Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2012/02/04

En el día del Pisco Sour


Una pequeña reflexión en el día del pisco sour. Recuerdo que a Mario Vargas Llosa le preguntaron, en Santiago de Chile, ¿cuál de los dos era mejor: el pisco chileno o el peruano? A lo que el novelista arequipeño respondió: «Ninguno, ¡porque yo detesto el pisco!». ¿Qué esperan para crucificarlo? ¿A él o a Barrabás? Ya sé a quién elegirían… si en 1990 elegimos a Fujimori… y, bueno, mejor no recordarlo, ¿verdad?



Yo formé parte de un ejército loco,
tenía veinte años y el pelo muy corto,
pero, mi amigo, hubo una confusión,
porque para ellos el loco era yo.

Es un juego simple el de ser soldado:
ellos siempre insultan, yo siempre callado.
Descansé muy poco y me puse malo,
las estupideces empiezan temprano.

Los intolerables no entendieron nada,
ellos decían: "Guerra",
yo decía: "no, gracias”.

Amar a la Patria bien nos exigieron,
si ellos son la Patria, yo soy extranjero.
Yo formé parte de un ejército loco,
tenía veinte años y el pelo muy corto,
pero mi amigo hubo una confusión,
porque para ellos el loco era yo.

Se darán cuenta que aquel lugar
era insoportable para alguien normal,
entonces me dije: "basta de quejarme, yo me vuelvo a casa"
y decidí largarme.

Les grité bien fuerte lo que yo creía
acerca de todo lo que ellos hacían.
Evidentemente les cayó muy mal
y así es que me echaron del cuartel general.

Yo formé parte de un ejército loco,
tenía veinte años y el pelo muy corto,
pero, mi amigo, hubo una confusión,
porque para ellos el loco era yo.

Si todos juntos tomamos la idea
que la libertad no es una pelela
se cambiarían todos los papeles,
y estarían vacíos muchos más cuarteles,
porque a usar las armas bien nos enseñaron
y creo que eso es lo delicado,
piénselo un momento, señor general,
porque yo que usted me sentiría muy mal.

Yo formé parte de un ejército loco,
tenía veinte años y el pelo muy corto,
pero, mi amigo, hubo una confusión,
porque para ellos el loco era yo.

¿Te das cuenta, loco? De repente... es así...

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