Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2014/04/18

García Márquez: soñé que asistía a mi propio entierro

García Márquez luego del puñetazo que le propinara Mario Vargas Llosa.
Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. "Eres el único que no puede irse" me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos.

Gabriel García Márquez (1927-2014) 

2014/04/14

¡ADIOS, SERRANITO DE AREQUIPA!


La casa en donde nació Mario Vargas Llosa (avenida Parra 101) se ha transformado en un bello museo (físico y) virtual que nos sumerge en la vida y obra del escritor. Gran esfuerzo de, entre otros, su primo Luis Llosa Urquidi que, al inicio, nos transporta a la Arequipa del siglo pasado (año 1936, en que nace MVLl) y nos narra fragmentos importantes de la intensa vida del novelista. Se pudo hacer mucho mejor, a mi modesto entender, pero luego de visitarlo no tengo más que aplausos para los gestores de estos ambientes que todos los arequipeños debemos visitar cuanto antes.
Una de las mejores partes (y que me hizo recordar a Oswaldo Reynoso conversando con sus personajes de Los Inocentes, quienes, en una escenificación durante la presentación de sus libros, le reclamaban que él los había olvidado: Cara de Ángel, el Rosquita, etcétera) es aquella donde el autor de Conversación en La Catedral se sienta en la misma mesa con algunos de sus más recordados personajes: Santiago Zavala, el ‘poeta’ Alberto Fernández y Lituma, todos ellos le reclaman, a su creador, que les diga la verdad de las mentiras y le advierten que ya no le pertenecen y, por lo tanto, lo van a sobrevivir. Al final del diálogo, Lituma, piuranísimo, le dice con notorio desdén: “Adiós, serranito de Arequipa”. ¡Excelente!


Nota.- Patético, para variar, el señor Juan Manuel Guillén Benavides invitando sólo a su collera y dando un discurso casi entre lágrimas, pretendiendo contagiar su 'emoción' a los presentes. Florón de la corona: hizo que su hija y su sobrina le entregaran un obsequio al Premio Nobel: sólo faltó la suegra y la entenada. Una mención especial se merece una señora que funge de Jefa de Prensa del Gobierno Regional, muy maleducada y violenta que, pensando que yo no era de Arequipa ni colaborador de ningún medio quiso impedir mi ingreso a la casa de Mario Vargas Llosa. ¡Esa es la gente del Gobierno Regional de Arequipa! Fue ella quien contestaba el celular a cada nada dentro del museo, incomodando a los periodistas presentes: una de sus colegas la codeó suavemente para que apagara el aparato pero ella no se dio por enterada: en vez de disfrutar del museo se la pasó conversando por celular o durmiendo.

2014/04/12

Oración al balón: ¡entra!

México 1986: Jorge Valdano abrazado por el mejor del mundo.
Soy Jorge Valdano y he metido un gol en una final de una Copa del Mundo.
Jugar un mundial de fútbol era el sueño recurrente, desde que tengo uso de razón, esa era la fantasía inalcanzable: me pasaba por la cabeza permanentemente. Y, de pronto, descubrimos que eso era posible, que eso existía. Y quedamos fascinados para siempre.
Debo decir que el estadio Azteca tiene una atmósfera, una luz, muy especial y eso me resulta inolvidable. Y era el día que había estado esperando toda mi vida. Estaba convencido de que ese partido lo íbamos a ganar, sí.
El ‘Negro’ Enrique me la tocó y siempre dije que, durante todo el camino, fui rezando una oración al balón. En realidad, la oración, para sintetizarla, era: ¡entra!
¿Será verdad o será mentira? ¿Es el mundo real o es otra vez el sueño de toda la vida de que estoy metiendo un gol en el mundial? ¡Es el temor a que tu madre te despierte! Miré hacia las gradas y me dije: ¡bueno, eres campeón del mundo! La sensación de que era un gran privilegiado porque son recuerdos que duran toda la vida, ¿no?

2014/04/06

Hablar. Narrar. Derramar.

Ha llegado el momento de contar la historia.
Ha llegado el momento de relatar el cuento.
Hablar. Narrar. Derramar.
El cuento –el pasado– como una narración, como una historia. Historia, mal que mal, significa pasado pero también cuento. Ha llegado el momento de contar el cuento, de enfrentarse a la historia.
Me gusta ese tagline.
Lo uso. Lo recuerdo.
Tengo el afiche. Y pienso en él cada tanto. Sobre todo a la hora de partir un guión o un libro: ¿Ha llegado la hora de contar el cuento?
¿Vale la pena contarlo?
¿Sirve?
¿Servirá?
Cada cuento –cada historia– tiene su momento: para leerlo, para escribirlo, para contarlo. Los hay urgentes, los hay que necesitan tiempo y seguridad, hay aquellos que no se pueden siquiera recordar. 
Alberto Fuguet, Tránsitos (una cartografía literaria) 

2014/04/04

Oswaldo Reynoso le enmienda la plana a Caretas a raíz del Concurso de las Mil Palabras

Me convocaron para que formara parte del Jurado del Concurso El Cuento de las Mil Palabras de la revista Caretas. Acepté porque quería que este concurso volviera a retomar la línea que marcó el  primer cuento premiado del primer concurso. Me refiero al cuento ya clásico de Edgardo Rivera Martínez (“El ángel de Ocongate”). Caretas es la única entidad que no paga nada a los miembros del jurado. Sólo acepté dos bolas de helado de pístacho y coco. Yo, desde el primer momento,  propuse el cuento que ha ganado el primer premio. Las propuestas de (Santiago) Roncagliolo fueron disparatadas. Por ejemplo, el final de un cuento propuesto por este mal escritor mediático termina en forma demasiado, demasiado, no sé qué calificativo darle. El remate del relato era de un viejo que se corre la paja frente al televisor. En el intercambio de opiniones entre los tres miembros radicados en Lima, yo, con sólidos argumentos, defendí mis criterios estéticos y la línea que siempre defiendo de una literatura peruana profunda para llegar a lo universal y no a lo cosmopolita globalizado por los centros de poder transnacionales. La reseña que aparece en Caretas da a entender que Roncagliolo propuso ese cuento y además entre comillas transcriben su opinión que, no seguramente, sino de verdad escribió frente a los hechos consumados. Además, agrega que el maestro Reynoso le dio la venia. ¡Qué venia! Caretas y toda su comparsa de figurones se van a la misma mierda. Sí, a la misma mierda. Dentro de algunos días cumplo 83 años y toda mi vida ha sido un batallar constante contra ese lumpen de intelectualoides que hacen tanto daño a la auténtica y dolorosa realidad del Perú. Hoy más que nunca compruebo que el Perú para mí es una herida que llevaré sangrante y abierta hasta el último día de mi vida. Gracias por leer este mensaje. Si deseas puedes hacerlo circular en las redes para que los escritores de verdad se enteren de tales manipuleos.

Oswaldo Reynoso

Nota.- El autor de En octubre no hay milagros hace referencia a esta nota de Caretas:

El comentario de Santiago Roncagliolo llegó por mail desde Barcelona, y resultó decisivo a la hora de elegir al ganador: “A menudo las tradiciones andinas pecan por ser demasiado didácticas o, al contrario, muy oscuras. Esta, en cambio, funciona como un reloj. Se lee como un clásico de la narrativa fantástica”. El maestro Oswaldo Reynoso dio la venia definitiva (...).
Fuente:

2014/04/02

(estoy listo para) el funeral...



Vengo sólo a abrazarte
Vengo sólo para demostrar que te equivocas
Y conocerte es difícil, y nos preguntamos
para hacerte conocer todo lo equivocados que estábamos.

Es demasiado tarde para llamar, así que esperemos
a que la mañana te despierte: es todo lo que tenemos
Para conocerme tan casi excelente
Es hacerme conocer todo lo equivocados que estaban...

En toda ocasión voy a estar listo para un funeral
En toda ocasión, una vez más, llamamos al funeral
En cualquier momento estoy listo para el funeral
En cada ocasión un funeral en un día soleado...

Vengo sólo a mostrarte que irás abajo
Vengo sólo para demostrar que te equivocas
Afuera, el viento sopla las hojas muertas,
Antes de morir tenían árboles en donde colgar sus esperanzas

En toda ocasión voy a estar listo para el funeral
En toda ocasión, una vez más, llamamos al funeral
En toda ocasión estoy listo para el funeral

En toda ocasión un funeral en un día soleado…

The funeral, Band of horses

2014/03/30

Síndrome de Estocolmo

En la edición Nro. 195 del semanario Hildebrandt en sus trece
En la edición 195 de Hildebrandt en sus trece aparece mi historia Síndrome de Estocolmo.
También en la página 27 aparece un bello de texto de César Hildebrandt titulado Dormir sin culpa, que comparto.

Los animales duermen sin culpa. Sin manchas ni remordimientos. Duermen como han de morir, como vivieron: puros, lo más cercanos a Dios (si Dios hubiese). Vivían las bestias la paz del paraíso hasta que el mono transformado llegó para trocearlos. Y el mono inventó las hamburguesas, los patés, las putas de Avignon embutidas en mallas de torero, las máquinas fabricadoras de mastitis, las páginas sociales, los reyes belgas matando por marfil. Decretó el mono apenas transformado que él era el rey de la creación y el hijo de Dios y todo eso lo dijo para inventar corrales, mataderos, lentas muertes, programadas gorduras. Lo dijo con la voz del falso coronel de Kentucky Fried Chicken. Llegó con hachas el mono transformado, con patadas llegó la bestia humana a establecer el reino del martirio. Ese mono bajado de los árboles que afirma haber visto la zarza ardiendo está matando también su madriguera. El planeta está harto del mono soberbio, los hielos se derriten por su culpa y el culto por las chimeneas terminará con esta roca que gira sin sentido alrededor de una estrella que ignora también por qué se quema. Cuando la locura me llama y la ninguna razón del universo solicita mi atención, entonces yo me pongo a ver fotos de animales que duermen y consigo así no suicidarme.