2014/07/29

"Arequipa, lámpara incandescente" en la FIL de Lima (29 de julio, 7 p.m.)

Algunos lectores profanos creemos que los mejores libros son aquellos que hablan de nosotros: aquellas obras que, de alguna manera, podríamos haber escrito (aunque nunca nos atrevimos). Arequipa, lámpara incandescente habla de nuestros fantasmas, aquellos que nos enfrentan a nuestros traumas y desvaríos. Es también un ejercicio de la impudicia más sutil. Oxímoron, claro. Contradicción. Hoy, martes 29 de julio, a las 7 de la noche, Oswaldo Reynoso presenta su último libro en la Feria Internacional del Libro de Lima. Me hubiera gustado estar allí, para abrazarlo y, luego, terminar en un bar discutiendo en medio de una lluvia de oro líquido con espuma... nunca poniéndonos de acuerdo, pero -a pesar de sus yerros, necedades y defectos- teniendo siempre la sensación de estar al lado de la juventud ornada con canas, o algo así... que no se puede explicar. Gracias, Oswaldo.

2014/07/14

Así sólo se recibe a los GRANDES

Así recibirá su ciudad natal a Javier Mascherano.
Esto -hablo de un cartel parecido en la Plaza de Armas- Arequipa lo hizo con Mario Vargas Llosa recién cuando ganó el Premio Nobel de Literatura en el 2010. Javier Mascherano nos hace recordar que jugar al fútbol también consiste en saber defender y, sobre todo, recuperar el balón. Solvente tanto como back central (en el Barcelona) como volante en la selección argentina. Este mundial fue grandioso gracias al "Jefecito" que tiene una garra que no cabe en todo el Maracaná. Desde hace tiempo tengo su camiseta y sé, que aparte de buena persona, es un gran jugador. Adiós, Brasil 2014. “Masche”, Jefecito, la cinta es tuya. Es el pedido popular: LA CINTA ES TUYA. Futbolistas como tú son los que me emocionan, los que necesitamos para aprender a competir como lo hizo Argentina en este mundial.

2014/07/10

Ecos de la hazaña argentina y de la pesadilla brasilera

Escribo desde el Corazón
Por Juan Pablo Varsky

Algún día voy a escribir de Mascherano, el nuevo prócer del fútbol argentino. Del partido descomunal que hizo, de ese corte en la última jugada del segundo tiempo cuando por única vez Robben pudo entrar en el área con peligro. De su llanto del final, que te dan ganas de abrazarlo y llorar con él. Otro día, escribiré sobre Sergio Romero, "el arquero sin ritmo" que nos puso en la final.
En otro momento escribiré sobre Garay , ese central que sigue anulando delanteros. Ayer Robin Van Persie y Huntelaar se sumaron a la lista de Origi, Lukaku, Drmic, Seferovic. Queda pendiente la crónica sobre Martín Demichelis, el hombre que le ganó al estigma. Ya está Martin. Olvídate del boliviano Marcelo Martins. Quedó archivado. Marcaste al futbolista más desequilibrante del torneo con aplicación y concentración durante 120 minutos. El cuadrado fantásticos de centrales y medios se completa con Lucas Biglia , Mr. Juego Simple. Corre, piensa y se la pasa a un compañero. Y a Pablo Zabaleta , un líder por consistencia y por autoridad. Y a Marcos Rojo , ese que te hacía reír cuando repasabas el equipo, hoy te emociona por su esfuerzo y su rigor en la marca. No pasa nadie por ahí. No hace falta que le pidas perdón. Vinimos a ver el ataque argentino. La defensa gana campeonatos.
Algún día recordaré el destino de elegido de Maxi. Hace ocho años, la clavaba en el ángulo ante México. Hoy acierta el último penal. Y cómo se rompió el alma en su querido Newells para ganarse su tercer Mundial!. Ya está Rodrigo. No te tortures más con la jugada del suplementario. Desde arriba era fácil dejarla bajar un poquito y darle de zurda. Buena, Kun! Te falta mucho pero te quedas con sensaciones positivas de la prórroga y metiste tu penal. Clave, para darle dos match points al equipo. Otro día voy a destacar el partidazo de Enzo Pérez . La personalidad y el atrevimiento para pedirla y gambetear hacia adelante. Se entendió muy bien con Higuaín, otra vez muy dinámico y preciso con la pelota. Yo no los hubiera sacado pero Sabella siempre sabe más que cualquiera de nosotros, aun cuando sus decisiones no nos gusten o no tengan el efecto deseado dentro de la cancha. Humildad y trabajo, dijo el entrenador luego del triunfo. El trabajo paga. Siempre. Los hechos, como evidencia y como respaldo. Ya habrá tiempo para valorar el funcionamiento, la inteligencia y el coraje que mostró el equipo ante la brava Holanda en un ajedrez futbolístico.
Otro día le tocará a Lavezzi , el favorito de las chicas. El hombre del equilibrio, que le dio simetría y balance al equipo cuando entró por Agüero ante Nigeria para nunca más salir. Y también habrá para Di María, por su gol ante Suiza, fundamental para llegar hasta acá. No hay equipo sin plantel. Basanta, Gago, Fede y Augusto Fernández, Campagnaro, Ricky Álvarez. Los arqueros Andújar y Orion, siempre alentando y ayudando al titular Romero. "Te comes el mundo y te convertís en héroe", le dijo Mascherano antes de los penales.
Leo, faltas vos. Fue duro contra el enorme De Jong. Vas a jugar una final del mundo. Tus compañeros te llevaron al Maracaná. Ahora te toca llevarlos a la gloria. Domingo 13 de julio es tu fecha con la historia. Y ante Alemania, justo los que te sacaron de tus dos Mundiales anteriores. La mesa está servida, Enano. Es tu turno. Habrá tiempo y espacio para el análisis. Hoy, no. Estoy llorando de la emoción y escribo lo que puedo, lo que me va saliendo del corazón.. 


EL ABRAZO DEL ALMA: El líder del equipo y la estrella argentina.

"EN LA FINAL", festeja el diario "Clarín" de Buenos Aires.

"GOLERO LLEVA A LA ARGENTINA A LA FINAL", señala O GLOBO (Brasil).

"DEL BAILE ALEMÁN AL TANGO ARGENTINO", informa el diario CORREIO BRAZILIENSE.

"LA PESADILLA CONTINÚA", se lamente el diario "A Tarde" de Brasil.

"AHORA SÓLO FALTA QUE ARGENTINA SEA EL CAMPEÓN", sufre el diario "Correio" de Brasil.

"SOMOS ALEMANES DESDE NIÑOS", anuncia el diario deportivo LANCE de Brasil. Ya sabemos a quién van a alentar a pesar de la paliza.

"MESSI CONTRA EL TIKI-TAKEN", dice el diario As de España.



"ARGENTINA REMATA A BRASIL", dice Marca de España.




"LEO YA TIENE SU FINAL", anuncia SPORT de España, y agrega: "Messi acaricia la Copa que le falta para que el mundo se rinda definitivamente a sus pies"



2014/07/09

Otra vez en la final: ¡tanta gloria, tanto fútbol desplegado por el mundial!

Guillermo Stábile, Mario Alberto Kempes, Lionel Messi, Maradona, Batistuta y Caniggia
Si alguien está leyendo estas líneas hay buenas nuevas. El fútbol que más amo, el fútbol que he admirado desde niño cuando pateaba la pelota en el parque Paul Harris de mi barrio aplaudiendo y alentando los fines de semana a volantes y delanteros talentosos, venidos de la Argentina, en mi equipo de fútbol, el FBC Melgar: mitos como Luis Fabián “Luifa” Artime (“viejo es el mar y todavía se mueve”, decía), el diez de tiros libres infalibles: Gustavo “el Chino” Olmos, Néstor Orlando Mordini, Parmiggiani, Ricardo Daniel Kergaravat, entre otros. Sin olvidar, por supuesto, a uno de nuestros arqueros más brillantes como el fallecido Alejandro Gustavo Mulet (salimos campeones nacionales con un guardameta argentino en el arco: Emilio Campana).
Argentina ha vuelto luego de 24 años a una final de la copa del mundo. Otra vez en América como en 1986. Otra vez contra Alemania. Otra vez en un coloso deportivo. Antes en el estadio Azteca de la ciudad de México, hoy en el Maracaná de Río de Janeiro. Ésta era la final soñada —la he esperado más de media vida— y se disfruta mejor sabiendo que Brasil volvió a perder su mundial. Aquella final de 1990 me había jurado volver a ver a la albiceleste en una final: en ese entonces no lo sabía, tenía que aparecer un heredero de esa diez tan pesada (y, por momentos, maldita). Ahora le toca a Messi, el mejor jugador del siglo XXI. El mundial hay que ganarlo. Argentina ha demostrado tener la hinchada más fervorosa del mundo, opacando a los propios brasileros, quienes muestran una llamativa anemia creativa para hacer cánticos.
Esto es por aquella generación dorada que no ganó la copa del mundo: Gabriel Omar Batistuta, Claudio Paul Caniggia, Abel Balbo, Ariel Ortega (se dio la revancha, “Burrito), Hernán Jorge Crespo, Marcelo Gallardo, Javier Adelmar Zanetti, Roberto Fabián Ayala, Juan Román Riquelme, el “Cuchu” Esteban Cambiasso, Sergio Goycochea, Roberto Carlos “el Pato” Abbondanzieri, Juan Pablo Sorín, Diego Pablo Simeoni, Cristian Alberto "El Kily" González. Y más. Mucho más.
Hoy la vida es menos triste. Hoy todo parece perfecto. El fútbol me ha dado un premio enorme, pase lo que pase en la final. Y hay que repetirlo ahora y siempre: ¡tanta gloria, tanto fútbol desplegado por el mundial! ¡Y en cada gol la pasión y la emoción!
Y porque sé que usted le ha metido, en la sombra, la mano al equipo: ¡gracias, doctor Bilardo!
Ya se siente en el vesturario argentino: "Brasil, decime qué se siente tener en casa a tu papá. Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar: que el Diego te gambeteó, que Cani te vacunó, estás llorando desde Italia hasta hoy. A Messi lo vas a ver: la copa nos va a traer. MARADONA ES MÁS GRANDE QUE PELÉ".



2014/07/07

Alfredo Di Stéfano (1926-2014)

Con la camiseta argentina, Di Stéfano también fue un brillante entrenador: campeón con Boca Juniors y River Plate.

Pelé no se ha cansado de repetir que Alfredo Di Stéfano ha sido mejor jugador –más completo– que Maradona. Aunque nunca lo vi jugar, leí mucho en El Gráfico acerca de este crack: conocido como “la saeta rubia” (la prensa deportiva peruana, eterna mal copiona de la argentina, bautizaría así a Toto Terry), que era polifuncional: defensa, volante o delantero (inclusive se decía que como arquero lo habría hecho bien). Un superdotado, sin duda.
Ganó la Copa América del año 1947 con la selección argentina. Y, luego de brillar en River Plate y el Millonarios de Bogotá, recaló en el Real Madrid de España, convirtiéndose en un referente histórico (ganó la liga española en ocho ocasiones y la Copa de Europa –hoy Champions League– en cinco).
Los españoles hicieron con Di Stéfano lo que (soñaron, obvio) no pudieron con Messi: nacionalizarlo para jugar por la "Roja". Poder decir que el mejor del mundo era español. Por eso esa (a veces oculta y otras tantas velada) envidia al fútbol argentino: cuna de cracks (Maradona, Di Stéfano, Messi). España –habría que decir la prensa deportiva española– está agazapada esperando la derrota argentina. Entiendo que les jodería mucho entregarle el título a Messi vestido de albiceleste (y no de blaugrana). Claro, pondrían el parche diciendo que todo quedó en casa, pues quien entregará la copa será Puyol. Una figura del Barcelona a otra.
Son los españoles quienes criticaron duramente a Messi porque entendían que no daba todo de sí y que se estaba guardando para el mundial de fútbol. Lionel, sin llegar a ser ese fenómeno del Camp Nou de hace algunos años, ha sido decisivo para la Argentina, sobre todo en la fase de grupos (4 goles) y luego en el servicio de gol preciso a Ángel Di María para derrotar a Benaglio, arquero suizo (1-0).
¿Es más importante jugar en tu selección que en un club español? Por qué no se lo preguntan a Simeone, el técnico campeón de la liga española (que ha anunciado que siente que para ser entrenador de la selección argentina hay que adquirir una madurez que él todavía no posee: agarra esa flor, José “Chemo” Del Solar).

El miércoles 9 de julio (día de la independencia argentina), el seleccionado albiceleste se juega la vida por volver a una final de la copa del mundo luego de 24 años ante Holanda. No será un partido más. Nunca. Hay un valor agregado: será un homenaje a Di Stéfano. A Maradona (en vida). A Messi (el heredero del trono futbolístico). Hay cosas que el dinero no puede comprar: para todo lo demás MasterCard… si no pregúntenle a Pelé.

Messi (de pie, el primero de la izquierda) a los 10 años en el Perú, con la rojinegra de Newell's enfrentando al Cantolao. "Soy argentino, rosarino y leproso", ha confesado. 

2014/06/26

Qué lindo sería ser durante 5 segundos él

"Messi es de esas personas que tú piensas que no está... pero está", dice Sabella.
¿Cuál es tu sueño?
-Y jugar en la selección argentina.
Mascherano dice: "Qué lindo sería ser durante cinco segundos él".
 Álex de la Iglesia es un director español que no me convence. Sin embargo el tráiler de esta película emociona y promete mucho. Lo esperamos atentos.


2014/06/24

Luis Suárez y la rabia / Mondragón el más viejo de todos

Así mordió el uruguayo Luis Suárez al italiano Giorgio Chiellini.
Ésta es la marca del delantero uruguayo Luis Suárez. ¿Aparte de ordenar siete pruebas antidopaje a un equipo centroamericano también la FIFA hace pruebas para detectar la rabia? Hace unos días el uruguayo dijo que, cuando era niño, veía a Gabriel Omar Batistuta como su modelo. No, Batistuta siempre fue un caballero dentro y fuera de cancha. Al Bati no le llegas ni a los toperoles, Luisito Suárez. La FIFA tiene la palabra: muerto el perro... se acaba la rabia.

Yo era un mocoso que coleccionaba El Gráfico cuando Faryd Camilo Mondragón ya atajaba en Independiente y ganó la Supercopa Sudamericana en Brasil (en el Maracaná ante Flamengo) con el equipo del que es hincha Andrés Calamaro (y que acaba de volver a primera división).
Mondragón es el jugador más veterano de la historia de los mundiales (jugó los últimos 5 minutos del partido Colombia 4 - Japón 1).


2014/06/14

¡El "Puma" Carranza presidente!

En Hildebrandt en sus trece Nro. 206, viernes 13 de junio del 2014.
Acá un fragmento de ¡Carranza presidente!, una historia en Hildebrandt en sus trece:

En su fuero íntimo, le parecía injusto que un don nadie, un personaje gris, fuera el nuevo mandamás.
–Sí –le dije–. Gané por mayoría.
Recuerdo que en aquella ocasión –rociada de anisado, chicha de jora y cervezas– di un breve discurso citando, de memoria (y seguramente mal), un hermoso prólogo de un libro de cuentos de Gabriel García Márquez –Doce cuentos peregrinos–, en donde el colombiano contaba que, a través de un sueño que le permitió presenciar su propia muerte –habría que decir, su propio entierro–, cayó en la cuenta de que morir era no estar más con los amigos.
Pocos de mis compañeros tomaron en serio ese mensaje. Quizá por que no supe darlo, pues soy un mal orador y un pésimo ‘político’. 

2014/06/13

Amo el fútbol y por eso detesto los mundiales


Escribe: César Hildebrandt

Los mundiales siempre han sido un fraude. Lo fueron cuando Chile, a patadas, sacó a Italia de la competencia en 1962. O cuando Italia, a la mala y al estilo fascista, obtuvo la copa en 1934. O cuando Argentina, para pasar a la siguiente ronda, goleó a un Perú vendido y maniatado en 1978. O cuando Inglaterra venció a Alemania después de un gol fantasma en 1966. O cuando Materazzi hizo expulsar a Zidane. O cuando Didí, con su perversa alineación, nos obligó a perder frente a Brasil en 1970. Y no sigo porque me cansa esta enumeración de la cochinada en pantaloncito.

Ayer, un japonés que parecía Fujimori decidió que Brasil tenía que ganar con su ayuda e inventó un penal donde sólo hubo una caída histriónica. Eso, muchos minutos después de no haber expulsado al sobrestimado Neymar por agredir a un rival. La falta imaginaria y el gol deshonroso del impune Neymar hicieron que Croacia adelantara sus líneas lo que facilitó el tercer gol de Brasil. Me hizo recordar a Wembley en 1966, cuando los alemanes, desesperados por empatar luego del gol validado indebidamente a los ingleses, precipitaron el desenlace. A mí me encanta el fútbol por las mismas razones que a los demás mortales: porque en el juego uno ve lo que en la vida es muy difícil de ver. En el fútbol alguien gana, hay metas  cumplidas, emociones. La grisura de la vida, en cambio, carece de arcos. En la vida de las gentes no hay goles que cantar. La vida es un empate ceniciento con un rival que es uno mismo. Por eso se ama el fútbol: porque
de esos minutos sale un neto vencedor y un claro derrotado y todo es fácil de ver y de apreciar. Una suma, una resta, una copa, un grito: eso es el fútbol. En la vida hay, por lo general, un atasco en el medio campo, una sobrepoblación en las defensas y una multitud de arqueros que te impedirán la pasión del gol. El score en las lápidas, el resumen aritmético de las vidas, debiera ser 0-0. En la vida no hay tiempo suplementario ni definición forzada por penales. La parca mira su reloj y te la canta. Nada más.

Amo el fútbol y por eso detesto los mundiales, que son lo más parecido a la FIFA, esa mafia de sebosos probablemente suizos que organizan los resultados, escogen a sus sicarios de pito en la boca y se quedan con el grueso del dinero. El fútbol se maleó el día en que la FIFA fue la ONU de la pelota, el Consejo de Seguridad de los campeonatos, la Cosa Nostra de los penales por encargo. Lo de ayer fue una vergüenza más. Brasil, que tiene a un millón de japoneses en su seno, ganó pero dio náuseas futbolísticas. Es la medianía vestida de verde, pero el destino trazado en Zúrich quiere verlo campeón de entrecasa. Y así será, si es que las cosas salen según lo planeado por Blatter.

Miraré este Mundial con especial escepticismo. Con la suspicacia de la experiencia. Con la sospecha que se merece un juego donde el factor mafia –los árbitros, encarnación de la FIFA– sigue siendo decisivo. El día en que las computadoras se hagan cargo de las decisiones y los penales se calculen por parámetros de movimiento y fricción y los fueras de juego por ojos justos y electrónicos y los fouls por referentes de una memoria maquinal, ese será el día en que el fútbol será confiable. Mientras tanto, a seguir creyendo que los partidos son impredecibles. Que en eso consiste la ilusión del Mundial.

Publicado en Hildebrandt en sus trece.

2014/06/11

Ansiosos por el fútbol: once remates al arco

Stábile, Kempes, Messi, Maradona, Batistuta y Caniggia.
«Ni pálpitos ni cábalas. Cada vez me importa menos qué camiseta tienen los jugadores que me brindan la alegría del juego bien jugado. Eso sí, mi mujer, Helena, y yo estamos muy atareados. Desde que estamos juntos en la vida, hace 38 años, el primer día de cada Mundial colgamos en la puerta de entrada un cartel hecho por nosotros mismos que dice “cerrado por fútbol” y no lo quitamos hasta que hay campeón».

Eduardo Galeano
UNO

            —Papi, ¿cuándo vas a volver a jugar como en los videos?
            Ésta fue la pregunta que le hizo una de sus hijas a Diego Armando Maradona en 1996, año en que se recordó que una década atrás, en 1986, el astro argentino le marcó el gol del siglo XX a Inglaterra en el estadio Azteca de la ciudad de México. A raíz de esta anotación, Hernán Casciari, escritor argentino, escribió un notable relato titulado «10.6 segundos»: el jugador da en total 44 pasos, y toca la pelota 12 veces, siempre de zurda, la jugada completa dura 10.6 segundos.

DOS

El día de la final de la copa del mundo de Francia 1998, donde el local, en el Stade de France, enfrentaba al en ese momento campeón defensor del título, Brasil, le preguntaron a un niño francés:
—¿Quién quieres que gane el partido?
El muchacho, sin titubear, dijo:
—¡Brasil!
—¿Y por qué quieres que gane Brasil si tú eres francés?
—Porque ellos son muy pobres.
¿Alguien alguna vez habló del fútbol y la religión como el opio de los pueblos? Basta, por favor.

TRES

            —Nosotros nos odiamos más —le dijo a Juan Villoro el chofer que lo recogió en el aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires). En una crónica el escritor mexicano nos cuenta que el taxista: «se refería al encono entre los equipos que protagonizan el clásico de la ciudad de Rosario (de donde son oriundos Lionel Messi y Ángel Di María): Newell’s Old Boys y Rosario Central (los «leprosos» y los «canallas», respectivamente). En el trayecto, el taxista le contó cosas acerca «de la capacidad de ira de los suyos y la desgracia de la tía Teresita, apóstata de la familia que se negaba a apoyar al equipo canalla. El eje de su discurso era el rencor. En los grandes días, el fútbol era asunto de desprecio, y nadie odiaba como un canalla [es decir, un hincha de Rosario Central, como Fito Páez]. Por desgracia, los medios inflaban repudios menores, como Boca-River. El piloto remató su argumento en plan teológico: Dios está en todas partes pero despacha en Buenos Aires».

CUATRO

Se equivocó el notable escritor suicida David Foster Wallace cuando afirmó que en los deportes masculinos nadie habla nunca de belleza, ni de elegancia, ni del cuerpo. Claro que sí: no hay nada más bello que ver lanzar un tiro libre a Juan Román Riquelme o gozar de una pared de Andrés Iniesta con Lionel Messi. ¿No recuerdan acaso la elegancia del juego de Enzo Francescoli? ¿Ya olvidaron su apodo? ¡Príncipe! Claro, el apelativo no es gratuito: pocos futbolistas son tan elegantes como Enzo, ese crack uruguayo que derrochó talento en los noventa con la camiseta del Club Atlético River Plate. Un ferviente admirador de Francescoli (que disfrutó de su paso por el fútbol francés cuando el delantero uruguayo fue campeón de la liga francesa con el Olympique de Marsella) no tuvo mejor idea que ponerle Enzo a su hijo (el mejor homenaje del hincha: darle el nombre de tu ídolo a tu vástago). Me refiero a otro elegante, majestuoso, excepcional jugador: Zinedine Zidane, el monje, o Zizou, llámenlo como quieran. ¿Y el cuerpo? No han notado cómo se eleva Diego Godín, ese defensor uruguayo y arquea el cuerpo antes de dar un testazo certero. Sí, es el héroe de discreto, no el de Vargas Llosa, sino el de Madrid. La prensa madridista  le puso ese apelativo luego del decisivo gol contra el Barcelona que le dio el título de la liga española al equipo de Joaquín Sabina y compañía.

CINCO

Y hablando de héroes discretos… Mario Vargas Llosa fue cronista del mundial de España 1982, y algún periodista aprovechó para preguntarle al novelista arequipeño algo que, al parecer, todavía no tiene respuesta precisa: ¿Qué es Maradona? ¿Un marciano o acaso un barrilete cósmico como lo denominó, en 1986, el periodista uruguayo naturalizado argentino Víctor Hugo Morales? Vargas Llosa largó una respuesta contundente: «Maradona es una de esas deidades vivientes que los hombres crean para adorarse en ellas». Exacto: uno de esos dioses vivientes que los hombres crean para adorarse a través de ellos. MVLL hablaba de Maradona, pero —casi siempre, cuando elogia a un artista descollante— también hablaba de él mismo. Estoy convencido.

SEIS

«Soy partidario de un fútbol más urgente y menos paciente. Porque soy ansioso. Y también porque soy argentino», confiesa Marcelo Bielsa, entrenador obsesivo, compulsivo, frenético, quien, también ha confesado que consume clonazepam para controlar la ansiedad durante los partidos. Una ansiedad perentoria, sin duda, que lo hizo renunciar a la selección argentina cuando él pasaba por su mejor momento. Y es que el fútbol también es inexplicable, contradictorio.
Cuando no aceptó la oferta de Manuel Burga, admiré mucho más a Bielsa.


SIETE

Octubre de 1997. Estamos bebiendo cerca de la plaza de Armas de Cusco. Disfrutamos de nuestro viaje de promoción en el ombligo del mundo y calentamos motores para alentar a la selección nacional. Jugamos el penúltimo partido de las eliminatorias rumbo a Francia 1998. El clásico del Pacífico. Sí, Perú contra Chile. Un hincha convicto y confeso no necesitará que le explique que contra Chile nunca es un partido más.
Decía que se equivocaba David Foster Wallace diciendo que en deportes como en el fútbol no nos fijamos en la belleza, ni en la elegancia, ni en el cuerpo. Sí, lo hacemos, por supuesto. Pero acierta cuando afirma: «Los hombres pueden profesar su “amor” al deporte, pero ese amor siempre se tiene que proyectar y representar con la simbología de la guerra: la oposición entre avanzar y ser eliminado». Claro que sí sobre todo —hablando de los mundiales— a partir de los octavos de final: matar o morir. Así de simple.
Wallace menciona «la jerarquía, el rango y el estatus, las estadísticas obsesivas y el análisis técnico, el fervor tribal y/o nacionalista, los uniformes, el ruido de la barras, los estandartes, el entrechocar los pechos, el pintarse la cara con los colores de tu equipo, etcétera (…) Por razones que resultan difíciles de entender, a muchos los códigos de la guerra nos resultan más seguros que los del amor».
Lo dicho: Perú-Chile nunca es un partido más. Está en juego otra cosa. Nos dicen que dejemos atrás rencillas del pasado, que demos vuelta de página, que somos países hermanos y, mucho bla bla bla, sin embargo todo eso se hace polvo cuando Gary Medel, un volante chileno vence al guardameta rojiblanco Raúl Fernández y se dirige a la tribuna popular en donde están agolpados todos los hinchas peruanos (muchos de ellos migrantes, compatriotas que viven en Santiago) y hace un gesto de asco, de mal olor: ¡apestan, lárguense de aquí! Sí, lo sé, un futbolista no representa a un país —ni siquiera Maradona o Pelé representan a Argentina o Brasil según corresponda— pero es inevitable: el fútbol es una guerra simbólica y está bien que sea así a condición de que tengamos claro que la batalla (siempre simbólica) empieza en el minuto cero y termina en el noventa.
Decía, pues, que estaba en Cusco esperando el Perú-Chile: si empatábamos estábamos con un pie en Francia 1998. Clima optimista. Chile estaba presionado, tenía que ganar sí o sí. Entonces jugaron su partido aparte: recibieron al equipo de Oblitas con banderas del morro de Arica, muñecos que representaban a Grau y éste lucía ahorcado. La selección peruana, como casi siempre, arrugó en Santiago. Nos clavaron cuatro —Marcelo Salas besó el escudo de la camiseta mapocha en la cara del guardameta Balerio, un uruguayo nacionalizado peruano— y luego hasta un carabinero agredió a nuestro capitán: Juan Reynoso, actual entrenador del Melgar.
En el living del hotel cusqueño yo lloré y no quería saber nada. Otra ilusión rota. A mis amigos se les pasó rápido la pena: se cambiaron y se dirigieron a una discoteca muy concurrida a buscar gringas o lo que hubiera. Yo no pude: me quedé llorando en mi habitación mientras escuchaba los comentarios vía Radio Programas del Perú.

OCHO
El himno de Italia 1990 es la mejor composición musical futbolera que he escuchado. El de 1990 es un mundial que me remite a Maradona, el más brillante de todos los futbolistas que vi jugar, y a la magia de Goycochea, el atajapenales. No siempre gana el mejor, lo sabemos todos —«somos once contra once», repite como loro el pelotero peruano antes de una nueva derrota—: si este deporte estuviera regido por la lógica entonces el partido Brasil-Argentina de octavos de final de 1990 hubiera terminado, mínimo, 6-0, a favor de Brasil, por supuesto. Pero no. Si el rival es notoriamente superior en técnica, en trabajo en equipo, puedes suplir tus carencias con «huevos», sí, con lo que ponen las gallinas o lo que Luján Manera llamaba «la fuerza testicular». El fútbol es un deporte viril y «el futbolista peruano es muy blando» (Sergio Markarián dixit).

NUEVE
Un acto de fe: siempre es mejor jugarlo que verlo. La atención que tienes que prestar a los movimientos de tus pares: compañeros de equipo y rivales. Los desplazamientos, tu ubicación en la cancha y, sobre todo, el desplazamiento del balón. Concentración pura. Te distraes y cagas. Cuando tienes miedo del rival tienes que utilizar esa angustia como un impulso. Maradona utilizaba la bronca como combustible y Jorge Valdano hablaba del miedo escénico, saltar a un estadio repleto de hinchas. No sólo hay que enfrentar al rival sino a la tribuna, sobre todo cuando juegas de visita o no sabes ser local a estadio lleno como le ocurre a mi equipo de fútbol: el Melgar. Sí, es mejor jugarlo que verlo. Te olvidas de todo: de la chica que te dejó, de los problemas en casa, de que ya no hay plata en la billetera. Una válvula de escape: un grito de gol, aunque no haya tribunas y sólo tú y algunos pocos amigos celebren la conquista.

DIEZ
            —¡Me mataste, me mataste! —exclamó Carlos Salvador Bilardo negándose a elegir entre el placer que produce meter un gol o el que produce el orgasmo. Años después, Luis Figo dejó dicho que ver jugar a Messi es, precisamente, «como tener un orgasmo». Habría entonces que replantearle la pregunta al entrenador argentino: ¿qué le produce más placer? ¿Hacer el amor con su mujer o ver jugar a Lionel Messi?

ONCE

            «A once personas se les acelera el pulso al usarla… al resto se nos acelera con sólo mirarla», rezaba la publicidad que aparecía en los años 90 en la contratapa de la revista deportiva El Gráfico con la camiseta argentina. Una buena forma de anticipar lo que ocurrirá durante el mundial: los privilegiados dentro del césped, dejando la piel por sus colores. Y los exonerados en la tribuna… o, ¡qué nos queda!, siguiendo las incidencias a través de un televisor o una computadora. Hasta una radio sirve cuando no hay imágenes si es que la imaginación es buena. Peor es nada. O, como diría el loco amor de Tilsa Lozano luego de una nueva derrota de la selección, Juan Manuel Vargas: «Es lo que hay».

2014/06/09

Este 10 de junio estaremos en "Martes literarios" de la Alianza Francesa

El martes 10 de junio a las 7 de la noche en la Alianza Francesa.
Gloria Mendoza Borda tuvo la gentileza de invitarme a los Martes Literarios de la Alianza Francesa. Recuerdo que la primera vez que fui invitado a este evento recién estaba terminando mi segundo libro de narrativa, La prosperidad reclusa. Era junio del 2009. Cinco años después, y con otro libro publicado, vuelvo a conversar, esta vez con Carlos Rivera, sobre mi obra narrativa y a leer algún texto inédito. Están todos cordialmente invitados.

Lugar: Alianza Francesa de Arequipa 
(calle Santa Catalina 208).
Día: martes 10 de junio. Hora: 7 p.m.
INGRESO LIBRE.

2014/06/07

Mi última historia en Hildebrandt en sus trece 205

En Hildebrandt en sus trece Nro. 205
Mi última historia ya aparece en Hildebrandt en sus trece Nro. 205.
Acá un fragmento:

(...) durante el velorio se apareció, con un pequeño arreglo floral, Abimael Guzmán Reinoso. Algunos testigos, como el portero, inclusive hablaban de una “lanchaza”: un viejo Dodge negro que permaneció encendido, echando de rato en rato un espeso humo obscuro por el tubo de escape, en la puerta del colegio mientras Guzmán ingresaba a la comunidad de los Hermanos para despedirse de quien fuera uno de sus más recordados maestros.

2014/05/22

"Arequipa, lámpara incandescente": el nuevo libro de Oswaldo Reynoso

Con Oswaldo Reynoso (foto: Boris Mercado Mar).
Oswaldo Reynoso (Arequipa, 1931), a comienzos de este año, ha terminado de escribir su último libro, Arequipa, lámpara incandescente, algo así como unas memorias en clave epistolar, con intenciones ‘pedagógicas’ para escritores en ciernes. Una publicación que, de alguna manera, se asemeja a Cartas a un joven novelista (1997) de Mario Vargas Llosa.
Acá un fragmento del nuevo libro del novelista arequipeño que aparecerá pronto en Arequipa (pueden leer todo el texto en el portal de El Búho):
 «¿De quién son estos hermosos e intensos versos?, me preguntó Sergio. De Vallejo, le contesté. ¿De Vallejo? Sí, los escribió cuando se enteró de la muerte de su mejor amigo, Alfonso da Silva. Salud, me dijo Sergio y luego de un prolongado silencio me preguntó: ¿Dónde puedo encontrar ese poema? Está en Poemas Humanos. Lo buscaré.  ¿Y qué otros recuerdos le trae esta Plaza? Mira, ahí, en el techo de la casa que hace esquina entre el Portal de la Municipalidad y la calle La Merced, en junio de 1950, estuve combatiendo contra la dictadura de Odría. Lanzábamos bombas molotov a los soldados que avanzaban para tomar la Plaza. La oscuridad de esa noche se iluminó con una antorcha que corría por en medio de la calle dando alaridos. Era un joven aimara recluta de la guarnición de Puno. En casi todos mis libros doy cuenta de esa rebelión del pueblo arequipeño traicionado por las llamadas fuerzas vivas que tuvieron miedo a los estudiantes, profesores, obreros, artesanos y campesinos armados. Sergio me dice: Igual sucedió cuando las tropas chilenas sitiaron Arequipa. Ves, le dije, siempre las mismas mierdas. Cuando esté en Lima te enviaré un relato que hace tiempo escribí sobre lo que me sucedió en la Catedral. No te olvides de enviármelo. Sí. Pasando a otra cosa: ¿Recuerdas que después de una conferencia que di en la Universidad de San Agustín, en un bar de la calle Ugarte, me contaste que en la U hay un profesor de mi misma edad que habla muy mal de mi persona? Sí, dice que usted es un pervertido, un borracho que se arrastra por cantinas de mala muerte y que lo conoce desde la infancia. No, no me digas su nombre. Ya sé quién es. Quiso ser acuarelista y solo logró hacer borrones. Y pujo y pujo para escribir versos y relatos y solo le salió lo que sale de los pujos. Sucede que a comienzos de la década del setenta, a las nueve de la mañana, de un día del mes de mayo, me vio salir totalmente ebrio apoyado en un joven de una cantinita que quedaba por una de las calles que dan al Mercado de San Camilo. Te voy a contar esa historia, pero no en este bar. Llévame a un huarique con radiola y con la gente marginal que pulula por esas calles de hostales. En ese ambiente, mi recuerdo cobrará más vida.» (Oswaldo Reynoso).

Puede leer todo en este enlace:

2014/05/15

¿Tiene color la felicidad?



Se viene un sábado muy especial, FBC Melgar. Mi equipo, mi primera pasión, mi primer amor: el único que permanece invicto desde que empecé a pegarle a la pelota de cuero de chancho en el parque Paul Harris de la urbanización La Arboleda... y soñaba meter un gol con la camiseta rojinegra a estadio lleno. Después de eso, nada. Un gol con el Melgar y punto. ¿Tiene color la felicidad? Sí, es roja y negra.
El fútbol fue mi primera pasión. Mis primeras lecturas tenían que ver con el fútbol: “El Gráfico”, una revista deportiva argentina que llegaba los viernes por la tarde a un puesto de periódicos del centro de la ciudad y en donde leí por primera vez «El penal más largo del mundo», aquel inolvidable cuento de Osvaldo Soriano.
Me inscribí en la academia de fútbol del ex-delantero Juvenal Briceño Ramos (un accidente en moto a causa de una borrachera interrumpió su prometedora carrera deportiva). Traté de aprender las más elementales nociones del fútbol en el estadio de Umacollo.
Leer todo acá:
http://elbuho.pe/2014/03/24/por-favor-leerlo-en-una-tribuno-vacia/

2014/04/22

II Feria del Libro de Cono Norte: 23 de abril

II FERIA DEL LIBRO DE CONO NORTE
Este miércoles 23 de abril estaremos en la II Feria del Libro de Cono Norte que se llevará a cabo en el Parque Enrique Bolognesi (Zamácola - Cerro Colorado).

A partir de las 2 de la tarde desarrollaremos una pequeña charla sobre escritura de ficciones breves (hasta las 3 p.m.).

Organizan
Asociación Cultural La Casa de Cartón
ONG Mandala
Ciudad de Papel
Yeny Sardón

Auspician
Municipalidad Distrital de Cerro Colorado
Ministerio de Cultura de Arequipa

2014/04/18

García Márquez: soñé que asistía a mi propio entierro

García Márquez luego del puñetazo que le propinara Mario Vargas Llosa.
Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. "Eres el único que no puede irse" me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.

Gabriel García Márquez (1927-2014) 

2014/04/14

¡ADIOS, SERRANITO DE AREQUIPA!


La casa en donde nació Mario Vargas Llosa (avenida Parra 101) se ha transformado en un bello museo (físico y) virtual que nos sumerge en la vida y obra del escritor. Gran esfuerzo de, entre otros, su primo Luis Llosa Urquidi que, al inicio, nos transporta a la Arequipa del siglo pasado (año 1936, en que nace MVLl) y nos narra fragmentos importantes de la intensa vida del novelista. Se pudo hacer mucho mejor, a mi modesto entender, pero luego de visitarlo no tengo más que aplausos para los gestores de estos ambientes que todos los arequipeños debemos visitar cuanto antes.
Una de las mejores partes (y que me hizo recordar a Oswaldo Reynoso conversando con sus personajes de Los Inocentes, quienes, en una escenificación durante la presentación de sus libros, le reclamaban que él los había olvidado: Cara de Ángel, el Rosquita, etcétera) es aquella donde el autor de Conversación en La Catedral se sienta en la misma mesa con algunos de sus más recordados personajes: Santiago Zavala, el ‘poeta’ Alberto Fernández y Lituma, todos ellos le reclaman, a su creador, que les diga la verdad de las mentiras y le advierten que ya no le pertenecen y, por lo tanto, lo van a sobrevivir. Al final del diálogo, Lituma, piuranísimo, le dice con notorio desdén: “Adiós, serranito de Arequipa”. ¡Excelente!


Nota.- Patético, para variar, el señor Juan Manuel Guillén Benavides invitando sólo a su collera y dando un discurso casi entre lágrimas, pretendiendo contagiar su 'emoción' a los presentes. Florón de la corona: hizo que su hija y su sobrina le entregaran un obsequio al Premio Nobel: sólo faltó la suegra y la entenada. Una mención especial se merece una señora que funge de Jefa de Prensa del Gobierno Regional, muy maleducada y violenta que, pensando que yo no era de Arequipa ni colaborador de ningún medio quiso impedir mi ingreso a la casa de Mario Vargas Llosa. ¡Esa es la gente del Gobierno Regional de Arequipa! Fue ella quien contestaba el celular a cada nada dentro del museo, incomodando a los periodistas presentes: una de sus colegas la codeó suavemente para que apagara el aparato pero ella no se dio por enterada: en vez de disfrutar del museo se la pasó conversando por celular o durmiendo.

2014/04/12

Oración al balón: ¡entra!

México 1986: Jorge Valdano abrazado por el mejor del mundo.
Soy Jorge Valdano y he metido un gol en una final de una Copa del Mundo.
Jugar un mundial de fútbol era el sueño recurrente, desde que tengo uso de razón, esa era la fantasía inalcanzable: me pasaba por la cabeza permanentemente. Y, de pronto, descubrimos que eso era posible, que eso existía. Y quedamos fascinados para siempre.
Debo decir que el estadio Azteca tiene una atmósfera, una luz, muy especial y eso me resulta inolvidable. Y era el día que había estado esperando toda mi vida. Estaba convencido de que ese partido lo íbamos a ganar, sí.
El ‘Negro’ Enrique me la tocó y siempre dije que, durante todo el camino, fui rezando una oración al balón. En realidad, la oración, para sintetizarla, era: ¡entra!
¿Será verdad o será mentira? ¿Es el mundo real o es otra vez el sueño de toda la vida de que estoy metiendo un gol en el mundial? ¡Es el temor a que tu madre te despierte! Miré hacia las gradas y me dije: ¡bueno, eres campeón del mundo! La sensación de que era un gran privilegiado porque son recuerdos que duran toda la vida, ¿no?

2014/04/06

Hablar. Narrar. Derramar.

Ha llegado el momento de contar la historia.
Ha llegado el momento de relatar el cuento.
Hablar. Narrar. Derramar.
El cuento –el pasado– como una narración, como una historia. Historia, mal que mal, significa pasado pero también cuento. Ha llegado el momento de contar el cuento, de enfrentarse a la historia.
Me gusta ese tagline.
Lo uso. Lo recuerdo.
Tengo el afiche. Y pienso en él cada tanto. Sobre todo a la hora de partir un guión o un libro: ¿Ha llegado la hora de contar el cuento?
¿Vale la pena contarlo?
¿Sirve?
¿Servirá?
Cada cuento –cada historia– tiene su momento: para leerlo, para escribirlo, para contarlo. Los hay urgentes, los hay que necesitan tiempo y seguridad, hay aquellos que no se pueden siquiera recordar. 
Alberto Fuguet, Tránsitos (una cartografía literaria) 

2014/04/04

Oswaldo Reynoso le enmienda la plana a Caretas a raíz del Concurso de las Mil Palabras

Me convocaron para que formara parte del Jurado del Concurso El Cuento de las Mil Palabras de la revista Caretas. Acepté porque quería que este concurso volviera a retomar la línea que marcó el  primer cuento premiado del primer concurso. Me refiero al cuento ya clásico de Edgardo Rivera Martínez (“El ángel de Ocongate”). Caretas es la única entidad que no paga nada a los miembros del jurado. Sólo acepté dos bolas de helado de pístacho y coco. Yo, desde el primer momento,  propuse el cuento que ha ganado el primer premio. Las propuestas de (Santiago) Roncagliolo fueron disparatadas. Por ejemplo, el final de un cuento propuesto por este mal escritor mediático termina en forma demasiado, demasiado, no sé qué calificativo darle. El remate del relato era de un viejo que se corre la paja frente al televisor. En el intercambio de opiniones entre los tres miembros radicados en Lima, yo, con sólidos argumentos, defendí mis criterios estéticos y la línea que siempre defiendo de una literatura peruana profunda para llegar a lo universal y no a lo cosmopolita globalizado por los centros de poder transnacionales. La reseña que aparece en Caretas da a entender que Roncagliolo propuso ese cuento y además entre comillas transcriben su opinión que, no seguramente, sino de verdad escribió frente a los hechos consumados. Además, agrega que el maestro Reynoso le dio la venia. ¡Qué venia! Caretas y toda su comparsa de figurones se van a la misma mierda. Sí, a la misma mierda. Dentro de algunos días cumplo 83 años y toda mi vida ha sido un batallar constante contra ese lumpen de intelectualoides que hacen tanto daño a la auténtica y dolorosa realidad del Perú. Hoy más que nunca compruebo que el Perú para mí es una herida que llevaré sangrante y abierta hasta el último día de mi vida. Gracias por leer este mensaje. Si deseas puedes hacerlo circular en las redes para que los escritores de verdad se enteren de tales manipuleos.

Oswaldo Reynoso

Nota.- El autor de En octubre no hay milagros hace referencia a esta nota de Caretas:

El comentario de Santiago Roncagliolo llegó por mail desde Barcelona, y resultó decisivo a la hora de elegir al ganador: “A menudo las tradiciones andinas pecan por ser demasiado didácticas o, al contrario, muy oscuras. Esta, en cambio, funciona como un reloj. Se lee como un clásico de la narrativa fantástica”. El maestro Oswaldo Reynoso dio la venia definitiva (...).
Fuente: