Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2007/11/24

El Perú no sabe de revanchas (*)


El fútbol siempre da revanchas”, reza el refranero popular del deporte rey. Pero, cuando éstas se presentan en bandeja, el Perú nunca sabe aprovecharlas, pues no estamos hechos para ganar ni para darnos el gusto de saldar viejas deudas. Sólo sabemos sacar adelante partidos por azar o gitanería. ¿Es un error de fábrica, genético, o, acaso, el masoquismo es el único deporte que practicamos con un éxito masificador? No lo sé. Nuestro traje deportivo se disfraza de rojiblanco pero, en el fondo, siempre tendrá un tono sombrío: el de la cerviz gacha con un eco que resuena lamentándose. “Es nuestra realidad, el fútbol peruano es mediocre”, para salir del paso y justificar lo injustificable, porque todos sabemos que hasta los mediocres tienen lo que no tuvo el equipo de todos: vergüenza deportiva.
Un Ecuador decadente y vapuleado, que estaba a un paso de recibir el tiro de gracia, resucitó como Lázaro porque se encontró con el rival perfecto, el más chato y accesible, el que todos quieren enfrentar: EL PERÚ. Nuestro seleccionado tuvo en Quito una tarde tan impresentable y bochornosa como lo es ese dirigente caradura que se aferra a la presidencia de una Federación que para encontrar el rumbo lo necesita lejos, lejísimos, en otra galaxia.
Ecuador ratificó, una vez más, su paternidad sobre nuestra selección y la sonrisa cínica de Del Solar luego de los últimos goles del rival me resulta insoportable, o cuando menos amonestable. Sonreír al ver nuestra valla vencida es, en primer lugar, una falta de respeto a él mismo, a su cargo de entrenador, a sus pupilos y, por último, a todos los aficionados peruanos; porque una derrota duele, pero un 5 a 1 mata, aplasta.
La campaña rumbo a Sudáfrica no sólo es fallida y mediocre sino que, a su lado, las de Oblitas, Maturana y Autuori son la gloria, el clímax. No creo que sea apresurado pedir que el Chemo se vaya a su casa. Él eligió quemarse, Burga fue su verdugo (en realidad, fue el verdugo de todos, porque ese equipo sin alma es de todos, por eso esta pena sin fondo).
Sé que Burga no entiende, se aferra a la estupidez recalcitrante y a la necedad maratónica; pero estoy seguro de que Chemo sí tiene dignidad, además todos reconocemos que Del Solar sí es un ganador. Al chaval habrá que decírselo de la manera que más le gusta: ¡Hombre, o te vas o te vas! ¿Vale?

(*) Publicado en el diario El Pueblo
Imagen: Manuel Burga (fuente El Comercio)


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