeonatos, la Cosa
Nostra de los penales por encargo. Lo de ayer fue una vergüenza más. Brasil,
que tiene a un millón de japoneses en su seno, ganó pero dio náuseas
futbolísticas. Es la medianía vestida de verde, pero el destino trazado en
Zúrich quiere verlo campeón de entrecasa. Y así será, si es que las cosas salen
según lo planeado por Blatter.
Miraré este Mundial con especial escepticismo.
Con la suspicacia de la experiencia. Con la sospecha que se merece un juego
donde el factor mafia –los árbitros, encarnación de la FIFA– sigue siendo
decisivo. El día en que las computadoras se hagan cargo de las decisiones y los
penales se calculen por parámetros de movimiento y fricción y los fueras de juego
por ojos justos y electrónicos y los fouls por referentes de una memoria maquinal,
ese será el día en que el fútbol será confiable. Mientras tanto, a seguir
creyendo que los partidos son impredecibles. Que en eso consiste la ilusión del
Mundial.
Publicado en Hildebrandt en sus trece.
2014/06/11
Ansiosos por el fútbol: once remates al arco
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| Stábile, Kempes, Messi, Maradona, Batistuta y Caniggia. |
«Ni pálpitos ni cábalas. Cada vez me importa menos qué camiseta tienen los jugadores que me brindan la alegría del juego bien jugado. Eso sí, mi mujer, Helena, y yo estamos muy atareados. Desde que estamos juntos en la vida, hace 38 años, el primer día de cada Mundial colgamos en la puerta de entrada un cartel hecho por nosotros mismos que dice “cerrado por fútbol” y no lo quitamos hasta que hay campeón».
Eduardo Galeano
UNO
—Papi,
¿cuándo vas a volver a jugar como en los videos?
Ésta
fue la pregunta que le hizo una de sus hijas a Diego Armando Maradona en 1996,
año en que se recordó que una década atrás, en 1986, el astro argentino le
marcó el gol del siglo XX a Inglaterra en el estadio Azteca de la ciudad de
México. A raíz de esta anotación, Hernán Casciari, escritor argentino, escribió
un notable relato titulado «10.6 segundos»: el jugador da en total 44 pasos, y
toca la pelota 12 veces, siempre de zurda, la jugada completa dura 10.6
segundos.
DOS
El día de la
final de la copa del mundo de Francia 1998, donde el local, en el Stade de France, enfrentaba al en ese
momento campeón defensor del título, Brasil, le preguntaron a un niño francés:
—¿Quién
quieres que gane el partido?
El muchacho,
sin titubear, dijo:
—¡Brasil!
—¿Y por qué
quieres que gane Brasil si tú eres francés?
—Porque ellos
son muy pobres.
¿Alguien
alguna vez habló del fútbol y la religión como el opio de los pueblos? Basta,
por favor.
TRES
—Nosotros
nos odiamos más —le dijo a Juan Villoro el chofer que lo recogió en el
aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires). En una crónica el escritor mexicano nos
cuenta que el taxista: «se refería al encono entre los equipos que protagonizan
el clásico de la ciudad de Rosario (de donde son oriundos Lionel Messi y Ángel
Di María): Newell’s Old Boys y Rosario Central (los «leprosos» y los «canallas»,
respectivamente). En el trayecto, el taxista le contó cosas acerca «de la
capacidad de ira de los suyos y la desgracia de la tía Teresita, apóstata de la
familia que se negaba a apoyar al equipo canalla. El eje de su discurso era el
rencor. En los grandes días, el fútbol era asunto de desprecio, y nadie odiaba
como un canalla [es decir, un hincha de Rosario Central, como Fito Páez]. Por
desgracia, los medios inflaban repudios menores, como Boca-River. El piloto
remató su argumento en plan teológico: Dios está en todas partes pero despacha
en Buenos Aires».
CUATRO
Se equivocó el
notable escritor suicida David Foster Wallace cuando afirmó que en los deportes
masculinos nadie habla nunca de belleza, ni de elegancia, ni del cuerpo. Claro
que sí: no hay nada más bello que ver lanzar un tiro libre a Juan Román
Riquelme o gozar de una pared de Andrés Iniesta con Lionel Messi. ¿No recuerdan
acaso la elegancia del juego de Enzo Francescoli? ¿Ya olvidaron su apodo?
¡Príncipe! Claro, el apelativo no es gratuito: pocos futbolistas son tan
elegantes como Enzo, ese crack uruguayo que derrochó talento en los noventa con
la camiseta del Club Atlético River Plate. Un ferviente admirador de
Francescoli (que disfrutó de su paso por el fútbol francés cuando el delantero
uruguayo fue campeón de la liga francesa con el Olympique de Marsella) no tuvo
mejor idea que ponerle Enzo a su hijo (el mejor homenaje del hincha: darle el
nombre de tu ídolo a tu vástago). Me refiero a otro elegante, majestuoso,
excepcional jugador: Zinedine Zidane, el monje, o Zizou, llámenlo como quieran.
¿Y el cuerpo? No han notado cómo se eleva Diego Godín, ese defensor uruguayo y
arquea el cuerpo antes de dar un testazo certero. Sí, es el héroe de discreto,
no el de Vargas Llosa, sino el de Madrid. La prensa madridista le puso ese apelativo luego del decisivo gol
contra el Barcelona que le dio el título de la liga española al equipo de
Joaquín Sabina y compañía.
CINCO
Y hablando de
héroes discretos… Mario Vargas Llosa fue cronista del mundial de España 1982, y
algún periodista aprovechó para preguntarle al novelista arequipeño algo que,
al parecer, todavía no tiene respuesta precisa: ¿Qué es Maradona? ¿Un marciano
o acaso un barrilete cósmico como lo denominó, en 1986, el periodista uruguayo
naturalizado argentino Víctor Hugo Morales? Vargas Llosa largó una respuesta
contundente: «Maradona es una de esas deidades vivientes que los hombres crean
para adorarse en ellas». Exacto: uno de esos dioses vivientes que los hombres
crean para adorarse a través de ellos. MVLL hablaba de Maradona, pero —casi
siempre, cuando elogia a un artista descollante— también hablaba de él mismo.
Estoy convencido.
SEIS
«Soy
partidario de un fútbol más urgente y menos paciente. Porque soy ansioso. Y
también porque soy argentino», confiesa Marcelo Bielsa, entrenador obsesivo,
compulsivo, frenético, quien, también ha confesado que consume clonazepam para
controlar la ansiedad durante los partidos. Una ansiedad perentoria, sin duda,
que lo hizo renunciar a la selección argentina cuando él pasaba por su mejor
momento. Y es que el fútbol también es inexplicable, contradictorio.
Cuando no
aceptó la oferta de Manuel Burga, admiré mucho más a Bielsa.
SIETE
Octubre de
1997. Estamos bebiendo cerca de la plaza de Armas de Cusco. Disfrutamos de nuestro
viaje de promoción en el ombligo del mundo y calentamos motores para alentar a
la selección nacional. Jugamos el penúltimo partido de las eliminatorias rumbo
a Francia 1998. El clásico del Pacífico. Sí, Perú contra Chile. Un hincha
convicto y confeso no necesitará que le explique que contra Chile nunca es un
partido más.
Decía que se
equivocaba David Foster Wallace diciendo que en deportes como en el fútbol no
nos fijamos en la belleza, ni en la elegancia, ni en el cuerpo. Sí, lo hacemos,
por supuesto. Pero acierta cuando afirma: «Los hombres pueden profesar su
“amor” al deporte, pero ese amor siempre se tiene que proyectar y representar
con la simbología de la guerra: la oposición entre avanzar y ser eliminado».
Claro que sí sobre todo —hablando de los mundiales— a partir de los octavos de
final: matar o morir. Así de simple.
Wallace
menciona «la jerarquía, el rango y el estatus, las estadísticas obsesivas y el
análisis técnico, el fervor tribal y/o nacionalista, los uniformes, el ruido de
la barras, los estandartes, el entrechocar los pechos, el pintarse la cara con
los colores de tu equipo, etcétera (…) Por razones que resultan difíciles de
entender, a muchos los códigos de la guerra nos resultan más seguros que los
del amor».
Lo dicho:
Perú-Chile nunca es un partido más. Está en juego otra cosa. Nos dicen que
dejemos atrás rencillas del pasado, que demos vuelta de página, que somos
países hermanos y, mucho bla bla bla, sin embargo todo eso se hace polvo cuando
Gary Medel, un volante chileno vence al guardameta rojiblanco Raúl Fernández y
se dirige a la tribuna popular en donde están agolpados todos los hinchas
peruanos (muchos de ellos migrantes, compatriotas que viven en Santiago) y hace
un gesto de asco, de mal olor: ¡apestan, lárguense de aquí! Sí, lo sé, un
futbolista no representa a un país —ni siquiera Maradona o Pelé representan a
Argentina o Brasil según corresponda— pero es inevitable: el fútbol es una
guerra simbólica y está bien que sea así a condición de que tengamos claro que
la batalla (siempre simbólica) empieza en el minuto cero y termina en el
noventa.
Decía, pues,
que estaba en Cusco esperando el Perú-Chile: si empatábamos estábamos con un
pie en Francia 1998. Clima optimista. Chile estaba presionado, tenía que ganar
sí o sí. Entonces jugaron su partido aparte: recibieron al equipo de Oblitas
con banderas del morro de Arica, muñecos que representaban a Grau y éste lucía
ahorcado. La selección peruana, como casi siempre, arrugó en Santiago. Nos
clavaron cuatro —Marcelo Salas besó el escudo de la camiseta mapocha en la cara
del guardameta Balerio, un uruguayo nacionalizado peruano— y luego hasta un
carabinero agredió a nuestro capitán: Juan Reynoso, actual entrenador del
Melgar.
En el living
del hotel cusqueño yo lloré y no quería saber nada. Otra ilusión rota. A mis
amigos se les pasó rápido la pena: se cambiaron y se dirigieron a una discoteca
muy concurrida a buscar gringas o lo que hubiera. Yo no pude: me quedé llorando
en mi habitación mientras escuchaba los comentarios vía Radio Programas del
Perú.
OCHO
El himno de
Italia 1990 es la mejor composición musical futbolera que he escuchado. El de
1990 es un mundial que me remite a Maradona, el más brillante de todos los
futbolistas que vi jugar, y a la magia de Goycochea, el atajapenales. No siempre
gana el mejor, lo sabemos todos —«somos once contra once», repite como loro el
pelotero peruano antes de una nueva derrota—: si este deporte estuviera regido
por la lógica entonces el partido Brasil-Argentina de octavos de final de 1990
hubiera terminado, mínimo, 6-0, a favor de Brasil, por supuesto. Pero no. Si el
rival es notoriamente superior en técnica, en trabajo en equipo, puedes suplir
tus carencias con «huevos», sí, con lo que ponen las gallinas o lo que Luján
Manera llamaba «la fuerza testicular». El fútbol es un deporte viril y «el
futbolista peruano es muy blando» (Sergio Markarián dixit).
NUEVE
Un acto de fe:
siempre es mejor jugarlo que verlo. La atención que tienes que prestar a los
movimientos de tus pares: compañeros de equipo y rivales. Los desplazamientos,
tu ubicación en la cancha y, sobre todo, el desplazamiento del balón.
Concentración pura. Te distraes y cagas. Cuando tienes miedo del rival tienes
que utilizar esa angustia como un impulso. Maradona utilizaba la bronca como combustible
y Jorge Valdano hablaba del miedo escénico, saltar a un estadio repleto de
hinchas. No sólo hay que enfrentar al rival sino a la tribuna, sobre todo
cuando juegas de visita o no sabes ser local a estadio lleno como le ocurre a
mi equipo de fútbol: el Melgar. Sí, es mejor jugarlo que verlo. Te olvidas de
todo: de la chica que te dejó, de los problemas en casa, de que ya no hay plata
en la billetera. Una válvula de escape: un grito de gol, aunque no haya
tribunas y sólo tú y algunos pocos amigos celebren la conquista.
DIEZ
—¡Me
mataste, me mataste! —exclamó Carlos Salvador Bilardo negándose a elegir entre
el placer que produce meter un gol o el que produce el orgasmo. Años después,
Luis Figo dejó dicho que ver jugar a Messi es, precisamente, «como tener un
orgasmo». Habría entonces que replantearle la pregunta al entrenador argentino:
¿qué le produce más placer? ¿Hacer el amor con su mujer o ver jugar a Lionel
Messi?
ONCE
«A
once personas se les acelera el pulso al usarla… al resto se nos acelera con
sólo mirarla», rezaba la publicidad que aparecía en los años 90 en la
contratapa de la revista deportiva El
Gráfico con la camiseta argentina. Una buena forma de anticipar lo que
ocurrirá durante el mundial: los privilegiados dentro del césped, dejando la
piel por sus colores. Y los exonerados en la tribuna… o, ¡qué nos queda!,
siguiendo las incidencias a través de un televisor o una computadora. Hasta una
radio sirve cuando no hay imágenes si es que la imaginación es buena. Peor es
nada. O, como diría el loco amor de Tilsa Lozano luego de una nueva derrota de
la selección, Juan Manuel Vargas: «Es lo que hay».
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2014/06/09
Este 10 de junio estaremos en "Martes literarios" de la Alianza Francesa
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| El martes 10 de junio a las 7 de la noche en la Alianza Francesa. |
Gloria Mendoza Borda tuvo la gentileza de invitarme a los Martes Literarios de la Alianza Francesa. Recuerdo que la primera vez que fui invitado a este evento recién estaba terminando mi segundo libro de narrativa, La prosperidad reclusa. Era junio del 2009. Cinco años después, y con otro libro publicado, vuelvo a conversar, esta vez con Carlos Rivera, sobre mi obra narrativa y a leer algún texto inédito. Están todos cordialmente invitados.
Lugar: Alianza Francesa de Arequipa
(calle Santa Catalina 208).
Día: martes 10 de junio. Hora: 7 p.m.
INGRESO LIBRE.
2014/06/07
Mi última historia en Hildebrandt en sus trece 205
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| En Hildebrandt en sus trece Nro. 205 |
Acá un fragmento:
(...) durante el velorio se apareció, con un pequeño arreglo floral, Abimael Guzmán Reinoso. Algunos testigos, como el portero, inclusive hablaban de una “lanchaza”: un viejo Dodge negro que permaneció encendido, echando de rato en rato un espeso humo obscuro por el tubo de escape, en la puerta del colegio mientras Guzmán ingresaba a la comunidad de los Hermanos para despedirse de quien fuera uno de sus más recordados maestros.
2014/05/22
"Arequipa, lámpara incandescente": el nuevo libro de Oswaldo Reynoso
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| Con Oswaldo Reynoso (foto: Boris Mercado Mar). |
Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931), a comienzos de este año, ha terminado de escribir
su último libro, Arequipa, lámpara incandescente,
algo así como unas memorias en clave epistolar, con intenciones ‘pedagógicas’
para escritores en ciernes. Una publicación que, de alguna manera, se asemeja a
Cartas a un joven novelista (1997) de
Mario Vargas Llosa.
Acá un fragmento del nuevo libro del novelista arequipeño
que aparecerá pronto en Arequipa (pueden leer todo el texto en el portal de El Búho):
2014/05/15
¿Tiene color la felicidad?
Se viene un sábado muy especial, FBC Melgar. Mi equipo, mi primera pasión, mi primer amor: el único que permanece invicto desde que empecé a pegarle a la pelota de cuero de chancho en el parque Paul Harris de la urbanización La Arboleda... y soñaba meter un gol con la camiseta rojinegra a estadio lleno. Después de eso, nada. Un gol con el Melgar y punto. ¿Tiene color la felicidad? Sí, es roja y negra.
http://elbuho.pe/2014/03/24/por-favor-leerlo-en-una-tribuno-vacia/El fútbol fue mi primera pasión. Mis primeras lecturas tenían que ver con el fútbol: “El Gráfico”, una revista deportiva argentina que llegaba los viernes por la tarde a un puesto de periódicos del centro de la ciudad y en donde leí por primera vez «El penal más largo del mundo», aquel inolvidable cuento de Osvaldo Soriano.Me inscribí en la academia de fútbol del ex-delantero Juvenal Briceño Ramos (un accidente en moto a causa de una borrachera interrumpió su prometedora carrera deportiva). Traté de aprender las más elementales nociones del fútbol en el estadio de Umacollo.Leer todo acá:
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2014/04/22
II Feria del Libro de Cono Norte: 23 de abril
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| II FERIA DEL LIBRO DE CONO NORTE |
A partir de las 2 de la tarde desarrollaremos una pequeña charla sobre escritura de ficciones breves (hasta las 3 p.m.).
Organizan
Asociación Cultural La Casa de Cartón
ONG Mandala
Ciudad de Papel
Yeny Sardón
Auspician
Municipalidad Distrital de Cerro Colorado
Ministerio de Cultura de Arequipa
2014/04/18
García Márquez: soñé que asistía a mi propio entierro
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| García Márquez luego del puñetazo que le propinara Mario Vargas Llosa. |
Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. "Eres el único que no puede irse" me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.
Gabriel García Márquez (1927-2014)
2014/04/14
¡ADIOS, SERRANITO DE AREQUIPA!
La casa en donde nació Mario
Vargas Llosa (avenida Parra 101) se ha transformado en un bello museo (físico
y) virtual que nos sumerge en la vida y obra del escritor. Gran esfuerzo de,
entre otros, su primo Luis Llosa Urquidi que, al inicio, nos transporta a la
Arequipa del siglo pasado (año 1936, en que nace MVLl) y nos narra fragmentos
importantes de la intensa vida del novelista. Se pudo hacer mucho mejor, a mi
modesto entender, pero luego de visitarlo no tengo más que aplausos para los gestores de estos ambientes que todos los arequipeños debemos visitar cuanto antes.
Una de las mejores
partes (y que me hizo recordar a Oswaldo Reynoso conversando con sus personajes
de Los Inocentes, quienes, en
una escenificación durante la presentación de sus libros, le reclamaban que
él los había olvidado: Cara de Ángel, el Rosquita, etcétera) es aquella donde el autor de Conversación en La Catedral se sienta en la misma mesa con algunos
de sus más recordados personajes: Santiago Zavala, el ‘poeta’ Alberto Fernández
y Lituma, todos ellos le reclaman, a su creador, que les diga la verdad de las mentiras y le
advierten que ya no le pertenecen y, por lo tanto, lo van a sobrevivir. Al
final del diálogo, Lituma, piuranísimo, le dice con notorio desdén: “Adiós, serranito de Arequipa”.
¡Excelente!
Nota.- Patético, para variar, el señor Juan Manuel Guillén Benavides invitando sólo a su collera y dando un discurso casi entre lágrimas, pretendiendo contagiar su 'emoción' a los presentes. Florón de la corona: hizo que su hija y su sobrina le entregaran un obsequio al Premio Nobel: sólo faltó la suegra y la entenada. Una mención especial se merece una señora que funge de Jefa de Prensa del Gobierno Regional, muy maleducada y violenta que, pensando que yo no era de Arequipa ni colaborador de ningún medio quiso impedir mi ingreso a la casa de Mario Vargas Llosa. ¡Esa es la gente del Gobierno
Regional de Arequipa! Fue ella quien contestaba el celular a cada nada dentro del museo, incomodando a los periodistas presentes: una de sus colegas la codeó suavemente para que apagara el aparato pero ella no se dio por enterada: en vez de disfrutar del museo se la pasó conversando por celular o durmiendo.
2014/04/12
Oración al balón: ¡entra!
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| México 1986: Jorge Valdano abrazado por el mejor del mundo. |
Soy Jorge Valdano y he metido un gol en una final de una Copa del Mundo.Jugar un mundial de fútbol era el sueño recurrente, desde que tengo uso de razón, esa era la fantasía inalcanzable: me pasaba por la cabeza permanentemente. Y, de pronto, descubrimos que eso era posible, que eso existía. Y quedamos fascinados para siempre.Debo decir que el estadio Azteca tiene una atmósfera, una luz, muy especial y eso me resulta inolvidable. Y era el día que había estado esperando toda mi vida. Estaba convencido de que ese partido lo íbamos a ganar, sí.El ‘Negro’ Enrique me la tocó y siempre dije que, durante todo el camino, fui rezando una oración al balón. En realidad, la oración, para sintetizarla, era: ¡entra!¿Será verdad o será mentira? ¿Es el mundo real o es otra vez el sueño de toda la vida de que estoy metiendo un gol en el mundial? ¡Es el temor a que tu madre te despierte! Miré hacia las gradas y me dije: ¡bueno, eres campeón del mundo! La sensación de que era un gran privilegiado porque son recuerdos que duran toda la vida, ¿no?
2014/04/06
Hablar. Narrar. Derramar.
Ha llegado el momento de contar la historia.Ha llegado el momento de relatar el cuento.Hablar. Narrar. Derramar.El cuento –el pasado– como una narración, como una historia. Historia, mal que mal, significa pasado pero también cuento. Ha llegado el momento de contar el cuento, de enfrentarse a la historia.Me gusta ese tagline.Lo uso. Lo recuerdo.Tengo el afiche. Y pienso en él cada tanto. Sobre todo a la hora de partir un guión o un libro: ¿Ha llegado la hora de contar el cuento?¿Vale la pena contarlo?¿Sirve?¿Servirá?Cada cuento –cada historia– tiene su momento: para leerlo, para escribirlo, para contarlo. Los hay urgentes, los hay que necesitan tiempo y seguridad, hay aquellos que no se pueden siquiera recordar.
Alberto Fuguet, Tránsitos (una cartografía literaria)
2014/04/04
Oswaldo Reynoso le enmienda la plana a Caretas a raíz del Concurso de las Mil Palabras
Me convocaron para que formara
parte del Jurado del Concurso El Cuento de las Mil Palabras de la revista Caretas. Acepté porque quería que este
concurso volviera a retomar la línea que marcó el primer cuento premiado del
primer concurso. Me refiero al cuento ya clásico de Edgardo Rivera Martínez (“El ángel
de Ocongate”). Caretas es la única entidad que no paga nada a los miembros
del jurado. Sólo acepté dos bolas de helado de pístacho y coco. Yo, desde el
primer momento, propuse el cuento que ha ganado el primer premio. Las
propuestas de (Santiago) Roncagliolo fueron disparatadas. Por ejemplo, el final
de un cuento propuesto por este mal escritor mediático termina en forma
demasiado, demasiado, no sé qué calificativo darle. El remate del relato era de
un viejo que se corre la paja frente al televisor. En el intercambio de
opiniones entre los tres miembros radicados en Lima, yo, con sólidos argumentos,
defendí mis criterios estéticos y la línea que siempre defiendo de una
literatura peruana profunda para llegar a lo universal y no a lo cosmopolita
globalizado por los centros de poder transnacionales. La reseña que aparece en Caretas da a entender que Roncagliolo
propuso ese cuento y además entre comillas transcriben su opinión que, no
seguramente, sino de verdad escribió frente a los hechos consumados. Además, agrega
que el maestro Reynoso le dio la venia. ¡Qué venia! Caretas y toda su comparsa de figurones se van a la misma mierda.
Sí, a la misma mierda. Dentro de algunos días cumplo 83 años y toda mi vida ha
sido un batallar constante contra ese lumpen de intelectualoides que hacen tanto
daño a la auténtica y dolorosa realidad del Perú. Hoy más que nunca compruebo
que el Perú para mí es una herida que llevaré sangrante y abierta hasta el
último día de mi vida. Gracias por leer este mensaje. Si deseas puedes hacerlo
circular en las redes para que los escritores de verdad se enteren de tales
manipuleos.
Oswaldo Reynoso
Nota.- El autor de En octubre no hay milagros hace referencia a esta nota de Caretas:
El comentario de Santiago Roncagliolo llegó por mail desde Barcelona, y resultó decisivo a la hora de elegir al ganador: “A menudo las tradiciones andinas pecan por ser demasiado didácticas o, al contrario, muy oscuras. Esta, en cambio, funciona como un reloj. Se lee como un clásico de la narrativa fantástica”. El maestro Oswaldo Reynoso dio la venia definitiva (...).
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