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2017/09/30

Profe Juan Reynoso: Melgar y Arequipa se lo agradecen

Juan Máximo Reynoso Guzmán llegó a Melgar el 2014. Fue campeón nacional el 2015 y subcampeón del 2016, sin perder en ninguna de las dos finales.
Se va nomás nuestro entrenador: Juan Máximo Reynoso Guzmán. Es el director ténico más exitoso de la historia del club rojinegro: Ganador del Clausura 2015, Campeón Nacional del año 2015, Subcampéón Nacional 2016 (sin perder en las finales ante Sporting Cristal) y Campeón del Torneo de Verano 2017, que clasificó a F.B.C. Melgar a la Pre-Libertadores de América del 2018. 
Pedí su cabeza luego de los papelones en la Sudamericana y, después, en la Libertadores (seis derrotas el año pasado). Le reclamé tantas rotaciones y otras cosas que no vienen al caso. Pero yo no soy entrenador, apenas un hincha más, que también supo defenderlo cuando, por ejemplo, ya pedían a Mosquera que terminó por las patas de los caballos en el Monumental de River: “van a extrañar a Reynoso”, les advertí y su salida marca el fin de una era: hay un antes y después de Juan Reynoso con el buzo de entrenador del club más grande del fútbol arequipeño.
Cuando era un corito que se dedicaba a jugar pelota en el parque de su barrio, la pregunta recurrente era: ¿podré, alguna vez, ver campeón a mi equipo? ¿Será posible que volvamos a jugar la Libertadores en Arequipa? 
Los primeros relatos que escribí en la época escolar iban de eso, mi primera pasión: el fútbol, mi equipo y, claro, la revista “El Gráfico” de Argentina que coleccionaba con devoción religiosa. Acabó mi infancia y también mi juventud. Me hice adulto. Sin embargo, el sueño seguía ahí, agazapado y expectante: ¿seré alguna vez campeón? En el 2014, llegó Reynoso con un proyecto no serio, sino serísimo. Apostó por Arequipa (luego sabríamos que tenía ancestros arequipeños). Aquella temporada fuimos los mejores del año y nos quedamos sin nada. El entrenador sabía que era un proyecto a largo plazo. Paciencia y mucho trabajo. Y así fue. Se vino el centenario, otro papelón en la Sudamericana y más insultos. El retorno de Cuesta y un equipo que nunca perdió en casa y castigó en Lima. Y era verdad: no quería que nadie me despertara. ¿Melgar campeón? ¡Putamadre! ¿Era posible tal cosa? Todavía sigo repitiendo mentalmente el gol de Cuesta y a todo el plantel (titulares y suplentes) agolpándose, rodeando a su entrenador, dándole las gracias y diciéndole que contra todo y contra todos se pudo. Y ahí está Fito, recordándome que hay personas que no voy a olvidar. Profe Reynoso, gracias por tanto. Usted está por encima de las mezquindades y, sobre todo, por encima de los giles que nunca van a la tribuna. Juan Máximo Reynoso ya está en lo más alto con Máximo Carrasco (el timonel de la gesta histórica del 81). Espero que vuelva siendo más grande y que mi equipo crezca tanto como usted.
Ya me imagino la primera frase que dirá cuando pegue la vuelta: “Cuando me fui, no me alejé”. Ojalá, Profe. Melgar y Arequipa (su segunda casa para siempre) le dan las gracias.


2017/07/20

CUESTA VS. HERRERA: LA (PEQUEÑA) GRAN DIFERENCIA

Cuesta y Herrera: muchos soñamos con verlos jugar juntos. No se pudo.

Para empezar: siempre defendí a Emanuel Herrera de los criticones (los “tecleros”, que son legión, y también los que lo insultaban, a grito pelado, desde la tribuna). De arranque, lo comparaban con Cuesta y, como es obvio, son distintos: empezando por la presencia física de Emanuel. Cuesta era más despliegue y sacrificio: delantero y obrero. Herrera es el goleador del equipo y del torneo, todos los rivales lo miraban –lo siguen viendo– con respeto y envidia. No obstante, con esta salida, por las patas de los caballos, se me cayó. Eso –hablo de mi decepción– no le resta un solo gol, sobre todo el de la final contra U.T.C. que nos llevó, luego del suplementario, a los penales y a ganar el Torneo de Verano (también marcó de penal en la definición inolvidable por el golazo de “CrackChete”).
Otra cosa: soy de los poquísimos –hablen, otra vez, “tecleros”– que lo vi jugar por última vez con la rojinegra, el domingo pasado contra el Unión Comercio: jugó bien y marcó un golazo. Fue el último con la rojinegra. Lo grité desde la grada, sin saber que luego le faltaría el respeto a la institución que apostó por él. Porque sí, le ha faltado el respeto. Nadie sabe en dónde está.
Ojo, no creo que su representante, el señor Ronald Baroni, no sepa nada (como mintió durante los últimos días). Y, tampoco creo que sea gratuito que lo bajen del barco del Dominó justo antes de un partido clave ante los de Ate en la capital. Piensa mal y acertarás.
Está el hincha que dice que no hay que ser mezquinos, que tiene derecho a irse a una liga de mucho más nivel, como la mexicana, para crecer futbolísticamente y, cómo no, ganar mucho más de lo que le ofrecía Melgar. En parte, tienen razón. Pero uno no se puede ir de un equipo cuando le dé la gana y menos en el tramo final del campeonato. Así no es, Herrera, por más goleador que seas (y que lo seguirás siendo). Y Juan Reynoso debe estar echando humo porque él, tan rígido que es, se habrá sentido traicionado por el 9 en el que confió (Baroni se lo ofreció primero a Cristal, y los pavos no mostraron interés; en cambio, Reynoso, que le había seguido la pista en México, sí creyó en él, pero el sabor final es agridulce, ¡qué lástima!, cuando tenía todo para irse por la puerta grande).
Melgar está en emergencia -dando por descontado a Omar Fernández como titular indiscutible-, porque Zúñiga, con lo crack y legendario que es, está para jugar 45 o a lo mucho 60 minutos, pues los años no pasan en vano. José Carlos Fernández no anda bien y, al parecer, se va al final del Apertura. Daniel Chávez nunca cuajó (es otro de los que se irían) y del “Zorrito” Aguirre sólo pude ver chispazos y empeño. Nada más.
F.B.C. Melgar apura el retorno de Cuesta pero algo le juega en contra: Sporting Cristal y el padre del goleador. Sí, el padre de #BC9, que es su representante, está pensando más en los billetes y los celestes, como es obvio, están poniendo más dinero sobre la mesa.
Bernardo Cuesta, a diferencia de Emanuel Herrera, sí siente la camiseta y la ciudad es como su casa. Acá siempre tendrá las puertas abiertas y la cinta de capitán (cuando no juega Cachete el capitán natural es Cuesta, se lo ganó solito). Cuesta sí está identificado y, como ya lo dijo Reynoso, cuando Bernardo se fue a Barranquilla: Melgar pierde más en lo humano que en lo deportivo.
Tenemos que recuperar a un líder. Esa es la (pequeña) gran diferencia entre Herrera y Cuesta: liderazgo y compromiso hartamente demostrados por parte de #BC9. Ojalá así sea.
En resumen: Melgar pierde mucho en el ataque con la partida de Herrera pero gana en lo humano con el retorno del hijo pródigo. Haciendo las sumas y restas, salimos ganando, no me cabe la menor duda: sólo falta que Cuesta decida bien.