Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2015/12/05

Empieza el Hay Festival con dos platos fuertes: Martin Amis y Fernando Savater en el Teatro Municipal

Página 11 del diario El Pueblo de Arequipa, sábado 5 de diciembre.
Por Orlando Mazeyra Guillén
En 1991 apareció “Ética para Amador”, quizá el más célebre de todos los libros del escritor y filósofo vasco Fernando Savater. Esta publicación es un ensayo bastante informal y, sobre todo, didáctico en el que un padre —el autor que, al final, oficia de padre postizo de todos sus agradecidos lectores— dialoga con su hijo —Amador— acerca de en qué consiste vivir o aprender a vivir. ¿Qué es la ética? Saber vivir, “o arte de vivir”. La cuestión, desde luego, no es tan sencilla. Savater nos habla del aprendizaje intelectual de la libertad y de su difícil pero inevitable ejercicio: “estamos condenados a ser libres”, recalca recordando a Jean-Paul Sartre.
En estos tiempos de fanatismos y extremismos de toda índole —aquellos capaces de abolir la otredad—  cabe recordar la pregunta que aparece en las páginas de este libro: ¿en qué consiste tratar a las personas como a personas, es decir, humanamente? “Consiste en que intentes ponerte en su lugar. Reconocer a alguien como semejante implica sobre todo la posibilidad de comprenderlo desde dentro, de adoptar por un momento su propio punto de vista”.
Podrá sonar provocador de mi parte —y no intento hacerle mala prensa al autor, además creo que esto poco le interesará viniendo de un lector devoto— pero éste es un testimonio auténtico: luego de leer a Savater, cuando todavía era un mozalbete universitario (y estaba a punto de viajar a Camaná a pasar el año nuevo con mis mejores amigos), me atreví a ejercer mi libertad —a ponerla en riesgo, ¿pero quién que aspire a vivir dignamente no lo hace a menudo?— probando por primera vez “sustancias prohibidas”, para utilizar un eufemismo quizá más indecoroso que mi confesión. La experiencia, como muchas otras, tuvo sus claroscuros pero me permitió algo decisivo para saber vivir: conocerse.
EL VALOR DE EDUCAR (fragmento)
Imagínense ustedes —nos dice  Savater— que sobre los automóviles  no recibiesen los jóvenes más que dos tipos de información: la de los anunciantes y la crónica de accidentes de tráfico. La publicidad les presentaría vehículos omnipotentes que transcurren en paisajes de maravilla y prometen la compañía de las más sugestivas beldades; por otro lado se les iba a brindar la nómina de familias despanzurradas entre hierros retorcidos, atropellos fatales y conductores que dan una cabezadita para luego prolongar eternamente el sueño en el fondo de algún precipicio. Los unos muestran un falso paraíso para todos, los otros el infierno muy cierto de unos cuantos. ¿Qué faltaría aquí? Quizá la noticia objetiva de que los coches sirven para trasladarse de un lugar a otro con cierta comodidad, aunque su uso desmedido produce atascos de tráfico y los excesos de velocidad pueden ser fatales. Pero sobre todo faltaría el profesor que enseña a conducir a quien decide utilizar uno de esos vehículos. No necesito añadir lo que ocurriría además si los autos hubiese que comprarlos de segunda mano a bandas de gángsters y todas las gasolineras y los talleres de reparaciones funcionasen en la clandestinidad... En la escuela sólo se pueden enseñar los usos responsables de la libertad, no aconsejar a los alumnos que renuncien a ella. Algunos pseudoeducadores dicen que la droga no es cuestión de libertad personal porque el drogadicto pierde el libre albedrío: ¡como si no perdiese también la libertad de ser soltero quien se casa, la de convertirse en atleta quien dedica sus horas al estudio o la libertad de permanecer en casa quien emprende un viaje! Cada elección libre determina decisivamente la orientación de nuestras elecciones futuras y ello no es un argumento contra la libertad sino el motivo para tomarla en serio y ser responsable”.
Savater es autor de más de cincuenta ensayos sobre política, filosofía o literatura y de varias obras literarias, ha recibido numerosos galardones por sus trabajos como el Premio Ortega y Gasset de Periodismo, el Premio Nacional de Ensayo o el Premio Planeta (antes fue finalista de este importante lauro que ganó Vargas Llosa en 1993 con “Lituma en los Andes”). Sus últimos libros llevan por título “¡No te prives! Defensa de la ciudadanía” (Ariel, 2014) y “Voltaire contra los fanáticos (Je suis Charlie)” (Ariel, 2015). Pero podemos mencionar otros títulos importantes como la secuela de su libro de ética también dedicado a su vástago: “Política para Amador”, “El valor de educar”, “El valor de elegir”, entre otros.
MARTIN AMIS CON PETER FLORENCE
En la antesala, Martin Amis, Premio Somerset Maugham con su primera novela “El libro de Rachel”, dialogará con Peter Florence (fundador del Hay Festival). Amis es uno de los escritores británicos más importantes, autor de las celebradas obras “Dinero”, “Experiencia” (una portentosa autobiografía donde repasa sus libros y la historia detrás de sus libros, cómo escribe ficciones y de qué están hechas éstas: “la verdad está en la ficción. En ella es donde el termómetro espiritual da su medida exacta”, afirma) y “Lionel Asbo”. En su libro más reciente, “La Zona de Interés” (Anagrama, 2015), se adentra arriesgadamente en los campos de concentración y el Holocausto con una crítica acerada y sarcástica del nazismo. Hablará sobre este trabajo y su trayectoria.

TRES EVENTOS RECOMENDADOS DEL SÁBADO
4 p.m. Paraninfo de la UNSA
¿Existe la literatura peruana? Habla la selección peruana
Jeremías Gamboa, Sergio Galarza, Claudia Ulloa Donoso, Gabriela Wiener, Pedro Llosa Vélez y Jorge Alejandro Vargas Prado en conversación con Ricardo Sumalavia, quien oficia de moderador.
6 p.m. Teatro Municipal
Martin Amis en conversación con Peter Florence
7.30 p.m. Teatro Municipal

Fernando Savater en conversación con Juan Manuel Robles

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