Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2005/09/15

Recordar es volver a sufrir: Rumbo a un nuevo fracaso llamado "Sudáfrica 2010"

LA HORA DE LOS CULPABLES
Esto data del amargo setiembre del año 2001, cuando nos despedimos de Japón-Korea 2002... Luego vino el borrón y cuenta nueva y, exactamente cuatro años después (setiembre 2005), otra vez repetimos el plato: chau mundial, para variar...
Dicen que recordar es volver a vivir; para el peruano recordar es volver a sufrir (y sufrir doblemente al corroborar, con horror, que nunca aprendemos de los errores... y esto, lamentablemente, abarca todos los ámbitos).
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Setiembre del 2001
Es la hora de los culpables, es la hora de empezar otro “proceso” (como tantas veces). Otra vez nos mataron la ilusión, el Chino Recoba fue nuestro verdugo, como lo fue el Matador Salas hace cuatro años (1997).
¿Y dónde están los culpables? Que levanten la mano y saquen pecho no sólo Delfino y compañía, sino también esa prensa limeña centralista que apoyó y defendió la decisión de jugar otra vez en Lima pisoteando a la provincia (esa provincia que también tiene derecho a ver a su selección), y renunciando estúpidamente a la ventaja innegable que constituye jugar en la altura.
Sí, señores; Ecuador es la más clara muestra, los norteños con un equipo ordinario se hicieron fuertes de locales, su gran aliado fue la altura quiteña que le permitió hacer del estadio Atahualpa su fortín donde sólo claudicó ante la albiceleste argentina (un equipo de otro lote). En cambio acá elegimos nuevamente a “Lima la horrible”, esa capital que ya está cansada de presenciar eliminaciones: desde hace dos décadas que nos arrastramos en la eliminatoria (perdimos cinco de ocho partidos de local).
Digan presente, esos que decían que los arequipeños son regionalistas y que no iban a apoyar a la selección. Qué ridículo, pues todo el Perú, a través de la pantalla chica, ha visto a una afición capitalina que llena el estadio pero cuando ve a su equipo en desventaja se ahoga en su propio silencio. ¿O no recuerdan el anterior Perú-Uruguay en el ’97 cuando terminó el primer tiempo 0-1 con gol de Recoba? El estadio fue un silencio sepulcral hasta que el “Chorri” hizo magia, allí recién despertaron, pero el hincha debe ser incondicional, debe alentar los noventa minutos, debe dejar los pulmones en la cancha.
Que digan presente también esos seudo-periodistas que hablaban de que Perú debe respetar su “identidad” y su “estilo de juego”, ¿Pero de qué identidad hablamos, del toque de balón improductivo, del fútbol sin arcos que practicamos? La prensa nos mete en la cabeza eso no sólo al hincha sino también al jugador una idea equivocada del fútbol.
Dicen por allí que el argentino sale a la cancha seguro de que va a ganar, en cambio el peruano no sabe si ganará pero de lo que sí está seguro es que va a “tocar bonito”.
Hoy por hoy se comenta que “para que el país cambie sólo falta que cambiemos nosotros”, entonces cambiemos porque ese fútbol añejo del taquito de Cueto y de la guachita de Uribe es un fútbol de otros tiempos (ahora no sirve); en el setenta nos resultó porque el fútbol era así, ahora, en cambio, es más físico (biotipo), más estratégico. Antes se jugaba caminando y con arqueros fofos, por eso el mismo Rivaldo afirmó que si él hubiera jugado en el Brasil del '70 se hubiera “paseado” en la cancha, y no le falta razón porque esos jugadores eran lentos, y no es un dislate decir que en estos tiempos el físico les daría apenas para jugar un cuarto de hora y nada más .
Todos nos conocen de memoria: los paises vecinos dicen que el peruano toca bien la pelota y nada más. Nuestros rivales vienen y nos regalan la pelota, nosotros tocamos pero ellos hacen los goles, y con los goles se gana el partido. Cuando entendamos que con goles iremos alguna vez al mundial, recién cambiaremos... y como decía el Mago Markarián que “el hecho de tener la pelota no significa manejar el partido”; recordemos que los guaraníes nos regalaron la pelota en Asunción y con ella nos metieron una canasta de goles (5 goles en Asunción). La realidad es dura, busquemos una nueva identidad, un nuevo derrotero futbolístico, porque nuestra percepción del fútbol está fuera del contexto.
Lo bueno de tocar fondo es que ya no se puede caer más, empecemos a escalar poco a poco, firme pero buscando otra ruta, miremos el río de la Plata, quizás por allí encontramos una nueva escuela, porque la actual ya colapsó hace rato.
Finalmente, si decimos que la selección es el equipo de todos, ojalá le demos una buena lectura a este fracaso y pensemos que si Ecuador lo hizo con la altura porqué nosotros no.
Opciones: Arequipa, Cuzco, Huancayo, Cerro de Pasco. Es momento de aprovechar nuestra geografía y es hora de demostrar que verdaderamente es el equipo de todos.
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PD: ¿Queremos más de lo mismo para la próxima eliminatoria? Primer paso: volvamos a ser locales en LIMA, lo demás viene por default.

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