Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2004/11/08

DÍAS DE SANTIAGO

El joven cineasta Josué Méndez (Lima, 1976) lleva a la pantalla grande la historia de Santiago, un joven comando de la Marina que, luego de combatir contra el terrorismo, el narcotráfico y el Ecuador, se retira de la azorada vida militar y busca, desesperadamente, volver a encajar en esa Lima amorfa, asfixiante y decadente, que se niega a abrirle un porvenir digerible.
Santiago existe en la vida real: contó su conmovedora historia e inclusive asistió diligentemente a Méndez durante todo el rodaje de la celebrada película; claro que, con los inevitables añadidos y manducaciones del director, la cinta se emancipa de la realidad, la corrige, la altera y le da, con la excelente actuación de Pietro Sibille, una hondura psicológica que, en varias escenas, abruma al espectador.
El protagonista tiene un obsesivo latiguillo que, sin duda, lo aprendió durante su vida castrense: “Todo tiene un orden”. Él trata, a su extravagante manera, de “encontrar la línea”, de arañar el ansiado orden que le permita encajar en una sociedad (que, paradójicamente, no tiene una pizca de ese orden que Santiago persigue tenazmente). Lamentablemente su compleja psicología, empapada de paranoia y desazón, le juega sucesivas malas pasadas y no hace más que perfilarlo rumbo al caos y la confusión. Su vida es, en resumidas cuentas, como su sociedad, semejante a su propio país: una interminable behetría.
Para el ex-comando no hay trabajo a la vista y el haber luchado por su patria resulta siendo una credencial deleznable. El sistema le cierra todas las puertas, cosa que también ocurre con sus estimados camaradas: uno de ellos (el Rata) decide que la vida ya no vale la pena y se ajusticia con una soga, otros deciden aplicar todos los conocimientos aprendidos en la Marina para realizar el robo perfecto (y pasaron de ser casi héroes de la patria a abyectos delincuentes).
La convulsionada familia de Santiago acentúa considerablemente su caos personal: un padre que, con hipócritas maneras, lo echa del hogar (y que, en una de las escenas más intensas del film, resultó siendo un pederasta que abusaba de su propia hija menor), una madre sufrida que, al conformarse con su vergonzante realidad, parecía haberse convertido en poco menos que una deplorable posma, un hermano matón y alcohólico que pelea diariamente con su mujer como si fueran perro y gato. Esta última –y como para ponerle la cereza al pastel familiar– se ofrecía en bandeja a Santiago y lo llevó a explorar límites carnales insospechados.
Días de Santiago” es la película peruana más premiada de la última década. Desde su aparición en el Festival Internacional de Cine de Rótterdam (uno de los más importantes en el campo de la promoción, producción y apoyo a nuevos realizadores), el film ha recibido nada menos que once condecoraciones internacionales y ha participado en más de veinte festivales. El director –que empezó su prometedora carrera realizando cortos de bajo presupuesto en Arequipa–, estudió cine y estudios latinoamericanos en la Universidad de Yale y ha sido seleccionado por la Cinefondation del Festival de Cannes para participar de la Residencia, donde gestará su próximo proyecto cinematográfico: “Dioses”.
El protagonista de la película, Pietro Sibille, fue premiado como el Mejor Actor en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires, Argentina. Este premio no hace más que confirmar su descollante actuación que, a pesar de sus exasperantes paranoias y desencuentros, hacen de Santiago un personaje entrañable. Será, tal vez, que todos tenemos un poco de ese Santiago que pasa sus “días” desplazándose por las calles de una ciudad atestada de ruido, desorden y peligro... de ese Santiago que se somete al caos de transportarse en colectivos y que, solitario, camina por el Jirón de la Unión desconfiando de todo y de todos... porque así son las cosas en la gran ciudad que lo jalona de manera perpetua.

Orlando Mazeyra Guillén

3 comments:

spell said...

Sólo quisiera añadir que después de las muchas decepciones que pasa y cuando decide que seguirle los pasos a El Rata es la salida a sus problemas, la vida -o la muerte- se burla nuevamente, y es que al pobre, ni la muerte le liga.

Hojas Sueltas said...

Interesante las cosas que escribes. Te puedo incluir en mi blog Hojas Sueltas? Gracias. Serol: www.hojasueltas.blogspot.com/

Orlando Mazeyra said...

Claro que me puedes incluir en tu Blog; más bien muchas gracias por eso.