Advertencia para el lector

«Rechazado o aceptado, perseguido o premiado, el escritor que merezca este nombre seguirá arrojándoles a los hombres el espectáculo no siempre grato de sus miserias y tormentos.»
Mario Vargas Llosa, La literatura es fuego.

2013/11/30

Algún lugar encontraré

En la edición Nro. 180 (29 de noviembre al 5 de diciembre) del semanario Hildebrandt en sus trece aparece Algún lugar encontraré

La vida no es como en las películas. Pero todos tenemos, creo, una banda sonora que nos ayuda a recordar tanto lo bueno como lo malo, lo bello como lo horrible, lo cotidiano como lo extraordinario de nuestras vidas. O a hacer el intento. Éste es (fue) un intento: encontrar un lugar.

¿Premio Luces?

Mi último libro de narrativa breve, Mi familia y otras miserias, ha sido seleccionado, entiendo, por el crítico Ricardo González-Vigil para participar por el Premio Luces que anualmente organiza El Comercio. Aunque es improbable que gane, ya la nominación es un mérito para alguien que escribe sus historias en el medio más crítico con "la gran prensa" (y otras firmas más...). Sin embargo, de todas maneras, acá va el enlace para votar por mí (pero sobre todo para que se animen a leer mi libro que es lo de veras importante):
http://elcomercio.pe/premiosluces/votacion/literatura


2013/11/27

Mundo urgente

Hoy, miércoles 27 de noviembre, en el diario El Pueblo aparece una reseña sobre Mi familia y otras miserias.
Un narrador hiperrealista
Por José Gabriel Valdivia*

            El año 2007, Orlando Mazeyra (Arequipa, 1980) me invitó a presentar su primer libro de cuentos Urgente: necesito un retazo de felicidad. En algunos comentarios escritos para tal propósito, avizoré el nacimiento de un genuino narrador por algunos cuentos, aunque breves, que pulseaban la realidad e intentaban traducirla en las historias y personajes inventados, como también en el esfuerzo por elaborar un lenguaje propio, ecuánime y auténtico. 
            Dos años después, publica La prosperidad reclusa, un conjunto de relatos que ya manifiestan con mayor intensidad un espíritu crítico en los temas que aborda o la infeliz realidad que intenta retratar. En este, los personajes -ya menos confusos- exploran sus interioridades y los conflictos del entorno que los anticipa y mantiene ilesos hasta el final, pero con la fuerza del que -en otro momento- espera vengarse para quedar mano a mano.
            Este año 2013, Orlando Mazeyra nos enrostra un conjunto de cuentos, Mi familia y otras miserias, que portan una vestidura trágica y una tesitura dramática. Muchos de ellos son tan patéticos por el tema y atrevidos por la denuncia sensata e inconforme. Además, son una suerte de testimonio de parte frente al oficio de escribir, porque  -propia confesión- el autor no puede desembarazarse de su adicción por la escritura literaria. 
            Desde los epígrafes se desnuda la intención del libro: un afán desmitificador de la familia como la base de la sociedad, una tentación parricida, emancipadora, de la figura aplastante del padre, y también la dignidad del oficio de escribir ante un mundo rodeado de circunstancias miserables.
            En los comentarios de la contra-carátula, el narrador Fernando Ampuero o el  poeta y crítico, Raúl Bueno Chávez, afirman que Mazeyra es un escritor de raza, es decir, que no se conforma con escribir bien sino que aspira a profundizar no solo la realidad literaria sino a explorar los intrincados vericuetos de la condición humana.
            Por allí también se orienta mi primera apreciación. Mazeyra no se inhibe ni se fuerza para decir lo que tiene que decir. No tiene prejuicios al abordar algunos temas inusitados en la actual narrativa peruana, ni teme la censura de los que no comparten ni aceptan la estética del realismo sucio.   
            Hay dos relatos que expresan –en este, su tercer cuentario– la poética de la narrativa de Orlando Mazeyra: Los libros malditos y La compañía de Jesús. En el primero, se narra la historia de un aborto que un adicto por la lectura se empecina en descubrir. En el segundo, una versión callejera de los “fletes” humanos que concluye con un arrepentido y tímido muchacho, incapaz de hacer favores sexuales.
En ambos, lo abyecto y protervo, lo moralista y realista, se estrechan con el impulso de una escritura firme, crítica y rebelde. En ellos también se percibe una denuncia lacerada de lo íntimo, de lo privado, frente a un espacio público, temible y deplorable.
Mi familia y otras miserias confirma el arribo de un escritor que ha logrado con dosis de descarnada realidad y virtuosos mecanismos narrativos, construir relatos conmovedores que sujetan al lector y lo impelen a comprender que entre la ficción y el mundo urgente que lo rodea, no existe más que un segmento invisible de distancia, de frontera o confusión. Realidad y fantasía son las caras de una misma moneda.

*Escritor, crítico y docente de la Escuela de Literatura de la UNSA

 También aparece en el portal de El Búho:

2013/11/24

Hoy, 24 de noviembre, a las 8 p.m. en Radio Programas del Perú


Gracias a la gentil invitación de Amelia Villanueva (productora del programa cultural Letras en el tiempo), hoy estaremos en la señal de RPP Noticias, a las ocho de la noche. Primero, habrá una entrevista al escritor Fernando Ampuero, quien acaba de publicar Cuentos con editorial Planeta.
Luego, hablaré con el conductor del programa, Jerónimo Pimentel, sobre mi último libro Mi familia y otras miserias y sobre mi oficio de narrador en general.
Le agradezco a Amelia Villanueva por sus generosas palabras, pues me hizo saber que le gustó mucho el libro. Y gracias, por supuesto, al poeta y narrador Jerónimo Pimentel quien también elogió mi última entrega de narraciones.
Actualización del 25 de noviembre: acá el audio de la entrevista:

2013/11/22

Hablamos del peligro de estar vivos...

En la Edición Nro. 179 de Hildebrandt en sus trece (del 22 al 28 de noviembre) aparece ¿Te gusta Vallejo?

"Nadie nos prometió un jardín de rosas: hablamos del peligro de estar vivos"
(Este fragmento inicial para todos los que se apartaron de mi lado por culpa de la escritura... y para los otros también).

Es sábado. Cuatro de la tarde. Estoy dentro de una cabina de internet de la avenida Salaverry. No hay mucho que decir. Releo las dos carillas y siento que algo no encaja. Todo sobra. Las frases son artificiosas. Tres tardes consecutivas frente al editor de texto una computadora  pública. Por eso selecciono el texto y lo borro. Grabo para sea irreversible. No es fácil aceptar que uno está en blanco. Y si no está en blanco, entonces arma párrafos rengos, contrahechos, deleznables.


 

2013/11/20

Días de pesca / Gravedad: dos pelis

La última película de Sorín: Días de pesca (2012). "Llegó el momento de cambiar de vida: empezar de vuelta".
I. CARVER REVISITADO

De Carlos Sorín (Buenos Aires, 1944) ya había visto con especial interés Historias mínimas (2002), La ventana (2008) y especialmente El camino de San Diego (2006), gran película (no sólo) para maradonianos.
Quería ver Días de pesca (2012) desde hace algunos meses. Se la encargué a la señora Raquel del centro comercial Siglo XX (o Don Ramón, como prefieran, y gracias a Christian Silva por la corrección) y por fin la conseguí.
Pequeños detalles que dicen mucho. Miradas. Gestos. El retrato de un enfermo alcohólico en recuperación. Y para recuperarse busca cultivar un nuevo pasatiempo: la pesca. 
La película dice más en sus omisiones que en lo que cuenta (en lo que muestra). El director señala que sus trabajos están más cerca del cuento que de la novela (y que lee más narrativa breve, ya se había inspirado en Chéjov en La ventana): “Lo del alcohólico apareció, primero, por mis lecturas de Raymond Carver (los de Carver son mis libros de cabecera) y, segundo, porque a mí me conmueve aquella gente que cae en una adicción, sea cocaína, sea lo que sea, y trata de salir, y trata de recuperar todas esas cosas que  destruye a lo largo del camino de la droga o del alcohol”.
Vale la pena verla. En serio.

II. VAMOS AL ESPACIO... A QUEDARNOS DORMIDOS

Por otro lado, el domingo pasado (a raíz del "día del cine" o algo parecido), en el Cineplanet del Real Plaza de la avenida Ejército pude ver la última película de Alfonso Cuarón (México, 1961) que venía precedida de mucha publicidad y algunas críticas alicientes: Gravedad (2013). La verdad es que me quedé dormido. Muy previsible, por momentos aburrida, soporífera. Hasta me atrevería a decir que lo mejor radicó en el humor simplón del personaje que encarna George Clooney. O sea, me quedo con cualquiera de las Qué pasó ayer (The hangover 1, 2 y 3) o con los últimos bodrios de Adam Sandler.
Acerca de esta película lo que más voy a recordar no tiene que ver con alguna escena, sino con la pregunta que le hizo un reportero de TV AZTECA a Cuarón: "¿cómo fue la experiencia de grabar en el espacio?". Sí, me quedo con eso.


  



2013/11/19

El día del fin del mundo


El día del fin del mundo
será limpio y ordenado
como el cuaderno del mejor alumno.
El borracho del pueblo
dormirá en una zanja,
el tren expreso pasará
sin detenerse en la estación,
y la banda del Regimiento
ensayará infinitamente
la marcha que toca hace veinte años en la plaza.
Sólo que algunos niños
dejarán sus volantines enredados
en los alambres telefónicos,
para volver llorando a sus casas
sin saber qué decir a sus madres
y yo grabaré mis iniciales
en la corteza de un tilo
pensando que eso no sirve para nada.
Los evangélicos saldrán a las esquinas
a cantar sus himnos de costumbre.
La anciana loca paseará con su quitasol.
Y yo diré: "el mundo no puede terminar
porque las palomas y los gorriones 
siguen peleando por la avena en el patio".

Jorge Teillier (1935-1996).





2013/11/16

Buen día, futuro lleno de conflictos: LINAJE DESDORADO

Linaje desdorado en la edición Nro. 178 de Hildebrandt en sus trece (15 de noviembre)


Buen día, primeras luces del día,
buen día, primeros silencios de la mañana,
buen día, futuro lleno de conflictos.
El tiempo viene envuelto en plástico fino.

Buen día, problemas que me van a separar del mundo,
buen día, extraños asuntos de nariz y garganta,
desayuno ravioles cuando viene clareando el día,
el tiempo viene envuelto en plástico fino.

Espero soportar con dignidad el día,
buen día nariz estancada de corte español,
buen día, el futuro es posible como somos,
extraño todo el tiempo tu tacto divino.

Miro tranquilamente las luces de la mañana,
voy a darme cuenta que voy a naufragarme,
y permitirme vivir mis horarios imposibles,
el tiempo viene envuelto en plástico fino.

Tomarme con calma lo que haga falta tomarme,
aunque me traten de reventado y egoísta.
Voy a vivir como quiera el resto del día,
extraño demasiado tu tacto divino.

Buen día, al dormir cuando se me da la gana,
buen día, ser el único habitante del planeta,
buen día, y adiós para siempre intentar ser distinto,
el tiempo viene envuelto en plástico fino.

Buen día, voy a seguir escribiendo canciones,
buen día, a primeras luces de un día celeste,
prefiero la mañana cuando no he dormido,
el tiempo viene envuelto en plástico fino.

2013/11/15

Terapia de grupo & Feria del libro de Juliaca

El tercer número de Libertalia dedicado a Kill Bill.
 CONFESIONES

Los invito a leer, en el tercer número de la revista Libertalia, mi crónica “Terapia de grupo: yo vengo del infierno”. Además, recomiendo el artículo de Álex Rivera de los Ríos y también una entrevista al cantautor Daniel F.
Terapia de grupo
LA FERIA DEL LIBRO DE JULIACA
Por otro lado, la semana pasada estuvimos en la II Feria del Libro de Juliaca, donde, a pesar del soroche, pasamos gratos momentos gracias al esfuerzo de Walter Bedregal Paz, quien sacó adelante un evento libresco que se debe repetir el próximo año.
El trato brindado por el anfitrión a escritores extranjeros (como el poeta Marco Fonz) y  nacionales (Yuri Vásquez, Álex Rivera de los Ríos, Giovanni Barletti, entre otros) fue sencillamente de excepción y todos aquellos que organizan ferias librescas harían bien en pedirle asesoría o, al menos, un par de consejos.
Por la experiencia vivida, creemos que si Walter Bedregal lo desea será capaz de organizar la mejor feria del libro del sur del país. Los que participamos de ella sabemos que no es una exageración.
También aprovecho para agradecer las palabras del escritor Darwin Bedoya que presentó mi libro Mi familia y otras miserias. El otro presentador llegó desde La Paz: se trata de José Villanueva Criales, quien ya le había dedicado un bello texto a Mi familia y otras miserias y tuvo la oportunidad de leerlo.
Esperamos volver pronto. ¡Gracias por todo, Walter, tu generosidad es tan grande como tu corazón!

La II Feria del Libro de Juliaca: un loable esfuerzo de Walter Bedregal Paz. Que se repita.

2013/11/09

En la Feria del Libro de Juliaca 09/11/2013

Iglesia de Santa Catalina de Juliaca, sábado 09 de noviembre por la mañana.


Gracias a la invitación de Walter Bedregal y de la editorial Hijos de la Lluvia estaremos, hoy sábado 9 de noviembre, en la Feria del Libro de Juliaca (Real Plaza) presentando mi último libro. Los comentarios a cargo de Darwin Bedoya y del escritor boliviano José Villanueva Criales.

2013/11/05

06/11/2013: Biblioteca Mario Vargas Llosa

Escenificación de Solosín (adaptación hecha por Héctor Cornejo Belón)
33 años. La edad de Cristo. 
Será un cumpleaños raro. Distinto. Eso espero. La Biblioteca Mario Vargas Llosa me hizo un regalo involuntario: a las once de la mañana estaré conversando con alumnos de quinto de secundaria sobre mi narrativa y aprovecharemos para escenificar nuevamente la adaptación de mi cuento Solosín.


Buen regalo, decía (una nota de Correo señala que también se regalarán libros a estudiantes). Pero, claro, se aceptan otros (en realidad, todos son bienvenidos). El obsequio más importante seguirá estando ausente... Deberías saber por qué.


2013/11/04

Un libro sobre un diván

Por José Villanueva Criales

Para leer el libro Mi familia y otras miserias de Orlando Mazeyra Guillén es aconsejable disponer de un cuarto ventilado y tranquilo con un diván y una silla, similar a la oficina de un psiquiatra. En la silla nos sentaremos nosotros y en el diván apoyaremos el libro. Luego, devotos de la rapsodomancia, abriremos una página a la suerte.

Las historias con las que nos toparemos; entre la crónica, la ficción y los recuerdos súper lúcidos del tercer día de la borrachera, tienen la habilidad de vaciarse en el lector poco a poco, con gran calma y parsimonia. Este es un libro que se absorbe por goteo, son pequeños alfileres los que pinchan las yemas de los dedos con una naturalidad premeditada que aleja totalmente la idea de un dolor trágico para convertirse en un complot de memorias exiliadas y reunidas por el autor. Mazeyra ha decidido liberarse de sus demonios poniéndoles títulos. El libro llora en el diván lo que él ya no quiere llorar en su casa en Arequipa.

Mi familia y otras miserias tiene la curiosa facultad de gritar silenciosamente una pesadumbre que rueda siempre más acá de los recuerdos. La lejanía, condición esencial en la obra, ha perdido su connotación temporal para ganar una nueva connotación narrativa. Si bien es claro que en el libro se habla sobre relatos del pasado que el autor ha vivido y mucho más importante: recuerda; nada hay más equivocado que pensar en esta obra como una galería de memorias tristes. El autor no ha evocado nada que no esté en su bolsillo en este preciso momento, nada que no lleve consigo todos los días como un bocio lleno de alcohol barato en el cuello. La lejanía habita la narración. Las historias son contadas de una manera tan ausente que, aun aberrantes y grotescas, es imposible pensar que no sigan transcurriendo ahora mismo y nunca dejen de hacerlo. La cura de Mazeyra es la eternidad. Sólo eternizando los momentos trágicos como si hubieran sido grabados con una cámara oculta es posible revisitarlos con serenidad; recuerdos que se hacen más claros y menos dolorosos.

Es muy latente el retrato de relaciones familiares intensas y descarnadas en la obra, pues para Mazeyra la familia se expone en tanto dimensión biológica, como un sino genético insalvable del que no se puede huir y cuyo estandarte se lleva siempre en un lugar profundo del cuerpo. Este pensamiento otorga al libro una de sus facultades más apreciables: la de no lamentarse. El libro es pesado como un tótem, y con este “pesado” no nos referimos a la complejidad narrativa o estilística del mismo, el libro es pesado porque si bien una versión final de su manuscrito ha sido entregada a la editorial Tribal, la versión original del autor ha sido rociada con alcohol y quemada. El último de sus puntos finales es una invocación al olvido. Si se sigue el consejo inicial se podrá probar que el diván ha quedado marcado por el peso de las palabras después de la sesión de lectura y el lector, atónito y conmovido, sólo podrá dar un último consejo: Señor Mazeyra, cuide mucho de sus hijos.


La Paz, octubre de 2013.
Fuente: http://www.letras.s5.com/omaz101113.html

2013/11/02

Dormir como salida

En la edición Nro. 176 de Hildebrandt en sus trece
Ya está en Arequipa y en todo el Perú la última edición (viernes 1 de noviembre) del semanario Hildebrandt en sus trece con Dormir como salida.
La última vez que fui a la playa con ella. Es todo. Espero volver pronto. Ojalá.