«Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado» (Jorge Luis Borges, El Sur).
2008/08/02
El despertar de la inocencia
-¿Te gusta eso? - Sí. -¿Qué te gusta de eso? -La forma. -¿Qué te gusta de la forma? -Es placentero. Y el placer es raro... El placer es complicado... pero el placer es bueno.
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