Wednesday, December 09, 2009

Las buenas cosas de las que suele alimentarse un escritor


Algo pasa en la cabeza de Orlando Mazeyra Guillén: él está convencido de que es un escritor y quizás allí radique su más intenso potencial. Se ha lanzado a las aguas revoltosas de la literatura, de cabeza y sin salvavidas, braceando con toda la fuerza y técnica que ha podido aprender mientras estaba en la calma orilla del carácter inédito.

Y nadar así puede ser peligroso, tomando en cuenta que uno no es de fierro. Una técnica limitada puede agotar antes de tiempo al nadador y hundirlo demasiado pronto, en medio de un pataleo constante y rabioso.

Felizmente Mazeyra se ha mantenido a flote. Se ha aferrado a la superficie con todo lo que tiene y sobrevive para entregarnos La prosperidad reclusa, la razón primera por la que saltó desde un comienzo.

Los cuentos de La prosperidad reclusa están atravesados por la persistencia de Mazeyra. Sus relatos, en su mayoría, están signados por la presencia de un escritor/lector, que vive la angustia del ser, siendo esa carga el detonante que impulsa sus cortas tragedias.

Siento que sus 23 historias van mostrando, más que tragedias de sus protagonistas, al propio Mazeyra y a sus diablos interiores, esos que, también, supongo, contribuyeron a convencerlo de que en la pluma está su camino. Y echa mano de ese material para fabular desventuras humanas, con un estilo que él ha encontrado como propio y que es, desde ya, su marca registrada.


Sunday, December 06, 2009

No te preocupes, Johanna...


Mi vida, fuimos a volar
con un solo paracaídas:
uno sólo va aquedar
volando a la deriva.
Vivir así no es vivír:
esperando y esperando...
porque vivir es jugar
y yo quiero seguir jugando...

Le dije a mi corazón,
sin gloria pero sin pena:
"no cometas el crimen, varón,
si no vas a cumplir la condena"

Quiero vivir dos veces
para poder olvidarte,
quiero llevarte conmigo,
y no voy a ninguna parte...

No te preocupes, Johanna,
hoy no estoy adentro mío,
tu amor es mi enfermedad:
soy un envase vacío

No te preocupes, Johanna,
no hay pájaros en el nido:
dos ilusiones se irán a volar,
pero otras dos han venido...

Si me olvido de vivir,
colgado de sentimiento,
voy a vivir para repetir otra vez
este momento...
Te bajaría del cielo, mujer,
la luna hasta tu cama,
porque es muy poco de amor
sólo una vez por semana...
Puse precio a mi libertad
y nadie quiso pagarlo,
te cambio tu corazón por el mío
para mirarlo y mirarlo...

Ampas de gloria, mujer,
quiero un pedazo de cielo
para invitarte a dormir
en la cama o en el suelo
un sacrificio ritual bien o mal
yo quiero hacerle a mi estrella
sin principio ni final
no puedo vivir sin ella.

Friday, December 04, 2009

La prosperidad reclusa en el III FESTIVAL DEL LIBRO 2009


Presentación de mi libro de cuentos
La prosperidad reclusa
en el III FESTIVAL DEL LIBRO AREQUIPA 2009.

Día: sábado 05 de diciembre.
Hora: 5:00 p.m.
Lugar: Salón Consistorial de la Municipalidad de Yanahuara (segundo piso).
INGRESO LIBRE

Foto: un ejemplar en la plaza de armas de Santa Cruz (Cajamarca).

Friday, November 27, 2009

Presentación "La prosperidad reclusa" en la Feria del Libro Ricardo Palma



Este sábado 28 de noviembre, en la Feria del Libro Ricardo Palma, los escritores Gabriel Ruiz Ortega y Gabriel Rimachi Sialer, estarán presentando mi libro La prosperidad reclusa junto al editor de Cascahuesos Editores, José Córdova.
Hora exacta: 20:30 (8:30 P.M.)


Feria del Libro Ricardo Palma
SALA “LOS GENIECILLOS DOMINICALES”

Vértice del Museo de la Nación
Cruce de las avenidas J. Prado con Aviación
SAN BORJA

Wednesday, November 25, 2009

Tercer Festival del Libro AREQUIPA 2009


Desde el 4 hasta el 14 de diciembre, la ciudad de Arequipa se convertirá en el punto de diálogo y encuentro de escritores de la talla de Carlos Germán Belli, José Kozer, Raúl Zurita, Marco Antonio Campos, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Vladimir Herrera, Alonso Cueto, Miguel Gutiérrez, Luis Fernando Chueca, César Gutiérrez, Damaris Calderón, Ernesto Carrión, Paula Ilabaca, Luisa Fernanda Lindo, Paul Guillén, Mónica Belevan y Víctor Ruiz, entre otros; quienes junto a humanistas como Julio Cotler, Aníbal Portocarrero, Henry Pease, Javier Villa Stein y Pepi Patrón, celebrarán el III Festival del Libro, organizado por el Gobierno Regional de Arequipa.
Dicho evento contará también con la participación de figuras como Edgard Guillén y Magaly Solier, grupos de teatro como Teatro del Purgatorio (Bolivia) y De-cierto picante (Tacna). Se anuncian a su vez exposiciones fotográficas, intervenciones urbanas, música electrónica y bandas de sicuris con el fin de convertir a la Ciudad Blanca en un espacio de cultura viva. Este evento abrirá una serie de actividades afines cuyo objetivo fundamental es el de volcar diversas manifestaciones culturales a los escenarios cotidianos –y a otros de la región– con el propósito de convertir a nuestra tierra en la Ciudad del Libro.
César Belan, está convocando a todos los interesados en colaborar en la realización del evento y en el consecuente éxito del mismo:

El trabajo –como saben– es mucho, por lo tanto necesitamos la mayor cantidad de apoyo posible, aún si su tiempo es reducido. Este consistiría desde la simple difusión del evento, hasta estar encargados de los invitados (mismos chaperones), pasando por tener la responsabilidad de coordinación en auditorios, con equipos, y, sobre todo, aportando ideas al proyecto para lograr un buen resultado. (...) Además de participar –en la medida de nuestras posibilidades– en este bonito evento, nos benificiaremos estando 'al toque toque' con interesantes personalidades como Julio Cotler, Carlos German Belli, Toño Cisneros, Magaly Solier, etcétera, y además la comisión destinará un presupuesto para los colaboradores en cuanto a sus gastos de transporte y refrigerio.

La invitación está dada: la próxima reunión es el viernes 27 en el Gobierno Regional de Arequipa (Calle San Francisco 308) a las cinco de la tarde. Para mayor información o si desean coordinar algo previamente contactarse vía correo electrónico con C. Belan: cbelana@hotmail.com

Friday, November 20, 2009

Es lo de siempre: palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento...



Palabras más o menos, ayer me decías...
palabras más o menos, que no me quieres.
Palabras más o menos, me estás dejando, en cueros...
palabras más, palabras menos.

Palabras más, palabras más, palabras menos...
es lo que menos te puedo dar, es lo de siempre...
palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento:
palabras que se lleva el viento,
palabras menos, palabras más.
Palabras más, palabras más, palabras menos
es lo que más te puedo dar, es lo de siempre...
palabras viejas, palabras sólo como pasatiempo,
palabras que soplan en el viento,
palabras fáciles de olvidar...

Palabras más o menos, las que hoy me duelen...
Palabras más o menos, sentimientos ajenos...
palabras más o menos...
palabras que pueden lastimar
palabras menos, palabras más...

Palabras más, palabras más, palabras menos...
es lo que menos te puedo dar, es lo de siempre...
palabras nuevas, palabras llenas de remordimiento...
palabras que se lleva el viento, palabras menos,
palabras más, palabras más, palabras menos
es lo que más te puedo dar, es lo de siempre
palabras viejas palabras sólo como pasatiempo
palabras que soplan en el viento,
palabras menos, palabras más...

¡Palabras más!
palabras menos...
¡Palabras más!
palabras menos.

Sunday, November 15, 2009

Chi-chi-chi le-le-le: ¿VIVA CHILE?



Una relectura de los libros de Fernando Savater (en este caso me refiero en específico a su lúcido conjunto de ensayos titulado acertadamente “Contra las patrias”) nos puede vacunar, en un momento candente, contra ese patriotismo entendido de la peor manera. Una palabra que, desde su concepción y a través de la historia, ha demostrado tener más espinas que pétalos de rosas (“si no hubiera enemigos, no habría patrias; queda por ver si habría enemigos en caso de no haber patrias”). Todos, al fin y al cabo, hemos sido víctimas del patriotismo en alguna oportunidad. Savater aclara que todas las víctimas del patriotismo son, en realidad, víctimas de un malentendido y de un absurdo del que al fin de cuentas sólo unos cuantos –los más brutales– sacan auténtico provecho.

Todo esto viene a cuento luego de que el suboficial FAP Víctor Ariza Mendoza fuera capturado por ser un vulgar felón. Sí, señores, un espía en nuestra propia casa: la Fuerza Aérea Peruana. Ahora, el almirante Jorge Montoya, ex jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, pide platea para contarnos –¡vaya primicia!– que la acción de espionaje a favor de Chile efectuada por este malnacido demuestra que "el sistema de inteligencia peruano está debilitado". Perogrulladas de esa estofa sólo pueden salir de miembros de nuestras fuerzas armadas. Ya lo dejó dicho Winston Churchill en uno de sus días más lucientes: la guerra es un asunto demasiado importante como para dejársela a los militares.

Sí, hablo de guerra, una guerra a tientas (de nuestro lado, pues muchos todavía se resisten a darse por enterados), una guerra gélida (del lado de ellos, los chilenos, conspicuos amigos de lo ajeno), una muestra nítida de lo que se está cocinando en las altas esferas del país del sur. La actitud de Chile no sólo es inamistosa, sino que es abiertamente clara: estoy armado hasta los dientes, estoy listo para dar un golpe que, te lo aseguro, será más perfecto que el siglo XIX. ¿Lo oyeron todos? O acaso estoy siendo víctima de un malentendido. Lo dudo.

Ahora se me acusará de nacionalista trasnochado, de ver cuervos en donde sólo hay mansas palomas. ¡Bah! Los hechos respaldan una verdad más grande que una catedral: en este mundo donde la bestialidad se pasea a sus anchas, es mejor tener un Arma y no necesitarla; que necesitarla y no tenerla. ¿Qué se puede decir para evitar ser incendiarios? Que no estamos hablando del pueblo chileno en su conjunto, sino del poder chileno, ése que, de puro ambicioso, no se conforma con lo que tiene (¡nunca lo hizo!). Porque nuestra historia lo dice (porque Bolivia lo vivió en carne propia y porque, faltara más, la Argentina lo ratifica). Y a la historia hay que recurrir cada vez que sea necesario.

No se trata de nuestro sistema de inteligencia ni de nuestras fuerzas armadas que, en caso de un conflicto limítrofe –hay que reconocerlo–, podrían hacer bien poco. Se trata, en todo caso, de una falta de identidad porque como país estamos balbucientes: el suboficial FAP Víctor Ariza es el resultado de lo que sembramos, un hijo bastardo de la patria, un desecho de nuestra viciada industria castrense, escoria parlante emblemática en el país de los tránsfugas.

Un buen amigo, me dijo alguna vez, “yo no soy peruano, yo soy terrícola”. Y es que, en verdad, todos somos terrícolas. La bandera supranacional, la definitiva, sería la del planeta entero, esa esfera que se sigue calentando porque la tratamos como a las cucarachas. Ser terrícola equivaldría a pasearme por la plaza de armas de Santiago sin que nadie insinúe que seguramente soy otro peruano “come-palomas”. Ser terrícola significaría no mirar con recelo a todos los capitales chilenos que van alargando sus tentáculos a lo largo y ancho del territorio nacional (hoy que muchos festejan la llegada del Parque Arauco a Arequipa). Ser terrícola sería el bálsamo contra los odios (in)fundados y contra la estupidez de las visas (que no son más que una manera poco sutil de decir “yo soy distinto” y de reafirmar las fronteras).

Celebro la idea de una bandera indoblegable y, a veces, yo también me siento terrícola. Pero esa sensación de hacer un mapa global, borroneando los límites entre nuestras naciones, todavía es impensable; y, mientras tanto, tenemos que señalar un camino claro y sereno, pero sin medias tintas.

La historia no está sólo para recordarla y sufrirla. También está para corregirla. Chile tiene gente de primera fila, artistas descollantes y, ¡qué duda cabe!, ciudadanos que quieren progreso pero sin violencia; pero Chile también tiene un viejo lema que reza “por la razón o por la fuerza”. Nosotros, por otro lado, tenemos lo nuestro: un pueblo indiscutiblemente pacífico, intelectuales que deben meter la mano de una buena vez pero con pulso firme y tomando partido: primero, por la PAZ; luego, por el PERÚ; después NADA. Hoy más que nunca recordemos que tenemos alimañas tan ponzoñosas como el tal Víctor Ariza, que desconoce lo que son la lealtad y el amor por el suelo propio. Defendamos la PAZ otra vez, defendamos nuestra soberanía, ahora: ¡POR LA RAZÓN O POR LA FUERZA, PERUANOS!