Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2011/04/30

Ernesto Sábato (1911-2011)


Yo no conocí a Sábato por sus libros.
Me enteré de él gracias a esos grandes reportajes de esa revista que, durante muchos años, fue como la Biblia para mí: El Gráfico. Recuerdo una gran nota en donde habla de todo: literatura, fútbol, Maradona y de su inconmensurable pasión por Estudiantes de La Plata.
Luego vino la eclosión gracias a El túnel.

(continuará… como continuaremos leyendo a Ernesto. Ojalá Dios exista y te hayas encontrado con él)


2011/04/28

No soy su amigo: soy su maestro

Los maestros nunca mueren. Siempre viven en tus recuerdos. Estaban ahí cuando tú llegaste y estaban ahí cuando te fuiste, como algo fijo.
De vez en cuando te enseñan algo. Pero no todos. Y nunca logras conocerlos tanto como ellos te conocen a ti. En algún tiempo confías en ellos y, si tienes suerte, talvez haya alguno que confíe en ti.






-Yo... creí que era mi amigo...
-No soy su amigo, señor Arnold. Soy su maestro.

2011/04/27

Mourinho citando a Einstein

"Con Voluntad tú puedes hacer las cosas", afirma Mourinho. Un entrenador irresistible, un ganador nato.

2011/04/25

Grupo El Comercio: intento de docilizar a periodistas

Como sabemos el Grupo el Comercio (El Comercio, Perú21, Trome, América TV, Canal N, etcétera) a través de todos sus medios intenta practicar una dictadura informativa para apoyar a los Fujimori. El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) se ha manifestado.

El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) rechaza despidos de periodistas del Grupo El Comercio por motivos políticos y apoya la pluralidad informativa en la TV.

El Consejo Directivo del IPYS ha decidido pronunciarse en los términos siguientes, relacionados con el rol de los medios de comunicación en las elecciones generales:

1. El IPYS está recibiendo continuas consultas y pedidos de pronunciamiento por parte de periodistas que afrontan dilemas éticos en sus medios, relacionados con la cobertura informativa electoral. En el contexto actual, la mayoría de los medios impresos ha tomado partido por uno de los candidatos presidenciales, mientras que en la radio y la televisión existe un clima de mayor pluralidad informativa.
2. Ante todo, este pronunciamiento quiere recordar a los periodistas que nuestra primera responsabilidad es informar por encima de convicciones políticas propias o de los propietarios de los medios, que esto implica un escrutinio a ambos candidatos y no solo a uno de ellos, y que las dos partes de la disputa electoral debieran tener en la medida de lo posible igualdad de oportunidades para mostrar sus puntos de vista. Sin discutir el derecho de los medios a decidir su propia línea informativa, el IPYS cree que en este proceso electoral ellos no deben ser vehículos de propaganda ni trabajar para la campaña de una de las partes. El IPYS comprende y se solidariza con periodistas que creen que esta política no es practicada por sus medios, y los insta a defender sus puntos de vista en los canales establecidos.
3. El IPYS muestra su preocupación por la decisión del Grupo El Comercio de disciplinar a sus medios para apoyar informativamente la campaña de Keiko Fujimori. Hacemos un llamado a sus directivos para mantener su independencia por la importancia que tiene este consorcio en el mercado de medios nacionales. Al IPYS, que es perseguido en Venezuela por el régimen de Hugo Chávez, no le parece inútil recordar el error cometido por los principales medios de ese país al convertirse en actores políticos, afectando su credibilidad y haciéndole un pobre favor a la democracia.
4. El IPYS deplora el despido de los periodistas Patricia Montero y José Jara, productores de Canal N. El IPYS considera que las medidas tienen una motivación política, como parte de la nueva línea editorial del Grupo El Comercio, y que se deben precisamente a la independencia comprobada de estos periodistas. El IPYS se solidariza con ellos y comparte el malestar que los despidos causaron entre sus colegas.
5. El IPYS cree en la autoregulación, y considera que todo intento de controlar contenidos de los medios por cualquier mecanismo externo es contrario a la libertad de expresión. Sin embargo, la ley de radio y TV dice que la prestación de servicios de radiodifusión se rige, entre otros principios, por el del respeto al pluralismo informativo y el de la libertad de información veraz e imparcial. Principios que son exigibles a los operadores porque el Estado les concede usar el espacio radioeléctrico, un recurso de todos los peruanos. Así, estos medios están más obligados éticamente que los periódicos impresos a ejercer un periodismo de calidad, independiente y plural, ajeno a los intereses comerciales y políticos de las compañías que detentan la concesión. Por lo mismo deben ser fiscalizados por el resto de medios, por la sociedad civil y por organizaciones de periodistas independientes como el IPYS.
6. El IPYS deplora que hasta el momento los candidatos presidenciales Ollanta Humala y Keiko Fujimori no hayan mostrado el mínimo interés en responder las preguntas sobre libertad de expresión que les fueran planteadas por el IPYS. Creemos que ambos deben precisar aspectos fundamentales de su política y estaremos esperándolos el viernes 29 de abril al mediodía, en el local del IPYS, con la presencia de invitados nacionales e internacionales. El IPYS coordinará con el Consejo de la Prensa Peruana, para darle al evento la mayor difusión y representatividad.
21 de abril del 2011
El Consejo Directivo

2011/04/23

El retorno a la dictadura, no

Elegir presidenta a Keiko Fujimori sería la más grave equivocación cometida por los peruanos. Equivaldría a legitimar el régimen que envileció la política y sembró de violencia nuestro país.
Cuando los tres candidatos que representan la defensa del sistema democrático y liberal se dedican a destrozarse unos a otros, como ocurrió en las recientes elecciones peruanas -me refiero a Luis Castañeda, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski-, el resultado es previsible: los tres se autodestruyen y abren el paso de la segunda vuelta electoral a dos candidatos que, desde los extremos, representan una amenaza potencial para la supervivencia de la democracia y el desarrollo económico que, desde hace 10 años, había convertido al Perú en el país que progresaba más rápido en toda América Latina. El poeta César Moro no exageraba demasiado cuando escribió: "En todas partes se cuecen habas, pero en el Perú solo se cuecen habas".

Bien, no es cuestión de suicidarse, porque el suicidio no resuelve los problemas para los que se quedan vivos, de modo que, ahora, por lo menos la mitad de los peruanos debemos elegir entre dos opciones que habíamos descartado: Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Algunos amigos míos han decidido viciar su voto, pues rechazan a ambos candidatos por igual. Ésa es una decisión respetable desde el punto de vista individual y moral, pero nada efectiva en términos colectivos y prácticos, pues no votar equivale siempre a votar por el que gana, ya que se renuncia a hacer algo -aunque sea tan mínimo como lo que representa un solo voto- para impedirlo.

Creo que es preferible elegir, haciendo un esfuerzo de racionalidad y aceptando las tesis del compromiso sartreano, según las cuales siempre hay una opción preferible a las otras, aunque semejante elección implique inevitablemente un riesgo y la posibilidad del error.

No tengo duda alguna de que elegir presidenta del Perú a Keiko Fujimori sería la más grave equivocación que podría cometer el pueblo peruano. Equivaldría a legitimar la peor dictadura que hemos padecido a lo largo de nuestra historia republicana. Alberto Fujimori no sólo fue un gobernante asesino y ladrón, tal como estableció el tribunal que, en un proceso modélico, lo condenó a 25 años de cárcel. (Según la Procuraduría, sólo se han repatriado unos 184 millones de dólares de los 6.000 que por lo menos se birlaron durante su régimen de las arcas públicas). Fue, además, un traidor a la legalidad constitucional que le permitió acceder al poder en unos comicios legítimos, dando el golpe de Estado que acabó con la democracia en el Perú el 5 de abril de 1992. Keiko Fujimori ha reivindicado ese hecho bochornoso y su entorno está plagado de colaboradores de la dictadura. Como han comprobado los medios de comunicación, el propio ex dictador ha coordinado la campaña presidencial de su hija desde su cárcel dorada.

El pueblo peruano no puede haber olvidado lo que significaron esos ocho años en que Fujimori y Vladimiro Montesinos perpetraron un saqueo sistemático de los recursos públicos, la corrupción que cundió por todos los mecanismos e instituciones del poder en la más absoluta impunidad, los tráficos de armas, de drogas, la manera como políticos, empresarios, directores de canales de televisión, iban a venderse a la dictadura por bolsas y fajos de billetes, escenas de escándalo que han quedado registradas en los vídeos que el propio Montesinos grababa sin duda para chantajear a sus cómplices.

Tampoco puede olvidar los innumerables crímenes, desapariciones, torturas, ejecuciones extrajudiciales y toda clase de violaciones de derechos humanos de campesinos, estudiantes, sindicalistas, periodistas, que marcaron esos años de horror, y contra los que el pueblo peruano reaccionó, a fines de la década de los noventa, cuando, con movilizaciones como la Marcha de los Cuatro Suyos, consiguió derrotar a la dictadura y devolver la libertad al Perú. No es posible que en tan pocos años en la memoria de los peruanos se haya borrado esta ignominia histórica y una mayoría decida ahora con sus votos que se abran las cárceles y las decenas de ladrones y asesinos de la dictadura salgan de nuevo a gobernar el Perú. Todo lo que queda de digno en el país debe impedir, valiéndose del civilizado recurso de las ánforas, semejante vergüenza para nuestra patria.

Votar por Ollanta Humala implica un riesgo para todos quienes defendemos la cultura de la libertad, lo sé muy bien. Su antigua simpatía por las políticas catastróficas de la dictadura del general Velasco y del dictador venezolano Hugo Chávez justifican los recelos de que su subida al poder pudiera significar una ola de estatizaciones que hundiera nuestras industrias y ahuyentara a las empresas e inversores que, en los últimos 10 años, han contribuido de manera decisiva al notable crecimiento de nuestra economía, a la creación de tantos miles de empleos, a la reducción de la pobreza de más de 50% a un tercio de la población y a la buena imagen que se ha ganado el Perú en el extranjero. Asimismo, es lícito el temor de que aquellas antiguas simpatías puedan inducir a su Gobierno a desaparecer una vez más en nuestra historia la libertad de prensa en el país.

Sin embargo, la verdad es que en esta campaña Ollanta Humala ha moderado de manera visible su mensaje político, asegurando que se ha separado del modelo autoritario chavista e identificado con el brasileño de Lula. Por lo demás, en esta campaña ha tenido asesores brasileños cercanos al Partido de los Trabajadores. Ahora asegura que respetará la propiedad privada, que no propiciará estatizaciones, que no recortará la independencia de la prensa ni la inversión extranjera y que está dispuesto a renunciar a la idea de una Asamblea Constituyente que (como lo hizo Chávez en Venezuela) reemplace a la actual Constitución que prohíbe la reelección presidencial.

¿Son estas las convicciones genuinas de alguien que ha evolucionado ideológicamente desde el extremismo hasta las posiciones democráticas de la izquierda latinoamericana que encarnan un Ricardo Lagos, en Chile, un José Mujica en el Uruguay, un Lula y una Dilma Rousseff en Brasil, o un Mauricio Funes en El Salvador? ¿O es una mera postura táctica para ganar una elección, ya que Ollanta Humala sabe muy bien que sólo vencerá en esta segunda vuelta si un importante sector de la clase media peruana vota por él? Creo que la respuesta a esta pregunta que se hacen hoy día tantos peruanos que votaron por Castañeda, Toledo y Kuczynski, no depende tanto de las secretas intenciones que pueda tener el candidato en el fondo de su conciencia, sino de los propios electores que decidan apoyarlo y de la manera en que lo hagan.

Este apoyo no puede ser una abdicación sino un apoyo exigente y crítico, a fin de que Ollanta Humala nos dé pruebas fehacientes de su identificación con la democracia y con una política económica de mercado sin la cual el Perú entraría en una crisis y un empobrecimiento que condenaría al fracaso todos los programas de redistribución y de combate a la pobreza que figuran en el plan de gobierno de Gana Perú. Para que aquellos programas sean exitosos es indispensable que el Perú siga creciendo como lo ha hecho estos últimos años, ya que si no hay riqueza no hay nada que redistribuir. Eso lo han entendido los socialistas chilenos, brasileños, uruguayos y salvadoreños y por eso, aunque se sigan llamando socialistas, aplican o han aplicado en el Gobierno políticas socialdemócratas (no digo liberales para no espantar a nadie, pero si dejara esa palabra no mentiría). Si Ollanta Humala persevera en esta dirección que parece haber emprendido, la democracia peruana estará a salvo y continuará el progreso económico, acompañado de una política social inteligente que devolverá la confianza en el sistema a quienes, por sentirse marginados y frustrados de ese desarrollo que no los alcanzaba, optaron por los extremos.

Cuando escribo este artículo, buena parte de votantes por el partido de Alejandro Toledo, Perú Posible, parece haber optado por ese apoyo exigente y crítico a Ollanta Humala que yo propongo. Mi esperanza es que los otros partidos democráticos del Perú, como Acción Popular, el Partido Popular Cristiano y el APRA, que, con tantos miles de independientes, combatieron con gallardía a la dictadura fujimorista y ayudaron a derrotarla, se sumen a este empeño, para evitar el retorno de un régimen que envileció la política y sembró de violencia, delito y sufrimiento a nuestro país y para asegurarnos que la llegada de Ollanta Humala al poder fortalezca y no destruya la democracia que recobramos hace apenas 10 años.

© Mario Vargas Llosa, 2011.


Abrazo

2011/04/16

Asesino de la ilusión... y otras historias

So pretexto de vida
So pretexto de paz
So pretexto de amar
So pretexto de luchar mentiras nada más...
Asesino de la ilusión de Leusemia


Mujer embarazada: ¿tuve que marca la O de Ollanta para un Perú mejor?


Purpura from Cinépata on Vimeo.

2011/04/14

Hasta aquí nomás (histórico editorial de Caretas)

Se hacían extrañar en Caretas este tipo de editoriales históricos: HASTA AQUÍ NOMÁS. "Rechacemos a un régimen propenso a convertir en prostíbulos a los medios de comunicación".


Hasta Aquí Nomás


Hasta los últimos días de este proceso, Keiko Fujimori y la gente de Fuerza 2011 habían logrado mantener una cierta distancia con el pasado más oscuro del fujimorato. Algo parecía prometer su juvenil candidatura, acompañada como estaba con una figura como Jaime Yoshiyama, tan humillado por Montesinos, y, entre bambalinas, por el buen hermano Santiago.

Pero a partir de su manifestación de cierre de campaña, Keiko no solo ha dado vivas filiales a su encarcelado padre sino que lo ha subido al estrado en calidad de prócer nacional y proclamado reiteradamente a su régimen como el “¡mejor gobierno de la historia del Perú!”.

¿Cómo? Aquí debe frenarse este sushi.

Esa candidatura implica ahora un humillante agravio a la Nación que se debe rechazar, y la proyección es peor.

¿Puede tener algún lugar ejemplar en nuestra historia el Presidente de la República que fugó del país de Grau, Cáceres y Bolognesi en circunstancias bochornosas, y que se refugió en la tierra de sus ancestros postulando incluso, aunque infructuosamente, a la Dieta en representación de una facción fascista?

¿Merece alguna consideración el reo que, condenado después de un ejemplar y meticuloso juicio público, que ningún observador internacional ha objetado, con cargos que ya previamente habían sido evaluados como delitos comunes por la Interpol, fue extraditado de Chile al determinar la justicia de allá que el caso de ‘Chinochet’ no era político sino criminal?

¿Es ese el personaje el que lideró el “mejor gobierno de la historia del Perú” y es su familia la que resguardará en el futuro la seguridad ciudadana?

¿Qué se cree la dinastía Fujimori, que este es un país de quita y pon, y sin memoria alguna?

¿No terminó el fujimorato con casi todos los miembros de su alto mando militar y policial en prisión, convictos y confesos por grandes latrocinios en la adquisición de armas y operaciones de pillaje auténticamente mafiosas?

¿Las atroces y estúpidas matanzas de los Barrios Altos y La Cantuta se explicarán en el futuro, como ya lo está volviendo a hacer Martha Chávez, como incidentes menores y daños colaterales comprensibles?

¿Se destruirá el monumento al Ojo que Llora y se anulará el proyecto del Museo (o Lugar) de la Memoria, ignorando el apoyo de las Naciones Unidas, del Premio Nobel Vargas Llosa y del actual Presidente Alan García para respetar la mentalidad del Grupo Colina?

En estos días, y ante la disyuntiva electoral planteada, hay que recordar e insistir en que la Patria es más que la administración de su economía y el bienestar de sus empresas, por más vitales e importantes que sean para el desarrollo. Un país es historia, dignidad, cultura, identidad y sobre todo futuro.

Cuidado con esta segunda vuelta. Rechacemos a un régimen propenso a convertir en prostíbulos a los medios de comunicación.

Evaluemos integralmente, con serenidad e inteligencia, a los candidatos y sus programas, y encontremos las formas de amarrar compromisos que respeten los procedimientos democráticos y administren racionalmente el proceso de nuestro auspicioso desarrollo económico y distributivo sin los desplantes de una izquierda que es anacrónica en todo el mundo.

Después de todo, ya se pueden comprobar los desastres y el desgobierno que hunden a Bolivia y convierten a Venezuela en un circo.

Mientras tanto, en aras de un clima menos dubitativo en los círculos de la inversión extranjera y nacional, nada de volverse a humillar por un polo naranja que salga de la Diroes. Quienes los usan ya sacan pecho para refregarlos con insultante arrogancia: “¡Fujimori, el mejor gobierno de la historia del Perú!”.

2011/04/08

Antes del voto del domingo: Prosas apátridas


«Vivimos en un mundo ambiguo, las palabras no quieren decir nada, las ideas son cheques sin provisión, los valores carecen de valor, las personas son impenetrables, los hechos amasijos de contradicciones, la verdad es una quimera y la realidad un fenómeno tan difuso que es difícil distinguirla del sueño, la fantasía o la alucinación. La duda, que es el signo de la inteligencia, es también la tara más ominosa de mi carácter. Ella me ha hecho ver y no ver, actuar y no actuar, ha impedido en mí la formación de convicciones duraderas, ha matado hasta la pasión y me ha dado finalmente del mundo la imagen de un remolino donde se ahogan los fantasmas de los días, sin dejar otra cosa que briznas de sucesos locos y gesticulaciones sin causa ni finalidad.»

Julio Ramón Ribeyro, Prosas apátridas


Hemos perdido la capacidad de indignarnos, de conmovernos, de ser solidarios, de ser humanos. No se trata -aunque a veces parezca que lo hacemos- de polarizarnos y escindir al país en dos: «sistema» versus el «antisistema». Se trata, como en el caso de Cocachacra, de una verdadera democracia, de la libertad de un pueblo para decidir su presente y su futuro (porque rechazar la minería es mirar al futuro, creer en él): ¡Agro sí, mina no! Así de simple.
Lo que no es simple, nunca lo fue, es elegir en el Perú.
Hoy quisiera ser un apátrida. No lo soy y jamás he creído en el voto en blanco.
Nada de oportunismos. No deseamos orientar el voto al extremismo (si unos consideran votar por Ollanta Humala un error que linda con la barbarie; otros, en cambio, tienen el derecho de estar convencidos de que ser extremistas hasta la estulticia es elegir a Pedro Pablo Kuczynski). Desde luego, es preciso aclararlo sin miramientos: si, en segunda vuelta, me obligan a elegir entre Humala y
Kuczynski, votaré por el primero. Correré ese riesgo porque las campañas de satanización en su contra sólo buscan darle más vuelo al anciano PPK.



Hermanos peruanos están perdiendo la vida en Mollendo (grupos de malhechores, confundidos entre los rebeldes, se están dedicando al pillaje) y, mientras tanto, acá, en Arequipa, sumidos en una indiferencia que nos acusa y condena.
—¡Que la policía ponga orden en Mollendo porque en Arequipa ya no hay gasolina para mi carro! —dicen muchos, indolentes o imbéciles, que recién se sienten tocados, olvidando que si ponemos en una balanza a la minería y al agro, este último siempre pesará más (o debería pesar más si no pensamos como el señor PPK y toda su tropa de fundamentalistas del libre mercado sin conciencia social).

La gente en Mollendo le ha dicho no a la minera Southern y no al Proyecto Tía María. El informe de la ONUD dice, entre otras cosas, que la descripción del Proyecto “carece del nivel de definición que corresponde al Proyecto Ejecutivo o a la Ingeniería de Detalle del mismo, generando en numerosas ocasiones, incertidumbre en la definición de las causas de impacto (…) El esfuerzo de relevamiento de información primaria presenta ciertos vacíos de información que impiden la correcta evaluación de los impactos ambientales. Así, cabe citar el grave ejemplo de la inexistencia de un estudio hidrogeológico completo sobre el área del proyecto”.

Repudio el sistema actual y quisiera ver preso al señor Alan García Pérez, emblema insuperable de la corrupción y el robo. Pero tampoco quiero un salto al vacío (aunque sujetos como PPK me pueden obligar a saltar). Soy, pues, un amasijo de contradicciones. Ayer estuve en el mítin de cierre de campaña del señor Ollanta Humala Tasso en las afueras del coliseo Arequipa. Volví decepcionado. Fue una pérdida de tiempo. No encontré convicciones, sólo discursos sosos y populistas. Gentes tristes, frías y confundidas.

Alejandro Toledo Manrique tuvo un gobierno democrático con errores groseros. Fue precisamente esa libertad absoluta de expresión la que permitió que se lo cargue tanto con sus recurrentes viajes a Punta Sal, por su debilidad por el whisky y por tener una familia bastante especial.

Como arequipeño, no puedo olvidar el Arequipazo y los dos muertos en nuestra bienamada Plaza de Armas. Sigo creyendo que el error fue del entonces Ministro del Interior, Fernando Rospigliosi Capurro. Un sujeto que, presa de su soberbia, nos sigue debiendo unas disculpas públicas.
No obstante, no puedo tampoco olvidar de ninguna manera esa revuelta popular en la que Alejandro Toledo se fajó, se puso la vincha, y encabezó la ya mítica Marcha de los Cuatro Suyos. Él es uno de los responsables de que hayamos vuelto a esta democracia («precaria», como él mismo lo ha reconocido, «imperfecta» agregaría Vargas Llosa).
Mi afán primordial –en primera vuelta– es impedir que pase la señora Keiko Fujimori, hija del sátrapa japonés Kenya Fujimori. Darle la oportunidad a esta mujercita educada en Estados Unidos con la plata de todos los peruanos, es abrazarnos con la impunidad, celebrar al autoritarismo, acostarse con la muerte y despertar -en el supuesto negado de que despertemos- esposados por una nueva dictadura.
En esta candente elección hay que tener prioridades:
1. Sacar de carrera a los que nunca fueron democráticos: Fujimori y compañía (el Perú no es una dinastía japonesa, ha dicho el artista Víctor Delfín).
2. Procurar cárcel para Alan García y su compañía (evitar que huya del país como ya lo hizo alguna vez).
3. Defender la democracia a toda costa (defender la democracia, insisto, es rechazar a los que nunca creyeron en ella: la pandilla Fujimori y sus esbirros Raffo, Kouri, etcétera).

Alejandro Toledo, así les joda a muchos, es el candidato más demócrata de todos. Su primer gobierno me dejó muchos sinsabores (yo voté por él, ¡jamás por el aprismo!). Sin embargo, viene a cuento recordar que, después de muchos años, tuvimos un presidente que no huyó del país (Alan García, Fujimori, y seguramente otra vez García). Un presidente que no fue perseguido político. Un presidente que, en esta segunda oportunidad, lo puede hacer mejor.
Espero de todo corazón que Alejandro Toledo haya aprendido de sus errores. Ojalá, Toledo: ¡ojalá!




2011/04/04

Presentación de Libro-Homenaje: “Arequipa y el escribidor”

Nos complace invitarlos, este martes 5 de abril, a la presentación del Libro Homenaje a Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, editado por el periodista y escritor Carlos Rivera, titulado: Arequipa y el escribidor
El evento cultural, se realizará en el auditorio de la Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, ubicada en la casona arquitectónica, sito en Calle San Francisco Nº 308 – Cercado, a partir de las 19:00 horas. Contará con los comentarios de Willard Díaz, Carlos Meneses Cornejo y Otto del Carpio Caro. El libro de homenaje en mención, ha convocado a destacados intelectuales, escritores y periodistas de la ciudad. Todos ellos han participado a través de distintos géneros: crónica, ensayo, artículo, cuento, entrevista y semblanza, los cuales han sido editados y son parte de este trabajo. Destacan: Juan Carlos Valdivia Cano, César Augusto Álvarez Téllez, Henry Rivas Sucari, Cristhian Ticona Coaguilla, Juan Carlos Soto, Orlando Mazeyra Guillén, Ángela Delgado, José Luis Vargas y Carlos Rivera Quispe. Con esta actividad, la casona que alberga la Biblioteca se consolida como un Centro Cultural que aglutine y, al mismo tiempo, enlace las más variadas manifestaciones culturales como la literatura, la música, danza y artes populares que forman parte de las distintas expresiones que se manifiestan en la Región Arequipa.

EL INGRESO ES LIBRE

2011/04/01

Pánico en La Punta


Sabernos mortales es ante todo sabernos abocados a la perdición. Lo más grave no es precisamente no durar, sino que todo se pierda como si jamás hubiera sido.
Clic acá para leer mi relato: Pánico en La Punta, publicado en Badosa.com
Muy bien logrados el perfil del protagonista y el ritmo creciente de tensión, al enfrentarse con algo difuso que aterra y parece inevitable; con acertadas reflexiones y citas intercaladas en lugares justos. Y con el plus de estar narrado en segunda persona, que le da un clima especial. Lo leí con interés y al final tuve casi la sensación de que salía del cuarto de Orestes para dejarlo que duerma. Un cordial saludo al autor
Muy bien logrados el perfil del protagonista y el ritmo creciente de tensión, al enfrentarse con algo difuso que aterra y parece inevitable; con acertadas reflexiones y citas intercaladas en lugares justos. Y con el plus de estar narrado en segunda persona, que le da un clima especial. Lo leí con interés y al final tuve casi la sensación de que salía del cuarto de Orestes para dejarlo que duerma. Un cordial saludo al autor
Muy bien logrados el perfil del protagonista y el ritmo creciente de tensión, al enfrentarse con algo difuso que aterra y parece inevitable; con acertadas reflexiones y citas intercaladas en lugares justos. Y con el plus de estar narrado en segunda persona, que le da un clima especial. Lo leí con interés y al final tuve casi la sensación de que salía del cuarto de Orestes para dejarlo que duerma. Un cordial saludo al autor
Muy bien logrados el perfil del protagonista y el ritmo creciente de tensión, al enfrentarse con algo difuso que aterra y parece inevitable; con acertadas reflexiones y citas intercaladas en lugares justos. Y con el plus de estar narrado en segunda persona, que le da un clima especial. Lo leí con interés y al final tuve casi la sensación de que salía del cuarto de Orestes para dejarlo que duerma. Un cordial saludo al autor,
Muy bien logrados el perfil del protagonista y el ritmo creciente de tensión, al enfrentarse con algo difuso que aterra y parece inevitable; con acertadas reflexiones y citas intercaladas en lugares justos. Y con el plus de estar narrado en segunda persona, que le da un clima especial. Lo leí con interés y al final tuve casi la sensación de que salía del cuarto de Orestes para dejarlo que duerma. Un cordial saludo al autor

Copio y, desde luego, agradezco el comentario de la escritora argentina Pilar Romano:
"Muy bien logrados el perfil del protagonista y el ritmo creciente de tensión; al enfrentarse con algo difuso que aterra y parece inevitable; con acertadas reflexiones y citas intercaladas en lugares justos. Y con el plus de estar narrado en segunda persona, que le da un clima especial. Lo leí con interés y al final tuve casi la sensación de que salía del cuarto de Orestes para dejarlo que duerma".