Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2011/06/13

El optimista del gol se llevó el arco de La Bombonera


Algunos mezquinos suelen recordar a Martín Palermo por los tres penales marrados contra Colombia en la Copa América Paraguay 1999 (olvidando, quizá deliberadamente, los "huevos" que hay que tener para patear tres penales en un mismo partido). Otros, el año pasado, no entendían cómo Maradona lo había llevado al mundial de fútbol Sudáfrica 2010.
Martín Palermo, hincha de Estudiantes de la Plata (como Ernesto Sábato), es el máximo artillero de la historia del club más tradicional de Argentina: Boca Juniors.
El regalo que le dieron el día de su último partido en el estadio xeneize: ¡el arco de la Bombonera!
Argentina, siempre lo he sostenido, es el país donde el fútbol se vive como una auténtica religión, un pasión que capaz de horadar a toda la nación gaucha.
Bautizado por el “Virrey” Carlos Bianchi como el “optimista del gol”, este larguirucho delantero pasó a la historia del fútbol mundial.
Sé que las comparaciones son odiosas. Pero hace pocos días los brasileros despidieron a Ronaldo (sí, al que marcó más goles en los mundiales de fútbol); si cotejan la despedida del “fenómeno” Ronaldo con el “titán” Palermo comprenderán por qué la Argentina es la tierra de las hinchadas más palpitantes del mundo. Entenderán quizá por qué estás despedidas, como la del más grande (¡Maradó!) me mueven hasta las lágrimas. Y entenderán por qué Martín Palermo es también conocido como “el hombre que hace llover”.
Larga vida al ¡GOLEADOR! Larga vida al fútbol argentino que es PASIÓN.





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